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FOTO DE ARCHIVO. |
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Para el gobierno y el Ministerio
Público es el “Bin Laden” de Arauco. Para su gente, los mapuches, un
asistente social comprometido con su pueblo y que solo goza de mala
prensa. Héctor Llaitul Carillanca, 41 años, padre de cuatro hijos,
efectivamente es asistente social. Cursó la carrera en la Universidad de
Concepción y trabajando en su tesis se mimetizó con la lucha de las
comunidades. De origen williche, gran parte de su vida transcurrió en la
zona central. Ex militante de la izquierda revolucionaria chilena, no
dudó cuando a fines de los 90’, lonkos de dos provincias optaron por
coordinar sus demandas y también la rabia. Así nació la Coordinadora
Arauco-Malleco, la CAM, el gran dolor de cabeza étnico de los gobiernos
de la Concertación y que Piñera ya siente al menos como jaqueca.
Incontables son los ministros del interior que los han dado por
desarticulados. El último fue Pérez Yoma. El año pasado. Pero ahí están,
la mayoría en prisión y acusados de “terrorismo”, pero aun desde allí,
resistiendo.
Hace 46 días que Llaitul encabeza una
huelga de hambre. Son 32 prisioneros mapuches, en las cárceles de
Concepción, Lebu, Angol, Temuco y Valdivia, los movilizados por demandas
tan básicas que llegan a ser surrealistas. Exigen, en el Chile moderno y
miembro de la OCDE, ser juzgados bajo mínimos estándares democráticos.
Esto es, que se retire de sus causas la Ley Antiterrorista. Y se termine
de paso con los dobles procesamientos civiles y militares. No entienden
como, por delitos comunes, se los persiga como si se tratará de suicidas
talibanes. Todos denuncian persecución política, montajes judiciales,
testigos sin rostro e incluso tortura policial. Poco y nada de ello ha
salido en la prensa. No les quita el sueño. Son pacientes y saben que
con el transcurso de los días y semanas, la huelga se volverá para
Piñera una insoportable migraña. A comienzos de semana, un fallo
judicial autorizó a Gendarmería alimentarlos por la fuerza en Concepción
y Temuco. No les será fácil, advierten ellos.
Entrevistamos a Héctor Llaitul en la
cárcel El Manzano de Concepción. Allí espera ser llevado a juicio por
diversos delitos. No ha matado a nadie. No ha violado a nadie. Tampoco
ha dejado a ningún minero enterrado vivo en el desierto. Sin embargo,
arriesga en diversas causas sobre 100 años de prisión. Hablamos de la
huelga. De su lucha. Estas son sus razones.
- ¿Por qué la huelga?
Porque se han agotado todas las otras instancias para reclamar justicia,
en nuestro caso, para acceder a un procesamiento justo, a un debido
proceso. Es lo último que podemos hacer para manifestarnos, nuestro
cuerpo es lo único que nos queda para protestar. Para nada es agradable
estar en huelga, se sufre mucho, es duro. Tampoco es bueno hacer sufrir
a nuestros familiares, somos padres, hijos, sobrinos, nietos de alguien
y todos ellos sufren. Pero lo evaluamos y aunque suene paradójico, no
nos queda más que arriesgar nuestra vida para luchar por la vida. Hablo
de la vida de nuestra gente, por un mejor futuro para nuestros hijos,
por los derechos de nuestra nación. Si con esta medida logramos que se
retire la Ley Antiterrorista de nuestros procesamientos, habrá valido la
pena.
- Pero se les acusa de atentar contra el “estado de derecho”.
En el territorio mapuche no opera el estado de derecho como en el resto
del país. ¿Dónde se están militarizados los campos? ¿Dónde se persigue
políticamente a luchadores sociales? ¿Dónde se montan campañas
represivas indiscriminadas? ¿Dónde se aplican leyes de excepción, como
la Ley Antiterrorista? Que sepamos, solo en el territorio mapuche, lo
que nos permite decir que vivimos bajo un estado dictatorial. De allí
que para nosotros las expresiones de resistencia y de autodefensa sean
legitimas, más aun si se nos han cerrado todas las vías políticas. Si
viviéremos en Bolivia o en Venezuela, países realmente democráticos, los
dirigentes sociales mapuches tal vez estarían en el Parlamento. Pero
estamos en Chile y acá lo que hay para nosotros es prisión política.
- ¿No es Chile un país democrático?
La aplicación de la Ley Antiterrorista habla por si sola. Es hoy una
herramienta de persecución contra los mapuches que levantan la voz. Su
propio origen se da en el marco de un régimen autoritario, como lo fue
la dictadura de Pinochet, en un contexto de terrorismo de estado que
todo el mundo repudió. Otro ejemplo es que se juzgue a civiles mapuches
con el código militar, algo que transgrede todas las normas del debido
proceso. Es lo que denunciamos.
- ¿Son las principales razones de la huelga?
Así es. Ambas constituyen la máxima expresión de la injusticia procesal
que nos afecta hoy en día. La Ley Antiterrorista es una ley especial,
creada para perseguir y su objetivo de fondo es velar por los intereses
de los poderosos, no el de proteger a la población. Hoy con esta ley se
están protegiendo inversiones que afectan directamente nuestro
territorio y a su gente. Y en beneficio de empresarios que son
responsables o herederos del despojo territorial que sufrimos como
pueblo. Solo ello explica que se apliquen estas leyes de excepción a
conflictos que son sociales y políticos.
- A 46 días, ¿cuál es la situación de ustedes?
En términos físicos ya se evidencia un deterioro. Producto de la no
nutrición hemos sufrido abruptas pérdidas de peso, en el caso nuestro,
acá en El Manzano, de hasta 17 kilos menos, debilitamiento corporal,
mareos, dolores de cabeza, escalofríos, reiteradas pérdidas de
conciencia, calambres, algunos de nosotros hemos sufrido además estados
de descompensación.
- ¿Y en lo anímico?
Estamos estables, nos alienta el hecho de estar aportando a la lucha de
nuestro pueblo y saber que nuestras demandas son justas. Espiritualmente
también nos sentimos fuertes, esta es una dimensión que nos caracteriza
mucho como mapuche, nos sentimos conectados con los valores y la cultura
de nuestro pueblo, ello nos hace sentir que este sacrificio tiene
sentido.
- ¿Cómo han tomado sus familias esta drástica medida?
Hemos sentido todo su apoyo, pero de seguro deben tener sentimientos
encontrados. Apoyan pero igual sufren, no solo por nosotros sino por
todos los que están en esta situación, así como por otros aspectos de
esta lucha, costos que han debido pagar, como sufrir la represión
policial. Pero de sufrimiento sabe mucho nuestra gente en las
comunidades y de una u otra forma se han ido adaptando a los rigores del
camino. Nuestras familias han comprendido y asumido esta huelga con un
estoicismo ejemplar, lo cual habla bien de la justeza de este
movimiento. Nosotros valoramos el esfuerzo que realizan afuera, de
moverse y hacer campaña con muy pocos recursos, pero con una gran
dignidad.
- ¿Y Gendarmería?
En El Manzano han sido casi neutrales, pero sabemos que esta situación
puede cambiar por la presión de las instituciones de más arriba, del
gobierno y la justicia. No es un tema personal, eso lo entienden y lo
entendemos, es a nivel de instituciones donde se producen roces que
hasta ahora no han llegado a ser confrontacionales. Esperamos que se
respete la huelga y las condiciones no empeoren para nosotros, ya que
nuestra postura es firme y de convicción. No sabemos como será en otros
penales.
- ¿Se ha acercado alguna autoridad de gobierno?
Del actual gobierno nadie, ni siquiera hemos sabido de su preocupación
por la huelga. Esto no nos resulta extraño, en el poder político están
también los representantes del gran empresariado y resulta casi natural
el desprecio que sienten hacia nuestra condición de presos y de
mapuches. Esperamos que esto cambie, no perdemos la esperanza de que
finalmente se aborde esto políticamente. De nuestra parte está la
disposición abierta de sentarnos a conversar con ellos. Si debo decir
que hemos tenido visitas importantes de otros ámbitos, gente dispuesta a
buscar una solución política a la huelga.
- Quiénes, por ejemplo.
Podemos nombrar al Obispo Ricardo Ezatti, al senador Alejandro Navarro,
al senador Patricio Walker, al ex candidato presidencial Jorge Arrate,
entre otros. Por supuesto no podemos dejar de mencionar las visitas y el
respaldo de muchos hermanos de pueblo, principalmente autoridades
mapuches, lonkos y machis, así como werkenes (portavoces) de distintos
territorios.
- ¿Cómo evalúan las movilizaciones a nivel nacional e internacional?
A nivel nacional no es mucho lo que se ha podido generar, debe ser por
la fuerte campaña para silenciar la huelga que se ha montado, aunque
comienzan a despertar acciones de solidaridad en diversas ciudades que
valoramos. Estamos sorprendidos de las muestras de apoyo a nivel
internacional, no tanto por nosotros, sino porque implican un respaldo a
la causa mapuche en general. Este reconocimiento internacional ha
costado mucho, es un capital que se tiene y que hay que resguardar, nos
llama a no decaer, a no claudicar a pesar de la enorme desventaja que
tenemos. Esto es muy importante para mantener la esperanza.
- Se consideran presos políticos, ¿por qué?
Por las cualidades de luchador social que posee cada uno de los mapuches
encarcelados. También por la formación política e ideológica que
abrazamos, la que por supuesto se enmarca en nuestra condición de
mapuche. Reivindicamos un pensamiento propio (rakizuam), que se nutre de
nuestra sabiduría ancestral (kimvn) y se plantea en resistencia con la
realidad que hoy vivimos como pueblo. Se nos niega esta condición como
si solo fueran presos políticos aquellos que se enfrentan a regímenes
dictatoriales o totalitarios.
- Dicen las autoridades que en Chile “las instituciones funcionan”.
Funcionan instituciones propias de una “democracia” y se dice que estas
operan por igual para todos los “chilenos”. Tal vez por ahí está el
problema, que todas las instituciones buscan chilenizarnos. ¡Si nosotros
no somos chilenos! Nunca ha existido un reconocimiento de esto, salvo en
tiempos de la Corona Española. Hoy lo que se persigue es integrarnos o
bien aniquilarnos como cultura, como nación, que dejemos de ser lo que
somos. Basta ver las leyes, solo opera la asimilación y el colonialismo
permanente. Lo cierto es que somos un pueblo oprimido, con un territorio
invadido. Y este despojo ha sido avalado por todas las legislaciones e
instituciones del Estado.
- No pocos mapuches, tras años de prisión preventiva, han resultado
finalmente absueltos por los tribunales. ¿Cómo interpretas esto?
Es que la mayoría de las acusaciones que se levantan contra los mapuches
tienen un objetivo central que es político. De allí los largos periodos
de investigación de hasta dos años que tienen los fiscales para llegar
al juicio oral, de allí los montajes muy bien urdidos que realizan,
sumado todo ello a campañas comunicacionales. Pero cuando se llega a
juicio, ello resulta a veces insostenible judicialmente, se les
derrumba. Tememos eso si que en el actual escenario político esto pueda
cambiar y para peor.
- ¿En qué sentido?
El Ministerio Público ya no actúa solo, es parte de una estrategia mayor
que no trepida en la utilización de recursos para realizar montajes,
incluso a nivel internacional, buscando condenas anticipadas de la
opinión pública contra nosotros. La alianza entre fiscales, políticos
inescrupulosos, gobierno y medios de comunicación, hace que tengan hoy
dadas las condiciones para condenar a nuestra gente a largos años de
prisión.
- Hace unos años la CAM eran “delincuentes rurales”. Hoy son
“terroristas”.
Se pone hoy más énfasis en el “terrorismo” porque les permite hacer uso
de mayores herramientas legales para perseguirnos. Con un discurso muy
propio de los fiscales de la dictadura militar, magnifican los hechos,
mienten abiertamente, catalogan de “terrorismo” acciones muy básicas de
resistencia y autodefensa de las comunidades cuando son allanadas con
violencia por la fuerza pública. Respuestas básicas, rudimentarias de la
gente ante la agresión policial se transforman entonces “atentados
contra vida”, “emboscadas criminales”, “homicidios frustrados” e
“intentos de asesinato”.
- ¿Por dónde debiera buscarse una salida al conflicto?
Claramente no por los tribunales. Este es un conflicto histórico, de
raíces muy profundas y que concierne a la sociedad chilena y mapuche en
su conjunto, también a la comunidad internacional, que debe ser parte de
la solución. El estado chileno es el responsable directo de lo que
sucede hoy, que es un conflicto eminentemente político con trasfondos
históricos, culturales, una lucha por reconocimiento, por ser lo que
somos. Para nosotros el abordaje del problema, su resolución, es
política y compromete al Estado en su conjunto, a todos sus poderes,
ejecutivo, legislativo, judicial. Llegar a ello demanda una voluntad
política que hoy no existe de parte de las autoridades. Existe
coincidencia mayoritaria en los mapuches que la salida al conflicto es
política.
- Van a cumplir 50 días en huelga y en los grandes medios poco y nada se
ha publicado o mostrado. ¿Qué piensan de esto?
Nos resulta natural a estas alturas. No olvidemos que los grandes medios
representan al empresariado y entre los grupos de poder siempre se
apoyan, ha sido así históricamente. Callan la huelga pero siguen con su
campaña para desvirtuar nuestra lucha, dando cuenta de ella solo desde
un prisma delincuencial o terrorista, a objeto de influir en la mente de
las personas, en la opinión pública. Ellos saben que nuestras demandas
son justas y temen que darlas a conocer generé en la sociedad un
respaldo mayoritario a nuestra causa. Me consta que mucha gente chilena
que se logra informar debidamente, siempre termina respaldando nuestra
lucha. Algunos medios operan casi como en tiempos del nazismo, se
reafirma la teoría de Joseph Goebbels que planteaba que a través de la
repetición de las “versiones oficiales” se llegaba a una “verdad
oficial”. También decía “miente, miente, que algo queda”.
- ¿Es lo que sucede con el tema FARC?
Es parte de una campaña orquestada, donde La Tercera, El Mercurio y sus
sucursales regionales cumplen la función de propagandistas. Sin tener
hasta el día de hoy la más minima prueba, los fiscales insisten con esta
vinculación nuestra con las FARC en los medios. Podemos decir que no
existe tal vinculación, cada pueblo tiene el derecho de luchar como
quiera hacerlo y nosotros lo hacemos basados en los principios y en la
historia que heredamos de nuestros antepasados, en el legado de Lautaro,
que no es menor. A veces se olvida que nuestro pueblo tiene un gran
legado histórico de resistencia.
- ¿La huelga es hasta las últimas consecuencias?
Lo hemos dicho en los comunicados y es una postura generalizada en todos
los huelguistas. Es una situación muy dura para todos nosotros, ya que
no solo se arriesga la vida, también se producen secuelas que nos
afectarán de todas formas en lo cotidiano. La responsabilidad no es
nuestra, en este punto la traspasamos al Estado y a quienes son
autoridades, porque ellos nos obligaron a llegar a esta situación.
Preferimos esto a ser condenados de forma arbitraria e injusta.
- ¿Algún mensaje que enviar?
Gracias a todos los peñi (hermanos), lamngen (hermanas) que se han
movilizado y que solidarizan con nuestra causa. Gracias a los hermanos
de la sociedad chilena y del exterior que comparten y solidarizan con
nuestro pueblo y sus demandas. Sepan que nuestra lucha es también la de
ellos, es por la dignidad y los valores de construir una sociedad más
humana.
* Publicado originalmente en
The Clinic, Edición del Jueves 26 de Agosto /
www.theclinic.cl
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