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BARILOCHE / La tarde era de contrastes. Mucho sol y una temperatura que denunciaba una luz y un calor que oficialmente adelantan una hora: esos sesenta minutos se sentían tan inauditos que hasta parecen haber sido extraídos de alguna reciente estadística del Indec. Frente al Consulado de Chile en Bariloche, un grupo de la comunidad mapuche Nawel Wapi espera y aún resiste.
Antes, por la mañana, algunos manifestantes mapuches
habían concurrido al mismo lugar para presentar un petitorio de protesta
por la muerte de un militante en Chile, Matías Catrileo y ante la
ausencia del cónsul, se produjeron serios incidentes que incluyeron
pedradas, rotura de vidrios y dos detenidos, Patricia Pinchuleo y
Claudio Bachmann, hasta ayer a la noche incomunicados por orden del juez
federal Leónidas Moldes.
Ambos fenómenos parecen ignorarse. Un letrero, con un
dibujo de alguien que se asemeja demasiado a Bob Marley, invita a algo
que no se especifica: “Live Show”, reza. Los autos, muchos, deambulan
por la Avenida Juan Manuel de Rosas buscando algo. Si se trata de un
lugar para estacionar, están definitivamente perdidos: hasta marzo no
habrá ninguno en ninguna parte. Al lado, cerquita, los jóvenes mapuches
esperan la hora señalada. Enfrente, la playa, casi, no resiste un alma
más. Cuando alguien sale del agua, desborda.
Sebastián repitió a quien lo quisiese escuchar que el
juez Moldes, efectivamente, determinó que los detenidos, además, estaban
incomunicados: “No sabemos su estado de salud ni cómo están”. Confirmó
que para anoche se programaba una marcha que partiría de Onelli y Moreno
a las 22 y se dirigiría al Consulado chileno, donde el grupo
permanecerá. “Encenderemos 85 velas, una por cada día de huelga de
hambre que llevan nuestros compañeros en Chile”, agregó Dalia. “Se trata de una arbitrariedad de Moldes: la causa está sobredimensionada”, dijo el abogado. Duch aclaró que en el Juzgado Federal de Bariloche se toman las primeras declaraciones y luego el caso es seguido por la Corte Suprema de Justicia debido a que en el caso están involucrados dos estados, Argentina y Chile. Rodríguez Duch mencionó que en varias oportunidades intentó tomar contacto con los detenidos y que en una de ellas le entregaron un papel, firmado por el comisario Sergio Posse y el inspector Gustavo Dorado, en el que se hacía explícita la resolución del juez. Duch puntualizó que le garantizaron que ambos no tienen ningún corte ni quebradura, pero "dejaron entrever que podían tener algún tipo de golpe debido a los forcejeos". Allí, con ese lenguaje tan particular que utilizan abogados y policías, se establecía que a “los previstos en autos” (los detenidos) no se los podía entrevistar debido, precisamente, a su doble condición de detenidos e incomunicados. “Los tratan casi como si fuesen terroristas y hacen lo mismo que el Estado chileno. Y si la sumatoria de causas dan como para que la pena sea mayor a tres años, van a intentar que queden detenidos, aunque eso es improbable”, finalizó Rodríguez Duch / Azkintuwe * Gentileza Agencia de Noticias de Bariloche.
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