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INFORME ANUAL DE U. DIEGO
PORTALES |
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Chile vuelve a ser reprobado en
materia de derechos humanos |
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Chile ha reprobado nuevamente en
materia de derechos humanos. Así lo anticipan los autores del
sexto Informe Anual sobre derechos Humanos de la Universidad
Diego Portales (UDP). Sistema carcelario, cobertura de
salud, atribuciones de la justicia militar y la realidad de
los pueblos originarios - víctimas de represión - son
analizadas de manera crítica por los especialistas. |
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Por
Azkintuwe
I
Viernes 22 de Agosto de 2008 |
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Movilización mapuche en Temuko. |
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Foto de Pablo Díaz. |
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SANTIAGO
/ Brutalidad policial para enfrentar las movilizaciones sociales,
torturas en las cárceles y discriminación que impide, por razones
económicas, que todas las mujeres tengan derecho a un parto sin dolor.
Estos son sólo algunos de los aspectos que marcan la realidad del país
de cara al Bicentenario, según el poco alentador documento elaborado por
la casa de estudios superiores.
La llegada del relator sobre los Derechos de las Personas Privadas de la
Libertad de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH),
Florentín Menéndez el próximo jueves, no será precisamente favorable a
la hora de evaluar y realizar observaciones sobre la situación de los
derechos humanos de los reos en los distintos centros de detención del
país.
Así lo anticipan los autores del Sexto Informe Anual sobre Derechos
Humanos de la Universidad Diego Portales (UDP), que determinaron que las
condiciones carcelarias no han variado a pesar de las nuevas
edificaciones que han empezado a operar y que se anticipaban como un
respiro para las serias condiciones de hacinamiento que viven los reos.
Las 14 mil plazas de déficit que existen actualmente no discriminan
entre los centros antiguos y nuevos. Y tampoco los casos de tortura,
tratos crueles, inhumanos y degradantes. Un paquete que deja en claro
que la respuesta del Estado frente a la crisis se ha centrado en
construir más cárceles y no a una reforma estructural de Gendarmería. Al
menos así lo evalúan los autores del estudio. Pero este no es el único
ámbito que sacó promedio “rojo” en el respeto a los derechos humanos a
nivel nacional poniendo en tela de juicio los resultados de una serie de
iniciativas impulsadas en los últimos años en materias de salud,
laborales, judiciales e indígenas, entre otras.

Chile ha reprobado nuevamente en
materia de derechos humanos. Así lo anticipan los autores del
sexto Informe Anual sobre derechos Humanos de la Universidad
Diego Portales (UDP). Sistema carcelario, cobertura de
salud, atribuciones de la justicia militar y la realidad de
los pueblos originarios - víctimas de represión - son
analizadas de manera crítica por los especialistas. |
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Según el editor general y director de investigación del texto, de casi
600 páginas, Nicolás Espejo, han sobrado las buenas intenciones, pero a
la hora de implementar las iniciativas, como el plan Reconocer o la
reforma procesal penal, los resultados han sido derechamente
insuficientes. Y la triste realidad es que “no todos pagamos los mismos
costos por el desarrollo”, sino que en la práctica son los grupos
minoritarios o de más discriminados quienes lo hacen, como las mujeres,
los pobres o los indígenas.
El AUGE a la palestra
A diferencia de su propio nombre, el Acceso Universal con Garantías
Explícitas (AUGE), no es de acceso universal según el estudio. El
documento sostiene que el derecho a la salud ni siquiera está
garantizado en el plan, donde queda al descubierto que la promesa de
cobertura anunciada se supedita– en la práctica- a criterios económicos
y no sanitarios.
Al respecto la académica Alejandra Zúñiga devela que prácticamente todas
las Guías Clínicas AUGE – verdaderas “letras chicas” del Plan que son
las que especifican las condiciones y requisitos para ser beneficiario
del sistema-, establecen criterios de exclusión, tales como: la edad o
lugar de residencia del paciente, haciendo imposible el cumplimiento de
la promesa de cobertura que la propia ley Nº 19.966 estableció para que
‘toda persona residente en el territorio nacional, independiente de su
edad, sexo, educación, etnia, preferencias sexuales o ingreso, pueda
contar con un mecanismo de protección social que le dé acceso universal
a una atención de salud adecuada y oportuna para enfrentar las
situaciones de enfermedad”.
En tanto, tomando fuentes oficiales y diversos estudios, el capítulo
sobre el tema realiza un exhaustivo análisis de incumplimientos y
discriminación, siendo particularmente graves aquellos que ocurren en
atenciones garantizadas a la mujer, como el derecho al parto sin dolor,
incorporado al AUGE a partir de julio del 2007. “Lo que parecía ser una
gran noticia resulta en una garantía sin contenido, una GES para unas
pocas mujeres que, por distintas circunstancias, pueden hacer uso de
este ‘derecho’”, plantea Zúñiga.
Sin derecho a huelga
Ilícita: así se percibe en Chile el derecho a huelga, lo que a ojos de
Espejo es una clara contradicción con el nivel de desarrollo y
expectativas del país. “Una república que se apresta a celebrar 200 años
de existencia y una economía que busca incansablemente su asociación con
la elite mundial, no parece condecirse con las prácticas de represión y
hostigamiento a las movilizaciones sociales y la brutalidad policial
como las que se registran en este informe”, expresó.
Por ello, el abogado destacó que este año el informe haya abarcado el
tema de la protesta social y derecho a huelga. Y criticó que mientras el
Estado impulsa sendas reformas a la forma de enfrentar las demandas de
los pueblos originarios (particularmente el mapuche) al sistema
educacional, al sistema electoral y a la justicia y condiciones
laborales, al mismo tiempo mantiene, justifica y defiende altos e
intensos niveles de represión policial y hostigamiento, salvo cuando se
trata de casos en que la protesta social fortalece la posición oficial,
como el de la píldora del día después.

El Informe
pone la lupa sobre la falta de reconocimiento constitucional
de los pueblos indígenas, destacando que a pesar de que se
ratificó el largamente dormido Convenio 169 de la OIT; este se
hizo con interpretaciones y alcances que atentan directamente
con su objetivo. Además, reconoce la violencia y hostigamiento
policial en comunidades mapuches. |
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Paralelamente, el estudio detectó una excesiva procedimentalización y
regulación de las condiciones en que se puede ejercer el derecho a
huelga. Y también el detenimiento por parte del Gobierno de la reducción
de las empresas donde no se puede ejercer este derecho ligadas a los
servicios esenciales, como las eléctricas. También destacó el llamado
“mito de la conflictividad laboral”, que se traduce en que los índices
de movilizaciones son similares a años anteriores, pero la percepción es
que es mayor y se debe principalmente a las declaraciones del propio
Gobierno, unido al papel jugado por los medios de comunicación.
El capítulo dedicado al acceso a la Justicia revela “la preocupante
situación de las corporaciones de asistencia judicial, -las que
constituyen el principal soporte del sistema de asistencia jurídica
gratuita del país- toda vez que cuentan con un presupuesto insuficiente
y una estructura organizacional atomizada y asentada en la figura de los
egresados de derecho, que realizan su práctica profesional”.
También se revisan las principales violaciones al derecho al debido
proceso por parte de la legislación militar y su aplicación a civiles.
En particular, presta atención a la forma en que el Estado de Chile, a
pesar de haber sido condenado hace casi cuatros años por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, continúa aplicando un sistema de
justicia militar plenamente incompatible con las exigencias básicas de
la Convención Americana Sobre Derechos Humanos.
Pueblos originarios
Otro punto que se evalúa es el modo en que las instituciones
constitucionales, legales, judiciales y administrativas –incluyendo las
policías- incurren en diversas violaciones a los derechos de estos
pueblos. En particular, pone énfasis en el deficiente modelo de
reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas, prácticas de
violencia y hostigamiento en contra de comunidades indígenas y de
quienes intentan defenderlas y el constante crecimiento de denuncias
internacionales en contra de Chile en esta materia.
Y pone la lupa sobre la falta de reconocimiento constitucional de los
pueblos indígenas, destacando que a pesar de que se ratificó el
largamente dormido Convenio 169 de la OIT; este se hizo con
interpretaciones y alcances que atentan directamente con su objetivo.
Además, reconoce la violencia y hostigamiento policial en comunidades
mapuches y plantea la necesidad de restringir el hostigamiento a
comunicadores audiovisuales, recordando el emblemático caso de la
documentalista Elena Varela que además de ser detenida sufrió la
incautación de todo su material cinematográfico.
Otros temas tocados por el Informe son los derechos de niños, niñas y
adolescentes, medio ambiente, de la mujer, violaciones a los DDHH en el
pasado, minorías sexuales y condiciones carcelarias. Y además, realiza
una profunda crítica a las instituciones nacionales relativas al tema,
que en opinión de los expertos adolecen de falta de independencia,
recursos y límites operativos.
E incluso, reprueban el proyecto del Instituto Nacional de Derechos
Humanos, que aunque “planea llevar el nombre de Juan Bustos Ramírez”,
según Espejo está lejos de ser una realidad, ya que la discusión
legislativa está estancada. Y sobre todo, no es un organismo autónomo,
lo que queda absolutamente claro con el hecho de “que Viera Gallo
tranquilice a la derecha asegurándoles que de ningún modo lo será”.
“El reconocimiento de los errores en estas materias es, sin lugar a
dudas, excepcional. Por ello, un informe sobre violaciones a los
derechos humanos es demasiado importante para la calidad de la
democracia. Su objetivo no es agradar, sino incomodar. Su metodología no
es la misma utilizada en informes de avance o implementación de
políticas públicas o legislación. Su vocación no es el compromiso entre
los intereses en juego, sino la férrea defensa de aquello que más
valoramos cuando nos enfrentamos al poder o la ausencia del mismo",
concluyó el master en Derecho Internacional de Derechos Humanos /
AZ
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