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NUEVA RECUPERACIÓN TERRITORIAL
EN PUELMAPU |
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Los Maliqueo volvieron al Valle del
Challhuaco |
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Según cuentan, de allí los
desalojó Parques Nacionales cuatro décadas atrás, aunque en
realidad, ya los habían corrido del área de Casa de Piedra.
Demandan las 625 hectáreas que constituían la unidad de la
vieja Ley del Hogar. Para la mayoría de los barilochenses la
situación implicará una novedad, pero hace tiempo que los
Maliqueo demandan recuperar su espacio. El despojo se perpetró
hace 40 años, asegura la comunidad. |
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Por
Adrián MOYANO / Lunes 1 de Diciembre
de 2008 |
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Bandera
mapuche, wenufoye. |
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Foto de Archivo. |
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BARILOCHE /
Cuando todavía no se
acallan del todo los ecos que produjo el reciente accionar de la
comunidad mapuche Inkayal Walmapu mew, una nueva acción mapuche amenaza
con sacudir a la opinión pública de Bariloche. En efecto, 10 días atrás
la comunidad Roberto Maliqueo “recuperó” un espacio territorial en el
Valle del Challhuaco, una vez más, jurisdicción del Parque Nacional
Nahuel Huapi. Pero a diferencia de la experiencia que tuvo lugar en
Ñirihuau Arriba, los Maliqueo informaron que la repartición desalojó a
sus mayores de ese lugar hace cuatro décadas.
Hizo las veces de vocera de la “nueva” comunidad Irma Maliqueo. La mujer
destacó que “bastante cruel fue el desalojo que se hizo hace muchos años
y bueno, ahora recuperamos y vamos a buscar la lucha hasta quedarnos ahí
porque nos pertenece. Era la tierra de mis abuelos, fue entregada por el
Ejército argentino y Parques nos desalojó, así que en este momento
nosotros hicimos el recupero ya que antes, no se podía hacer”.
Para la mayoría de los barilochenses la situación implicará una novedad,
pero hace tiempo que los Maliqueo demandan recuperar su espacio. “Una
persona sola no podía hacer este tipo de cosas, aparte era un ir y venir
de Bariloche a Viedma, buscando papeles, buscando algún legajo y nunca
conseguimos nada. Los gobiernos de turno era como que se reían de
nosotros pero bueno, hoy estamos firmes, hace como cuatro años que
venimos trabajando con apoyo de instituciones para quedarnos en el lugar
y recuperar lo nuestro”, insistió Irma.

10 días atrás la comunidad
Roberto Maliqueo “recuperó” un espacio territorial en el Valle del
Challhuaco, una vez más, jurisdicción del Parque Nacional Nahuel Huapi.
Pero a diferencia de la experiencia que tuvo lugar en Ñirihuau Arriba,
los Maliqueo informaron que la repartición desalojó a sus mayores de ese
lugar hace cuatro décadas. |
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El despojo se
perpetró “hace 40 años. Desde esa época, nosotros también seguimos
utilizando el lugar, pese a las condiciones que nos ponía Parques de que
no tuviéramos animales o que no hiciéramos fuego cuando íbamos un fin de
semana. Pero nosotros seguimos yendo, incluso mis hermanos más chicos
estuvieron hasta el año 88 instalados ahí, con los animales y una rukita
que había. Pero ahí ya nos desalojaron definitivamente. Habíamos hecho
ese esfuerzo pero solos y sin ayuda de nadie, no pudimos sostener más
tiempo”.
Peregrinar
La espontánea “werken” tiene muy presente a sus mayores. “Me acuerdo
perfectamente. Mi abuela se llamaba María Florinda Catriao y mi abuelo
Antonio Maliqueo. Ellos vivieron el desalojo en ausencia de los hijos
mayores, aprovecharon que estaban con los chicos más chicos, entonces
ahí Parques fue a hacer el desalojo. En un primer momento, ellos habían
venido de Paso Coihue a Casa de Piedra. Ahí ya habían puesto los
animales y todo, y después vino un teniente coronel Napoleón Irusta y le
dijo que esas tierras estaban destinadas el Ejército Argentino.
Entonces, lo invitó a salir a buscar un pedazo de tierra donde ya se
pudiera quedar con sus animales y con su familia. Él mismo (el militar)
lo llevó, recorrieron varios lugares y mi abuelo decidió que fuera el
Challhuaco. Ahí lo dejó y él dijo: este va a ser su lugar, nadie más lo
va a molestar, acá va a poder vivir tranquilo... Pero no fue así”.
Se trata del mismo oficial que tuvo que ver con los orígenes del
conflicto que también enfrenta a las comunidades Ranquehue y Tripay Antü
con el Ejército, en la zona de Virgen de la Nieves. Al igual que en
aquellos, en el caso de los Maliqueo “nunca hubo una comprobación,
siempre fue de palabra. Esos tiempos no eran como ahora, era palabra y
palabra. El lugar original era donde ahora está la Escuela Militar de
Montaña, ahí estuvieron ellos un tiempo pero el mismo Napoleón Irusta lo
llevó a un lugar para que se establecieran ellos”, señaló la mujer.
Ahora, la coyuntura presenta otras características. “Venimos trabajando
hace mucho tiempo pero tomamos la decisión de hacerlo el sábado pasado,
ya nos instalamos allí porque vimos que hay ojos de afuera muy pegados,
muy cerca de las tierras que teníamos nosotros, así que no quisimos
dejar más tiempo solo ahí. Ahora viene una lucha, sabemos que no va a
ser fácil pero tenemos personas e instituciones que nos apoyan y ahora,
por lo menos no estamos solos. Antes, ellos estuvieron muy solos, nadie
los acompañaba, nadie les daba un consejo o una opinión”, insistió.
Irma precisó el escenario del conflicto. “La recuperación está en el
lugar donde nosotros denominamos La Tapera, donde estaba la casa. No se
ha tocado nada, está todo como hace 40 años atrás, el lugar de los
corrales, el lugar de la casa... Está todo limpio, todo lleno de pasto,
a pesar de que dos veces se prendió fuego el Challhuaco. Reverdeció el
pasto, los árboles frutales, todo lo que tenían ahí. El lugar está como
si nosotros hubiéramos salido el año pasado, a seis kilómetros del
complejo del Challhuaco”.
La demanda de la comunidad se extiende al viejo Lote Pastoril 128. “Ese
fue el que reconoció el Ejército. 625 hectáreas, esas eran las fiscales,
eran 625 hectáreas... Ya hay gente viviendo allí, están mi papá, mis
hermanos, mis sobrinos que están viviendo el lugar. El reclamo se lo
hacemos a Parque Nacionales, tampoco podemos decir que nos fue a
molestar en estos días, porque ni siquiera se han acercado a charlar con
nosotros. Van, miran el camino y se vuelven, no hacen el intento de
subir hasta donde estamos nosotros”.
La acción tiene un alto contenido emotivo para varios de sus
protagonistas. “Mi papá se crió ahí y fue uno de los desalojados. En ese
momento, cuando fue el desalojo, él estaba en el Ejército. Estuvieron
más de 30 años pagando pastaje. Escucharon que él estaba en el Ejército
y que mi otro tío estaba trabajando afuera y bueno, aprovecharon e
hicieron un muy mal desalojo, muy cruel. Hoy está muy contento, tiene 75
años y nos está acompañando a nosotros, dándonos el apoyo. Nosotros, los
hijos mayores de él, estamos acá y allá, haciendo algunos papeles,
trámites y bueno, él está ahí”.
Mientras contaba la historia, los ojos de Irma se humedecían. “Y sí,
porque a veces los recuerdos son muy tristes. Pero ahora estoy
emocionada de poder estar allá en el lugar que nosotros queríamos.
Tenemos que seguir luchando todos juntos los mapuches porque somos un
solo pueblo, somos hermanos y creo que estamos en conjunto todos por
igual en la lucha”. Asoma con fuerza un perfil de su rostro que
Bariloche demasiado tiempo se preocupó por ocultar /
AZ
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