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REPRESIÓN CONTRA NIÑOS
MAPUCHES |
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La otra cara del conflicto mapuche |
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La cifra de niños víctimas
de la represión en Wallmapu sigue en aumento, afectando
incluso a lactantes, como una pequeña de tan solo siete días
de vida que resultó intoxicada con una lacrimógena lanzada al
interior de su vivienda. Ya sea en la comunidad Esteban
Yevilao deTirua o en la comunidad José Guiñón de Ercilla, el
escenario es el mismo: niños y niñas vulnerados en sus
derechos fundamentales. |
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Por
Paulina ACEVEDO* / Domingo 14 de Diciembre
de 2008 |
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Represión
contra mapuches. |
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Foto de Juan P. Catepillan. |
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WALLMAPU /
El “interés superior
del niño”, el tercero de los artículos de la Convención de Derechos del
Niño, es un lugar común que solemos escuchar a menudo cuando de defender
a la infancia se trata. Defenderla de la violencia, del abuso sexual, de
la pobreza, de la analfabetización, de la exclusión, pero que no
escuchamos con la misma fuerza –por parte de políticos, parlamentarios o
funcionarios de gobierno-, cuando se trata de la gravosa vulneración que
sufren los niños mapuche en el contexto de la represión policial y
persecución jurídica de la que son víctimas las comunidades que se han
movilizado en demanda de sus derechos territoriales.
La afectación
psicológica, física y moral que en ellos provoca toda esta violencia
desmedida, incluidos allanamientos masivos a sus comunidades y
permanentes sobrevuelos a toda hora del día, ha sido constatada incluso
en un informe del Servicio de Salud Araucanía Norte (Programa de Salud
Mapuche, Servicio de Psiquiatría, Hospital de Angol), y pese la gravedad
del diagnóstico, esto no ha implicado el despliegue de políticas
públicas preventivas y prioritarias que eviten un daño mayor y la
continuidad de la vulneración de otros derechos esenciales garantizados
en la Convención, como el derecho a la vida, supervivencia y desarrollo
(artículo 6); la libertad de expresión y de conciencia (artículos 13 y
14); el derecho a protección contra toda forma de perjuicio o abuso
físico o mental (artículo 19); y la prohibición de torturas y tratos o
penas crueles, inhumanos o degradantes (artículo 37 a), entre otros.
Dicho informe es fruto de la observación clínica a 11 niños de la
Comunidad José Guiñón, ubicada en la comuna de Ercilla el año 2004,
cuyas edades fluctuaban entre los dos y los 15 años, todos ellos
miembros de familias afectadas por graves situaciones de violencia
policial. Y en el se asegura “que son niños que han presentado y
presentan algún tipo de sintomatología somática asociada al conflicto
territorial y judicial (dolores de cabeza, ojos enrojecidos, sueño poco
reparador, cansancio, pesadillas, dolores de estómago…además baja en
rendimiento escolar, problemas de concentración, dificultades en las
relaciones interpersonales y resentimiento, entre otros)”. Todo esto,
sumado a la vulneración y al contexto en el cual se encuentran inmersos,
aumenta los factores de riesgo en su desarrollo y les hace vivir una
vida diferente de la llevada por otros niños de su edad y condición
social”.

La cifra
de niños víctimas sigue en aumento, afectando incluso a
lactantes, como una pequeña de tan solo siete días de vida que
resultó intoxicada con una lacrimógena lanzada al interior de
su vivienda. Pero también se han intensificado los métodos
utilizados contra menores, todo en procura de información o de
intimidarlos. |
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Pero lo más decidor,
es escuchar sus propios testimonios. Un menor de quince años, por
ejemplo, señala haber sido golpeado en más de una oportunidad por
Carabineros, y en la última de ellas, recuerda como fue llevado a un
calabozo en Collipulli, donde durmió toda la noche“...hacia mucho
frío…me dejaron bien jodi’o ese día… los pacos se enojaron y me
agarraron a patás…”. Otro niño, de trece años, relata entrecortadamente
que le golpearon fuertemente y amenazaron con un arma de fuego, siendo
“incapaz de relatar toda la situación”, señala el informe.
Una pequeña de 11
años, cuenta que acarreaba pavos cuando es interceptada por Carabineros
quienes le dicen que se ha salido del terreno de la comunidad y que si
ello ocurre de nuevo “la van a llevar presa”, lo que mantuvo a la niña
con pesadillas durante días. Con 8 y 6 años, dos menores han presenciado
en contadas oportunidades como carabineros golpea, amenaza y bota a su
madre al suelo, lo que les aterroriza pues no pueden hacer nada para
defenderla. O lo ocurrido con otra menor de 3 años y 5 meses, que ha
desarrollado una serie de enfermedades y una “fuerte carga de estrés
postraumático asociado a la presencia de situaciones muy violentas
emocionalmente y que han afectado a sus familiares más directos, madre y
padre (Machi y Lonko)”.
La cifra de niños víctimas sigue en aumento, afectando incluso a
lactantes, como una pequeña de tan solo siete días de vida que resultó
intoxicada con una lacrimógena lanzada al interior de su vivienda. Pero
también se han intensificado los métodos utilizados contra menores, todo
en procura de información o de intimidarlos, como son interrogatorios
ilegales, golpes, tortura y baleos, que han dejado a varios menores
heridos y uno de ellos muerto.
Asesinato, baleos e interrogatorios ilegales
El 12 de noviembre del 2002, en la Clínica Alemana de Temuco, muere a
los 17 años de edad y tras agonizar varios días el joven mapuche Alex
Lemún, quien recibió de lleno en la frente el impacto de un perdigón de
plomo de una escopeta calibre 12 disparada por el oficial Marco Aurelio
Treuer, mientras se encontraba al interior del Fundo Santa Alicia
participando de la recuperación de tierras que sostenía la comunidad
mapuche "Montutui Mapu", en el sector de Agua Buena de la comuna de
Ercilla. Este vil asesinato permanece aún en la impunidad, pese a que el
autor material del disparo se encuentra confeso.
Cerca de las 17:15 horas del martes 30 de noviembre de 2007, P. Queipul
Millanao, de 12 años de edad, fue ingresado al SAPU de Ercilla con siete
perdigones disparados por carabineros con escopetas antimotines mientras
arriaba animales de su familia dentro de los terrenos pertenecientes a
la Comunidad Ignacio Queipul Millanao, los que impactaron en su tórax,
pierna y manos. Pese a la gravedad de sus lesiones, los efectivos lo
abandonaron en el lugar. Cabe recordar que esta no es la primera vez que
el menor es agredido de modo violento, ya en tres ocasiones ha sido
golpeado e interrogado por la policía uniformada. Y que en otro
allanamiento, ocurrido el año 2006, se dirigía a sus labores diarias
junto a A. Marillan (11 años de edad) cuando escucharon fuertes
disparos, por lo corrieron despavoridos hacia los cerros para no ser
alcanzados por una bala de fuerzas especiales, permaneciendo perdidos
hasta altas horas de la noche en precaria condición de salud y con
principios de hipotermia.
A estos casos se suman los de A. Lemún, de 8 años de edad, quien en
diciembre de 2006 perdió dos de sus dedos cuando el bus rural en que
viajaba desde Ercilla, junto a otros comuneros mapuche, fue emboscado
por fuerzas especiales de carabineros, situación que fue denunciada a
UNICEF Chile. De D. Ñancupil, de 11 años, quien el 2001 fue baleada por
la espalda con munición antimotines, con resultados de lesiones graves,
y que luego de querellarse en contra de Carabineros de Chile, fue
secuestrada y amenazada por sujetos de civil. De la hija menor de la
Lonko Juana Calfunao, que a sus 13 años debió viajar a Ginebra para
solicitar asilo político, luego de quedar sola tras la detención y
encarcelamiento de sus padres y hermano. O de los múltiples niños de la
Comunidad de Ranquilco que durante 2007 fueron interrogados en sus
colegios (públicos), sin orden judicial, con preguntas tan perturbadoras
como “quiénes tienen las armas”, ¿si han participado en tomas de terreno
o si lo han hecho sus familiares? y acerca del paradero de algunos
prófugos. Por estos graves hechos se presentó un recurso de protección,
que fue finalmente rechazado por la Corte Suprema.
Todas estas graves violaciones a los derechos humanos y específicos de
los niños han sido denunciadas por organizaciones tales como Human Right
Watch, Amnistía Internacional, Asociación Americana de Juristas,
Comisión Ética Contra la Tortura, Observatorio de Derechos de los
Pueblos Indígenas (hoy Observatorio Ciudadano) y el Centro de Derechos
Humanos de la Universidad Diego Portales, por citar algunos, y a nivel
internacional por el propio Comité de Derechos del Niño, que hizo
recomendaciones específicas al estado chileno sobre la situación de los
niños mapuche. Es hora de que el estado escuche y considere también en
estos casos el “interés superior del niño” /
AZ
* Periodista del Observatorio Ciudadano. Colaboradora de Azkintuwe.
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