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PUEBLOS
INDÍGENA EN LA ARGENTINA |
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Múltiples miradas para un
caleidoscopio indígena |
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Estuvimos en
la jornada de debate “Estado de situación de los
pueblos indígenas en la Argentina” organizada por la Defensoría del
Pueblo de la Nación, el Grupo Internacional de Trabajo Sobre Asuntos
Indígenas (IWGIA) y el Centro de Estudios Legales y Sociales y
realizada en el auditorio del CELS. Una crónica con lo allí
expuesto. |
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Por
Hernán SCANDIZZO
I
Domingo 2 de Diciembre de 2007 |
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Foto de Hernán Scandizzo. |
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La jornada de debate “Estado de
situación de los pueblos indígenas en la Argentina”
fue organizada por la Defensoría del Pueblo de la
Nación, IWGIA y el Centro de Estudios Legales y
Sociales, CELS. |
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Limitaciones, predisposiciones y cegueras estatales fue
el título del segundo panel, integrado Jorge Nahuel,
titular de la Dirección de Pueblos Originarios de la
Secretaría de Medio Ambiente de la Nación. |
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BUENOS AIRES
/ “En un escenario donde la comunidad internacional ha
aprobado la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos
Indígenas, en nuestro país, algunas comunidades viven situaciones
acuciantes, como es el caso de las muertes por desnutrición y falta de
atención sanitaria de miembros del Pueblo Qom y de niños del Pueblo Mbyá
Guaraní”, comenzaba la convocatoria a la jornada de debate “Estado de
situación de los pueblos indígenas en la Argentina” organizada por la
Defensoría del Pueblo de la Nación, el Grupo Internacional de Trabajo
Sobre Asuntos Indígenas (IWGIA) y el Centro de Estudios Legales y
Sociales y realizada recientemente en el auditorio del CELS, en Buenos
Aires.
“Muchas comunidades exigen justicia por violaciones a sus derechos
humanos, cometidas por fuerzas de seguridad y una inmensa mayoría espera
que se hagan efectivos sus derechos territoriales”, continuaba el texto
de la gacetilla. “Entre esas posibles miradas, y para orientar el debate
nos preguntamos: ¿Cómo explicar algunas de estas situaciones? ¿Es un
problema de deficiencia/carencia de políticas públicas? ¿Es una cuestión
de exclusión social? ¿Es una cuestión de incomprensión de la relación de
interculturalidad entre pueblos indígenas y estado? ¿Es un problema de
(in) competencias estatales? ¿Es una cuestión de barreras comunicativas?
¿Es un tema de incompatibilidad normativa?”, indagaba. Cerca de las
10.30 comenzó la actividad, que se extendió hasta las 19, y contó con la
participación de referentes indígenas, funcionarios públicos, abogados y
antropólogos.
Gastón Chellier, director ejecutivo del CELS, fue el encargado de
realizar la apertura de la jornada junto al Defensor del Pueblo de la
Nación, Eduardo Mondino. En su intervención señaló que dentro de las
múltiples acciones en defensa de los derechos humanos el organismo
acompaña demandas de pueblos originarios y recordó que el primer reclamo
que tomó fue el de la Asociación Lhaka Honat de Salta, cuya demanda
territorial en 1998 presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH). También mencionó el trabajo junto al barrio toba Nam Qom
de Formosa, que sufrió una brutal represión policial en 2002 y fue
denunciada ante la misma instancia.
Chellier destacó que, a pesar del camino por recorrer, fruto de la
movilización de los pueblos originarios se han producido avances en la
legislación como el reconocimiento de su preexistencia - incluido en la
reforma constitucional de 1994 -, la ratificación del Convenio 169 de
OIT en 2000, la sanción de la Ley 26.160 de Emergencia de la Propiedad
Comunitaria Indígena en 2006 y la reciente aprobación de la Declaración
Universal de los Derechos Indígenas de la ONU. También subrayó como
positivo que la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) “está
prestando atención” a las demandas indígenas, sin obviar que la
intervención de los magistrados no ha podido cambiar la situación de
emergencia sanitaria y alimentaria en el Chaco.
Más allá del ámbito del derecho puntualizó que se están ejecutando
proyectos productivos (extractivos) que impactan negativamente en las
comunidades, como es el caso de la minería y los desmontes, para
extender la frontera agropecuaria. También hizo hincapié en la falta de
políticas públicas, que en situaciones extremas se traduce en muertes, y
nuevamente Chaco fue ejemplo.
El Defensor del Pueblo también puso el acento en la importancia de la
aprobación de la Declaración de la ONU y de los avances en el plano
normativo, pero inmediatamente se refirió al contexto de extrema
vulneración que viven los pueblos originarios y afirmó que cuando no se
garantizan los derechos y se reprime a quienes los reclaman, el Estado
de Derecho se vuelve endeble. Mondino coincidió en la importancia de que
la CSJN> haya tomado la denuncia por las muertes en Chaco y explicó que
en la misma se puso énfasis en la violación de los derechos humanos más
que en el cuestionamiento a la mala aplicación de políticas
indigenistas. Y a pesar de las críticas recibidas por las autoridades de
la provincia ratificó que el término para definir la situación que viven
las comunidades tobas de El Impenetrable es ‘exterminio’.
El funcionario contó que sintió la ‘obligación moral’ de denunciar la
emergencia sanitaria y alimentaria en esa provincia y afirmó que el
compromiso no es coyuntural. Sostuvo que no duda de la preocupación que
el tema genera en el gobierno nacional ni de su intención por revertir
la situación y del compromiso asumido por el gobernador electo Jorge
Capitanich, pero aseguró que desde la dependencia que encabeza van a
seguir accionando judicial y políticamente hasta que se garantice el
acceso a una vida digna a las comunidades afectadas. También subrayó que
los poderes públicos y la sociedad en general deben cambiar su visión de
los pueblos originarios como un problema y abordar la diversidad desde
otro lugar.
La antropóloga Mariela Rodríguez (Grupo de Estudios en Aboriginalidad,
Provincias y Nación - Geaprona), coordinadora de esa presentación,
concluyó que se produce una ‘inflación legislativa’, ya que el aumento
de normas no garantiza el acceso a los derechos debido a la no
aplicación de esas leyes o a su falta de reglamentación.
El fruto prohibido
Luego fue el turno del panel Deudas y conflictos acuciantes. El primero
en intervenir fue Chacho Liempe, del Consejo Asesor Indígena de Río
Negro, quien afirmó: “Se habló de los avances legales, derechos que se
escriben en los papeles transformándose en leyes. Mucha gente nuestra le
pone expectativas y a muchos de nosotros le dan dudas porque desde que
tenemos relación con los otros tuvimos grandes expectativas [que se
vieron frustradas]”. Enumeró legislaciones provinciales, nacionales e
internacionales a las que han recurrido y señaló que a pesar haber
salido bien de las diferentes demandas judiciales que afrontaron están
‘paralizados’ por la falta de decisión política de la provincia en
reconocer como territorio mapuche las tierras recuperadas y las que
preservan desde siempre. Subrayó el descreimiento en los gobiernos y
aseguró que todavía falta mucho para que se entienda qué significa el
territorio para su pueblo mapuche. “Nos toca estar, tratar de seguir
viviendo, que el Estado afloje sus leyes para poder seguir viviendo.”
Se refirió también al avance de las transnacionales sobre el territorio,
hecho que enmarcó como una continuidad de la Campaña del Desierto,
“porque la idea de desierto sigue presente”. “La política de esa campaña
no fue patrimonio de [Julio Argentino]Roca sino una política de Estado”,
explicó. “En el siglo pasado [XIX] la sociedad estaba contenta con
nuestro exterminio porque se hacía en nombre del progreso, hoy tenemos
que impedir que hagan lo mismo en nombre del desarrollo sustentable.
Tenemos que conseguir que la sociedad entienda nuestro reclamo para
seguir existiendo como pueblo con acceso al territorio, no al espacio de
las comunidades. Somos un pueblo y queremos ser libres, tenemos que ver
cómo convenimos la convivencia en ese territorio.”
Luego fue el turno de la periodista Mónica Charole, quien informó el
fallecimiento del anciano Fernándo López en el hospital Perrando de
Resistencia, pesaba 23 kilos y es el deceso número 22 por desnutrición
registrado desde mediados de julio. La joven toba enfatizó que a pesar
de la denuncia de la Defensoría y del fallo de la Corte las muertes
siguen e indicó que se han relevado 88 casos de desnutrición grave en El
Impenetrable. También señaló que el año pasado se realizaron muchas
denuncias por la venta ilegal de tierras fiscales pero que esto no se
tradujo en acciones de los organismos. “¿Qué podemos esperar de este
sistema? Esto, más muertes, más indigencia. Hay derechos que nos
respaldan, pactos internacionales pero son letra muerta, no se cumplen,
no hay acciones. Tenemos que andar peticionando, haciendo marchas,
cuando tenemos derechos…”
Charole afirmó que los informes de Nación y provincia presentados
durante la audiencia en la CSJN son “pobres, no son reales” y remarcó
que la emergencia también afecta a los pueblos wichí y mocoví. “Queremos
ser libres, ¿es tanto pedir? ¡Basta con este exterminio! La masacre de
Napalpí aún continúa, en 1924 era sangre y muerte, en 2007 es hambre y
muerte”, se quejó. También remarcó que a pesar de las protestas
realizadas y la información circulante la lucha indígena es apoyada por
pocas organizaciones sociales en la provincia.
Catri Duarte, de la comunidad mbyá guaraní Katu Pyry – cercana la San
Ignacio, Misiones – se presentó en su idioma y luego emocionado explicó:
“Me conmueve mucho cuando hablan de problemáticas indígenas de otros
puntos del país. En Misiones cuando se habla de salud, de educación, se
habla de tierra. Cuando nosotros tenemos espacio insuficiente hablamos
de salud”. Aseguró que muy pocas de las 84 comunidades de su pueblo en
la provincia tienen título comunitario y que en su caso tienen sólo 350
has. que se encuentran rodeadas de plantaciones de pino.
“Por esta razón es la muerte de niños, hay muy pocos recursos naturales,
es muy chica la tierra. Hay muchos recursos del Estado pero no sabemos
por qué hay tanta desnutrición en Fortín Mbororé [aldea donde se han
registrado numerosas muertes por desnutrición]”, deslizó Duarte. “Si
nosotros no profundizamos [nuestras demandas] ellos siempre van a hacer
así”, afirmó el representante mbya guaraní. “[La Dirección de] Asuntos
Guaraníes podría resolver si hace bien las cosas, pero lo que hacen es
más división, violan nuestros derechos y de ahí nuestra debilidad.
Cuando hay campañas muchas promesas y por la necesidad mis colegas
dirigentes van por ese camino”, lamentó.
“Se siguen quitando las tierras”, afirmó Israel Alegre, dirigente toba
de la comunidad Nam Qom, de la ciudad de Formosa, quien dio un panorama
de la provincia. “La ley [provincial] 1439 declara de dominio público el
bañado La Estrella. [La comunidad] La Primavera tenía 10 mil has., ahora
tiene 5 mil, la mitad la tiene el Parque Nacional [Río Pilcomayo]. Se
ratificó el Convenio 169 pero no pasa nada”, amplió. “Se siguen sacando
leyes, cuando las existentes no se aplican por falta de voluntad
política. Todavía no pudimos disfrutar los frutos del artículo 75 inciso
17 [de la Constitución Nacional] a 13 años de su sanción”, remató.
“Hay tuberculosis, cáncer, en mi comunidad, y los médicos en terreno no
hacen relevamientos y nos falta acceso a un espacio territorial para
obtener la medicina tradicional”, apuntó. Luego comentó que en 1999
personal de la Dirección de Fauna y Parques de Formosa le requisó un
arma e intentó cobrarle una multa de $7500. Recientemente – según relató
– lo citaron de la Fiscalía de Estado para pedirle que regularice su
situación porque de lo contrario iría a juicio, ante ese planteo
respondió que estaba dispuesto a ir a juicio porque él sólo estaba
reproduciendo su cultura. Tras las intervenciones una mujer kolla,
originaria de Abra Pampa, pidió la palabra y sintetizó: “Estamos
enterrados en leyes”.
El árbol, el bosque y el leñador
Limitaciones, predisposiciones y cegueras estatales fue el título del
segundo panel, integrado Jorge Nahuel, titular de la Dirección de
Pueblos Originarios de la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación, y
Jorge Ñancucheo, vicepresidente de la Organización de Naciones y Pueblos
Indígenas de Argentina (ONPIA), y coordinado por la antropóloga Diana
Lenton (Geaprona). Justamente Lenton abrió la mesa marcando las
diferencias respecto a los avances en materia de legislación indígena en
las miradas de quienes intervinieron en la presentación y quienes lo
hicieron en el primer panel.
Nahuel marcó que cumple funciones dentro del Estado porque la
organización a la que pertenece, la Confederación Mapuche Neuquina, se
lo demandó. Según expuso el Estado ha asumido muchos compromisos en el
marco normativo y eso podría quedar en declaraciones si los pueblos
indígenas no trabajan en transformarlo en políticas públicas. En ese
sentido se declaró optimista en que cuanto a las posibilidades de
alcanzar ese objetivo. “La política pública se transforma desde su
aplicación, en los hechos, ocupando espacios”, afirmó.
Explicó que su cargo responde a construcciones políticas de su
organización con sectores ambientalistas y que el espacio abierto por
ahora es coyuntural. También consideró importantes los aportes que se
realizan desde la Administración de Parques Nacionales, el INAI, la
Defensoría del Pueblo de la Nación y la Secretaría de Derechos Humanos
de la Nación en el desarrollo de políticas indígenas; apuntó contra los
gobiernos provinciales que limitan los avances logrados en Nación e
individualizó al gobierno de Salta como el más representativo de los
atropellos a los conquistas de los pueblos indígenas.
Reconoció que los modelos de desarrollo minero, petrolero y sojero
responden a políticas de Estado - y por ende involucran a Nación – y
subrayó que la única forma de avanzar ante eso es desde las
organizaciones y con el fortalecimiento de los derechos de los pueblos
originarios. Respecto a las críticas y costos pagados por ocupar un
cargo directivo en un organismo público, aseguró que es consciente de
las confusiones que genera entrar al Estado pero también aclaró que
dentro de las estrategias que pueden darse los pueblos en sus luchas
está confrontar con el Estado, negociar algunas cosas u ocupar espacios
de responsabilidad dentro. “La dinámica de los pueblos van cambiando
según los escenarios”, concluyó Nahuel.
Ñancucheo, por su parte, disparó la crítica al interior del mundo
indígena responsabilizando no sólo a Nación y los gobiernos provinciales
de la coyuntura actual sino también a la incapacidad propia de armar
estrategias de lucha común, de encontrar puntos comunes para la acción.
Sostuvo que las diferencias por la formación política dentro de partidos
tradicionales o ámbitos confesionales en muchos casos cobran tal
relevancia que pierden la capacidad de ver el bosque. A pesar de estas
limitantes confirmó el desafío de construir “desde abajo” y planteó la
necesidad de encuentro con otros sectores sociales, como los campesinos.
Respecto a la caracterización de la gestión del presidente Néstor
Kirchner, destacó que el primer mandatario se reunió con todos los
sectores menos con los pueblos originarios: “No nos dio la oportunidad
de decir qué queremos, siempre nos derivó al INAI”; y coincidió con
Nahuel al marcar la responsabilidad del Estado en el avance de las
multinacionales sobre los territorios, incluyendo las administraciones
provinciales. En ese punto se refirió a la situación en Chaco y
enfatizó: “Alguien tiene que pagar por esas muertes, el señor gobernador
[Roy Nikisch] no tendría que poder asumir como senador nacional, desde
ONPIA vamos a lanzar una campaña para que no pueda asumir”.
La transparencia de las palabras
Chacho Liempe fue el encargado de coordinar el tercer panel: Estado y
sociedad: logros y tareas pendientes. El primer expositor fue el
sociólogo Gustavo Gamallo, especialista en Planificación y Gestión de
Políticas Sociales, quien al referirse al diseño de las políticas
sociales en el país explicó que toman como parámetro al trabajador
incluido en el mercado formal, quien tiene necesidades diferentes de las
del trabajador informal y más aún a aquellos que practican una economía
de subsistencia - franjas en las que están incluido un alto porcentaje
de la población indígena. Ante este escenario afirmó que es necesario
tomar al ciudadano como eje de la política social y también priorizar
zonas al momento de qué hacer con los recursos, ya que si bien los
términos nacionales pueden ajustarse a los estándares aceptables, cuando
se hace un desagregado por región aparecen claramente los abismos.
A continuación expuso el abogado Julio García, que patrocina comunidades
indígenas y campesinas en el norte del país y trabaja para el Instituto
del Aborigen Chaqueño y el Equipo de Misiones de Pastoral Aborigen. Él
quien opinó que “no se trata de renegar completamente de la ley ni
confiar plenamente en ella” y recalcó que “la legislación actual es un
piso y no un techo”. También señaló que la interculturalidad es un hecho
folclórico y no político, en los tribunales, y que en general es burlada
por el Estado. Mencionó como ejemplo la emergencia sanitaria en Chaco,
donde es la gran ausente: para el gobierno provincial la diferencia
cultural es un obstáculo insalvable, mientras que Nación la obvia en sus
programas asistenciales.
También marcó su disidencia con Nahuel, que había cargado las
responsabilidades en los gobiernos provinciales, y aseveró que el Estado
nacional omite las políticas y violaciones de derechos de los Estados
provinciales.
Por su parte la antropóloga Claudia Briones (Geaprona) advirtió que hace
10 años no había ni ámbitos de debate como el generado en el CELS ni
legislación como actual respecto al derecho indígena: “Ahora la idea
está instalada pero está en juego la naturaleza de las palabras”. Luego
se refirió al desencuentro entre las políticas sociales y las políticas
de reconocimiento de los pueblos indígenas y enfatizó: “El parche no
existe si se aplica la interculturalidad, eso implica la reformulación
de todo el conjunto”. En ese punto manifestó su preocupación por la
falta de formación por parte de los funcionarios de Estado, que
continuamente dejan de relieve su ignorancia en la materia.
Horacio Esber, de la Dirección de Derechos Sociales de la Defensoría del
Pueblo de la Nación, en tanto, incluyó a la academia en el problema. “La
academia tiene una idea de homogeneidad cultural, no de diversidad, por
eso no debe causar extrañeza que funcionarios y jueces cometan las
aberraciones que cometen al omitir la interculturalidad”, afirmó y luego
demandó: “Que popularicen la academia para terminar con los pequeños
círculos de iluminados”.
Luego el funcionario, encargado de cerrar la actividad, expresó que si
bien la Defensoría ha comprobado que las leyes son ‘letra muerta’
también confirmó el constante avance de los reclamos de las comunidades.
Esber apuntó además contra el ministro de Salud de la provincia de
Chaco, Ricardo Mayol, por su racismo, y lo presentó como exponente de
una relación de dominio. Luego no ahorró calificativos al hablar del
escenario salteño, que llamó “paradigma en la violación de los derechos
humanos”. Pero no sólo cargó tintas contra las administraciones
provinciales sino también contra el gobierno nacional, al cual no eximió
de responsabilidades. Por último Morita Carrasco hizo una breve reseña
de la historia del origen y trayectoria del IWGIA y presentó el informe
2007 de la organización /
Azkintuwe
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