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  ENTREVISTA

   

nacional

Daniel Bernal Curiqueo, de la lanza al pincel

"Es un orgullo pertenecer a esta cultura, encontrarme con esta verdad mayor, haber anhelado durante tanto tiempo pertenecer y encontrarme con este regalo, pues para mi es eso, viene a validar un montón de cosas. ¡Y hay tanto por hacer!". Palabras del artista gráfico mapuche Daniel Bernal, portada del Suplemento "Koyon" de Azkintuwe.

POR PEDRO MELINAO  -  TEMUKO, WALLMAPU  -  29 / 12 / 10

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ILUSTRACIÓN DE DANIEL BERNAL.

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 Suplemento Koyon N°1

 

Daniel Bernal Curiqueo es ilustrador y artista visual, radicado y formado en el País Mapuche hace varios años. Un profesional  de las artes que ha ilustrado un sin fin de obras ligadas al mundo indígena y mapuche en particular. Creador de imágenes digitales que comienzan a circular y poco a poco a cimentar un renovado imaginario gráfico mapuche. Esta es su historia y visión del arte mapuche, especial del Suplemento Koyon.

- Tienes bastantes obras e ilustraciones, pero quisiera abordar tus últimos trabajos enfocados en el imaginario mapuche. ¿Cómo surge esto?

Es interesante abordarlo, pues me han preguntado acerca de mi obra en general e incluso de mis publicaciones de humor en el diario Austral y la verdad es que eso yo lo consideraba “pegas para llevar sustento a la casa”. Pero en mis últimos trabajos hay algo más, algo que me emociona. Primero realizamos un libro con Guido Brevis, trabajo que fue para la Cooperación Italiana. Luego presentamos este mismo trabajo, pero ahora en formato programa infantil televisivo, al Consejo Nacional de Televisión, allí se nos abrió otro campo que es mezclar una obra audiovisual que es netamente documental, con un relato de ficción hablando de la cosmovisión mapuche.

Fuimos a filmar a comunidades con niños y gente mayor una especie de guión bien simple en el que ellos conversan con los kimche de la comunidad y ellos imaginaban, parte que era animada con ilustraciones digitales. El resultado fue muy valorado, eso nos dejó muy contentos. El otro proyecto que surgió fue ilustrar un humilde “epew” en formato libro infantil y audiovisual. Aquí sumamos a otro colega Rodrigo Díaz. Nos tocó ilustrar el cuento del Zorro y la Perdiz. Paralelo a esto lo llevamos a la animación, lo mismo que hace Disney o Dreamworks en EE.UU, nosotros lo hicimos acá, guardando por supuesto las proporciones presupuestarias.

- En estos trabajos hay una búsqueda de identidad, de buscar la imagen o escena que nos retrate o interprete. ¿Cuándo se inicia esta búsqueda para tí?

La historia es larga y comienza mucho antes cuando yo vivía en el norte, en Cauquenes en la V región y allí se vive otra onda, pero por esas cosas de la vida nos tuvimos que venir a vivir a Temuko. A mi de niño me gustó la fantasía, Tarzán, los dragones, la mitología griega y también ilustrar mujeres. A mi Yayita me conquistó y siempre traté de dibujarla (risas). La verdad es que me atraía todo esto la de fantasía heroica o fantasía épica, todo este mundo tan lejano, tan europeo para nosotros. Fue entonces que me di el costalazo pues aquí también tenemos fantasía heroica. Los Aztecas la tuvieron, una tan e igual de maravillosa y entonces comencé a estudiar las culturas originarias desde Norte América hasta el sur. Y me encontré con un mundo maravilloso de representaciones gráficas, pictogramas, la manera en que se vestían, no tenían nada que envidiarle a ninguna otra cultura. Y avanzando llegué a Chile que tiene un montón de pueblos originarios con una cosmovisión fantástica y nosotros no somos capaces de verla. Allí se me produce esta asociación.

- ¿Tú crees que este imaginario es un tema en construcción?

En mi vida si, en construcción y cotidiana validación, pues en los innumerables trabajos que me ha tocado desarrollar en torno al tema cultural indígena me he encontrado con gente que valora mucho lo que hago. Te contaba, este año tuve la fortuna de participar en una serie infantil para la televisión basada en la cosmovisión mapuche. La cosa nació de una comunidad y la primera presentación de la serie fue realizada en la ruka. Ver gente allí que llora con el trabajo que hicimos te emociona. Y también te valida como artista, ya que los códigos visuales que estás rescatando y generando están sirviendo para que la gente se reconozca en ellos.

- ¿Cómo arribas a este resultado? ¿Investigación? ¿Vivencias?

Todos tenemos nuestros referentes que nos marcan como artistas, un sequito de gente que se nombra y que te ha hecho sentir la vida desde el punto de vista artístico. Hay dos autores que marcaron huella en mi trabajo; por el lado de la línea, Santos Chávez, y por el lado del color, Oswaldo Guayasamín. A eso le sumamos la médula que eres tu mismo, tus experiencias y vivencias, en mi caso acá en La Araucania tomando pulko, comiendo kofke, trapi, participando en ceremonias tradicionales, todo esto se va aglutinando y es lo que finalmente sale cuando estás enfrentado a la hoja en blanco. Tus influencias y vivencias se suman para generar este crisol.

- ¿Un proceso bastante personal, íntimo?

Yo he estado marcado por la ilustración fantástica europea con autores como Moebius, Frazzetta, Corben, Boris Vallejos, estaba muy “contaminado” con eso. La propuesta era hacer un Tren Tren y tal vez me hubieran salido unos dragones medievales. Esto marco un giro en mi obra, en lo que venia haciendo y me dio un camino totalmente nuevo, marco un camino para seguir explorando. Además, cuando llegue a vivir aquí me fascinó la cultura mapuche y luego tuve la oportunidad de aprender, entender algunas palabras, etc. Yo no sabia por qué esto me tiraba tanto y un día conversando con mi madre, años después, me dijo que nosotros teníamos sangre mapuche y que a algún familiar antiguo le cambiaron el apellido y ella logró recuperarlo. Somos Curiqueo. Y entonces me doy cuenta que soy Mapuche.

- Existe una generación que se está descubriendo en su identidad. ¿Qué piensas de eso?

Los artistas gráficos que conozco tenemos eso de mirar más hacia fuera que hacia adentro. Queremos asemejarnos más a otros que buscar un identidad propia y proyectarnos desde allí. Tal vez tiene que ver con la edad pero con el tiempo uno comienza a valorar más lo de uno y comienza a explorar allí y se encuentra con cosas nuevas en vez de seguir imitando lo de otro.

- Ahora viene una generación bastante tecnológica. ¿Qué opinas del pincel digital?

Es todo un tema. Estas ilustraciones son digitales, pero no son sintéticas. Para mi lo digital es una herramienta, así como el carpintero tiene un martillo eléctrico que clava el mismo clavo y ahora está en como se use ese martillo para conseguir un resultado, que puede ser algo rústico. ¿Hoy cómo le explicaríamos a Da Vinci que existe el acrílico y que eso primero es plástico que se disuelve en agua? Hoy tenemos grandes obras en acrílico, obras con un tremendo mensaje y la técnica no está en desmedro de la obra. Tal vez la debilidad de la ilustración digital es que nace y vive en una pantalla, existe un master, una matriz, es infinidad de veces reproducible, etc. Pero el artista tiene que responder a su tiempo.

- ¿Qué piensas del discurso fundamentalista que dice que lo mapuche solo puede ser representado en fibras naturales o con sangre en cueros?

No puedo negar que existe un temor, en que venga alguien y diga: ¿Quién es este, por qué esta haciendo esto, no pinta en piel, con sangre o pinturas sacadas de la tierra? ¿Por qué lo hace de manera digital?, etc. Te vas a encontrar con una eterna confrontación, pero ahora que descubrí mi identidad eso me ha dado más soltura y propiedad para trabajar. Y si alguien me dice algo, bueno, digo “yo soy mapuche y elegí este soporte”. Es un orgullo pertenecer a esta cultura, encontrarme con esta verdad mayor, haber anhelado durante tanto tiempo pertenecer y encontrarme con este regalo, pues para mi es eso, viene a validar un montón de cosas. ¡Y hay tanto por hacer!. A futuro me gustaría abordar una cosa más épica, quiero validar los 500 años de lucha, homenajear a nuestro pueblo que fue uno de los pocos que derrotó a los españoles y aun sigue luchando.

 

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