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EL AVANCE DE LA INDUSTRIA
SOJERA Y FORESTAL |
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Hecha la ley, hecho el desmonte |
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Organizaciones rurales denuncian
el incumplimiento de la norma, el avance de los desmontes y la
complicidad entre empresarios sojeros y la dirigencia política
de las provincias involucradas. Como en Salta, donde acaban de
autorizar el desmonte de 1,6 millón de hectáreas. Según datos
de la Secretaría de Ambiente de Nación en su último
“Inventario Nacional”, entre 2002 y 2006 dejaron de existir en
Argentina 1.108.669 hectáreas de bosques nativos. |
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DARIO
ARANDA* / Viernes 2 de Enero
de 2009 |
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Desmonte
en provincia de Salta. |
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Foto de Telam. |
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Con
una flamante ley para la protección de bosques, 2008 prometía ser el año
para detener la deforestación y conocer cuánto monte nativo permanecía a
salvo. Luego de doce meses, y ante la ausencia de datos oficiales,
organizaciones rurales relevaron seis provincias y confirmaron los
temores: los desmontes continúan, las comunidades ancestrales siguen
padeciendo desalojos y los gobiernos provinciales desoyen a campesinos e
indígenas, a pesar de que la legislación establece como imprescindible
su participación.
Además, el Ejecutivo nacional aún no
reglamentó la ley. El gobierno salteño –provincia líder en destrucción
de bosques nativos– acaba de autorizar el desmonte de 1,6 millón de
hectáreas (ver recuadro), justo un día antes de que la Corte Suprema
prohibiera la tala de bosques nativos en zonas autorizadas por la
provincia. Y la Mesa de Enlace de Córdoba –principal responsable del
avance de la frontera sojera y la deforestación– pretende decidir qué
zonas se deben proteger y se autopostula como protectora del ambiente.
La Red Agroforestal Chaco Argentino (Redaf) agrupa a investigadores e
instituciones que trabajan con poblaciones rurales del norte argentino.
Acaba de publicar la investigación “A un año de la Ley de Bosques:
Panorama de la Región Chaqueña Argentina”, en la que monitoreó la
situación de Chaco, Formosa, Santiago del Estero, Salta, Santa Fe y
Córdoba. “Los desmontes continúan”, denuncia en la primera página y
detalla: “En 2008 se registraron más de 90 conflictos en la región
chaqueña argentina. Sólo 35 de esos casos involucran 1,3 millón de
hectáreas de tierras y 96.000 personas. Esto es sólo una pequeña muestra
de la magnitud del problema”, advierte el trabajo.
Según datos de la Secretaría de Ambiente de Nación en su último
“Inventario Nacional”, entre 2002 y 2006 dejaron de existir en Argentina
1.108.669 hectáreas de bosques nativos, a razón de 280.000 hectáreas por
año, que equivalen a 759 por día y 32 hectáreas por hora. La misma
secretaría remarca que la deforestación se produce para destinar esas
superficies a la agricultura, principalmente al cultivo de soja, y en
segundo lugar para la industria forestal.

Según datos
de la Secretaría de Ambiente de Nación en su último
“Inventario Nacional”, entre 2002 y 2006 dejaron de existir en
Argentina 1.108.669 hectáreas de bosques nativos, a razón de
280.000 hectáreas por año, que equivalen a 759 por día y 32
hectáreas por hora. La misma secretaría remarca que la
deforestación se produce para destinar esas superficies a la
soja y la industria forestal. |
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La ley 26.331, de Presupuestos
Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, sancionada el 28
de noviembre de 2007, establece que las provincias no pueden emitir
nuevos permisos de desmonte hasta tanto no realicen un ordenamiento
territorial en sus zonas boscosas. Otorga un año, hasta el 28 de
noviembre último, para realizar un catastro que determine categorías de
bosques según colores: rojo (de alto valor de conservación y que no
deben tocarse), amarillo (de aprovechamiento limitado) y verde (que
podrían talarse). La norma establece que ese mapeo debe contar con la
imprescindible participación campesina e indígena.
“Ninguna provincia cumplió con el plazo fijado por la ley. Tampoco
existen mecanismos ni voluntad política para que organizaciones
campesinas e indígenas participen en la implementación”, advierte el
informe, que cuestiona al gobierno nacional: “El Poder Ejecutivo está en
deuda porque todavía no reglamentó la ley. Esto genera matices en las
interpretaciones y vuelve más notoria la falta de políticas y recursos
claros para su implementación”, afirma. Las organizaciones rurales
explican que la muy demorada reglamentación presidencial (hecho que
debió producirse en un plazo máximo de 90 días luego de la sanción)
produce un vacío al momento de la implementación y no proporciona
herramientas (por ejemplo los fondos) para la ejecución de la norma.
Consultados por la demora, desde la Secretaría de Ambiente de Nación
prefirieron no opinar.
El relevamiento de la Redaf cuenta con un anexo por cada provincia.
Sobre la situación en Formosa, denuncia que “son negados total y
sistemáticamente los mecanismos de participación para los pueblos
indígenas. Y no existe información alguna hacia el resto de la
ciudadanía”. En cuanto a Santa Fe, paradigma del avance sojero en la
última década, la investigación se focaliza en el desmonte provincial.
“Más allá de los apercibimientos y multas, continúa la deforestación”,
asegura, y revela que la primera reunión impulsada por el gobierno
santafesino fue el 21 de noviembre último, sólo una semana antes de la
fecha tope (por ley) para finalizar el ordenamiento.
El trabajo de la Redaf también abarca el Chaco, y tampoco es optimista.
“La principal debilidad institucional que juega en contra de la defensa
de los bosques nativos chaqueños es la falta de voluntad política para
el control y la sanción de la tala ilegal. Sumado a la permanente
presión empresarial para ampliar zonas dedicadas a la agricultura y las
constantes irregularidades en el manejo de las tierras fiscales.” Sin
embargo, el gobierno de Jorge Capitanich presentó a fines de noviembre
un ordenamiento territorial, muy cuestionado por las organizaciones
sociales de la provincia.
“La propuesta del Gobierno es inoportuna, inconsulta y desprovista de
razonabilidad. Entendemos que dicho proyecto alienta actividades
agresivas al ambiente, la biodiversidad y los recursos naturales, en
beneficio de empresas y sectores muy reducidos, aumentando el riesgo
social y ambiental. Si se convirtiera en ley, este proyecto generará
mayor desigualdad e inequidad social y ambiental”, denunció el Foro por
la Tierra del Chaco, conformado por un heterogéneo colectivo de
organizaciones.
Chaco cuenta con diez millones de hectáreas, de las cuales 3,5 millones
son fiscales, casi su totalidad en El Impenetrable. Córdoba, otra
provincia donde el avance de los agronegocios fue desmedido, tampoco
abrió el juego para el ordenamiento territorial que establece la ley.
“Han sido prácticamente nulas las exteriorizaciones que la provincia ha
realizado a nivel de discusión. Y recién el 24 de noviembre, cuatro días
antes del vencimiento del plazo para finalizar el relevamiento, se
concretó la primera reunión oficial convocada por el gobierno cordobés”,
señala la Redaf.
El Movimiento Campesino de Córdoba (MCC), principal actor rural que
resiste el modelo sojero, cuenta con un detallado informe sobre los
montes nativos: “La provincia cuenta con un remanente a 1,9 millón de
hectáreas, de las cuales apenas entre 5000 y 10.000 están en buen estado
de conservación”, advierte el MCC, integrante del Movimiento Nacional
Campesino Indígena (MNCI), y denuncia la complicidad de la Mesa de
Enlace y legisladores provinciales para frenar la ley.
“Desde 2005 la Mesa de Enlace provincial ya se había organizado en
defensa de sus intereses constituyendo un grupo de presión para obtener
rebajas de impuestos, flexibilización de leyes de desmontes, minimizando
los controles y evitando castigos en sonados casos de contaminación
ambiental por agrotóxicos. Esa Mesa de Enlace hoy impulsa un foro que
opera para flexibilizar las restricciones de desmonte y continuar con
las autorizaciones, con el apoyo de diputados justicialistas”, explica
el Movimiento Campesino. Según sus conclusiones, las consecuencias de
ese modelo en la provincia son “tres millones de hectáreas provinciales
afectadas gravemente por el monocultivo de soja y la ganadería
intensiva, innumerables problemas ambientales (contaminación con
agrotóxicos), disminución de la población rural, creciente pobreza y la
concentración de la propiedad de la tierra”.
En su relevamiento, el MCC señala con nombre y apellido a miembros de la
Sociedad Rural y la Federación Agraria (denunciados por ser impulsores
de desalojos campesinos de Córdoba y Santiago del Estero) y referentes
de la Mesa de Enlace que pretenden disminuir las zonas rojas –de
restricción al desmonte contempladas por la ley– y aumentar las verdes,
que podrían ser arrasadas.

Chaco cuenta
con diez millones de hectáreas, de las cuales 3,5 millones son
fiscales, casi su totalidad en El Impenetrable. Córdoba, otra
provincia donde el avance de los agronegocios fue desmedido,
tampoco abrió el juego para el ordenamiento territorial que
establece la ley. |
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No menos polémico es el Fondo de
Compensación, de casi mil millones de pesos, con el que se subsidiará a
los titulares de las tierras que conserven bosques nativos (30 por
ciento del dinero será para las gobernaciones). La Redaf explica que,
sin reglamentación presidencial, el destino de los fondos es incierto, y
se convierte en un motivo más para que las provincias ignoren la norma.
El MCC remarca el contrasentido de la ley: “Los mismos empresarios,
entre ellos los sojeros, que se han dedicado a desaparecer el monte
nativo y expulsar campesinos, empezarán a cobrar un subsidio por
‘cuidarlo’. Un negocio redondo”.
Salta, capital del desmonte
Las organizaciones campesinas y las comunidades indígenas bautizaron a
Salta como la “capital nacional del desmonte”. Y las estadísticas le dan
la razón: en sólo cuatro años, entre 2002 y 2006, el sector privado
arrasó 414.934 hectáreas, más del doble del registrado entre 1998-2002,
según datos de la Secretaría de Ambiente de la Nación. En 2007, superó
todas las expectativas: autorizó talar 435.399 hectáreas, según datos de
la ONG Asociana en base a información oficial. Para no perder ese lugar
en el ranking del desmonte, acaba de aprobar un ordenamiento territorial
(muy cuestionado por los pueblos originarios), que autorizaría la
deforestación de 1,6 millón de hectáreas.
“No se garantizó la participación de las comunidades, el desmonte
continúa y se expulsan campesinos e indígenas”, resumió la Red
agroforestal y advirtió la “poca capacidad institucional para regular,
controlar y sancionar los desmontes que no cumplen, ni cumplieron, la
normativa vigente”. El 15 de diciembre la Legislatura provincial aprobó
el ordenamiento territorial por ley, inmediatamente promulgada por el
gobernador Juan Manuel Urtubey. Todas las organizaciones ambientales y
comunidades indígenas lo rechazaron por inconsulto y por el agregado de
artículos que permitirán el desmonte de al menos 1,6 millón de
hectáreas. El diputado por el Partido Obrero, Pablo López, que votó en
disidencia, la denominó “la ley de los grupos sojeros”.
Esta semana, la Corte Suprema ordenó frenar los desmontes autorizados en
unas 800 mil hectáreas. Pero la medida no alcanza a las últimas
autorizaciones. El Consejo Directivo de la Facultad de Humanidad de
Salta, mediante un comunicado, aseguró que “la ley aprobada constituye
una grave amenaza para el ambiente y configura la legalización de los
delitos de ecocidio y genocidio, es desde todo punto de vista violatoria
de la Constitución Nacional, de los derechos ambientales y de los
derechos de los pueblos indígenas” / AZ
* Colaborador de Azkintuwe.
Gentileza de Pagina12 /
www.pagina12.com.ar
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