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  CRONICA

   

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La vía política mapuche

POR PEDRO CAYUQUEO  -  TEMUKO, PAÍS MAPUCHE  -  02 / 11 / 12

 


 

Con nueve alcaldes y una treintena de concejales mapuches amaneció Chile tras las Municipales. Así lo decidieron los votantes. A continuación un breve recuento: En Puerto Saavedra, el dirigente social Juan Paillafil Calfulen obtuvo 2.507 votos, correspondientes al 42,01%. En Tirúa, el dirigente del movimiento lafkenche, Adolfo Millabur Ñancuil, obtuvo 1.899 votos, un 45,12% de las preferencias, recuperando de esta forma la alcaldía que había perdido en la pasada elección ante el también mapuche José Aniñir. En Alto Bio Bio se impuso el candidato Nibaldo Piñaleo Llaulén con 492 votos y el 59,27% de las preferencias. En Curarrehue resultó electo Abel Painefilo Barriga con 2.279 votos, un 56% de las preferencias, mientras que Galvarino recibirá en el municipio a Fernando Huaiquil Paillal, con 2.587 votos y el 50,91% de los votos.

La lista suma y sigue. En Chol-Chol Luis Huirilef Barra obtuvo 2.865 votos y un 52,10% de las preferencias, recuperando el sillón alcaldicio perdido en la pasada elección. En Renaico resultó electo el médico formado en Cuba y ex preso político mapuche, Juan Carlos Reinao Marilao, con 2.075 votos, un 41% del total. Se sumaron a la jornada de triunfos mapuche las comunas de Paillaco y Coyhaique. En Los Ríos, la dirigente social mapuche Ramona Reyes Painequeo obtuvo 4.994 votos, un 52% de las preferencias. En la región de Aysen, por su parte, el destacado dirigente vecinal y opositor a Hidroaysen, Alejandro Huala Canuman, se quedó con el sillón edilicio con 9.369 votos, equivalente a un 58%. Una paliza por donde se le mire.

¿Qué nos dice todo esto? Un par de cosas a tener en cuenta. En primer lugar, que hay vida más allá del “Afganistán Mapuche” que trató de vendernos Santiago Pavlovic en Informe Especial. Lo señalé en su momento; reducir la cuestión mapuche a la conflictividad rural existente en Ercilla es cachar poco y nada. Es cierto, existen allí conflictos no resueltos y un Área de Desarrollo Indígena (ADI) torpedeada por los extremos de ambos lados. También judicialización, persecución y Carabineros proclives a golpear primero y preguntar después. Pero con todo, Ercilla no es el conflicto Estado chileno-Pueblo mapuche. Es una parte, tal vez su cara más dramática, pero lejos está de representarlo en su totalidad. Bueno seria comenzar a entenderlo. Sobre todo en TVN.

Lo otro. Lejos de las caricaturas de “violentos” o “antisistema”, los mapuches han dado prueba de su apego a las vías institucionales y un comportamiento cívico ejemplar. Digno de la Grecia de Homero. Lo demuestran las masivas votaciones en Puerto Saavedra, Tirúa, Chol-Chol, Nueva Imperial, Alto Bio-Bio y Galvarino, comunas de alta población mapuche. En todas ellas, a excepción de Nueva Imperial, el triunfo fue para candidatos mapuche. Se llegaron incluso a dar casos como los de Tirúa, Saavedra y Chol-Chol, donde la competencia edilicia se dio entre candidatos mapuche, no llegando ningún postulante de apellido vinoso o europeo a tener probabilidad de triunfo. Esto último, créanme, tiene mucho de recuperar la memoria. La de aquellos parlamentarios y regidores mapuche de la primera mitad del siglo XX, nuestra época dorada.

Un tercer punto tiene que ver con la potencia de lo cultural mapuche. Si bien los alcaldes electos representan diversas sensibilidades políticas y partidarias – ¡cuanta falta hace una colectividad mapuche propia, ya legalizada! - todos en campaña reafirmaron con orgullo su origen étnico. Lo mapuche floreció tanto en el discurso como en las propuestas de gobierno comunal. ¿Cómo pasarán los alcaldes de los dichos a los hechos? Dos propuestas a la rápida: 1.- La obligatoriedad del mapudungun a nivel comunal. Mucho se puede hacer desde la alcaldía en esta materia, sobre todo a nivel educacional. No hay excusas al respecto. 2.- El izamiento de la bandera mapuche en todos los recintos municipales, escuelas incluidas. Ya en 2010 Contraloría autorizó la medida. Hoy lo hacen Pucón y Villarrica. Sería el colmo no lo hiciera Tirúa. O Chol-Chol.

Un activista bien podría argumentar que no todos estos alcaldes tienen “historia” y “ascendencia” en el movimiento mapuche, entendiendo “movimiento” como aquel sector que esgrime demandas por tierras, autonomía y libertad a los presos. Es cierto. No tendría por qué ser así. Sabido es que aquello que gustamos llamar movimiento no deja de ser una minoría. Bulliciosa, pero minoría al fin y al cabo. ¿Cuántos mapuches marchan el 12 de Octubre en Santiago? ¿5 mil? ¿10 mil? Bueno, más de 250 mil viven en la Región Metropolitana. ¿Cuántos marchan en Temuco? ¿500? ¿800? Asumiendo esto, poco importa que algunos de estos alcaldes no tengan “ascendencia” en el activismo. Por ellos vota la mayoría. El mapuche de a pie. Nuestra ñaña (señora) Juanita, en definitiva. Yo lo encuentro notable. Es la vía política mapuche. Hoy las alcaldías, mañana el Parlamento. ¿Qué decían de los Maories?

 

* Columna publicada en Semanario The Clinic.

 


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