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FOTO DE AGENCIAS. |
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Es
difícil sustraerse a la oferta programática de las carteleras de cine en
diciembre, en especial cuando aparece frente a nuestros ojos retratado
el ¡fin del mundo!. A decir verdad, este tipo de películas catastróficas
no resultan para nada novedosas en el universo hollywoodense. Llegan a
ser recurrentes ante el afán de la industria por recaudar millones y
entretener de manera efectista a un público amante de los efectos
especiales y no precisamente del buen cine. Sin embargo, “2012”, la
última cinta del director Roland Emmerich, tiene una particularidad.
No son los extraterrestres, tampoco un meteorito, menos aun algún virus
mortal, quienes amenazan destruir el planeta y con ello a la especie
humana. Se trata, en concreto, de una milenaria profecía descubierta en
el calendario solar del pueblo maya. “2012” usa como argumento esta
supuesta “profecía” que anuncia el fin del mundo para el año en
cuestión. Más increíble aun, establece el día exacto en que - cataclismo
solar de por medio- la especie humana transitará la misma fatídica senda
de los dinosaurios: 21 de diciembre de 2012. Según la interpretación de
los guionistas, los mayas predijeron con absoluta exactitud esto último.
Y ante ello, ¡sálvese quien pueda!.
Sabemos que la industria cinematográfica de Hollywood busca generar
dinero y, de ser posible, entretener. Pero nada es inocente. Por ello
queremos dar cuenta de la forma en que Emmerich reinterpreta a su antojo
el calendario de una cultura milenaria que si algo predijo, en absoluto
fue la extinción de la especia humana. En el imaginario cultural de gran
parte de los pueblos originarios de Abya Yala existen referencias a un
eventual fin de los tiempos. Sin embargo, interpretar esto desde la
visión apocalíptica judeo cristiana -o de otras corrientes religiosas,
cual de todas más “esperanzadora”- es un error de proporciones. Muchas
veces, lo que se retrata simplemente en nuestra cosmovisión es el “fin
de un ciclo” o la resultante del choque de dos “fuerzas” de la
naturaleza, esto último requisito previo para el restablecimiento de
determinados equilibrios. La propia interpretación de la vida y del
mundo que hacemos los mapuches nos entrega numerosos ejemplos de ello,
por más que la influencia de las religiones nos vaya permeando con
teorías catastróficas y autoflagelantes.
¿Qué subyace tras “2012”? Lejos de
teorías conspirativas, simplemente una muestra más de la “profundidad”
de Hollywood a la hora de retratar a los pueblos originarios. Una burda
manipulación cultural a través de la imagen cinematográfica, la misma
que caracterizó en su momento “Apocalypto” (¡de nuevo los mayas!),
“Rapa-Nui”, “El Último de los Mohicanos” y toda la filmoteca del western
norteamericano de los años 50’, 60’ y 70’. En este sentido, urge la
gestación de industrias culturales de nuestros propios pueblos, no para
competir comercialmente con Hollywood, sino para construir sentidos
distintos de lo que fuimos, lo que somos y aquello que aspiramos llegar
a ser. Tal vez así logremos contrarestar las caricaturas que otros hacen
a diario -y en pantalla gigante- de nosotros.
* Antropólogo, director
Suplemento Yekintun.
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