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En Arauco la pobreza se
respira en el aire. Cifras oficiales hablan de cinco mil
allegados. A eso se agrega que unas diez mil familias
necesitan mejorar viviendas, que son muy antiguas. “La mayoría
de los allegadas y sin casa son mapuches. No ha habido un
apoyo decidido de parte de las autoridades en términos de la
recuperación del territorio”, dice el lonko Gastón Roa
Antileo. Un reportaje especial desde la histórica provincia. |
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Por
Arnaldo PEREZ-GUERRA*
I
Azkintuwe |
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Pobladora de Arauco. |
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Foto de Archivo. |
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Tras
cada temporal, en Arauco muchas viviendas terminan anegadas. Un
importante número de familias suman a la cesantía y la pobreza la falta
de un techo digno, precaria educación, enfermedades -como consecuencia
de la contaminación-, y la usurpación de sus tierras. En las poblaciones
Fernando Santiván, Fresia, 10 de Julio y Nueva Esperanza, hay “extrema
pobreza”: casas que se llueven, aunque tienen luz y agua, las techumbres
no aguantan. Aún se cocina con leña. Muchos pobladores y sus hijos son
analfabetos, pues dejaron la escuela para trabajar.
Cada año hay unos cincuenta incendios, según cifras del Cuerpo de
Bomberos de Arauco. Según el comandante Carlos Núñez, los incendios se
producen por “recalentamiento de cocinas y la situación de pobreza”. Las
setenta familias de la población Fresia -una toma de terrenos- afirman
que no se irán del lugar aunque intenten desalojarlos. Protestan frente
al municipio para solicitar a las autoridades “una solución
habitacional”. Hace cinco años se tomaron un terreno que la
municipalidad rellenó -al final de calle Fresia-, al lado del clausurado
matadero de Arauco. Dicen que el alcalde Jaime Gayoso, los autorizó.
“No queremos ser
trasladados a una población que el municipio y el programa Chile Barrio
pretenden edificar en Curaquilla, camino a Tubul. Quieren nuestro
terreno para hacer un área residencial turística; por aquí va a pasar la
costanera”, dice Margot Vidal, dirigenta del comité de allegados
Esfuerzo Unido. Los pobladores no quieren ser “erradicados” sino que se
les regularice el sector en que hoy viven. Aseguran que la mayoría se ha
endeudado para arreglar sus casas. “En estos años hemos logrado muchas
cosas. Partimos como una ‘toma autorizada’, y hemos conseguido luz
eléctrica y agua potable”, agrega Margot Vidal.
Lo único que falta es
alcantarillado. “Cuando hablamos con Essbío nos dijeron que la solicitud
debe hacerla el municipio. Las cámaras están a sólo cinco metros de las
primeras casas. La voluntad de Essbío ha estado todo el tiempo, pero las
autoridades municipales demoran la solución”, dice Luis Romero,
presidente del comité. Señalan que Chile Barrio quiere sacarlos del
lugar porque el campamento, que se instaló en un terreno de relleno
-como solución de emergencia-, no cumpliría con las exigencias para
edificar. Según Renacer de Arauco, la ex ministra y actual gerenta del
Plan Arauco, Cecilia Pérez, solicitó a Essbío “evaluar alternativas para
dar viabilidad sanitaria a un conjunto de proyectos habitaciones”, lo
que no se han concretado debido a que “se encuentran fuera del área
operacional de la sanitaria”, situación en la que se encontrarían miles
de familias en la Provincia de Arauco.

En las
poblaciones Fernando Santiván, Fresia, 10 de Julio y Nueva
Esperanza, hay “extrema pobreza”: casas que se llueven, aunque
tienen luz y agua, las techumbres no aguantan. Aún se cocina
con leña. Muchos pobladores y sus hijos son analfabetos, pues
dejaron la escuela para trabajar. Cada año hay unos cincuenta
incendios, según cifras del Cuerpo de Bomberos de Arauco. |
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Alberto Lagos es
dirigente del comité de allegados de la población Nueva Esperanza.
Profesor de historia y geografía dice por denunciar irregularidades en
la aplicación de la reforma educacional y por apoyar a los estudiantes
no le renovaron contrato. Alcanzó a trabajar en Tubul, Laraquete,
Ramadilla, Llico y Arauco, e hizo clases en el Centro Penitenciario. Fue
de candidato a concejal.
El comité Nueva Esperanza funciona desde 1992 y aún no logra una
solución habitacional. Algunos pobladores ocupan terrenos de la chacra
Los Padres-Peña Dorada. “Quienes quedaron al margen de esa ‘solución’ se
reorganizaron el 2006. Los pasos que hemos dado han resultado difíciles,
porque el alcalde y los concejales no nos apoyan. Denunciamos en 2006
ante la Contraloría lo que había sucedido con los terrenos y enviamos
cartas a otras autoridades”, dice Alberto Lagos. “Solo respondió la
Presidencia de la República, diciéndonos que la mantuviéramos informada.
Nada más. Interpondremos un recurso de protección, para que se destape
la olla. Muchos, por la cantidad de años de esta espera, no creen que se
llegue a buen término. Queremos saber quiénes son responsables de la
negligencia que ha significado que todavía no podamos acceder a una
solución habitacional. Solicitamos que los pobladores puedan optar a una
vivienda en el menor tiempo posible”, agrega.
El comité de allegados Nueva Esperanza agrupa a 150 personas. En 1994 un
decreto del Ministerio del Interior les otorgó 56.000 metros cuadrados.
Pero el municipio entregó sólo 39.000, dicen los pobladores. El resto
habría sido entregado a otros comités, que tienen legítimo derecho a
optar a una solución habitacional pero que no han concretado nada porque
no existen estudios de factibilidad, exigidos por Serviu y el Ministerio
de Vivienda.
“Ya pasaron los tiempos en que se podía construir en cualquier parte. En
Arauco hay graves problemas habitacionales. Prácticamente todos los
cerros están ocupados por Bosques Arauco. Incluso en terrenos fiscales y
otros administrados por el municipio hay plantaciones de pino, en
desmedro de familias que precisan viviendas. La mayoría de los allegados
son gente necesitada que vive en precarias condiciones, hacinada. Es
lamentable que haya personas con dos y más casas y se sigan beneficiando
con subsidios para viviendas, en desmedro de los más pobres que no
tienen dónde vivir”, señala Alberto Lagos.
En Arauco hay cinco mil allegados. En el plano regulador ya no hay más
zonas residenciales o de expansión. A eso se agrega que unas diez mil
familias necesitan mejorar viviendas, que son muy antiguas. “La mayoría
de los allegadas y sin casa son mapuches. No ha habido un apoyo decidido
de parte de las autoridades en términos de la recuperación del
territorio. No se ha movido ni un dedo. Las tierras de nuestra comunidad
de Chilcoco fueron usurpadas a principios del siglo XX. Hoy están en
manos de Bosques Arauco. Todos los archivos de Arauco fueron llevados al
Archivo Nacional, en Santiago, lo que es un obstáculo para que las
comunidades puedan luchar por la vía legal”, dice el lonko Gastón Roa
Antileo.
Celulosa Arauco
Otra preocupación es la contaminación. La planta Horcones, de Celulosa
Arauco (Celco), expulsa desechos tóxicos desde hace más de tres décadas.
Juan Carlos Ibacache, profesor y ex dirigente de la junta de vecinos de
Villa El Bosque, cercana a la planta, dice: “La contaminación ha sido un
problema desde que Celco inició su operación. En los 70 no había
regulación ambiental y siguió funcionando así, por décadas. Arauco y
Laraquete son los pueblos más afectados por la contaminación. No hay
preocupación de las autoridades. Los laraquetinos consumíamos agua
subterránea hasta hace cinco años, agua con desperdicios químicos. Cada
cierto tiempo los accidentes evidencian el riesgo: explotan sacos de
clorato de sodio, hay derrames y vertido de desechos. La gente siente
directamente lo que es vivir al lado Horcones. No porque dependamos
económicamente de Celco tenemos que soportar todo. También el
agotamiento de los recursos marinos es evidente. Cualquiera en Arauco o
Laraquete puede decir qué especies y recursos se han extinguido”,
señala.
Arauco y Laraquete, por excelencia caletas de pescadores y mariscadores,
hoy malviven de la actividad forestal. Los obreros forestales tienen
miedo a perder sus empleos. Prefieren no ser fotografiados ni decir
nombres. “Somos mano de obra barata. Trabajamos con motosierras en los
cerros, haciendo el trabajo más pesado. La paga es miserable y las
condiciones laborales inhumanas, pero no hay otra cosa”, dicen algunos
en la plaza de Arauco.
La Municipalidad de Arauco y el Fosis entregarán 34 millones de pesos a
la agrupación Palomitas Blancas de Laraquete. Son las tradicionales
vendedoras de tortillas y mariscos. Pero la preocupación de estas
mujeres es que aún no obtienen la resolución sanitaria definitiva. Sonia
Díaz, que vende tortillas y mariscos hace 24 años, dice: “Queremos
seguir trabajando en Laraquete y no salir de aquí”. En 2010 deberán
dejar su tradicional lugar de venta por la construcción de una carretera
que pasará por La Cantera y la población El Pinar. “Ahí nos quieren
hacer locales… No vamos a vender lo que vendemos acá arriba de los
buses. Se lo hemos explicado a las autoridades, al Seremi, al alcalde, a
todos... Muchas estuvimos de acuerdo en que nos cambiaran, porque nos
presentaron puras maravillas. Pero ¿quién nos va a comprar tortillas en
otro lugar?”, agrega.
Hay mucha gente en la cadena que genera la venta de tortillas. “Están
quienes van a mariscar, los que raspan las tortillas y los que amasan.
Más de 400 personas vivimos de esto. No queremos que nuestra actividad
desaparezca”, añade Sonia Díaz. Luz Neira Loyola también se opone al
traslado y a la prohibición de vender mariscos: “Si nos prohíben vender
mariscos no ganaremos nada. Es nuestra tradición. Creo que los turistas
seguirán viviendo. Con la carretera nueva nuestras ventas van a bajar.
Nos sacrificamos corriendo de un bus a otro para vender. Dicen que nos
harán una pasarela, pero eso será motivo de accidentes. Hay quienes
tienen hijos estudiando fuera de la provincia o en la universidad…
¿Quién nos va a cuidar en un lugar apartado donde no hay poblaciones ni
retén policial? ¿Cómo haremos para venirnos de noche al pueblo?”, se
pregunta.
Según dirigentes sociales existe un progresivo empeoramiento de la
situación económica en la provincia de Arauco. Es el caso de los
pirquineros de Arauco y Los Álamos. Luchan por obtener permisos para
explotar carbón en terrenos de la carbonífera Victoria, de Lebu
(Carvile) y de Bosques Arauco. Han solicitado a las autoridades apoyo
para sondajes y respaldo en equipamientos. También están pidiendo a
Bosques Arauco responder las solicitudes de permisos para explotar
pirquenes al interior de terrenos de la forestal. “El gobierno ha sido
incapaz generar empleos productivos. Pirquineros, agricultores, mapuches
y obreros forestales se sienten abandonados. El complejo Arauco controla
económica y políticamente todo”, dice Alberto Lagos.
Algunos han sucumbido a las presiones. La Federación Regional de
Pescadores Artesanales del Bío Bío (Ferepa) forma parte de la mesa de
diálogo de la pesca artesanal en Arauco, en la que están representados
el gobierno y Celco. Se dice que Celco implementará “proyectos
productivos, generados a partir de las ideas de cada sindicato”,
incluyendo áreas de manejo para cultivos marinos. De esa forma, evitará
cualquier oposición.
El cierre de la minera Carvile, el agotamiento de los recursos del
sector pesquero artesanal y el escaso apoyo a la pequeña empresa son
parte de los problemas de la provincia de Arauco. Según David Torres,
presidente de la Asociación Gremial de Microempresarios de Lebu, aún no
se observa el impulso prometido por el Plan Arauco: “No hay
participación de los pequeños y medianos empresarios. El gobierno
debiera crear la Región de la Costa. Así podríamos desarrollar proyectos
reales, sin estar siempre esperando las limosnas que llegan al patio
trasero de la VIII Región”.

Según una
encuesta del Centro de Estudios Corbiobío, 24,1 por ciento de
los jóvenes de la VIII Región tienen profesión pero son
desempleados. La cifra creció en comparación a 2007, cuando
arrojó un 21,1 por ciento de “cesantes ilustrados”. Casi 900
personas están inscritas en la Municipalidad de Arauco como
mano de obra no calificada, aunque un alto porcentaje son
jóvenes con estudios técnicos y universitarios. |
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Salud y educación
precarias
La pobreza también se refleja en la deficiente atención de salud. “Nos
dicen que no hay cifras sobre el aumento de muertes por cáncer en
Laraquete y Arauco. Pero es un secreto a voces”, dice Ibacache.
“Preocupa que mucha gente fallezca de cáncer, hay malformaciones en
recién nacidos y problemas de aprendizaje en los niños. En Arauco hay
más escuelas diferenciales que en otros pueblos. Se sabe que los
residuos que genera la celulosa provocan cáncer, malformaciones y
problemas reproductivos, pero no ha habido voluntad de estudiar si es
esto es lo que está pasando”, agrega.
Según el Registro Civil de Arauco, la principal causa de muerte en ese
sector de la comuna es el cáncer. En 2007, de 91 decesos, 23 por ciento
correspondió a fallecidos por cáncer, y los demás, a enfermedades
cardiovasculares, accidentes, afecciones respiratorias, etc. En 2008
hubo 60 defunciones, el 30 por ciento por cáncer. Se cree que la causa
es la contaminación de la planta Horcones. Prueba del daño fue la muerte
de miles de aves el año pasado en Laraquete: “Fue noticia en la zona.
Según la versión del Servicio de Salud de Arauco, murieron por ‘estrés
masivo’, pero Horcones había dejado de funcionar por una ‘mantención’.
Pudo haber un derrame de esos desechos. Nadie creyó la versión oficial y
no hubo una investigación a fondo. Los propios trabajadores de Horcones
comentaron que los obligaron a limpiar la playa”, agrega Ibacache.
Según una encuesta del Centro de Estudios Corbiobío, 24,1 por ciento de
los jóvenes de la VIII Región tienen profesión pero son desempleados. La
cifra creció en comparación a 2007, cuando arrojó un 21,1 por ciento de
“cesantes ilustrados”. Casi 900 personas están inscritas en la
Municipalidad de Arauco como mano de obra no calificada, aunque un alto
porcentaje son jóvenes con estudios técnicos y universitarios. “Cuando
empecé a estudiar como técnico jurídico en el Instituto Iproc, todos
estábamos muy optimistas. Nos decían que en el Ministerio Público,
Tribunal del Trabajo y Tribunal de Garantía nos iban a contratar. Pero
casi toda la gente que quedó trabajando en esos lugares llegó de
afuera”, dijo Paola Zambrano.
“La enseñanza municipalizada es deficiente”, señala Alberto Lagos. En
los últimos años Arauco ha experimentado una baja en la matrícula. En
2006 había 6.130 estudiantes: en 2007 la cifra llegó a 5.748. En 2008,
descendió a 5.646. Muchos desertan aunque la explicación de las
autoridades es que se trasladan de comuna o van a colegios particulares.
Un ejemplo de cómo se funciona en la provincia es la escuela Quilantral
G-734, de Bajo Raqui. Gracias al apadrinamiento de empresas y
particulares puede continuar. Dirigentes sociales consiguieron que una
empresa la apadrinara para instalar juegos infantiles, adquirir
computadores y televisores. Otro ejemplo es que recién este año, el
personal administrativo no docente del Departamento de Educación
Municipal de Arauco pudo sindicalizarse. Los trabajadores no son
reconocidos por el estatuto docente o la ley 19.464 ni por el estatuto
municipal.
Apenas un 22 por ciento de los más de 5.600 estudiantes de Arauco tienen
beca. De los 200 postulantes a la beca Presidente de la República en
enseñanza media, 48 fueron beneficiados. Sólo once son becas nuevas. Las
indígenas para educación básica alcanzaron a 54 de 91 postulantes. En
educación media y superior hay 87 y 24 becados, respectivamente. La beca
pro retención entrega materiales y uniformes escolares para evitar la
deserción, beneficio que alcanza a casi mil estudiantes. Según el jefe
del Departamento de Educación Municipal, Nelson Leal, “la cobertura de
becados es baja, considerando la vulnerabilidad de los estudiantes y de
los establecimientos educacionales. Para aumentar los beneficiarios
debería existir una beca municipal. En todos estos años nunca el Concejo
Municipal ha planteado una beca para los mejores estudiantes”, dice.
Según el Departamento de Educación Municipal más de 300 escolares de
enseñanza municipalizada presentan “necesidades educativas especiales”,
eufemismo para designar graves problemas neurológicos, trastornos de
aprendizaje y lenguaje. Recién este año comenzó a funcionar una escuela
municipal de lenguaje, que se suma a los “cursos multidéficit” en la
escuela básica E-726 Vicente Millán. La cifra de niños con “necesidades
educativas especiales” supera la media nacional. A esto se agrega el
analfabetismo y la baja escolaridad de los padres, que también superan
el promedio nacional / AZ
* Reportaje publicado originalmente en Revista Punto
Final.
www.puntofinal.cl
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