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Un escritor en territorio indio |
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En Coz Coz, los viejos fueron
derrotados por los caciques jóvenes. Fue ésa una de las discusiones
centrales del debate. Primó el vigor y el ímpetu sobre la cautela y
la experiencia. Ahí surge, a mi módico parecer, el primer error
político en la larga e infructífera causa araucana.
“Que haya un cacique mayor, para que hable por todos y nos
defienda”. ¿Cuándo se olvidaron de ese acuerdo? |
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Por
Antonio GIL*
I
Domingo 13 de Enero de 2008 |
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Párrafos |
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Allí, este abnegado
escritor sería testigo del gran
parlamento mapuche realizado en ese recóndito lugar. Como
resultado de esta expedición, escribiría un folleto llamado
“El parlamento de Coz Coz”. |
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Que
haya un cacique mayor, para que hable por todos y nos
defienda, es muy bueno. Todas las reducciones deben obedecerle
cuando él llame o mande algo”. ¿Cuándo se olvidaron de ese
acuerdo? |
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El
18 de enero de 1907, el “Diario Ilustrado” envía al escritor Aurelio
Díaz Meza, quien por entonces contaba con 28 años, a cruzar tierras
indómitas y a sortear toda suerte de dificultades y peligros: su misión
como corresponsal era llegar hasta el valle de Coz Coz. Allí, este
abnegado escritor, hoy injustamente olvidado, sería testigo del gran
parlamento mapuche realizado en ese recóndito lugar, al interior de
Valdivia. Como resultado de esta expedición, Díaz Meza escribiría un
folleto llamado “El parlamento de Coz Coz”, libro que, perdido por más
de setenta años, hoy ha vuelto a ver la luz gracias al empeño de grupos
mapuches y de algunos académicos esclarecidos.
Se trata de un documento estremecedor, donde palpita todo lo que estaría
por venir. Donde se evidencia la ceguera vernácula del Estado chileno
respecto a la frágil situación de esa etnia y la expoliación brutal de
que era objeto. Y también refleja el folletín los enconos y rivalidades
sin cuento de los mapuches. Su proverbial dificultad para ponerse de
acuerdo y zanjar diferencias. Ese rasgo que tristemente pervive hasta
hoy y que torna virtualmente imposible cualquier interlocución válida de
los huincas con ellos.
En cinco días más se cumplen 101 años del parlamento de Coz Coz. El
caldero está hirviendo como nunca en la Araucanía profunda. Y hoy ya no
son cuatreros, aventureros, malvivientes y tinterillos los que le hacen
miserable la vida a ese 6,6% de la población chilena. Ya no es Joaquín
Mera, Mans, un tal Jaramillo, ni la Compañía Industrial y Ganadera
General San Martín, dirigida por Fernando Camino, de la firma Camino,
Lacoste y Cía. Hoy son grandes corporaciones las que el pueblo mapuche
sindica como el enemigo principal.
El grupo Matte, con su Forestal Mininco, y el grupo Angelini, con
Forestal Bosques Arauco, junto a corporaciones internacionales
hidroeléctricas, se han convertido en las bestias pardas del mapucherío.
Imaginamos al joven Aurelio Díaz Meza bajo la lluvia, montado en su
jamelgo, con el sombrero calado hasta los ojos, cavilando respecto a qué
pasaría allá en el futuro lejano. Cuando él ya no pisara la tierra.
De seguro, optimista y confiado en el progreso, como hijo de su tiempo
que era, se figuraría a los mapuches organizados, respetados, protegidos
por un Estado paternal, conservador y creyente. Soñaría con que las
súplicas de los capuchinos, misioneros de Arauco, serían oídas.
En Coz Coz, los viejos fueron derrotados por los caciques jóvenes. Fue
ésa una de las discusiones centrales del debate. Primó el vigor y el
ímpetu sobre la cautela y la experiencia. Ahí surge, a mi módico
parecer, el primer error político en la larga e infructífera causa
araucana. Sin embargo, se aprobó la existencia de un jefe de caciques:
“Que haya un cacique mayor, para que hable por todos y nos defienda, es
muy bueno. Todas las reducciones deben obedecerle cuando él llame o
mande algo. Todos los caciques que están aquí ayudarán al mayor cuando
necesite ir a Valdivia o a Santiago, y pagarán entre todos el viaje del
mayor y del lenguaraz”. ¿Cuándo se olvidaron de ese acuerdo? ¿Qué pasó?
Díaz Meza vuelve hacia la civilización, conmovido y agotado. ¿Habrá
imaginado el autor de los “Episodios nacionales” a un mapuche de
aquellos disparando al tuntún contra un alto mandarín de una empresa
noruega en Santiago? Jamás. Nosotros tampoco, don Aurelio. Tenga una
cosa por segura: de ser los mapuches los autores, el ejecutivo estaría a
esta hora, igual que usted, unos dos metros bajo tierra
/ AZ
* Escritor
chileno.
** Gentileza
www.lun.cl
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