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CRIMINALIZACIÓN DE LA
PROTESTA SOCIAL |
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La "guerra preventiva" contra el
pueblo mapuche |
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Cada vez que una comunidad se moviliza en
defensa de sus derechos, la respuesta del aparato del Estado
es la represión. El gobierno de la Presidenta Bachelet formuló
en abril de este año una política que incluso ha llamado
“Re-conocer”: Pero lo que ella escribe con una mano es
borrrado por su brazo policial. Lo que pasa en territorio
mapuche es inimaginable en el resto de Chile, salvo si nos
remontamos a tiempos de dictadura. |
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LUCIA SEPÚLVEDA*
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WALLMAPU - 22 / 01 / 09 |
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Militarización en Lleu Lleu. |
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Foto de Archivo. |
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En Chile se han instalado mecanismos
que obedecen a la lógica de la “guerra preventiva”, que divide al mundo
en enemigos y amigos. En las filas de los “enemigos”, para el Estado
chileno parecen estar los jóvenes que expresan su descontento por la
ausencia de perspectivas de futuro; los estudiantes que denuncian la
mercantilización de la educación; los trabajadores que luchan por
salario digno y sobre todo, los mapuche que exigen recuperar sus tierras
ancestrales. Esto último es lo que hoy nos convoca.
La expresión legal máxima de esta criminalización de las luchas del
pueblo mapuche, es la reanudación de la aplicación de la Ley
Antiterrorista de tiempos de Pinochet. Se está utilizando desde el 30 de
octubre para enjuiciar a ciudadanos chilenos activistas de la causa
mapuche, acusados de lanzar molotov a vehículos policiales, sin heridos
ni daños mayores.
Actualmente hay una
treintena de presos políticos mapuche. Todos los presos políticos
mapuche que cumplen condena, ya sea por Ley Antiterrorista o no, lo
hacen por hechos vinculados con las recuperaciones de tierras o la
defensa de sus derechos. Por ejemplo, el 20 de enero la Corte Suprema
confirmó la sentencia dictada contra Roberto Manquepi Vita, dirigente de
la comunidad Trapa Trapa-Butalelbum de la comuna de Bío Bío. El recibió
5 años y un día por “robo con fuerza” pero en reallidad, el robo se
refiere a su participación en la recuperación de las veranadas para su
ganado en su tierra ancestral, el fundo Cochico, usurpado por colonos.
El asimismo estuvo presente en las luchas territoriales del Valle del
Queuco. Ahora permanece en la cárcel de Los Angeles por ese “crimen”
social.
Cada vez que una comunidad se moviliza en defensa de sus derechos, la
respuesta del aparato del Estado es la represión. El gobierno de la
Presidenta Bachelet formuló en abril de este año una política que
incluso ha llamado “Re-conocer”: Pero lo que ella escribe con una mano
es borrrado por su brazo policial. Lo que pasa en territorio mapuche es
inimaginable en el resto de Chile, salvo si nos remontamos a tiempos de
dictadura. Nos remiten a la vida en dictadura la violencia de los
allanamientos, la vigilancia y persecución, los amedrentamientos, el
sufrimiento de las familias, los montajes policiales y mediáticos, las
salidas clandestinas de Chile para pedir asilo en Mendoza o en Suiza.
Esto último es lo que debieron hacer este año la pequeña Relmutray
Calfunao por la persecución que vive la comunidad Juan Paillalef, y el
dirigente Pedro Vivanco Rebolledo, que eludió así la condena a 5 años
por participar en recuperaciones de tierras en la zona del Alto Bío Bío.

Los fiscales
especializados en causas contra los mapuche, entre ellos Mario
Elgueta, no están acostumbrados a perder y tampoco lo está la
Agencia Nacional de Inteligencia. Ahora lograron que la Corte
de Apelaciones de Concepción aceptara revisar la petición de
nulidad del juicio que absolvió al lonko Avelino Meñaco el
pasado 3 de noviembre. |
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Criminalizar es también asesinar
impunemente a los luchadores sociales, ya que los casos pasan a la
justicia militar. Así, continúa la impunidad en los casos de Matías
Catrileo, que murió por un impacto de bala de Carabineros en Vilcún el 3
de enero de este año y Johnny Cariqueo, que perdió la vida luego de ser
torturado por Carabineros en Pudahuel el día 1º de abril. Y se alargan
eternamente otros juicios que pasan a la justicia militar, como es el
caso de Iván Llanquileo, de la comunidad Juana Millahual, preso en la
cárcel de El Manzano, Concepción.
Los medios y la criminalización
La prensa inmediatamente cataloga como “terroristas” a los detenidos
mapuche y también cuelga ese cartel a los chilenos que –como la
documentalista Elena Varela o los estudiantes de tercer año de
antropología de la Universidad de Temuco Jonathan Vega Gajardo y Fénix
Delgado Ahumada - dan su apoyo activo a las movilizaciones por tierra.
Antes que los detenidos sean llevados a juicio oral, ya han sido
condenados por los medios de comunicación.
En el caso de Elena Varela la inmensa mayoría de la prensa aceptó la
acusación oficial sin cuestionar los hechos ni investigar lo sucedido.
Sólo el espacio virtual permite difundir en este y otros casos la
información de las fuentes directamente involucradas en los hechos por
los que se les criminaliza.
No se contextualizan las acciones desplegadas por las comunidades y en
cambio los dueños de las empresas forestales y los funcionarios de
gobierno tienen asegurado un espacio para entregar su versión de las
movilizaciones. Se habla del “conflicto mapuche” sin nombrar más que a
una parte del conflicto, precisamente para exculpar de la violencia
institucional a los otros actores involucrados. El conflicto, en todo
caso es mapuche/forestales o mapuche/usurpadores, pero ello remite a la
historia y no interesa a los medios. Sin embargo la prensa nacional ha
dado cabida a amplias informaciones sobre la readecuación del trabajo de
la policía y los órganos de inteligencia en la región.
Esquizofrenia oficial
El Fiscal Regional de Temuko Francisco Ljbetic al aplicar este año la
legislación antiterrorista que el discurso bacheletista había dejado de
lado, se hizo parte de la política esquizofrénica del Estado y la
Concertación, que por una parte promulga el Convenio 169, y por otra
declara, a través de funcionarios como el ahora renunciado subsecretario
del interior Felipe Harboe, que las leyes están “para ser aplicadas”.
Recurrir a esta ley en democracia constituye una regresión inaceptable.
El 24 de octubre de 2008 la Corte de Apelaciones de Temuko a su vez
siguió aplicando la ley antiterrorista, al negar la libertad condicional
a Patricia Troncoso Robles y los hermanos Marileo Saravia, que ya han
cumplido más de la mitad de su condena a diez años y un día. Los
beneficios carcelarios de salida dominical de que gozan actualmente sólo
los lograron a costa de más de 112 días de huelga de hambre de la
activista de la causa mapuche, recluida en el Centro de Educación y
Trabajo de Angol.
Al amparo de esta ley, se ha hecho una costumbre por parte de los
tribunales recurrir a testigos sin rostro contra los comuneros
imputados, práctica totalmente ilegal. Hace poco, el juez de Cañete,
Juan Lagos, había dejado inéditamente fuera de una causa por incendio a
los testigos sin rostro, pero el 13 de noviembre de 2008 la Corte de
Apelaciones ordenó revocar esa decisión y se hará un nuevo juicio con
otro juez.
Los fiscales especializados en causas contra los mapuche, entre ellos
Mario Elgueta, no están acostumbrados a perder y tampoco lo está la
Agencia Nacional de Inteligencia. Ahora lograron que la Corte de
Apelaciones de Concepción aceptara revisar la petición de nulidad del
juicio del tribunal oral de Cañete que absolvió al lonko Avelino Meñaco
el pasado 3 de noviembre. Este lonko llevaba 8 meses preso, acusado de
quemar unas cabañas, cuando en realidad se encontraba fuera de la
región. Las maniobras que han rodeado este juicio han incluido
manipulaciones para enemistar entre sí a distintas organizaciones
mapuche, una maniobra que merece una investigación a fondo.
Amedrentamiento y criminalización
El 11 de diciembre se inicia la revisión por la Corte del juicio contra
el lonko Meñaco. Pero sospechosamente, dos días antes de la nueva
comparecencia, el 9 de diciembre fue allanado el hogar de su abogado,
Lorenzo Morales Cortés, a quien se le incautó el computador con
documentación de la causa que debe alegar nuevamente a favor de Meñaco.
Además la policía también allanó la casa de sus padres. Morales ha
desplegado un destacado trabajo profesional a favor de mapuches
procesados. La creciente presencia de defensores privados especialistas
en derechos humanos, y de profesionales tan destacados como el ex juez
Juan Guzmán ha sido clave para triunfos que hubieran sido imposibles de
conseguir con los defensores públicos. El clima de amedrentamiento por
parte de la fiscalía también forma parte de la criminalización que hoy
estamos analizando, y ha afectado también a los profesionales del
Observatorio Ciudadano cuyo derecho a defender a imputados mapuche ha
sido cuestionado por el Fiscal Regional de Temuco en varias
oportunidades.
Por otra parte, la actuación de los jueces de garantía constituye en
general un mecanismo funcional de reafirmación de la criminalización de
estas luchas. Es habitual que los detenidos mapuche pasen más de ocho
meses en prisión preventiva o deban cumplir engorrosas medidas
cautelares que obstaculizan sus tareas y quehaceres habituales y también
la participación en sus organizaciones. La Corte de Apelaciones de
Temuco es sumamente rápida para revocar las libertades condicionales que
en algunos casos ha concedido algun juez de garantía.

La criminalización de la
lucha del pueblo mapuche se inserta dentro del clima de
represión a la movilización social. Es preciso generar un
clima de repudio y rechazo al uso de la violencia policial y
de apertura respecto de las aspiraciones y demandas del pueblo
mapuche, apoyando su exigencia de derogación de la ley
antiterrorista y de lograr el fin de la militarización de las
comunidades. |
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Los casos de torturas y maltratos
denunciados en el último tiempo van en aumento permanente. Para
sistematizar esta información la Comisión Etica documentó en junio de
este año 55 casos de prisión política y maltrato a miembros de
comunidades mapuche ocurridos durante el gobierno de la Presidenta
Bachelet, a quien se hizo llegar la denuncia. El silencio del gobierno
al respecto fue ensordecedor. Ahora hemos actualizado este informe a
diciembre, y lamentablemente a esta fecha, llegamos a un total de 69
casos. 34 de los (las) afectados permanecen en prisión. 30 de ellos son
hombres y hay 3 mujeres en cárceles de Angol, Victoria, Arauco, Los
Angeles, Lebu, Traiguén y Temuco.
A las denuncias de tortura y trato vejatorio ya realizadas en junio,
agregamos ahora siete nuevos casos:
- El menor de 13 años, Patricio Queipul Millanao (comunidad Temucuicui)
fue detenido en un allanamiento (4 de diciembre9, desaparecido y
prácticamente secuestrado por la policía que lo golpeó e interrogó en
dos recintos policiales liberándolo horas después lejos de su domicilio.
- El menor RHI, de 17 años, alumno del Liceo Industrial de Temuco fue
detenido por la Ley Antiterrorista (31 de octubre) y llevado
irregularmente a una cárcel de adultos, situación que luego se revirtió.
- El menor Luis Marileo Cariqueo, de 17 años (comunidad Cacique José
Guiñon, sufrió fractura de mandíbula durante un allanamiento. Jorge
Marimán, de 18 también fue herido en la pierna y se le fracturó un
brazo.
-El estudiante José Ancalao fue torturado el 1º de julio al interior de
un bus de carabineros de fuerzas especiales, luego de participar en una
marcha en Temuco, en rechazo a la Ley General de Educación.
- el comunero Julio Cayhuan denunció que fue torturado en la Comisaría
de Collipulli y en Investigaciones de Angol, luego de comparecer
voluntariamente el pasado 18 de octubre por estar requerido.
- el comunero Jaime Huenchunao, gravemente enfermo, fue sometido a
tortura y trato degradante en la cárcel de Temuco. Sólo le quitaron las
cadenas cuando la Corte de Apelaciones así lo ordenó, acogiendo un
recurso de amparo interpuesto por el ex juez Juan
Guzmán.(Septiembre/octubre 2008)
- El comunero Roberto Painemil Parra, de Yeupeco Vilcún, fue absuelto el
3 de junio del delito de incendio del que se había inculpado bajo
tortura. El denunció al tribunal lo vivido en la prisión de Nueva
Imperial. El juicio oral también absolvió a Héctor Llaitul, dirigente de
la Coordinadora Arauco Malleco de Comunidades en Conflicto, ya que el
único cargo que había contra él eran los dichos de Painemil. Sin embargo
ambos pasaron más de un año y cuatro meses en prisión preventiva antes
de ser llevados a juicio oral.
La respuesta a la criminalización
La Comisión Etica participa de una amplia coordinación de organizaciones
de derechos humanos, sociales, personalidades y otros que está
desarrollando una campaña denominada Alto Ahí contra la violencia
policial, entendiendo que es necesario sensibilizar a la sociedad sobre
problemas como los citados anteriormente. La sociedad no puede aceptar
la impunidad de hechos que, de acuerdo a la normativa internacional de
derechos humanos, constituyen crímenes de lesa humanidad.
Chile es país suscriptor de la Convención contra la Tortura y otros
Tratos Crueles, Inhumanos y Degradantes, por lo que para la CECT
constituye un deber no sólo denunciar estos hechos al interior del país,
sino informar de ello al Comité contra la Tortura de Naciones Unidas. La
criminalización de la lucha del pueblo mapuche se inserta dentro del
clima de represión a la movilización social. Es preciso generar un clima
de repudio y rechazo al uso de la violencia policial y de apertura
respecto de las aspiraciones y demandas del pueblo mapuche, apoyando su
exigencia de derogación de la ley antiterrorista y de lograr el fin de
la militarización de las comunidades.
Iniciativas como la de este seminario contribuyen en ese sentido,
permitiendo un acercamiento entre pueblos que tienen valores en común y
pueden aspirar a entenderse y aprender en reciprocidad y fraternidad.
Parte de los objetivos de la criminalización es el aislamiento de los
grupos a los que se quiere golpear, por tanto la respuesta nuestra como
sociedad civil y organismos de derechos humanos debe apuntar en sentido
contrario propiciando instancias de encuentro, colaboración y diálogo
solidario / AZ
* Colaboradora de Azkintuwe.
** Intervención de la
periodista, miembro de la Comisión Ética contra la Tortura, en el panel
sobre "Criminalización de las luchas del pueblo mapuche y procesos
judiciales" en el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Central
el 10 de diciembre de 2008.
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