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FOTO
DE ARCHIVO. |
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Transversales muestras de repudio ha
generado en el País Mapuche el asesinato a manos de un funcionario
policial del comunero Jaime Mendoza Collio, baleado por el cabo de
Carabineros y dotación del GOPE, Patricio Jara Muñoz, ello tras el desalojo de
un predio agrícola reivindicado por familias campesinas de la Comunidad
Requem Pillan en la comuna de Angol. En Temuko, el werken del Consejo de
Todas las Tierras, Aucán Huilcamán, condenó la acción policial calificándola como una
verdadera “ejecución
extrajudicial”, en momentos en que
el joven comunero “se encontraba bajo custodia policial”, denunció
Huilcamán.
El crimen de Mendoza Collio, de 24
años de edad y padre de un niño de 4 años, ocurrió
la tarde de ayer miércoles, luego de que el tribunal de Angol autorizara
el desalojo del fundo San Sebastián perteneciente al particular Sergio
González Jarpa. El predio había sido ocupado a tempranas horas por
numerosas familias que reivindican derechos ancestrales de propiedad. La
violencia del operativo dejó además un saldo de ocho comuneros heridos y
detenidos, escenario de violencia que en opinión de Huilcamán, no se
condice con la actitud pacífica de la comunidad.
“No se puede acusar a la comunidad
Requem Pillan que hayan actuado con violencia, porque desde el año 2001
en adelante han buscado todas las formas de diálogo con las autoridades
competentes de la región y nunca fueron escuchados. Desde el punto de
vista de los procedimientos institucionales, esta comunidad agotó todo
las instancias de diálogo”, señaló el werken. Agregó Huilcamán que la
comunidad presentó aquel año toda la documentación que avala su demanda
territorial ante el gobierno, MIDEPLAN, CONADI y en la propia
Intendencia de la IX región, ello sin recibir respuesta.
Por su parte, la Identidad
Territorial Lafkenche declaró que lo sucedido en Angol “solo viene a
confirmar la incapacidad del Gobierno por dar una verdadera y justa
salida a la demanda histórica del Pueblo Mapuche”. La entidad, además de
expresar su solidaridad, apoyo y condolencias con los familiares del
comunero asesinado, declaró que “la opinión pública de Chile sabrá
castigar estos actos que vienen a evidenciar los verdaderos principios
del Gobierno de la Concertación y su inconsecuente discurso a la hora de
referirse a nuestra problemática social ancestral. Esto no es más que
una muestra del retroceso de las políticas indígenas en este país”,
subrayó.
Exigen renuncia de Ministro
Y precisamente hacia el gobierno
puntó el emplazamiento que realizó el Partido Mapuche Wallmapuwen en
Temuko. La colectividad política responsabilizó directamente a la
presidenta Michelle Bachelet por un crimen “que tiñe nuevamente de
sangre los campos del País Mapuche”. A juicio de Wallmapuwen, el crimen
del comunero no constituye “un hecho aislado”, como señaló ante los
medios el Subsecretario del Interior, Patricio Rosende. “Se enmarca
dentro de una política de criminalización de las demandas históricas del
Pueblo Mapuche, implementada por la Concertación de gobierno y que busca
desvirtuar el trasfondo político de nuestra lucha”, denunció la
colectividad.
Ante ello, Wallmapuwen exigió a la
primer mandataria la renuncia del Ministro del Interior, Edmundo Perez
Yoma, y del propio Subsecretario del Interior, Patricio Rosende,
“responsables directos del escenario de represión y criminalización que
afecta a comunidades movilizadas por sus tierras. Demandamos se haga
efectiva la responsabilidad política que compete a ambas autoridades por
su negligencia criminal a la hora de abordar el actual escenario de
conflicto”, declaró la colectividad en Temuko, a su vez que demandó que
los hechos fueran investigados por la justicia civil y monitoreados por
organismos de derechos humanos.
Wallmapuwen finalmente llamó a las
“diferentes expresiones del Pueblo Mapuche”, a manifestarse públicamente
y aunar criterios para respaldar con movilizaciones a la Alianza
Territorial Mapuche, referente que ha liderado las recuperaciones de
tierras en la zona sur. “Este nuevo crimen de Estado nos demanda
responder como un solo Pueblo, como una sola Nación”, subrayó la
colectividad.
Mapuches en Santiago
No solo en Temuko hubo
pronunciamientos. En Santiago, la organización Meli Witran Mapu
solidarizó con la Comunidad Requem Pillan y amplió la responsabilidad
por el crimen de Mendoza Collio a sectores políticos de derecha del
país, “porque son ellos los que sustentan la política de militarización
constante del territorio mapuche, son ellos los que han hecho de las
comunidades y ciudades del sur un verdadero estado de sitio, donde se
vulneran constantemente los derechos de nuestro pueblo”. Para la entidad
urbana, “el accionar represivo de la Concertación y la Derecha obedece
claramente a la negación de nuestros derechos políticos y territoriales,
a la negación de la autonomía y la autodeterminación”.
Por su parte, el Observatorio
Ciudadano, organización no gubernamental dirigida por los abogados Nancy
Yañez y José Aylwin, tras solidarizar con la familia del joven comunero
fallecido, condenó energicamente “el uso de la violencia como mecanismo
para abordar los conflictos interétnicos de larga data que existen en
esta parte de Chile, en particular aquellos vinculados a la propiedad de
la tierra”. “Como lo hemos señalado reiteradamente, agregó la entidad,
tenemos la convicción que la represión no es conducente para dar una
solución a este conflicto, sino que generalmente revierte en un aumento
de la violencia generando mayor tensión social”.
Apunto la institución de derechos humanos que la muerte del comunero
“ocurre en el marco de los anuncios realizados por el Ministro del
Interior de reforzar la dotación policial en la zona, en particular de
fuerzas especiales, asumiendo públicamente la fuerza y la represión como
estrategia para contrarrestar las acciones de movilización mapuche en el
sur del país y para garantizar la gobernabilidad”. Ante esta situación,
el Observatorio instó a las autoridades a “desarrollar acciones urgentes
para establecer un diálogo efectivo con las comunidades actualmente
involucradas en los conflictos por tierras”, diálogo que -precisó la
entidad- debiera ajustarse a los estandares internacionales de derechos
de los pueblos indígenas.
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