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FOTO DE ALEJANDRO OLIVARES |
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Hasta hace poco el poeta David Aniñir
Guilitraro (39) trabajaba como enfierrador en una construcción. Una
labor pesada que lo dejaba muerto todos los días. Y sin muchas ganas de
escribir sus “proesías”, unos poemas que no quieren ser poemas y que
tienen más pinta de prosa. La vida doble de trabajador de la
construcción y escritor lo terminó por colapsar.
“Tengo una suerte de amor-odio con el oficio de obrero. Tiene todo mi
respeto, pero ahora quiero colocar dentro del contexto social al poeta y
al escritor que desarrolla las letras y este trabajo me deja pa la cagá.
Sin las energías y motivaciones para poder estar en un proceso de
creación poética”, dice el autor de “Mapurbe. Venganza a raíz”. Sin
embargo, está consciente que más temprano que tarde volverá a la “contru”:
“Siempre he estado en el vaivén de ir y volver. De alguna manera, la
contru es una bestia que me ha servido para parar la olla. Me gustaría
no volver, pero siempre está ahí, latente”.
-Esta experiencia te sirvió para desmarcarte de la poesía tradicional
mapuche y contar cómo es la vivencia de un mapuche viviendo en la urbe.
Claro. La mayoría de los mapuche que llegó a la ciudad tuvo que
conformarse con ser empleada doméstica, panadero u obrero, que es mi
caso. Quienes nacimos en la ciudad, somos producto de ese despojo
provocado por un modelo económico de usurpaciones de tierras. Mis padres
tuvieron que emigrar a la fuerza y no llegaron a Las Condes, sino a las
poblaciones periféricas. Frente a esa realidad, el mapuche se ha ido
autoidentificando como mapuche urbano. Esa realidad es la que fundó mi
poética, que no es un adorno para instalarse como florero dentro de la
fauna folclórica del cómo nos miran a los mapuche.
-¿Cómo?
Tal como dice Pedro Cayuqueo, nos muestran como la postal de la lanza,
el trarilonco y la ruca. Mi poesía es completamente crítica y reflexiva.
Cuando era chico, uno de los elementos que entró en mi ser fue
redescubrir que era mapuche.
-¿Te negabas como mapuche?
No. Sabía que era mapuche, porque era súper notorio cuando decían en
clases ¡David Aniñir! Los hueones se burlaban de mi apellido, decían que
tenía el pelo chuzo y que era un indio culiao. Era una hueá que había
asumido desde mi infancia, pero en la juventud me di cuenta del peso de
ser mapuche. Viví una doble discriminación. Pues vivía en una población
que era marginal donde más encima me discriminaban por ser mapuche.
-¿Y cómo es el panorama actual?
Distinto. Ya es normal ver a los peñis moviéndose en la ciudad cagados
de la risa… Tenemos problemas, pero el tema de la identidad está súper
bien asumido.
Flaitedungún
-¿Y cómo son vistos ustedes por los mapuche más puristas que viven aún
en comunidades en el sur?
Obviamente sigue siendo mal visto vivir acá. Hay muchos sectores de
mapuche puritanos a los que se les hace imposible asumir que existan
mapuche urbanos, que forman parte de la Garra Blanca, tienen bandas de
rock, participan en colectivos punketas o hasta en grupos de
reggetoneros. Muchos están ocupando elementos de la cultura dominante,
pero de manera estratégica, para incrementar el desarrollo, la identidad
y el sentido de pertenencia con nuestro pueblo. Es completamente lógico
ocupar las estrategias que tiene el enemigo para sobrevivir. Siento que
era necesario refrescar a las nuevas generaciones.
-¿Por qué necesario?
Todas las culturas se van transformando. Se van situando de acuerdo a la
realidad que les toca vivir. De alguna manera, a nosotros nos afectó
culturalmente el tema de la lengua y hay que hacer esfuerzos para que no
se pierda. Yo aprendí en el colegio francés, inglés, castellano y cero
mapudungún. Una hueá que nos hayan negado nuestro idioma. Por otro lado,
muchos de nuestros padres no quisieron hablar más mapudungún cuando
vieron que ellos mismos y sus hijos eran discriminados. Fue un choque
fuerte. Yo soy parte de esa generación medio analfabeta, pero tengo
algunos códigos que me hacen comunicarme.
-¿Cómo el flaitedungún?
Es una forma de resignificarme. Por eso tiene sentido y lógica. Es el
balbuceo que hay entre lo que rescatamos de nuestra alma máter del
mapuche con unos visos de inglés, lenguaje del coa y el hablar flaite.
La identidad se reconstruye con nuevas formas de expresar esa identidad
que incluye todos estos modismos. Es una poética que tiene una mezcla
rara. Y no es menos mapuche por eso.
-¿Por qué reflejas tanto odio por Santiago en tus mapuchemas?
La centralización que existe acá, donde todo el poder económico ha
estado distante de las realidades que hay en regiones, es una mierda. Si
estamos asumiendo esta realidad, me gustaría vivir en Valparaíso… Lo
charcha de Santiago es que es un hoyo de mierda.
-Tienes un sentido poema-homenaje a Santiago en Cien Palabras, que dice
“Conchadesumadre/ conchesumadre/ chuchetumare/ rechuchatumadre/
shetumare”.
Es un poema súper simple con una carga fuerte. Es conchasumadrear a
Santiago. Este odio por Santiago se debe a que desde acá nos fueron a
cagar al sur. Todo se operó desde acá y ahora el Estado se hace el hueón.
Este odio no es contra los santiaguinos, sino contra el aparataje de
estos hueones que históricamente han disparado a nuestro pueblo y
generado una violencia injustificable.
-Mapurbe tiene un subtítulo: “Venganza a raíz”. ¿Contra qué es la
venganza?
Es una venganza poética contra el dominante -la Iglesia, el Estado, el
poder económico, el militar y el político- que ha conspirado y se ha
coludido para lacerar a nuestro pueblo. La realidad de nuestra historia
nos dice que fue con sangre con lo que nos cagaron y nos siguen cagando
aún. Nuestros peñis se la siguen jugando. Y frente a eso uno no puede
estar tranquilo ni en buena onda, sino que hay que vengarse…Los peñis
están en cana. Hay hueones que se han quedado con un territorio inmenso
que nos pertenece. Los hueones de Figueroa, Angelini y Matte se han
hecho ricos con nuestras tierras.
-¿Qué representan ellos?
Son unos ladrones. No pueden ser tan care raja. Representan el poder
económico coludido con el poder político y judicial más toda la manga de
hueones que hay en los poderes fácticos y los perros que son los
milicos. A este país culiao no le interesa nuestra historicidad. Por eso
no hace nada. Hay mucho llanto, dolor y mucha pena, hueón.
Huelga de Hambre
-¿Cómo ves la huelga mapuche?
Los hueones quieren meternos a la cárcel. Pero no tienen muchos
argumentos. Así ha sido siempre. Y quienes están sufriendo las
consecuencias más brutales de este modelo de poder de mierda son los
peñis encarcelados que están en huelga. Me afecta mucho eso. Me da rabia
que los peñis se tengan que enfrentar a los perros para reivindicar la
historia de nuestro pueblo. En el imaginario está quedando que los
mapuches somos terroristas, quemabosques e incendiarios. Qué más
inventarán. Esas denominaciones absurdas me huelen de Hinzpeter y todos
sus ministros fascistas. Tienen una fantasía enorme esos hueones. Quizás
han visto muchas películas o están asesorados por puros nazis. No sé.
Creen que la liberación de un pueblo es solamente agarrar armas y listo.
-¿Cómo?
Aquí hay una lucha política y eso a los hueones les hace hervir el hoyo,
porque saben que los argumentos que tenemos están fundados en nuestra
historia y ellos no tienen ninguno que puedan sustentar. Los únicos
muertos que tenemos son nuestros, ellos son los terroristas, no
nosotros. Acá el conflicto va a estallar nuevamente cuando muera otro
mártir. Me gustaría saber ¿dónde están los muertos del otro lado? ¿Dónde
están las bombas, la preparación paramilitar que dicen que tienen
nuestros peñis o los recursos de Osama bin Laden para ayudarnos en la
lucha?
-¿Notas alguna diferencia en cómo han tratado el tema mapuche la derecha
y la Concertación?
Ni una hueá. Este gobierno no ha hecho nada distinto. Son los mismos
hueones de siempre. Ahora es más brutal la hueá, pero no ha habido
ninguna posibilidad ni voluntad política de los gobiernos para con los
derechos y las necesidades del pueblo mapuche. Al contrario, tienen a
niños presos, una niña exiliada, un niño que anda fugado por la montaña…
Eso da rabia.
Letra K
-¿Cómo ha sido recibida tu poesía en el mundo poético mapuche más
tradicionalista?
Hay todavía poetas que escriben de la ruca, del zorzal, de la flor y del
río. Yo hablo del río, pero del Mapocho.
-¿Cómo ves la poesía mapuche actual? ¿Tienes alguna cercanía con Jaime
Huenún, Leonel Lienlaf o Elicura Chihuailaf?
Me gustan mucho los poemas cortos de Lienlaf, la narrativa poética media
prosaica de Huenún y la cosmovisión por donde la mires de Chihuailaf.
Pero no sé mimetizan con mi poética. No tienen por donde. Yo hablo desde
lo coloquial y la calle, desde la vida pateada, la vida al tajo, al
borde con contextos totalmente crudos y ácidos, no es el tradicionalismo
que evoca la realidad del campo como hacen los poemas de Elicura, Huenún
y Lienlaf. Lo mío viene a refrescar eso, pero también se funda en esos
poetas observadores de nuestro pasado.
-¿Por qué abusas de la letra k en tus poemas?
Estoy en completa confrontación con el castellano, la gramática y las
formas de escribir. Y me gusta como se ve estéticamente esa letra.
-¿Por qué incluiste un glosario al final del libro? ¿No crees que está
de más?
Funcionó como una suerte de juego con estas nuevas palabras. Para mí, es
hasta como otro texto u otro poema que forma parte de un juego.
* Gentileza
www.theclinic.cl
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