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FOTO DE ARCHIVO. |
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“Somos hijos de lavanderas,
panaderos, feriantes y ambulantes / somos de los que quedamos en pocas
partes”, escribe David Aniñir Guilitraro en “Mapurbe”, libro subtitulado
“Venganza a raíz” (Odiokracia Autoediciones, Santiago 2005). Aniñir
escribe desde su propias vivencias y las de sus pares. Vive en la comuna
de Cerro Navia, en el corazón de la periferia capitalina. Es obrero de
la construcción y en sus poemas mezcla, sin pudor alguno, todos los
mundos que ha recorrido a sus 38 años; poblador, rockero, mapuche,
migrante y un largo etcétera.
Escritor de culto para las nuevas generaciones, el bicentenario chileno
lo encuentra abocado a un proyecto fascinante: llevar al cine, al
lenguaje audiovisual, pasajes de su opera prima “Mapurbe”. Para ello se
unió al director de cine independiente Vicho Montecinos, con quien trama
dar vida a “Ñukemapulandia”, “una mirada sarcástica y crítica sobre la
realidad del mapuche en la ciudad”, según la define el propio Aniñir.
Sobre ello y varias cosas más conversó con Azkintuwe.
- David, en qué andas por estos días.
Bueno, la verdad “andamos”. Junto al emergente Vicho Montecinos y un grupo de talentosos creadores,
estamos abocados en sacar adelante “Ñukemapulandia”, un proyecto
audiovisual en formato cine. Considerando todas las adversidades propias
de producir cine sin el fuckin kullin, sin ni uno y la poca
experiencia, tiene un encanto adicional. Fuera de ello, mis días que
son medios nocturnos se precipitan entre una relativa cesantía y la
creación poética. Laburo en la “contru” acá en la mierdopolis
santiaguina. Escribo, sigo con mi poesía, rebuscando un lenguaje
escritural que me represente, insistiendo y porfiando con las imágenes y
las formas.
- Algún antecedente previo en esto del audiovisual.
Participé de experiencias de artes escénicas con el Kolectivo Artemapunx,
con quienes desarrollamos “Mapurbe; debajo del asfalto”, una experiencia
enriquecedora de llevar al lenguaje teatral y visual mi obra poética.
Ahora, mi relación con el audiovisual se ha venido dando desde el 2008,
con el videista Francisco Huichaqueo, un peñi de Valdivia que reside en
Santiazko. Con él, que desarrolla un componente más estético
venido de la plástica, hemos fusionado detalles significativos en la
imagen, desafiando nuestra concepción de realidad, belleza y lógica a
través del video-poesía. Las realizaciones; “Antilef, Salario” (video
performance con Eli Neyra) y “Ala-Kabra-pan” son unos de los registros
pincelados por mi poesía.
- ¿"Ñukemapulandia" es un proyecto colectivo?
Será parte de una creación colectiva, hemos convocado amigas y amigos a
participar. Una mirada sarcástica y crítica sobre la realidad del
mapuche en la ciudad, que sueña con vivir en sus tierras, pero vive
sometido a una realidad sombría que no lo deja salir. “Ñukemapulandia”
es una iniciativa colectiva y autogestionada, que intenta salir de todos
las lógicas convencionales de la creación en el arte mapuche
contemporáneo, también en su financiamiento. Queremos demostrar que si
podemos ser autónomos también en nuestras ideas, crear lenguajes
propios, rescatar nuestra cultura y denunciar lo que nos parece injusto.
- ¿Te parece potente lo audiovisual como formato de comunicación?.
En estos tiempos el audiovisual, como medio de control social, es
un arma utilizada por los grandes medios en función de intereses
ya conocidos por todos nosotros. Ahí tú ves a toda la población de la
capital hilando babas con el facho del Kike Morandé y
la programación de mierda que existe en la TV oficialista de este país.
Deformando la realidad, desinformando, sustentada en una lógica
alienante. Eso nos toca muy de cerca frente a la situación que sufrimos
como pueblo y principalmente por lo que ocurre con nuestros peñi hoy en huelga de hambre.
- Pero es un arma que puede volverse también hacia ellos....
Ya lo creo. La apropiación del formato audiovisual de muchos inquietos
creadores se nos ofrece como un arma filuda y explosiva. Sin más, el
caso de Elena Varela o la incautación de registros realizados por los
mapuche de parte de los fiscales, son precedentes de cómo el formato
audiovisual es en su naturaleza brígido,
peligroso para el poder y sin duda un potente formato de comunicación.
Claro, nuestro trabajo comprende abordar temáticas desde un lenguaje
más artístico, una mirada del crudo reality que nos ha tocado vivir como
mapuche en la warria (ciudad).
- Hacías referencia a la huelga de hambre. ¿Cómo la ves?
Recuerdo que la huelga realizada por la Chepa y otros comuneros tuvo una
cobertura mediática única, un precedente histórico que consiguió ciertos
beneficios carcelarios dejando intactas las demandas reales que
motivaban tal acción: la desmilitarización de la comunidades, el término
de la Ley Antiterrorista parida durante la dictadura y las
históricas demandas territoriales. Hoy las demandas de los peñi en huelga son las mismas. Si no hubo real atención a ellas
durante la Concertación, ahora con una derecha facha y racista el
panorama lo veo aún más difuso.
- ¿Qué te ha parecido el silencio de los grandes medios?
El bloqueo comunicacional y la nula voluntad política revela la real
actitud del Estado. Es lamentable que hayan 33 mineros atrapados en la
mina San José donde el gobierno ya surtió sus garras y como broche
sellará un sentimiento nacionalista este bicentenario. Es
lamentablemente como te digo, pero lo es el doble al darse cuenta de la
utilización de un dolor para tapar otro dolor, como lo es la situación de
los peñi en huelga. Lamentable cachar que a las grandes
empresas y el gobierno les importamos una raja. La huelga de nuestros
hermanos es un acto que merece todo nuestro apoyo.
- ¿Qué se te viene a la mente cuando escuchas hablar de “terrorismo
mapuche”?
Lo relaciono con una fantasía racista. Con el incremento de películas
gringas en la sociedad que compra lo que le venden los medios desde
antes de la caída de las Torres Gemelas. Con la obediencia de los
gobiernos al gran capital inversionista necesitan mantener ese
imaginario ridículo en la sociedad, para resguardo de sus intereses.
Aquí no hay muertos del otro bando, solo mapuches, jóvenes y por la
espalda, eso es de maricón. Los pacos son eso y el Estado es el único
terrorista en esta historia.
- ¿Con qué prensa te informas? ¿La Segunda? ¿El Clinic? ¿Azkintuwe?
Leo La Cuarta (risas). En realidad trato de ver todo lo que esta más
relacionado con la temática mapuche, bueno, por mi interés aquello que
está cercano a la creación artística de los mapuche o relacionado con
la poesía. Cacho que The Clinic con lástima pretende ser lo que nunca
fue o lo que no alcanzó a llegar ser. Que La Segunda nunca va a ser la primera
en seguir mintiendo pues los últimos serán los primeros. Y que Azkintuwe
debería ser postulado al Nobel de Periodismo o inventarles ya un premio
(risas). Han salido buenos periódicos, como Diario Uno y el mismo El
Ciudadano, de circulación masiva y que es sugerente recomendar.
- Estuviste de gira por Europa, ¿Cómo se dio esa posibilidad?
Esa fue una gran aventura y por mi estilo casi una locura. Sabes que
casi me reportan de regreso el primer día que llegamos a la escala de
Madrid, casi no llego. Me pillaron fumando en el baño del avión no una
vez, sino tres veces. Me requisaron el pasaporte y señalaron me
reportarían a la policía internacional por ser un riesgo para el vuelo
(risas), quizás me hubiesen acusado de terrorista llegando a Chile, pero
no pasó nada. Finalmente, mis compañeros, entre ellos Máximo Corvalán y
Francisco Huichaqueo hablaron para hacer caso omiso de la situación.
Máximo le dijo al capitán de vuelo antes del arribo: “déjelo, es un
nativo que lo sacamos de una cueva por allá en la cordillera de
Nahuelbuta” (risas). Claro, por norma internacional es imposible fumar
en un vuelo.
- ¿Ibas a un intercambio?
El viaje fue un proyecto de estadía e intercambio. Consideraba Marsella,
Paris, Berlín, Barcelona y finalmente Marsella para regresar en día 40
de viaje a Chile. Pagué la multa que te cobran por aplazar el viaje y me
fui a Barcelona a patiperrear completando tres meses. Algo así como 40
días y 500 noches, hubiese dicho Sabina. Tuve la suerte, junto a Máximo
Corvalán, Bernardo Oyarzun y Francisco Huichaqueo, de exponer nuestro
trabajo en todas esas ciudades, en centros culturales, medios
alternativos de comunicación y Okupas. De conocer una realidad que si
bien te choca y sorprende, también te amplia el sentido de la creación,
la percepción de mundo y de reafirmar que nuestro pueblo mapuche no es
el único que está sometido al dominio del capitalismo. Que el factor
común es “humanimal” y que el poder no tiene banderas, es un mercado
globalizado que se está pasando por el culo el planeta y quienes lo
habitan aquí y acullá.
- ¿Qué destacarías, de lo bueno?
Participar en Paris en un mitin denunciando la matanza de Bagua, leer
poesía frente a la Torre Eiffel, el aroma de la Segunda Guerra Mundial
que aún persiste en Berlín con sus noches de tres horas, palpar una
fauna cosmopolita en Marsella, un alto porcentaje de la población no es
de origen francés, una cuna migratoria en Europa. Y finalmente
Barcelona, todos bellos recuerdos. Conocí muchos artistas, también por
la facilidad del idioma pude establecerme allí con mayor holgura. En
Barcelona terminé el proceso de reedición de “Mapurbe”, con nuevos
textos que iba ya trabajando. Junto a un grupo de artistas
latinoamericanos formamos un colectivo de arte, grupos que en sus
distintas estrategias tratan de hacer arte popular. Pude constatar que
la belleza humana es aplacada por la misma mierda capitalista, con
distintas moscas obviamente.
- Pasemos entonces a la parte oscura.
Comprobar que nos deben su calidad de vida, su economía. Saber que sus
grandes catedrales se deben a las riquezas que han robado y saqueado a
los pueblos originarios por muchos años. Eso se manifiesta, entre lo que
es visible, por el derroche que existe en las esquinas. Se encuentran
desechos en buen estado donde fácilmente un indigente en Chile puede
vivir con ciertas comodidades, precarias allá, pero aquí y en el resto
de Sudamérica no. Pero como te decía, lo chocante es el contraste. Y
cómo te vas explicando que por tantos años hayan desarrollado una
sociedad de bienestar en base a los grandes saqueos realizados a los pueblos originarios
y que aún se mantienen vigentes.
- A propósito, se viene el
Bicentenario. ¿Te dice algo esa palabrita?
Si pues, clarito. Que ya son 200 años en que han estado manteniendo
sistemáticamente una empresa de robos y saqueos… ¡que paren el webeo!.
Métanse su bicentenario por la raja y devuelvan los territorios donde
fundan su falsa soberanía patriotera.
- Cuando podrán tus lectores disfrutar un nuevo libro.
Estoy compilando y escribiendo unos textos que se me van alargando. Son
poemas que no quieren ser poemas. Confrontando técnicas. Son imágenes
que pasan en movimiento constante y que se van desplazando por géneros
inexplorados. Me interesaría sacar algo como cuentos cortos, relatos de
la urbe. Con esta confabulación que tengo en la poesía por la prosa,
denominaría a mis nuevos escritos “Proesia”. ¿Buen nombre no?... Esperemos
a ver que resulta, cacho que para el próximo año, no lo sé. “Mapurbe” ya
se ha estado mandando solo, está fuera de mi alcance, creció, salió a
callejear y parece que en cierta medida no me pertenece, le pertenece al
mundo mapuche.
- Precisamente el año pasado relanzaste Mapurbe, ¿qué tal ha sido?
El entrar a un circuito de poetas y escritores al alero de una editorial
te señala. Te pone en relieve y claro se crean expectativas de futuras
creaciones. Tuve la suerte de que Pehuen Editores se interesara en esta
obra y su reedición con más textos impresos. La distribución en
librerías del país me sorprende, es lento pero como decía Leonel Lienlaf, solo
te sirve para estar en una plataforma y que cierto segmento conozca tu
obra. “Mapurbe” es un precedente, un icono mapuchon de la
pobla. Un sujeto que se instala en la conciencia social de los
mapuche. Es un material de estudio académico para distintas disciplinas
sociales. Es reconocido y el mayor privilegio es ese. Ahora en un país
de poetas donde la poesía es un indicador poco rentable, se sostiene
finalmente eso, el reconocimiento.
- ¿Y la crítica?…
La verdad no cacho mucho de las críticas que hacen los literarios de mi
obra, hablan en difícil, quien habla más enredado es más bacán. Yo
escribo solamente.
- ¿Estás leyendo tu poesía?
Estoy asistiendo a variadas invitaciones de lectura en los centros
culturales, colectivos, apoyando iniciativas de denuncia, leyendo fuera
de Santiasko, fusionando constantemente mi poética con bandas de
rock en las tocatas, una suerte de performances de poesía y música con
Los Pukutriñuke, La Floripondio, Sandino Rockers, entre otras. Con
Carlos Cabezas existe un proyecto de musicalización de poetas mapuche en
que están varios cómplices, eso se está macerando y con los Políticos
Muertos se viene una wena mano, lenta pero va, espero.
- Finalmente, cuéntanos de "Pachanga por la Autogestión del Cine
Mapuche", la tocata de esta noche en el Galpón Víctor Jara.
Es un título grandilocuente y sensato pues apuesta por una manera de ver
el mundo de la creación y hacer cine independiente. La idea con la
tocata es financiar parte del proceso de pre-producción de
“Ñukemapulandia” con bandas cumbionas y su singular fusión. Rezaka del
Norte (cumbia ranchera), Chilombiana (cumbia choriza) y Anarkia Tropikal
(cumbia punx) forman parte de un emergente circuito de bandas que han
estado apoyando las diversas acciones de la mapuchada acá en
Santiasko.
- ¿Habrán documentales también?
En paralelo se proyectarán cortometrajes realizados por Vicho Montecinos y el canto latinoamericano de Cholfo y sus secuaces. La
tocata se realizará hoy jueves 26 de agosto en el Galpón Víctor Jara,
Plaza Brasil en el centro de la capital. Tiene un costo de 2 lucas y es
desde las 22:00 hrs. Paso el aviso a todos y todas.
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