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Patricia Richards es doctora en
Sociología de la Universidad de Texas y Profesora Asociada a la Cátedra
de Sociología y Estudios de la Mujer en la Universidad de Georgia, en
Estados Unidos. Conocer el carácter de las políticas públicas dirigidas
hacia los pueblos indígenas en Chile y en particular en el País Mapuche,
fue el objetivo de su más reciente trabajo de campo. Los resultados de
su investigación fueron más que reveladores. Pronto serán publicados en
un texto de estudio a disposición de académicos, estudiantes y personas
interesadas en la temática mapuche de todo el mundo, nos adelanta.
Azkintuwe conversó con la destacada académica, en un contexto marcado
por la movilización que desarrollan comunidades miembros de la Alianza
Territorial Mapuche. La presente entrevista tuvo lugar en Temuko, días
antes del asesinato policial de Jaime Mendoza Collio, quien participaba
de una recuperación de tierras. A partir de este suceso, cobran las
palabras de Richards renovada importancia pues permiten constatar -en
este caso científicamente- el racismo encubierto en las políticas
públicas y las elites locales, el mismo que subyace tras el crimen del
joven comunero de Ercilla.
- Patricia, quisiera nos
comentaras tu experiencia de trabajo en el País Mapuche.
En entre los años 1999 y 2000 estuve haciendo un trabajo que trató de la
representación de los intereses de las mujeres en el Estado. Entrevisté
en esos años a mujeres pobladoras y mujeres mapuche para ver que tan
representadas se sentían en las políticas de género del Estado, para
mostrar que una política de Estado que busca, supuestamente reconocer la
diferencia de genero, podía al mismo tiempo excluir a ciertos grupos
basados en clase social o identidad. Esa fue mi tesis de doctorado y la
base de mi primer libro. Esta experiencia que tuve en la región con las
mujeres mapuche fomentó mi interés en indagar en el racismo en Chile. El
racismo visto desde dos lados, el racismo institucional del Estado, cómo
el racismo se manifiesta a través de políticas del Estado que son
supuestamente multiculturales. Y a la vez, el racismo interpersonal a
nivel local. Argumento que ese racismo es relevante para entender el
reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas.
- Cuentanos cómo efectuaste el
estudio, qué metodología usaste.
Yo diseñe este estudio en el marco de un trabajo más amplio e hice
entrevistas en Nueva Imperial, Chol Chol, Traiguén y Ercilla. Hice más
de 80 entrevistas, más trabajo de campo. Hice entrevistas con tres
grupos distintos; grupos mapuche, elites locales, incluso dueños de
fundo, y también con funcionarios del Estado a nivel local. Entonces
pude ver las opiniones y acciones de esos tres grupos distintos. Es
cierto que eso no representa a toda la sociedad chilena, ni tampoco
representa a toda la sociedad regional, pero lo importante es reconocer
que los discursos de los cuales estoy hablando hoy, que son los
discursos de las elites locales, tienen una influencia mayor en la
sociedad porque son los que tienden a ser escuchados. Así mantienen el
poder. Igualmente creo que existen discursos distintos, eso vi en mis
entrevistas con funcionarios del Estado, con algunos, no todos. Existe
gente en la sociedad civil chilena que piensa en forma distinta. Es muy
importante destacar esto, que existen semillas de discursos
alternativos, pero existe la necesidad de que esa gente, si piensa
distinto, alce la voz en apoyo al reconocimiento de los derechos
indígenas y en contra de la represión del pueblo mapuche.
- Cómo puedes resumir los resultados de tus estudios, enfocado en
lo que son hoy en día las políticas públicas del Estado chileno hacia
los pueblos indígenas y en particular el Pueblo Mapuche.
Lo que encontré es que la serie de políticas que yo y otros académicos
denominamos “multiculturalismo neoliberal”, que sería el conjunto de
políticas indígenas interculturales y también multiculturales, es decir
todas esas políticas en su conjunto, muestran dos caras. Una cara
afirmativa que busca representar los intereses de los indígenas en
alguna medida y otra cara represiva. Esas dos caras son parte de la
misma política, de lo que denominamos el multiculturalismo neoliberal.
Por otro lado, las relaciones sociales locales también informan cómo se
desarrolla y cómo se aplica el multiculturalismo neoliberal en Chile.
Entonces hay que ver las dos partes, la política nacional -que también
es informada por distintos actores a nivel trasnacional- como el nivel
local.
- En tu trabajo muestras que existe un cambio discursivo que va
desde el mestizaje al multiculturalismo. Quisiéramos saber cómo este
cambio se inserta dentro de una nueva construcción del Estado-nación
chileno hacia el bicentenario.
La idea es que en la región, en América Latina en general, por mucho
tiempo el discurso hegemónico de la nacionalidad fue el mestizaje.
Hablamos los académicos del “mito del mestizaje”, porque la idea fue que
las naciones latinoamericanas tenían su origen en la mezcla entre los
europeos, indígenas y afrodescendientes. Sin embargo sabemos que tras
ese discurso existía una práctica excluyente y discriminadora.
Comenzando en los 80' y 90' en la región, ha habido un cambio hacia el
multiculturalismo, reconociendo los fracasos del discurso del mestizaje.
Entonces los Estados han cambiado hacia el multiculturalismo como
discurso hegemónico. La idea es que el Estado abraza las diferencias
étnicas y raciales y las representan a través de políticas, discursos y
leyes.
- ¿Por qué ello se da hoy en
Chile, con la administración Bachelet, y no tal vez en los 90'?
Yo creo que es interesante la pregunta de por qué ahora en Chile. Yo veo
el multiculturalismo como una manera de generar consensos para el modelo
neoliberal, para comprar el consentimiento de la gente a través de esta
política que les da “algo al menos”. Es interesante porque Chile fue el
primer país en abrazar el neoliberalismo, pero es el último en abrazar
el multiculturalismo. Yo no se si tiene que ver con el bicentenario,
pero creo que tiene que ver con que el gobierno de Bachelet en cierto
sentido reconoció que Chile está en el rezago del reconocimiento de los
derechos de los pueblos indígenas a nivel regional. Esa idea de una
“nación indivisible” ha sido importante en el discurso chileno. Pero hoy
se está tomando en cuenta en Chile esto del multiculturalismo, que es
una forma de reconocer derechos indígenas, sin reconocerlos en forma
sustantiva. Es como un reconocimiento light.
- Ese reconocimiento light está reflejado en tu investigación,
pero quisiera que profundizaras en tu afirmación de que el
multiculturalismo no resuelve el tema de la redistribución de los
recursos y de las riquezas del país, ni tampoco impacta en las
jerarquías, en las elites. ¿Qué podemos esperar de este modelo de
multiculturalismo para resolver los problemas que aquejan al pueblo
mapuche y que remiten a hegemonias de poder, una situación de dominación
a fin de cuentas?
Yo diría que como está planteado por el Estado, no se puede esperar
mucho. Pudiera haber otra forma, un multiculturalismo desde abajo, una
alianza entre los mapuche y otros grupos sociales del país que podría
llevar a un reconocimiento de los derechos indígenas más profundo de lo
que tenemos hoy día, pero no se observa. Desde el Estado está muy claro
que en toda la región se reconocen ciertos derechos: el derecho a la
salud o la educación intercultural bilingue, acceso a la tierra, el
desarrollo con identidad y en ciertos casos algunos países han
reconocido ciertas formas de autonomía también, pero una autonomía
limitada. La mayoría del tiempo las demandas más sustantivas,
autogobierno, autodeterminación, territorio, son vistas como amenazas al
modelo neoliberal y por eso son rechazadas. El resultado de eso es que
tenemos reconocimientos sin mucha sustancia en la región y en Chile
mucho menos que eso. Es un reconocimiento que no representa mayor
redistribución del poder y tampoco de los recursos.
- ¿Cómo opera esto a nivel
local, en el caso del País Mapuche?
Tenemos la relación entre el Estado y los mapuche por un lado, pero
también los actores locales están reaccionando a esas políticas
multiculturales y al movimiento mapuche. En mi investigación encontre
que los actores reaccionan con tres discursos distintos. Por un lado
están de acuerdo y apoyan activamente la construcción de los mapuche
como “terroristas”, apoyan esa faz negativa del neoliberalismo
multicultural. Y eso es muy importante, porque las elites locales y sus
discursos están mostrando consentimiento para la represión, están dando
la justificación moral para reprimir a los mapuche. Por otro lado,
rechazan con mucha energía los aspectos que, podríamos decir, más
constructivos del multiculturalismo. Ellos tienen un discurso que
trivializa totalmente la existencia de los mapuche. Ellos dicen que los
mapuche no tienen cultura, que “son cosas que vienen de afuera”, que
“antes éramos iguales”, que “todos somos mezclados” y que, en
definitiva, los mapuche no merecen derechos específicos. El tercer
discurso que tienen es el de la asimilación, que para sobrevivir los
mapuche “tienen que cambiar”, tienen que “ser chilenos igual que todos”
y que tienen que “dejar su cultura y la tierra”. Esas tres narrativas
que tienen las elites locales, forman el contexto local en que están
aplicadas las políticas multiculturales y significa que va a ser muy
difícil llegar a un punto mínimo de reconocimiento. Una idea de
políticas multiculturales de verdadero valor debería partir por
reconocer el pasado y también hacer reparaciones.
- ¿Algun ejemplo concreto de cómo opera el multiculturalismo neoliberal?
Yo los uso muy ampliamente en mi trabajo, hablo en términos generales de
todas las políticas indígenas y multiculturales que se han venido
implementando desde el retorno a la democracia. Sin embargo, el caso del
Programa Orígenes es interesante porque coloca en la mesa la
interculturalidad como eje principal. A mí el Programa Orígenes me
parece triste porque resulta muy obvio lo que está haciendo el Estado:
no hay buen seguimiento de los trabajos, no hay esfuerzos consistentes
dentro de comunidades distintas, se nota que están tirando plata a las
comunidades y diciendo que esa es la interculturalidad, que están
formulando proyectos desde la comunidad y que eso es participación,
desarrollo, etc. Pero sino hay control de la calidad, si no hay
seguimientos, entonces ¿de qué estamos hablando?... no estamos hablando
de ningún tipo de cambio permanente en el tiempo.
- ¿Qué se puede decir respecto del uso del concepto de 'cultura' que
hace Orígenes?
Para el Estado la idea de la interculturalidad está direccionada hacia
los mapuche, no está direccionada hacia la sociedad del Estado en su
conjunto. Esto es gráfico. No hay nada de intercultural ahí, ¡si los
mapuche ya saben ser interculturales y viven la interculturalidad!. Pero
también muestra que el pensamiento no va más allá de colocar un poco de
cultura, casi de manera folclórica. No va por el lado de avanzar en un
reconocimiento al otro, que seria una interculturalidad que pudiera
llevar a un cambio más sustantivo en la sociedad.
- En tu trabajo se hace mención a ciertas categorías que usas para
referirte al contexto mapuche, esto de los “indios permitidos” y los
“indios insurrectos”. ¿No existe un punto intermedio o una variante en
este discurso de Estado?
Déjame clarificar que esos términos vienen de un trabajo de dos
antropólogos, Rosamel Millaman y Charles Hale, pero el concepto
originalmente fue creado por Silvia Rivera Cusicanqui. Ella dijo que con
la política de reconocimiento light están creando un sujeto: el “indio
permitido”, es el indio que el Estado quiere ver y usa la palabra
“indio” a propósito, porque está tratando de enfatizar que es la forma
despectiva en que los Estados tratan a los pueblos. El “indio permitido”
entonces es el sujeto que está aprobado y validado por el gobierno, que
acepta sin cuestionar las políticas del Estado que los promueve y que no
demanda mas allá, lo acepta. Por otro lado, Hale dice que cuando se
promueve ese sujeto permitido, a la vez está prohibido el otro, que el
llama el “indio insurrecto”, que es el que dice que no, aquel que no
está de acuerdo con el sistema neoliberal y que dice “no voy a consentir
tus políticas multiculturales que no tienen sustancia”.
En el caso mapuche se nota esto y es
aun más fuerte porque el “indio insurrecto” no solo es etiquetado como
insurrecto, sino además como terrorista. Esos son arquetipos que son
útiles teóricamente, pero no muestran claramente la realidad compleja de
los individuos. Una persona puede querer sacar provecho de las políticas
del Estado, quiero que mi hijo vaya a la escuela intercultural bilingüe,
quiero poder aprovechar del sistema de salud intercultural, pero a la
vez dice, “quiero también autonomía para mi pueblo y quiero
autogobierno”. Esa gente existe, pero lo que hace este discurso del
Estado es que dice que no, “o eres esto o eres este otro”, entonces no
existe el espacio para un verdadero diálogo. Y asi cualquier mapuche que
no quiere quedarse dentro del modelo muy restringido del “indio
permitido”, no tiene voz política ni es validado como interlocutor.
- Patricia, tú trabajo ha sido muy destacado por el acceso que
tuvistes a la elite regional, representada por una serie de inmigrantes
europeos que tienen una narrativa bien particular. ¿Qué puedes destacar
de esa narrativa?
Una de las cosas que más me chocó fue escuchar que los mapuche no tienen
cultura. Eso tiene una implicancia y ocurrió en muchas de las
entrevistas, que los dueños de fundos y otras elites locales están
diciendo: “están hablando de interculturalidad, ¡pero que es eso si los
mapuche no tienen cultura! es algo que están inventando para sacar
provecho del gobierno”. Eso fue muy chocante para mí. Otro tema muy
importante fue este juego de similitud, que decían que “antes siempre
éramos iguales”. Eso muestra un deseo muy profundo de negar la
existencia de una historia de conflictos.
- ¿O sea tú dices que ellos son conscientes de lo que dicen?
Muchas veces uno cree que la gente habla desde su ignorancia y otra cosa
es elaborar discursos intencionados, selectivos.
Ellos dicen “siempre éramos iguales” o dicen por otro lado que “nosotros
ayudamos a los mapuche, nosotros hicimos la región hoy en día, les
enseñamos a sembrar, a como limpiarse”, cosas tan básicas como esas.
También dicen, “les llevamos al hospital”, cosas de benevolencia que
hicieron con los mapuche. Puede ser, muy bien, no dudo que muchos dueños
de fundo y sus familias puedan haber hecho ese tipo de cosas en su
momento. Lo que pasa es que en el discurso de ellos se reconoce esa
parte no más; de allí viene esta idea de memoria selectiva, porque puede
que hayan hecho esas cosas, pero eso no borra la historia de represión y
despojo y desigualdad en la región. Las dos cosas pueden existir a la
vez y eso último es lo que ellos están borrando en su memoria selectiva.
- Además de la memoria selectiva, también haces mención al trabajo
de otro especialista respecto de la fantasía de la terra nullius (tierra
vacía).
Ellos dicen que la tierra estaba vacía, y “nosotros hicimos lo que
existe hoy”. Entonces como que vieron el paisaje, pero no vieron a los
mapuches que lo habitaban. Necesitan hacer eso para justificar su
presencia en la región y no solamente su presencia, podemos decir que
aquí vive una mezcla de gente, los colonos chilenos y mapuche. Hoy día
no necesariamente se trata de decir, “tú tienes que irte” o lo que sea,
aunque quizás para algunos mapuche esa sea la meta, creo tiene que ver
con reconocer esta historia y que haya algún tipo de reparación,
reparación que estimo va a depender de cada caso. Yo no quiero decir que
ellos elaboren estos discursos concientemente, creo que muchos de ellos
están arraigados en el inconsciente de la gente, ellos en verdad creen
en esas cosas, esa es la realidad de la zona para ellos.
- De qué manera podemos relacionar la aplicación del concepto de
terrorismo en Wallmapu y el contexto más global.
El concepto tienen antecedentes globales actuales, específicamente
respecto de la guerra antiterrorista de EE.UU, que forma un contexto en
el cual a cualquier movimiento que vaya en contra del Estado se le llama
terrorista. El contexto de la guerra contra el terrorismo crea una
permisión global para llamar a cualquier cosa terrorismo. Tal como
ocurrió durante la guerra fría con el concepto de comunista. También el
tratamiento de los mapuche como un actor externo que amenazaba la nación
chilena, durante o antes de la “Pacificación”, también forma parte del
antecedente histórico del uso de este concepto.
- El chileno entonces se coloca históricamente como víctima...
La idea es que los mapuche siempre son agresores en la historia de
Chile. Podemos ver a través del tiempo que los chilenos son
representados como víctimas, los que deben ser protegidos de esos
salvajes y ahora de los terroristas.
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