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En entrevista telefónica desde
Santiago de Chile, Paul Walder (1955) periodista egresado de la
Universidad Autónoma de Barcelona, colaborador quincenal de Punto Final,
analiza –en exclusiva para los lectores de Azkintuwe y Clarín.cl - la
reciente jornada electoral: “ Podría afirmarse que este resultado -Un
74% de la votación ha correspondido a la extrema derecha y centro
derecha- es el reflejo de la falsedad y artificialidad del sistema
binominal, que ha impedido el surgimiento de fuerzas políticas
independientes y desligadas de los grandes polos, la extrema derecha y
la Concertación”
Paul Walder es un destacado periodista chileno, especialista en
economía, política, medio ambiente y derechos humanos; con miras en la
segunda vuelta, asegura: “ El rechazo electoral expresado hacia la
Concertación, que goza de este artificial bipartidismo, ha quedado en
evidencia palmaria en las elecciones presidenciales. El electorado
chileno lo que desea es una apertura política, una renovación de una
dirigencia que lleva ya 20 años en el poder” y recurre a una dolorosa
metáfora: “La ciudadanía no tiene expresión parlamentaria bajo el corsé
artificial del sistema binominal”.
- Paul, off the record hablábamos de la resaca electoral, ¿cómo
interpretar los resultados de la promiscuidad entre la Concertación y la
extrema derecha?
No creo que resaca sea la mejor figura lingüística, por la asociación
con juerga y diversión. En cualquier caso, no es sencillo interpretar el
resultado electoral de esta primera vuelta, en que la derecha consiguió
más de un 44% de la votación, y la Concertación un poco menos del 30%.
Hubo otra votación, histórica para el período post dictadura, que sumó
casi un 27% de los votos. Pero el balotaje lo disputarán Sebastián
Piñera y Eduardo Frei, como ha sido tradicional desde 1990.
Una primera interpretación es la gran derrota de la Concertación: nunca,
en toda su historia, había logrado un resultado tan pobre. Una merma que
no ha sido traspasada a la derecha, sino a la candidatura independiente
del ex diputado socialista Marco Enríquez-Ominami, que obtuvo más del
20% y en menor grado a la del también ex socialista Jorge Arrate,
apoyado por el PC, con 6,5%. Una porción importante del electorado que
tradicionalmente votaba por la Concertación optó por otras propuestas,
las que no son de derecha.
Podría afirmarse que este resultado es también el reflejo de la falsedad
y artificialidad del sistema binominal, que ha impedido el surgimiento
de fuerzas políticas independientes y desligadas de los grandes polos,
la extrema derecha y la Concertación. Lo que ha quedado en evidencia en
la elección presidencial, que configura por lo menos tres grandes
fuerzas políticas, es que la ciudadanía no tiene expresión parlamentaria
bajo el corsé artificial del sistema binominal, creación de la dictadura
y nunca modificada por los cuatro gobiernos de la Concertación, que han
reducido la política nacional a este estrecho e injusto escenario. El
rechazo electoral expresado hacia la Concertación, que goza de este
artificial bipartidismo, ha quedado en evidencia palmaria en las
elecciones presidenciales. El electorado chileno lo que desea es una
apertura política, una renovación de una dirigencia que lleva ya 20 años
en el poder.
Este desgaste de la Concertación, junto al sistema binominal que ha
impedido el desarrollo de nuevos referentes políticos, ha favorecido a
la derecha. Pero no creo por una necesaria derechización del electorado
-la derecha ha mantenido su votación en relación a elecciones
anteriores- sino por la frustración ciudadana derivada de las políticas
bastante derechistas de la Concertación, por la corrupción, el
clientelismo y oportunismo político. Durante los últimos 15 años muchos
electores que votaron por la Concertación como la única opción ante la
derecha pinochetista, parecen haber llegado a un momento de crisis mayor
porque es la primera vez que opciones no derechistas extra Concertación
logran una votación tan alta.
- Se habla demasiado de la exportación del modelo económico
chileno, y sin embargo al estudiar su sistema político, ¿por qué no se
hace énfasis en la trampa Binominal propuesta para Latinoamérica?
El sistema económico chileno está agotado. Se trata del modelo
neoliberal instalado por la dictadura a sangre y fuego, lo que Naomi
Klein ha denominado “La Doctrina del shock”. Sólo bajo estas
circunstancias se entregaron los recursos naturales y las empresas del
Estado a los colaboradores de la dictadura, quienes más tarde, y ya bajo
el proceso de globalización neoliberal, vendieron a muy buenos precios a
empresas transnacionales. El despojo de los recursos del Estado fue
gigantesco. Por tanto, el modelo chileno tiene como característica el
golpe, la dictadura, la supresión de todas las libertades. Y eso sólo
pueden desearlo ciertas oligarquías golpistas latinoamericanas.
La institucionalidad económica creada a partir del golpe de Estado
(1973) y consolidada por los gobiernos de la Concertación y el proceso
de globalización neoliberal ha creado una enorme riqueza. Pero se trata
de una riqueza extremadamente concentrada en pocos grupos y a costa de
la explotación indiscriminada de los recursos naturales y de la fuerza
laboral. Y no puede ser de otra forma. El modelo está basado en su
esencia en la ganancia rápida y en la concentración de mercados. Su
naturaleza es así, lo que produce desigualdad creciente en la
distribución de las riquezas y una también creciente exclusión. Un
sistema así sólo ha podido mantenerse bajo un sistema político heredado
de la dictadura. La institucionalidad económica está íntimamente
relacionada con la política, la que es, como podemos ver, excluyente.
- ¿Cuál será la herencia de pobreza y desigualdad que dejará la
Concertación?
Diversos estudios de organismos nacionales e internacionales revelan que
la desigualdad en la distribución de la riqueza es hoy similar a la de
los peores años de la dictadura. Lo más dramático de esta afirmación es
que sucede bajo un sistema democrático y con una economía que se ha
publicitado como el gran modelo de desarrollo latinoamericano. Chile ha
tenido buenas tasas de crecimiento, lo que ha generado una gran riqueza,
la que puede observarse en las enormes utilidades de las grandes
empresas y la banca. Con los altos precios del cobre, empresas mineras
transnacionales, han logrado ganancias anuales históricas. Lo mismo en
la banca, o en sectores como el forestal.
Pero nada de ello tiene relación con los salarios medios de los chilenos
ni con su calidad laboral, muy precaria, con una muy endeble y acaso
nula seguridad social. Una de las herencias de la dictadura está en la
legislación laboral, muy desequilibrada a favor de la empresa y en
perjuicio de los trabajadores, la que ha sido ineficaz para forzar una
mejor distribución de la riqueza. Esta legislación, más los crecientes
niveles de informalidad laboral, han generado una transferencia de la
riqueza desde los pequeños productores y trabajadores hacia los dueños
del capital. Son estos, y otros, los motivos que han llevado al repudio
que hoy vive la Concertación.
- ¿Cuál es el aporte financiero de Sebastián Piñera al caos de la deuda
interna chilena?
Sebastián Piñera es uno de los hombres más ricos de Chile y del mundo.
Está en el club de los multimillonarios. Pero no es un emprendedor, como
él suele denominarse con tanto orgullo. Él es un empresario que
representa a quienes se enriquecieron durante la dictadura y más tarde
con el proceso de globalización neoliberal tan acariciado por la
Concertación. Piñera es un hombre de las finanzas, un gran especulador
financiero. Y en este sentido forma parte de una generación de
empresarios que aprovecharon todos los espacios de negocio que les abrió
la dictadura y posteriormente la Concertación, desde la privatizaciones,
las fusiones, adquisiciones y las desregulaciones. Una proceso que le
permitió, junto con varios otros, enriquecerse a niveles de sueño, pero
sobre la base de un sistema laboral injusto, de bajos impuestos, de
normas muy favorables al gran capital. Piñera representa el espíritu
neoliberal, por lo que un gobierno bajo su mando no hará otra cosa que
mantener y reforzar la actual institucionalidad económica.
- El gran aporte de Frei Jr. fue rescatar a Pinochet de la
extradición a Madrid, así como en la administración de Ricardo Lagos y
Michelle Bachelet se ufanan de la aplicación de la Ley Antiterrorista en
contra de la comunidad mapuche, ¿son un par de indicadores jurídicos de
su noción de derechos humanos?
El rescate de Pinochet en Londres creo que está insertado en esa caja
negra que son los pactos entre la dictadura y la Concertación a finales
de los años ochenta. Aquellas negociaciones secretas determinaron el
curso de la historia desde entonces, en lo que se ha denominado la
transición, período que Ricardo Lagos dio por finalizado cuando modificó
ciertos aspectos de la Constitución de Pinochet, pero que en los hechos
no hizo más que legitimarla. Con el curso de los años hemos visto que se
pactó para dejar intacto o más o menos intacto el modelo económico –las
privatizaciones espurias entregadas a los amigotes de la dictadura jamás
se revisaron- como también importantes aspectos relacionados con el
derecho a la justicia y reparación a las víctimas de las violaciones a
los derechos humanos. Recordemos que Eduardo Frei jamás recibió a
representantes de las asociaciones de familiares de las víctimas.
La aplicación de la Ley Antiterrorista de Pinochet contra activistas y
comuneros mapuches, durante el gobierno de Lagos y el saliente de
Michelle Bachelet, creo que responde a aquellos pactos, pero se
relaciona con el propio modelo neoliberal. Comparto la idea de Emmanuel
Todd cuanto dice que: “este sistema económico, que concentra la riqueza
y genera una extrema desigualdad, sólo puede mantenerse por la fuerza.
La represión es inherente a él”. En este sentido, creo que el despojo
histórico al pueblo mapuche hoy llega a niveles extremos con la
explotación indiscriminada por parte de la industria forestal y de pulpa
de celulosa de los recursos naturales de este pueblo. Los gobiernos de
la Concertación y los grupos de poder tras el sector privado hacen todo
lo posible por criminalizar las demandas de los mapuches, buscando
legitimizar la represión, que no es otra cosa que la defensa de los
intereses de las grandes corporaciones.
- Si la Concertación inició los Tratados de Libre Comercio, el
desmantelamiento del Estado y la criminalización de los movimientos
sociales, ¿por qué los empresarios habrían de interesarse en una
administración de Piñera?
Numerosos analistas y observadores se han hecho muchas veces esa
pregunta, porque tras 20 años de gobiernos de la Concertación se ha
desarrollado un estrecho vínculo entre lo público y lo privado.
Numerosas figuras de la Concertación pasan desde el gobierno a
directorios del sector privado, lo que, además de ser un fenómeno de
evidente corrupción, expresa las íntimas relaciones entre estos
gobiernos y las grandes corporaciones. Hay una nueva élite transpolítica,
podríamos denominarla, cuyo principal adherente es su amor por el
dinero, los negocios fáciles y el modelo económico.
Es claro que la Concertación puede efectuar mejor y de manera más
matizada el control social que la extrema derecha, que los chilenos
relacionan con el pinochetismo. Porque muchas figuras que rodean a
Piñera estuvieron en mayor o menor grado cerca de Pinochet. Pero es
necesario tomar en cuenta otros aspectos, que tal vez tengan orígenes
doctrinarios, ideológicos –la UDI es un partido conservador
fundamentalista- como también la propia ambición por volver a tener el
control total. Si ya la derecha controla toda la economía, gran parte
del espectro político, los medios de comunicación y la generación de
corrientes de opinión, sólo le falta estar en La Moneda. Es una
tentación bastante comprensible.
- ¿Qué cobertura periodística hicieron los medios de la derecha sobre la
farsa electoral?
El sistema binominal, así como la institucionalidad económica, son para
los medios de la derecha parte de la naturaleza de las cosas. Como si
siempre hubiesen estado allí, como si no existieran opciones. Siempre ha
habido un cierre a otras ideas, a las opiniones de otros sectores. La
prensa de derecha levanta y amplifica lo que le interesa y excluye como
le da la gana lo que le incomoda. Las recientes elecciones no han sido
una excepción. Plantear la reforma al sistema binominal o la simple idea
de una Asamblea Constituyente por esta prensa es algo imposible. Hay que
recordar que El Mercurio jugó un papel fundamental para tramar el golpe
de Estado contra Salvador Allende. De este tipo de prensa estamos
hablando.
- ¿Con el regreso de Frei Jr. se clausura cualquier posibilidad de
libertad de expresión en la prensa chilena?
La prensa escrita de derecha en Chile tiene más del 90% de la
circulación y absorbe casi la totalidad de la inversión publicitaria
para este tipo de medios. El poder que tiene es enorme, tanto en lo
económico como en lo político. Todos los gobiernos de la Concertación
han optado por pactar con esta prensa, lo que no sólo ha significado
evitarse enfrentamientos políticos, sino también favorecerlos
comercialmente a través de la inversión publicitaria de los gobiernos
como en la renuncia a apoyar a otro tipo de prensa. El poder que hoy
tienen los dos grandes conglomerados periodísticos hace casi imposible
que ingrese otro a este “mercado”. Es como si un pequeño o mediano
negocio de barrio intentara competir con Wal-Mart. Creo que están ya muy
consolidados, primero con la ayuda de la dictadura, que les sacó del
“mercado” e hizo desaparecer a la competencia, y ahora gracias a la
Concertación. Con Frei se mantendría el statu quo, pero con Piñera
retrocederíamos, ya que ha advertido del cierre del diario de gobierno,
que aun cuando es poco lo que vende e influye –por políticas expresas de
la misma Concertación- La Nación todavía tiene algo por decir.
- ¿Cómo entender el fenómeno MEO?, ¿y el fracaso de Arrate?
No creo que Arrate haya fracasado. Ha conseguido la votación histórica
de la Izquierda –y 60 mil votos más que el Pacto del 2005- pero en
condiciones muy diferentes, con una fragmentación inédita de los
referentes políticos. Creo por lo tanto más interesante observar todo el
fenómeno: casi un 27% del electorado, que no es de derecha, votó contra
la Concertación. Hoy la extrema derecha, la centro derecha y los
independientes de Marco Enríquez, más la Izquierda tienen una proporción
del electorado, sino parecida, sí equilibrada.
Un 74% de la votación ha correspondido a la extrema derecha y centro
derecha, en tanto un cuarto del electorado nacional rechaza el duopolio:
derecha-Concertación. Este nuevo referente es inédito en la historia
reciente chilena y puede abrir espacios en el futuro. Pero no será
fácil. Enríquez-Ominami, que ha obtenido un quinto de la votación, no
consiguió trasladar este apoyo a los candidatos que llevó su lista
parlamentaria. Ninguno resultó electo, lo que demuestra no sólo la
enorme distorsión del sistema binominal, sino su carencia de cuadros
políticos, de presencia política en las bases. Esta ausencia te lleva a
otra reflexión, a entender el fenómeno de Marco como un fenómeno
espontáneo, mediático si se quiere, tal vez efímero. No lo sabemos. Pero
creo que aún cuando constatemos la decadencia de los partidos
tradicionales y su aparato organizacional, el trabajo futuro para Marco
tendrá que pasar por esta tarea. Por cierto, sin los vicios y la
corrupción presente, que ha convertido a la política en un negocio
familiar o en un club de amigos. ¿Has visto cómo se ha reproducido esta
anomalía en las recientes elecciones parlamentaria? Es un escándalo.
- Finalmente, ¿habrá Asamblea Constituyente?, ¿ayudará en algo contar
con 3 diputados comunistas en el Congreso Nacional?, ¿qué caminos le
quedan a la ciudadanía chilena?
He visto que las primeras reacciones de sectores de la Izquierda
respecto a un eventual apoyo a Eduardo Frei pasan por generar
compromisos más o menos vinculantes. Entre ellos, convocar a una
Asamblea Constituyente. Pero más allá de los deseos, lo veo muy difícil.
Si llegara a vencer Frei en enero no creo que convoque ni a una Asamblea
Constituyente ni se esfuerce en acabar con el sistema binominal, ni
tampoco a nacionalizar el cobre. No lo hará. Tal vez algunos ejercicios
un poco ruidosos para calmar a la galería de Izquierda, pero que en los
hechos no conducirán a nada importante, como ya lo hemos visto con las
reformas laborales, el royalty a las extracciones mineras, los cambios
constitucionales de Lagos o los cambios al sistema privado de pensiones
de Bachelet. Ha sido una pérdida de tiempo para que todo siga más o
menos igual. Como argumento reiterado, han culpado a la derecha de no
apoyar los proyectos de ley, lo que demuestra una constante falta de
voluntad política. Si Frei privatizó las empresas sanitarias, los
puertos, si invocó a la razón de Estado para no juzgar al hijo de
Pinochet por unos cheques oscuros, no sé por qué hoy tendría que
cambiar. Que la Izquierda no se haga ilusiones.
Es bien probable que a partir de marzo tengamos en Chile un gobierno de
derecha, lo que será un gran retroceso para los trabajadores y
probablemente también para las ambiciones libertarias de la ciudadanía.
Pero un quinto gobierno de la Concertación, sobre los actuales despojos,
no altera de manera importante el futuro escenario. A la pregunta sobre
el camino que ha de seguir la ciudadanía para exigir sus derechos,
Mario, sólo te puedo decir que no ha habido en estos 20 años una
respuesta. Tal vez a partir de ahora, con este contundente rechazo a las
políticas de la Concertación, puedan abrirse algunos caminos.
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