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LOS DOMINIOS DE LA MADERERA |
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Bosques Arauco impone su ley en
territorio mapuche |
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La empresa Bosques Arauco es amo
y señor en la parte norte de Wallmapu. A las tierras usurpadas
a comunidades para las plantaciones de pinos, se agregan sus
tóxicas fumigaciones aéreas, el derrame de petróleo en la
costa de Llico, y la contaminación y destrucción del humedal
Tubul-Raqui, el más grande de la VIII Región. Un recorrido por
los dominios de la maderera en Cuyinco, Chilcoco y Tubul. |
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ARNALDO PEREZ GUERRA
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- WALLMAPU - 07 / 01 / 08 |
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Marcha de
comunidad Chilcoco. |
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Foto de A. Pérez-Guerra. |
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La cesantía, pobreza y deterioro
ambiental en la provincia de Arauco contrastan con las ganancias y
el crecimiento de la empresa Bosques Arauco. Su dominante presencia se
aprecia en cada rincón, sobre todo en Cuyinco y Chilcoco, reivindicados
por comunidades mapuches. Los sitios sagrados están hoy cubiertos de
pinos y eucaliptos. Resultado de la lucha de los mapuches es la reciente
declaración como monumento del cerro Colo Colo. Pero aún peligran
decenas de sitios arqueológicos por la avaricia de
Bosques Arauco, del
grupo Angelini.
La forestación –propiciada por el
decreto 701 del dictador Pinochet- ha secado napas subterráneas. A eso
se agregan las fumigaciones aéreas, tras la “enfermedad de los pinos”,
que mataron las abejas de los apicultores de la provincia; el derrame de
petróleo en la costa de Llico, y la contaminación y destrucción del
humedal Tubul-Raqui, el más grande de la VIII Región. Caso aparte son
los pescadores artesanales de Laraquete y Arauco, que han visto
desaparecer su única fuente laboral por la contaminación del mar con
tóxicos arrojados por Celulosa Arauco.
En 2007, se descubrió un tipo de hongo que provoca malformaciones en
pinos y eucaliptos, que se propagó por la VIII y IX regiones, secando
los árboles. Bosques Arauco fumigó en Arauco, Curanilahue, Cañete, Los
Álamos, Lebu, Tirúa y Contulmo con químicos y pesticidas que
contaminaron aguas, siembras y animales, provocando impactos
incalculables en la salud y medioambiente. A la empresa sólo le preocupó
eliminar el hongo para evitar que la madera perdiera valor. No tomó en
cuenta el daño a campesinos e indígenas. Lugareños denunciaron la
utilización de químicos prohibidos: Captan 80 Wp, Mancozeb 80% PM y
Sopranoc, entre otros. Hubo un aumento de cefaleas, náuseas, ardor de
ojos e irritaciones de la piel; también casos de diarreas y fatiga
muscular. Apicultores denunciaron que millones de abejas murieron.
También afectó a algueros, buzos y pescadores artesanales. En Lebu, las
uniones comunales de juntas de vecinos y agricultores dieron cuenta de
la muerte de animales, pérdida de cosechas de papas y graves efectos en
frutos silvestres. En Los Álamos, el gobernador aseguró que sabía del
“programa de fumigaciones” y que “todo estaba en regla” y que Bosques
Arauco contó con autorización de la Conama y el Servicio de Salud
Arauco.

La cesantía,
pobreza y deterioro ambiental en la provincia de Arauco
contrastan con las ganancias y el crecimiento de la empresa
Bosques Arauco. Su dominante presencia se aprecia en cada
rincón, sobre todo en Cuyinco y Chilcoco, reivindicados por
comunidades mapuches. Los sitios sagrados están hoy cubiertos
de pinos y eucaliptos. |
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Problemas ambientales en la zona hay
muchos. El humedal Tubul-Raqui es uno de los más grandes del país. Son
unas 2.600 hectáreas; la cuenca supera las 20.000. Su flora y fauna
están amenazadas por la acción humana. En la caleta Tubul, los
pescadores viven del cultivo del alga “pelillo”. Sólo de vez en cuando
se dedican a la pesca. “Somos acuicultores, buzos y pescadores. Pero
seguimos siendo una caleta pobre. La biodiversidad es mucho menor
comparada con la que había antes. Hay erosión y el pino contamina el
humedal”, dice Teodoro Leal, dirigente de la Asociación Gremial de
Pescadores. “En el humedal hay flora y fauna típica, muy diversa. Se
unen el agua salada del mar y la de los ríos Tubul y Raqui. Hay zonas de
pastizales marinos… muchos vienen a cazar”, dice el pescador Daniel
Navarro.
La Convención RAMSAR protege en Chile nueve humedales, aunque hay una
pobre -y a veces nula- protección por parte de las autoridades. Sólo en
la VIII Región hay doce humedales, la mayoría en peligro. En Tubul-Raqui
anidan 45 especies de aves migratorias y está en constante riesgo por la
quema del “bude” o pajonal y por la forestación de pinos que hace
Bosques Arauco. Tubul se asienta en un conchal que atestigua la
milenaria presencia lafkenche. Aún en sus alrededores hay comunidades de
esta etnia. Por desconocimiento, los lugareños queman el pajonal y el
impacto se deja sentir. El trabajo de conservación es complejo, pues son
casi cien los propietarios y, según las autoridades, no hay recursos
para expropiar o subvencionar a los agricultores. Sólo 345 hectáreas son
propiedad fiscal, entre Las Peñas y los puentes 1 y 2.
Despojo en Chilcoco
Chilcoco está en el sector Aguapié, cerca de Llico. Allí vivían las
familias Antileo, Lincopi y Huenumilla. El despojo por la familia Gaete
comenzó en 1867, según un acta encontrada en el Archivo Nacional que
dice: “A pedimento de don Julián i don José Manuel Gaete, el alcalde de
Arauco Manuel Montalba en primero del actual mande dar copia legalizada
de una posesión dada por el cuarto subdelegado don Juan Francisco
Mayorga, la cual es del tenor siguiente, en el potrero de los Rachihues
a veintinueve días del mes de Noviembre de mil ochocientos sesenta i
siete. En cumplimiento del decreto del señor juez de primera instancia
del departamento fecha veintiséis del presente, me constituí a los
fundos denominados Rachihues, la Cal i Chilcoco i la Quebrada, i en
presencia de los colindantes que asistieron; dí posesión a don Julián i
don José Manuel Gaete de los fundos”. En esos años, el consejo municipal
de Arauco era dirigido por el gobernador Ramón Zañartu, conocido como
“el rey del carbón”. Manuel Montalba era uno de los alcaldes y “entregó”
a Manuel Gaete -uno de sus cuatro regidores-, el fundo Chilcoco,
despojando a los mapuches.
“Desde esta instancia de poder se podía hacer y deshacer con los
‘indios’. Fue así como la usurpación de tierras fue un trabajo fácil,
omitiendo por completo la ley del 14 de marzo de 1853, que fijaba los
procedimientos para la enajenación de tierras indígenas”, dice el
sociólogo e investigador Luis Llanquilef. Por esos años, también se
entregó el cerro Colo Colo a los regidores Millán y Pucheu, este último
pariente del actual abogado de Bosques Arauco, Gabriel Fernández Pucheu,
que patrocinó la querella contra los mapuches de Chilcoco en 2006.
La comunidad de Chilcoco nunca dejó de reclamar sus tierras. En los años
60 del siglo pasado el caso se ventiló en tribunales. “Ganamos todos los
fallos y tal fue la desesperación de Filidor Gaete que, en 1963, donó el
fundo a la Universidad de Concepción, como consta en un documento del
notario José Mateo Silva, con las firmas de Filidor Gaete e Ignacio
González Ginouves, en representación de la Universidad”, dice el lonko
Gastón Roa Antileo. Posteriormente, la universidad dividió el predio en
lotes. “En 1983 lo vendió a la Inmobiliaria Deportiva Universidad de
Concepción que lo revendió, en 1985, a la Universidad de Concepción que,
el 2002, vendió una superficie aproximada de 2.476 hectáreas a Bosques
Arauco”, dice Juan Roa Antileo.
Sin embargo, la comunidad de Chilcoco
posee el “dominio vigente”, según consta en certificado entregado por el
notario y conservador, Anfión Podlech. El lonko dice: “Queremos volver a
nuestras tierras, donde pertenecemos. Somos como gitanos en la ciudad.
Desde los años 70 vivimos en la toma de terrenos Nueva Esperanza, en
Arauco. Tenemos certificados, documentos de notarías y del Archivo
Nacional. A pesar de todo, no nos dejan ocupar nuestras tierras que
pasaron de mano en mano. Hoy seguimos en tribunales y tratando que
Conadi -o “Con nadie”, como le dicen acá-, dé solución. Pero no se nos
respeta, la ley no nos protege”.

Hoy Chilcoco
es explotado por Bosques Arauco desconociendo nuestros
derechos. La presidenta Bachelet y Conadi debieran preocuparse
de hacer valer los derechos de las comunidades indígenas, y de
hacer respetar la ley”, dice el lonko Gastón Roa Antileo.
“Cuando nos tomamos Chilcoco quisimos ver qué haría Conadi y
Bosques Arauco. Nos sacaron a la fuerza”. |
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Por su parte, Juan Roa recuerda: “En
1938 Filidor Gaete usurpó el rol a las tierras de nuestro abuelo Juan
Agustín Antileo Lincopi, y quedaron bajo su dominio. Desalojó a los
Antileo y a otras familias, expulsándolas forzadamente a orillas de la
playa local”, dice. “En 2006, para reivindicar nuestro derecho los
Antileo, los Lincopi y los Huenumilla, tomamos el fundo Chilcoco con las
escrituras en la mano. Esperábamos la reacción de Bosques Arauco y un
diálogo pacífico que nunca se llevó a cabo. El fiscal de Arauco ordenó
nuestro desalojo”, dice el lonko Gastón Roa. Relata que Fuerzas
Especiales de Carabineros actuó con brutalidad, sin respetar a niños y
mujeres. El resultado: doce comuneros detenidos. El caso más grave fue
el de Daniela Huerta, embarazada de ocho meses, que sufrió golpes y
contusiones. La comunidad protestó frente a la Intendencia de Concepción
y al Tribunal Oral de Arauco.
“Eramos cincuenta los mapuches que permanecimos una semana al interior
de Chilcoco, porque somos los verdaderos dueños de esa tierra”, dice la
anciana María Antileo Huenumilla. Tras el brutal desalojo, se reunieron
con el gobernador y le manifestaron su protesta. “Hoy Chilcoco es
explotado por Bosques Arauco desconociendo nuestros derechos. La
presidenta Bachelet y Conadi debieran preocuparse de hacer valer los
derechos de las comunidades indígenas, y de hacer respetar la ley”, dice
el lonko Gastón Roa Antileo. “Cuando nos tomamos Chilcoco quisimos ver
qué haría Conadi y Bosques Arauco. Nos sacaron a la fuerza y no nos
mostraron ningún documento. En cambio, nosotros teníamos papeles
legales. Pero nos golpearon, detuvieron y llevaron al tribunal como
delincuentes… Después dijeron que no teníamos culpa de nada. ¿Qué nos
espera si el abogado de Bosques Arauco trabaja en notarías y también
hace de juez? Bosques Arauco es un Estado dentro de la zona mapuche: acá
sólo se hace lo que Bosques Arauco permite. La historia se repite: nos
desalojaron en 1867, varias veces en las primeras décadas de 1900, en
1938, y en los años 60, 70 y el 2006”, agrega.
“Fue como volver a vivir lo que pasó cuando yo era niña, cuando quemaron
nuestras casas, mataron a nuestros antepasados, rompieron nuestros
enseres y los quemaron a la orilla del mar, en Piedra Mala, cerca del
cementerio”, dice la anciana María Antileo. Recuerda que para desalojar
a los mapuches en 1938, los Gaete dispusieron de matones, inquilinos y
carabineros: “Incluso hubo violación de mujeres mapuches. Gaete se
apoderó de Llico y para sacar a los mapuches quemó casas, robó animales,
mató a los mapuches, corrió y destruyó cercos. Al lonko Lincopi lo
mandaba encarcelar”, dice.
“En Chilcoco plantábamos papas y
trigo. Se recolectaban avellanas, mutilla, nalca, changue, digüeñes.
Había mucho bosque nativo. Se criaban ovejas, chanchos, caballos, chivos
y vacunos. Al mar se iba a pescar y buscar algas y mariscos. Había
vegas. Mucho trigo, tres clases de avena y cebada, porotos, cebollas,
ajos, ají, perejil, apio, zapallos, choclos... De todo se daba. Vivíamos
allí los Antileo, los Lincopi y los Huenumilla. De Llico para arriba
éramos tres familias… Yo nací en Chilcoco, me casé y tuve cuatro hijos
allí. Mis dos abuelas eran machis. Mi mamá nació en la subida del
Chingue, cerca de las piedras sagradas”, recuerda.
“A mi papá los carabineros vivían
apresándolo, trayéndolo a la cárcel en Arauco, hasta que el alcaide lo
liberaba. Yo tendría doce años, pero me acuerdo. Cuando a mi papá se lo
llevaban preso, Gaete corría o echaba abajo el cerco. Yo jugaba mientras
mi madre reponía el cerco. En 1938, los Gaete nos desalojaron.
‘Procedan, niños, procedan’, dijo Filidor Gaete, y carabineros e
inquilinos nos sacaron a golpes, destruyendo y quemando nuestras casas.
En carretas se llevaron nuestros enseres para lanzarlas al borde de la
playa y quemarlas cerca del cementerio… El dinero hace esto. Ellos
tienen dinero, nosotros no. Nos sacaron laceados, a la rastra… Yo era
una niña, pero me acuerdo de todo”.
Sitios sagrados en peligro
En 2006, tras el desalojo y represión judicial contra la comunidad de
Chilcoco, los mapuches han realizado varios trawün con respaldo de las
comunidades de Tirúa, Cañete, Los Álamos, Aguapié, Yani, Las Puentes,
Nine, Locobe y Quiapo. Allí se ha denunciado que la forestal se apropió
de miles de hectáreas de comunidades de Arauco, Tubul, El Barco,
Curaquilla, Santa Clara, Quidico, Huenapidén, Quiñelpilco, Las Puentes,
Santa Rosa y Las Cruces. Bosques Arauco inició un proceso judicial
contra los comuneros, defendidos por el abogado Roberto Celedón. En
julio de 2007, el juez del Tribunal de Garantía de Arauco, Javier Neira,
enjuició a los comuneros por “usurpación no violenta del fundo Llico”.
Se les acusó de impedir el ingreso al fundo del personal de la empresa.
Finalmente, fueron absueltos y se reconoció que poseen derechos sobre el
fundo Chilcoco, pero el problema persiste.
En Chilcoco hay sitios sagrados, como la Piedra Santa donde las machis
realizaban sus ceremonias. “No sólo usurparon nuestra tierra. Son más de
dos mil hectáreas en Aguapié, La Cal y Chilcoco”, dice Juan Roa. Según
los mapuches, los Gaete, la Universidad de Concepción y Bosques Arauco
han lucrado explotando el bosque nativo, “pero acá está nuestra
cosmovisión y creencias. Sitios sagrados son destruidos. Bosques Arauco
pasó con sus máquinas por encima de piedras sagradas, quebrándolas.
Lugares ceremoniales son profanados por la empresa y destruyen. Cubren
el treng treng (cerro sagrado) y los trayencos (cascadas con espíritus
benéficos) con árboles que secan el agua. Pero continuaremos el proceso
de recuperación de tierras. Nadie impedirá que recobremos nuestra
tierra”.
Chilcoco era un terreno agrícola. Sabido es que las plantaciones
forestales erosionan el suelo y secan las aguas. “Plantaron pinos en
vegas agrícolas, las zanjaron e hicieron canales de siete metros de
profundidad y diez metros de ancho. Incluso desviaron ríos para regar
sus pinos”, dice el lonko. “Recuperar el suelo demora décadas. Esta
tierra no es para pinos ni eucaliptos. Además, con fumigaciones aéreas
contaminan el agua, las cosechas y los animales. A eso se suma que
Celulosa Arauco arroja tóxicos al mar y el lafkenmapu está contaminado.
En las caletas ya no hay trabajo y la gente muere de cáncer”, dice Juan
Roa.
Señalan que solicitaron a Conama, el SAG, el Indap y la Conaf que
informen “qué estudio se hizo para cambiar el uso de suelo en Chilcoco”.
“Pero nadie dio respuesta. Solo Conaf informó que pidió un estudio de
impacto ambiental, y que nunca se autorizó el cambio de uso de suelo y
tampoco drenajes. Es decir que sin autorización plantaron y drenaron. A
nosotros se nos castiga duramente, pero a quienes realmente hacen daño
no los sancionan. ¿Donde está el Estado de derecho del que tanto se
habla? Aquí puede ocurrir una desgracia. Nos siguen atropellando y las
autoridades no hacen nada”, concluye el lonko / AZ
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