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POLÍTICA INDÍGENA EN
CHILE |
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La parte medular del
plan de acción es materia de ley - y en algunos casos de Reforma
Constitucional -, en especial cuestiones tales como la modificación
de la CONADI, la creación de la Subsecretaría, la participación
indígena en el Parlamento, en los Consejos Regionales y en los
consejos comunales. Hoy día puede que se logren votos en el
Parlamento para modificar la Ley Indígena, pero no para otros temas
sustantivos como los anteriormente mencionados. |
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Por Aroldo
CAYUN*
I
Viernes 4 de Abril de 2008 |
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Acto en Palacio de La Moneda. |
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Foto de Agencias |
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Párrafos |
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La
parte medular del plan de acción es materia de ley, en
especial cuestiones tales como la participación indígena en el
Parlamento, en los Consejos Regionales, en los consejos
comunales. Hoy día puede que se logren votos en el Parlamento
para modificar la Ley Indígena, pero no para otros temas
sustantivos. |
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El
plan de acción, para quienes tienen alguna cercanía con el
tema indígena, suena muy familiar a propuestas anteriores y
por eso es dable suponer que en los próximos 23 meses de
Gobierno no habrá grandes cambios. Muchos aspectos presentados
como tareas del plan ya están operando hace bastante tiempo. |
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El
primero de abril se ha presentado a los pueblos indígenas y al país un
Plan de Acción para llegar a un Pacto Social por la Multiculturalidad.
En él el Ejecutivo parte reconociendo que, para la formulación del plan
de acción, ha tenido en cuenta una circunstancia previa y fundamental:
"…el proyecto indigenista de la Concertación iniciado en el año 1989 se
encuentra agotado". El esfuerzo del Gobierno apuntará a generar una
nueva institucionalidad, representada por la transformación de la
CONADI, eliminado su Consejo como órgano superior y por la creación de
una instancia burocrática de alto nivel llamada Subsecretaría de Asuntos
Indígenas. La contraparte indígena institucional será un referente
social llamado Consejo Indígena, con sustento legal y financiamiento
público, cuya composición y funciones se desconocen.
Encargados de llevar adelante el plan de acción y de sentar las bases de
una futura Subsecretaría estarán un Comité de Ministros (integrado por
los Ministerios de Interior, Planificación, Secretaría General de la
Presidencia, Relaciones Exteriores, Educación, Salud, Obras Públicas,
Bienes Nacionales, Agricultura, Vivienda, Cultura, y Medio Ambiente) y
un Comisionado. Todos esperamos que la instancia ministerial de
transición funcione y que no ocurra lo mismo que con la llamada
Coordinación de Políticas indígenas, que se reunió sólo una vez y en la
que participaron nada menos que nueve Subsecretarios (Mideplan,
Justicia, Vivienda, Obras Públicas, Bienes Nacionales, Educación, Salud,
Trabajo y Agricultura) más el Director de Presupuestos.
Estos funcionarios encabezados por el Subsecretario de Mideplan tenían
una larga lista de tareas que nunca realizaron, y que son las mismas que
hoy vuelven a figurar en el Plan de Acción (véase Decreto Supremo Nº 132
MIDEPLAN del 11/10/2002.). En el mismo sentido y, por disposición de la
Ley Indígena ( art.41 letra b), el Consejo Superior de la CONADI está
integrado por cinco Subsecretarios (Mideplan, Segegob, Educación, Bienes
Nacionales y Agricultura), lo que significa que nunca ha habido escasez
de órganos de alto nivel para abordar el tema indígena.
Ahora bien, cabe preguntarse, porqué se ha tomado esta decisión y se ha
llegado a considerar que modificando la CONADI se resuelven los
problemas de fondo que afectan a los pueblos indígenas. Cabe preguntarse
si la CONADI es un obstáculo real a las tareas de desarrollo del Estado
y si es una institución que no tiene la confianza de la gente. Lo claro
es que la CONADI a abril del año 2006, según estudios realizados por
instancias independientes como el CEP, era una institución que contaba
con la confianza de la gran mayoría de la gente mapuche.
Dentro de todo el universo de instancias indígenas la CONADI obtenía
lejos más confianza, incluso que las instituciones tradicionales del
pueblo mapuche. Esto significa que la gente se sentía muy identificada
con esta institución. Dicha encuesta fue realizada en la VIII, IX, X
Regiones y la Metropolitana en el año 2005 y 2006. (véase Encuesta
Mapuches Rurales Y Urbanos Hoy” CEP 2006). La elección de Consejeros
movilizó en las dos últimas elecciones a más de 30.000 personas en todo
el país. Considerando que la elección es voluntaria, se realiza en día
domingo y que los indígenas tienen niveles bajísimos de participación
ciudadana, esta cifra muestra una votación significativa y claramente,
que no es una institución alejada de la gente.
Ahora bien, la propuesta de reforma de la CONADI no purifica al Gobierno
de todos los errores cometidos por otras instancias del Estado en
materia indígena. Dentro de estos errores destacan las torpezas
cometidas por el Ministerio que estuvo a cargo del tema indígena en los
últimos dos años. De este modo, durante su breve gestión de 20 meses la
Ministra de Mideplan cambió tres veces de Director de la CONADI y no
sólo eso, sino que nombró, además, a toda la plana directiva del CONADI
y Orígenes. Además, esta Ministra anunció planes de desarrollo de
millones de dólares inexistentes como el “Plan Araucanía” que la misma
Conadi se encargó de desmentir.
También se debe recordar que en pleno proceso de distensión para
desjudicializar el tema indígena apareció la Ministra amenazando con
cárcel a los pocos comuneros que arrendaban sus tierras. En fin, se
generó un ambiente de desorden y de desconfianzas que abrió espacio para
el crecimiento de los grupos radicalizados, situación que aún no se
aprecia en su total magnitud y que seguramente lamentaremos por muchos
años. Dado lo anterior cabe preguntarse ¿Quién es el responsable de toda
esta situación? Sin embargo, hoy día la tarea es reformar CONADI y
Orígenes y todo eso manteniendo a los mismos actores. La CONADI es una
institución imperfecta y responde sólo a lo que es la realidad política
y social actual de nuestro país, pero es un espacio de participación de
la población indígena que no existe en ninguna otra parte. Esa
participación es la más elevada que está dispuesta a dar hoy la sociedad
chilena.
La representación política en los municipios y en el Parlamento, antes
que se materialice la reforma, la van a tener que dar los partidos
políticos que, como todos sabemos, operan en un sistema electoral que es
imbatible por las minorías. Ahora bien, se ofrece en el Plan, a cambio
de la eliminación de la participación en la CONADI, varias cosas que no
parecen realizables en el mediano plazo. Sólo teniendo presente lo que
se demoró el Convenio 169 OIT en ser ratificado (16 años), no obstante
haberse enviado al Parlamento antes que el Proyecto de Ley Indígena y el
proyecto de Reconocimiento Constitucional todavía pendiente, sólo queda
esperar que el ambicioso plan de reformas estructurales propuesto se
materialice en unos 20 años, esto, si es que todos los Gobiernos que
sucedan al actual mantienen la misma idea.
Hay que considerar, además, que el Gobierno actual tiene minoría
parlamentaria. A este respecto y así como van las cosas (derrota frente
a la acusación de la Ministra Provoste), puede estar en riesgo incluso
la aprobación de la Ley de Presupuesto para dar más recursos a los
indígenas. La parte medular del plan de acción es materia de ley - y en
algunos casos de Reforma Constitucional -, en especial cuestiones tales
como la modificación de la CONADI, la creación de la Subsecretaría, la
participación indígena en el Parlamento, en los Consejos Regionales, en
los consejos comunales o el reconocimiento de las comunidades en la Ley
de Municipalidades. Hoy día puede que se logren votos en el Parlamento
para modificar la Ley Indígena, pero no para otros temas sustantivos
como los anteriormente mencionados.
De este modo podría desaparecer el minúsculo espacio de participación
imperfecta que existe en la CONADI y la “gran” participación puede
quedar pendiente indefinidamente. Hablo de participación imperfecta
porque los Consejeros no son propiamente electos por la gente sino que
“propuestos” y porque en el Consejo de la CONADI de los nueve pueblos
indígenas que hay en el país, más de la mitad no están representados.
Así, en dicho Consejo, no están los Kollas, Quechuas, Yaganes, Kawashkar
y Diaguitas. Esto se podría resolver por la vía del nombramiento de los
tres representantes presidenciales (Art.41 letra c de la Ley Indígena),
pero nunca ha existido la voluntad de hacerlo, a pesar de las muchas
propuestas y requerimientos (esta la situación se la formulé a dos
Coordinadores de Políticas indígenas, incluso envié ternas, sin
resultado). Por lo tanto, si en la instancia indígena especializada, se
excluye de la participación a ciertos pueblos originarios por ser
minoría, no es mucho lo que se puede esperar a nivel nacional.
Dentro de las cosas destacables del plan, hay que valorar la prudencia
observada por el Ejecutivo, en el sentido de cuidar que la actual
institucionalidad advertida de cambio, no se debilite y que siga
cumpliendo sus funciones con cierta fuerza. Haber procedido de otra
forma hubiera sido un error muy grave. También, en materia de tierras,
se aprecia el deseo de avanzar en la pronta superación de este problema,
lo que es positivo para la paz en las zonas mapuches. El plan de acción,
para quienes tienen alguna cercanía con el tema indígena, suena muy
familiar a propuestas anteriores y por eso es dable suponer que en los
próximos 23 meses de Gobierno no habrá grandes cambios. Muchos aspectos
presentados como tareas del plan ya están operando hace bastante tiempo.
Al menos, y a pesar de la retórica refundacional, se nos dice que hay
voluntad de mejorar las cosas / AZ
* Abogado y ex
Director de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena - CONADI.
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