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ENTREVISTA CON FAUSTA
QUATTRINI |
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"Acá en Argentina hay un problema con
los orígenes" |
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La directora habla del documental "La
Nación Mapuce", centrado en las luchas de esa comunidad. La
Nación Mapuce -título que incluye el concepto de patria
invadida, y la palabra mapuce sin hache, como lo indica el
Grafemario de don Anselmo Ragileo adoptado por ese pueblo en
Argentina- es un documental cargado de ideología -por qué no-
y al mismo tiempo de lirismo. |
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Por
Miguel FRIAS*
I
Viernes 8 de Agosto de 2008 |
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Fausta Quattrini, directora. |
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Foto de Agencias. |
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BUENOS AIRES /
La realizadora Fausta Quattrini, nacida en Suiza en 1964, experta en
documentales con "fondo social", supo qué quería decir y también cómo:
con enorme belleza y acertadas decisiones cinematográficas. Sin incluir
voces en off, ni música; sin fotografiar con estilo publicitario el
tentador paisaje patagónico.
En La Nación Mapuce vemos a un grupo
mapuche intentando, con mandato de su comunidad, recuperar parte de sus
territorios neuquinos: el tratamiento es intimista y natural, pero el
avance incluye tensión; cruces con militares y policías. "No soy
antropóloga, intento simplemente encontrar espacios alternativos, de
esperanza, de recuperación de la identidad. En este caso filmamos,
durante cuatro años, a gente conmovedora, cuya palabra tiene peso
específico y abre interrogantes sobre la propiedad privada, el
individualismo, el descuido del medioambiente. Gente que lucha con una
dignidad envidiable".
- ¿Cómo llegaste a este proyecto?
Con Daniele Incalcaterra (director de Tierra de Avellaneda; productor de
La Nación...) trabajamos juntos desde mediados de los '90. En el 2004
estábamos rodando un documental sobre fábricas recuperadas, en Neuquén,
cuando dimos con miembros de la Confederación Mapuche. En el pasado
Zanón sacaba la arcilla del territorio mapuce sin ningún tipo de
compensación a esa comunidad. Una vez que los obreros quedaron al frente
de la fábrica, cambió todo eso.
- Lograste gran naturalidad en gente que no estaba acostumbrada a las
cámaras...

La directora habla del documental "La
Nación Mapuce", centrado en las luchas de esa comunidad. La
Nación Mapuce -título que incluye el concepto de patria
invadida, y la palabra mapuce sin hache, como lo indica el
Grafemario de don Anselmo Ragileo adoptado por ese pueblo en
Argentina- es un documental cargado de ideología -por qué no-
y al mismo tiempo de lirismo. |
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Nunca les propusimos actuar, ni
repetimos tomas. Es cierto que algunos no querían aparecer y que los que
hablan a cámara son werkenes (portavoces). No olvidemos que sufrieron un
genocidio hace nada más que 120 años y que para sobrevivir debieron
"desaparecer", hacerse invisibles. Pero, por otro lado, tienen una gran
cultura oral y les dan más valor a las palabras: retoman las de sus
ancestros y las resignifican de cara al futuro. Sienten la continuidad
generacional, sin individualismo ni verticalismo. Si no fuera por los
límites materiales, ellos tendrían que haber hecho esta película.
- Fuiste mostrándoles premontajes. ¿Qué iban opinando del material?
Se sentían reflejados, aunque cuestionaron algunas secuencias. Como una
en la que carnean una vaca. Les preocupaba que pudieran verlos como
incivilizados. Te aseguro que son lo más civilizado que vi a uno y otro
lado del océano. El problema es que a veces no tienen más remedio que
adaptarse a la hipocresía general: por ejemplo, a la idea de que comer
carne de un supermercado es más civilizado.
- Tu mirada de extranjera te permite percibir mejor si hay racismo
en la Argentina. La autopercepción nacional suele ser que no lo hay en
altos grados...
Experimenté distintas etapas. Al llegar me sorprendió lo bien que
recibían a los extranjeros... europeos. Luego, fui notando el desdén de
muchos, e incluso el odio profundo, hacia los pueblos originarios. Por
suerte los mapuces han emprendido un rescate de sí mismos, del orgullo
de ser una nación, aunque esté sometida. Roca inventó una ciudadanía de
escritorio, de arriba para abajo, con la falsa idea del "somos todos
iguales". Acá hay un problema con los orígenes y la identidad; si no, no
habría tantos psicólogos.
- Algún funcionario neuquino dijo, al ver la película, que era demasiado
"política"...
Sí. Parece que lo indígena debería quedarse en el ámbito del folclore
para los turistas, en la artesanía. Odio esa utilización de la imagen
indígena con fines turísticos. La política no es una mala palabra. Así
como se repudia masivamente, y mucha con justicia, el genocidio de los
años setenta, habría que repudiar también el que ocurrió en el siglo
XIX. Ojalá que esta película sirva para derribar al menos algún
prejuicio / AZ
* Gentileza
www.clarin.com.ar
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