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Para Todos, TODO, piden los representantes de los
pueblos originarios que participaron en la reunión paralela a la
XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno, que tuvo
lugar en Santiago. Dicen que no son parte del folklore de las
democracias y condenan a los gobiernos que criminalizan los
esfuerzos para recuperar sus derechos. |
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Por
Miriam PINTO*
I
Miércoles 12 de Diciembre de 2007 |
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Hoy, los presos políticos mapuches suman diez y otro
tanto seencuentra en la clandestinidad, lo que ha
generado amplios operativos, allanamientos y
hostigamientos. |
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El
mundo rural mapuche convive todos los días con los
gigantescos complejos energéticos, viales,
industriales y forestales. Ha quedado casi cercado por
las extensas plantaciones de pinos. |
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WALLMAPU
/ Bajo sospecha o acusados como responsables de
incendiar plantaciones, maquinarias y vehículos de las operaciones
forestales, así como las viviendas deempresarios, al menos 400 mapuches
han pasado por las cárceles del Bío Bío y La Araucanía. Hoy, los presos
políticos mapuches suman diez y otro tanto seencuentra en la
clandestinidad, lo que ha generado amplios operativos, allanamientos y
hostigamientos - bosques adentro - por parte de las fuerzas policiales.
En Malleco, a fines de octubre, mientras arreaba los animales de su
familia, siete impactos de perdigones hirieron al joven Patricio Queipul
y, más al sur,la niña mapuche, Daniela Ñancupil fue secuestrada, durante
un par de horas, para ser liberada portando amenazas para su familia. Un
recurso de protección quedó interpuesto en la Corte de Apelaciones de
Temuco.
Estos son algunos de los hechos que han puesto a Chile nuevamente en la
mira de Naciones Unidas, esta vez por no respetar los derechos de sus
pueblos originarios. Si bien, el último informe del Comité de Derechos
Humanos de la ONU (marzo/2007) valora las reformas institucionales y
legislativas de nuestro país, expresa su preocupación porque todavía hay
tierras que no están demarcadas claramente y que aún no son reconocidos
los derechos indígenas respecto a las más antiguas y ancestrales.
Asimismo, critica que la protesta indígena por su derecho a las tierras
se juzgue bajo la Ley Antiterrorista.
El delito terrorista está asociado a los atentados indiscriminados y con
desprecio a la vida humana. José Huenchunao, Jaime Marileo, Héctor
Llaitul, José Millalén y Patricia Troncoso, están en la cárcel de Angol,
condenados a diez años, por la Ley Antiterrorista, tras incendiar, el
año 2001, bienes y plantaciones de un fundo de propiedad de la forestal
Mininco S.A. en la comuna de Ercilla. Otros dos mapuches, sometidos al
mismo proceso y con idénticas pruebas, fueron absueltos. Quizás por
ello, esta causa, conocida como “Caso de los Lonkos” suscita
movilizaciones y adhesiones solidarias.
Como una manera de llamar la atención, el mismo día que asumió la
Presidenta Michelle Bachelet, el grupo de presos mapuches, inició una
huelga de hambre, casi como test de la voluntad política de la nueva
administración. Las gestiones no dieron ningún fruto. El 10 de octubre,
el grupo repuso su huelga de hambre, demandando su libertad inmediata y
cese de la militarización del conflicto. Tampoco hubo resultados.
Las visitas a los presos continúan, mientras en la comuna de Lautaro,
liderados por un werken, hace poco, unas 30 familias ingresaron al Fundo
Brasil, de propiedad de un particular, pretendiendo recuperar sus
tierras. Dicen que ellos son los legítimos dueños, que necesitan un
espacio donde vivir y establecerse para construir sus casas, y tener y
cuidar sus animales.
El año 2002, un conflicto territorial similar protagonizó la comunidad
Montutui Mapu, de la comuna de Ercilla. En el fundo Santa Alicia,
también de Forestal Mininco S.A., víctima de los disparos policiales,
falleció en el hospital de Temuco, Alex Lemus, de 17 años El carabinero
que efectuó los disparos dijo obrar en legítima defensa y actualmente se
encuentra en libertad.
Modos de vida amenazados
El informe del Comité de Derechos Humanos dice que las tierras indígenas
continúan en peligro ya que están afectadas por la expansión forestal y
proyectos de infraestructura y energía. Por ello, recomienda consultar a
las comunidades antes de conceder las licencias de explotación de los
predios objeto de controversia.
Lo cierto es que el mundo rural mapuche convive todos los días con los
gigantescos complejos energéticos, viales, industriales y forestales. Ha
quedado casi cercado por las extensas hectáreas de plantaciones de pinos
y eucaliptos, que se localizan incluso hasta el interior de sus propios
predios, erosionando suelos de aptitud agrícola, secando recursos
acuíferos, además de bloquear la luz del sol necesaria para sostener la
rica diversidad biológica de la zona. Presionados por este realidad,
muchos han vendidos sus tierras o bien han cedido sus bosques para
sustituirlos por plantaciones.
El informe de Evolución del Desempeño Ambiental en Chile, de la OCDE,
afirma que desde 1974 a la fecha, el sector forestal ha recibido
subsidios por 255 millones de dólares. Mientras, los pequeños
propietarios de bosque nativo, en su mayoría campesinos e indígenas,
llevan 16 años esperando la promulgación de una ley de fomento. Sus
pequeñas economías los han puesto al margen del modelo económico,
constituyendo un segmento altamente vulnerable. Porque no es lo mismo
ser un mapuche de una zona rural de La Araucanía, que ser un habitante
urbano de la región del Bío Bío y/o Región Metropolitana. Los primeros
tienen solo la mitad de los ingresos per capita que los que residen en
Santiago. Mientras que el 70 por ciento de la población mapuche del Bío
Bío vive en zonas urbanas, en La Araucanía pasa exactamente lo opuesto.
Violación de espacios sagrados
En Panguipulli, rodeados de bosques siempre verdes que forman parte del
tercio de bosques templados que aún quedan en el planeta, no hace mucho,
un grupo mapuche expulsó a los representantes de la empresa noruega SN
POWER, que a través de su filial Trayenko S.A. pretende poner en marcha,
el 2012, tres centrales hidroeléctricas en la Región de Los Ríos. El
Comité de Defensa del río Pilmaiquén denuncia que esta inversión violará
cementerios indígenas y sus espacios sagrados, con los espíritus que los
tutelan, entre ellos Kintuantü (el que busca el sol).
En la misma región, en la costa de Mehuin, otros grupos resisten la
construcción de un ducto de evacuación de los residuos de la celulosa
CELCO y también rechazan el tendido eléctrico que recorrerá más de dos
mil kilómetros, trasladando la energía de Aysén al centro del país, con
el consiguiente impacto negativo en predios, parques nacionales y
centros turísticos. Tampoco ven con buenos ojos la construcción de un
nuevo aeropuerto y las plantas de tratamiento de aguas servidas que
ocuparán sus territorios. No obstante, pese que afectará territorios
diaguitas, en el norte, ya fue aprobado el proyecto minero “Pascua
Lama”, de la compañía canadiense Barrica Gold.
El Comité de Derechos Humanos de la ONU evaluará el cumplimiento de sus
recomendaciones el próximo 26 de marzo del 2008. En el Congreso hacen
antesala las modificaciones a la Ley Antiterrorista, la ratificación del
convenio internacional que reconoce el derecho de los pueblos
originarios a sus territorios, así como la propuesta de crear un Borde
Costero Lafkenche. Considerando lo ocurrido hasta ahora, nada indica que
algunos de estos temas sea de pronto despacho.
Sin embargo, a nivel de ejecutivo existe preocupación por el tema.
Algunas iniciativas mas inmediatas plantean incorporar la visión de los
indígenas en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, SEIA, y
analizar lo que ocurre en materias sensibles, como agua y bosques
nativos. Entretanto, cada vez son más las manifestaciones callejeras,
artísticas, seminarios, asambleas y debates pro-derechos indígenas.
Reclaman abrir las puertas hacia una democracia que reconozca el
carácter multicultural de la nación; la existencia de los pueblos
originarios, el ejercicio de sus derechos y la obligación de proteger
sus tierras y aguas, así como los recursos naturales propiedad de todos.
Asignatura pendiente para el gobierno y su promesa de nuevo trato /
Azkintuwe
* Especial 30
años de Revista Análisis.
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