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TRAS DECLARAR ANTE FISCAL
GIANCARLO CAPALDO |
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Hablan desde Roma dos víctimas de
Alfonso Podlech Michaud |
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Carlos Lopez Fuentes, ex preso político
condenado en Consejo de Guerra a 9 años de cárcel y Jeremías
Levinao, mapuche, militante del Movimiento Campesino
Revolucionario (MCR), que en Temuko sufrió la cárcel y las
torturas, declararon en diciembre en Roma contra el ex Fiscal
Militar, Alfonso Podlech Michaud. El testimonio de ambos sería
clave para que la justicia italiana condene a Podlech, sobre
quien pesaba una orden de captura internacional. |
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ANNALISA MELANDRI
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ROMA - 10 / 01 / 09 |
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Alfonso
Podlech Michaud. |
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Foto de Mario Quilodran. |
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Conversamos con los ex presos políticos que estuvieron los primeros días
de diciembre en Roma, testimoniando ante el fiscal italiano Giancarlo
Capaldo en contra del ex Procurador Militar Alfonso Podlech Michaud,
acusado por la magistratura italiana del homicidio y la desaparición, en
octubre 1973, del ex sacerdote italo chileno Omar Venturelli. Alfonso
Podlech, contra quien existía una orden de captura internacional, fue
detenido el 27 de julio de 2008 en
el aeropuerto Barajas de Madrid y extraditado en Italia.
Carlos Lopez Fuentes, ex preso
político condenado en Consejo de Guerra por el Fiscal Militar Podlech a
9 años de cárcel; Jeremías Levinao, mapuche, militante del Movimiento
Campesino Revolucionario (MCR), que en Temuko sufrió la cárcel y las
torturas y su hija Tania. Ellos nos cuentan en esta entrevista, que
parece más una conversación entre viejos amigos, los primeros días del
golpe del 11 de septiembre de 1973 y lo que siguió después, en Temuko,
el País Mapuche. Y el rol de Alfonso Podlech Michaud en el aparato
represivo chileno. También nos hablan del exilio en Francia, donde viven
actualmente.
- En diciembre pasado se encontraron con el fiscal Giancarlo
Capaldo. ¿Cómo les pareció el encuentro y qué impresión tuvieron?
Carlos Lopez Fuentes: Yo personalmente pienso que el encuentro con
Capaldo fue positivo, porqué son testimonios y elementos nuevos que no
estaban en el proceso contra Podlech y que pueden acelerar el juicio
contra él.
Jeremías Levinao: De hecho fue positivo porqué pienso que en mi caso, yo
entregué elementos de cómo se utilizaba la tortura durante la dictadura
después del golpe y demostré que Podlech era el que ordenaba el castigo
de los prisioneros.
- ¿En tu caso, Jeremías, puedes afirmar que la represión era más
cruel contra el pueblo mapuche y que muy diferente a la que se llevó en
contra de todos los demás prisioneros políticos?

Ellos nos cuentan en esta
entrevista, que parece más una conversación entre viejos
amigos, los primeros días del golpe del 11 de septiembre de
1973 y lo que siguió después, en Temuko, el País Mapuche. Y el
rol de Alfonso Podlech Michaud en el aparato represivo
chileno. También nos hablan del exilio en Francia, donde viven
actualmente. |
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J.L: Yo pienso que la represión fue
la misma para todo el mundo, pero creo que fue masificada contra el
pueblo mapuche por haber participado, de una manera destacada, en la
profundización del proceso de la Reforma Agraria implementada por el
gobierno de Salvador Allende. La Reforma Agraria afectaba al latifundio
chileno de la zona y una gran parte de los latifundistas fueron
beneficiados después del golpe con la recuperación de las tierras que
habían sido expropiadas legalmente por el gobierno de la Unidad
Popular.Y es por eso, que pienso que hubo cómo una venganza de la parte
de los terratenientes que participaron directamente en la represión a
las comunidades y asentamientos.
- ¿Se adjuntaron elementos nuevos que puedan contribuir al juicio contra
Podlech?
C.L.F: Creo que sí, porqué yo entregué también mi testimonio escrito
(legalizado en el consulado español en París), de mi querella contra
Pinochet ante el juez Garzón. El testimonio que yo entregué en esa
querella, es lo mismo que yo entregué al juez Capaldo, con nuevos
elementos. No puedo dar detalles, pero exactamente el mismo testimonio
que yo di contra Pinochet lo di contra Podlech, más nuevos elementos,
que ya decia anteriormente, dispondrá la justicia Italiana ahora.
J.L: Yo hice un testimonio contra Pinochet que fue legalizado en España.
En mi caso entrego los detalles de torturas y tratamientos que yo recibí
durante mi detención.
- ¿Ustedes conocieron Venturelli en la cárcel o lo conocían antes de la
detención?
C.L.F: Yo personalmente no lo conocía. Cuando llegué a la cárcel él
estaba ya desaparecido. El desapareció el 4 de octubre del ‘73 y yo
llegué a fines de noviembre del mismo ano a la cárcel. Lo que pasaba era
que cuando uno llegaba a la cárcel, se acercaban inmediatamente a ti,
muchos compañeros presos y te entregaban informaciones sobre lo que
había que hacer y sobre todo te daban informaciones de la gente que
había estado presa y que había desaparecido. Entonces te entregaban
información para protegerte y al mismo tiempo para estuvieras consciente
del peligro que seguías corriendo, aún estando en la cárcel. No era
porqué estabamos a la cárcel que podíamos tener la seguridad de haber
salvado nuestras vidas.
La Fiscalia Militar dirijida por el
Sr. Podelch nos tenía en sus manos, y las ordenes de esta Fiscalía eran:
torturar, matar o hacer desaparecer. Los presos políticos que estaban
ahí vieron como los compañeros que llegaban a la carcel, cómo por
ejemplo, el caso de Venturelli, podían desaparecer después. Podlech
firmaba la orden de libertad, salián de la cárcel y los esperaban otros
equipos de las fuerzas represiva para llevarselos. Pero todo esto estaba
coordinado por la Fiscalía Militar que funcionaba en el Regimiento
Tucapel de Temuko y que trabajaba en conjunto con los otros uniformados
(Fuerza Aerea, Carabineros y civiles).
- ¿Y que recuerdos tienen del 11 de septiembre en Temuko? A ti Carlos te
detuvieron en noviembre de 1973, entonces ¿estábas libre en estos dos
meses?
C.L.F: No, yo estaba libre, pero estaba en la clandestinidad. El 11 de
septiembre fue el golpe de Estado, empiezan a salir los bandos. Los
bandos son los comunicados de las nuevas autoridades militares de la
zona. En esos bandos los militares llamaban a la gente a presentarse a
la Fiscalía o al Regimiento Tucapel. Ellos decían que era solamente para
verificar la dirección, de donde vivían las personas aparecidas en los
bandos. Hay mucha gente que desapareció después que se presentaron de
buena fe al Regimiento Tucapel, cómo por ejemplo, el compañero
Venturelli y muchos casos más. Quien podía pensar que por el hecho de
ser llamado, por los bandos militares, podría significar: peligro de
muerte.
- Entonces ya desde el mismo 11 de septiembre los militares tenían los
nombres, de todos los que después desaparecieron o mataron o
encarcelaron...
C.L.F: Sí, claro. Si nosotros revisamos las listas de la gente que se
presentaba al Regimiento Tucapel, vemos que en las listas estaban: los
nombres de los dirigentes sindicales, de los dirigentes campesinos, de
los profesores universitarios de izquierda, de los funcionarios de
servicio nacional de salud, que eran de izquierda...
- Se dice que Podlech ya el 11 de septiembre estaba en la cárcel de
Temuko firmando las ordenes de escarcelacíon de los militantes
pertenecientes al grupusculo de ultraderecha: Patria y Libertad, que se
encontraban presos por delitos cometidos contra el gobierno de Unidad
Popular. ¿Cuál fue antes y despúes del golpe el rol de Patria y
Libertad?
C.L.F: Patria y Libertad fue un movimiento de ultra derecha que nació en
Chile, inmediatamente después de que Allende fue elegido
democraticamente cómo Presidente de la República de Chile. El doctor
Salvador Allende fue elegido el 4 de septiembre de 1970, cinco dias
después el movimiento Patria y Libertad estaba creado y el objetivo
inmediato de ellos era boicotear y destruir el gobierno de Salvador
Allende a través de un golpe de Estado. Patria y Libertad se
autodisolvió dos o tres dias después del golpe de Estado, cuando habián
cumplido con su misión. Aunque muchos de sus miembros, cabe destacar,
pasaron a integrar los aparatos represivos. La misión era boicotear el
gobierno de Allende por todos los medios, sobre todo ilegales:
atentados, volar los puentes, volar las vías ferreas, matar dirigentes
sindicales, mercado negro...
- ¿Y tu Jeremías cuando fuiste detenido?
J.L: Yo fui detenido en junio de 1974.
- ¿Y desde el 11 de septiembre estabas en clandestinidad tu también?
J.L: Si, yo también estaba en clandestinidad en Temuko.
- ¿Y que recuerdos tienes de entonces?
J.L: En el campo, los campesinos se organizaron para trabajar la tierra
en cooperativas campesinas e asentamientos. Estas organizaciones estaban
asesoradas de los organismos estatales: Corporación por la Reforma
Agraria (CORA) y el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP). Estos
eran organismos de ayuda a los campesinos para trabajar las tierras.
Cómo existían listas de campesinos miembros de cooperativas, los
militares se apoderaron de las listas de estos organismos y empezaron a
reprimir y a pedir a los campesinos que se presentaran a los
regimientos, a las fiscalías y a los puestos de policías. Los
latifundistas aún pusieron a disposición sus vehículos personales para
arrestar a los campesinos, mapuches en su mayoría.
- ¿Cuánto tiempo estuviste preso?
J.L: Yo estuve preso un año y medio, fui detenido en junio de 1974. Me
mantuvieron en centro de detención secreta, donde fue torturado hasta el
mes de octubre de 1974. En esa fecha me pasaron a la Fiscalía. Entonces
en ese momento fui reconocido públicamente como preso político.
Posteriormente, fui condenado en el penúltimo Consejo de Guerra en mayo
de 1976. Este Consejo de Guerra estaba dirigido por Alfonso Podlech
quien era el Fiscal Militar. Era Podlech que acusaba.
C.L.F: El Consejo de Guerra estaba conformado 9 miembros: 3 carabineros,
3 miembros del Ejército y 3 de la Aviación. Este jurado dictaba las
condenas, tomando como elemento esencial los cargos entregados por el
Fiscal Militar. Y el Fiscal acusador, siempre, de todos los Consejos de
Guerra de Temuko, fue Podlech, desde el principio hasta el final.
- ¿Cómo evalúan el hecho de que la única posibilidad de justicia viene
desde la magistratura italiana?
C.L.F: En Chile la impunidad es grande. Cuando Pinochet perdió el
plebiscito, hubo la negociación entre los civiles y los militares para
el gobierno de transición. El dictador perdió el plebiscito, sabía que
tenía que retirarse del gobierno, ya que se dio cuenta que a nivel
internacional no tenía mucho apoyo, gracias al trabajo de la solidaridad
internacional, que no descansó nunca de denunciar los crimenes y las
violaciones de los derechos humanos. Entonces con el equipo que estaba
detrás del dictador, los consejeros, los Chicagos Boys, empezaron
inmediatamente a negociar con la oposición, un pacto secreto. En la
oposición estaba ese grupo que se llama hasta ahora Concertación, que
estaba constituido por los democrátas cristianos, (opositores acerrimos
al gobierno de Allende) y una parte de la izquierda, como sectores
socialistas, o socialdemocrátas; menos los comunistas que estaban
completamente destruidos por la brutal represión dictatorial.
Entonces, en ese pacto que se
produce, para poder pasar de la dictatura al proceso de transición
democrática, entre los militares y los civiles, los militares dijieron:
“nosotros aceptamos que perdimos el plebiscito pero ustedes no juzgan a
ningún militar”. Los asesinos ya tenián una ley, que es una ley de
autoamnistía (de 1978) para todos los represores, todos los militares,
que habian participado en la primera etapa de la represión, la más
sangrienta del golpe de Estado, donde desaparecieron la mayoría de las
personas que hasta el día de hoy, sus restos no han podido ser
encontrados.

La detención de
Pinochet quebró un esquema en Chile, no podemos decir que se
quebrò el esquema de la impunidad, pero si se quebró lo que
era la chapa de plomo que había en Chile, para no hablar de
los derechos humanos y de los ejecutados y de los
desaparecidos, es en esos momento que aparece la memoria". |
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- ¿Jeremías tu qué piensas que
necesita Chile para salir de la impunidad? ¿Y cómo ves la situación de
la izquierda en Chile?
J.L: Yo pienso que cómo decía anteriormente, en Chile hoy día es
imposible que haya verdaderamente justicia y que la impunidad es alta en
el país. Nosotros cómo víctimas pensamos que Italia puede hacer
justicia, lo que no va a hacer Chile. Yo creo, y esto hay que decirlo
para qué se tenga claro: que no hay esperanza de justicia en Chile,
mientras no haya un cambio de lo qué es la Constitución de 1980,
constitución hecha por la dictatura de Pinochet y que actualmente sigue
vigente.
- ¿Y desde dónde puede venir ese cambio?
J.L: No hay una perspectiva y no hay una intención tampoco de cambio de
parte del gobierno chileno. Todo está negociado por la política
económica. Al gobierno le conviene hoy día porquè estàn ganando dinero,
lo que le interesa son: los puestos, gobernar y dirigir.
C.L.F: Yo quisera agregar algo. Hay un cambio y un terremoto en Chile
cuando cae Pinochet (en Octubre de 1998, en Inglaterra). Nadie creía que
a Pinochet se le podía detener en el extranjero y nadie creía que había
tantas víctímas que iban a presentar querellas contra Pinochet y que se
iban a mobilizar a nivel europeo para que Pinochet fuera juzgado.
Pinochet fue detenido en Londres, en octubre del ’98 y fue liberado un
año y medio después. Esta detención de Pinochet quebró un esquema en
Chile, no podemos decir que se quebrò el esquema de la impunidad, pero
si se quebró lo que era la chapa de plomo que había en Chile, para no
hablar de los derechos humanos y de los ejecutados y de los
desaparecidos, es en esos momento que aparece la memoria.. Ahí se
empieza a hablar de lo que fue la represión y lo dicen todos los diarios
del mundo y todas las televisiones del mundo. Entonces todos los
chilenos son conmovidos, toda la sociedad chilena es conmovida. Recién
ahí se les da importancia a los derechos humanos, recién ahí, aunque los
chilenos no lo quieren reconocer, las víctimas aparecen y hay una fase
clave que aparece tambíen en todos los medios de comunicación del mundo
entero. Los familiares de las víctimas se preguntan, todavia: “¿donde
están?”. Chile tiene que reconocer que hay desaparecidos y tiene que
reconocer que hubo una represión y que durante casi 18 años, en Chile se
vivió en dictatura.
- Hasta ese momento era cómo si el problema no existiera...
C.L.F: Claro. Yo volví en Chile (solamente una sola vez), fue entre
diciembre de 1991 y enero 1992. En el periodo de la transición del
presidente Aylwin, (un miembro eminente de la Democracia Cristiana
Chilena y opositor determinado al gobierno de Allende). En ese periodo
estaban intentando hacer el informe Retting, que era el informe para ver
cuántas personas habían muerto y cuantás habían desaparecido. Pero no se
hablaba de torturas, no se hablaba de presos políticos, no se hablaba de
la represión masiva. Me di cuenta que eso era simbólico y no tenia nada
que ver con la justicia que reclamaban las víctimas. En el informe
Retting no se pedía nada, era una simple constatación de los muertos y
desaparecidos, del periodo dictatorial . Cuando cae Pinochet el informe
Retting tiene valor, porqué Garzón dice: “en Chile hay una lista de
gente desaparecida” y todo el mundo empieza a hablar de los
desaparecidos y de los ejecutados; después se suman los presos
politicos, los sobrevivientes de la represión y es ahí donde cambian las
cosas. Eso es lo que hace romper un poco la impunidad, que reina en
Chile. La justicia internacional abre una brecha para las víctimas
chilenas que siguen reclamando Justicia…
- Finalmente una pregunta para Tania, ¿Cuántos años tenías cuándo se
fueron de Chile y llegaron al exilio en Francia?
Tania Levinao: Yo tenía 4 años.
- Imagino que no recuerdas nada, pero ¿cómo viviste el exilio de tu
familia?
C.L.F: Pregunta clave...
T.L: Es una pregunta que todavía estoy resolviendo. Hoy, soy ya adulta y
de verdad me doy cuenta de que no fue una vida normal. Pequeña no me
daba cuenta de eso, el esquema familiar era que yo era hija de
exiliados, de refugiados políticos. Siempre conocí ese ambiente, lo que
había sido el gobierno de la Unidad Popular, lo que había representado
para mis padres, además en Francia en algunos círculos progresistas se
sueguía mucho la política de Chile. Adolescente, entendí que eso no era
exactamente la vida de una niña pequeña, que que no era la normalidad y
que mi historia era un poco distinta de la de lso demás. Hoy, el exilio
hace parte de mi historia, de la historia de mi familia, y es como
tratar de vivir con eso e ir hacia adelante. Desde hace poco tiempo, me
digo que mi vida no es la de mis padres, porqué durante mucho tiempo,
era cómo una sola historia. En realidad, es una pregunta muy muy
difícil.
C.L.F: Esa es “la pregunta”.
T.L: Este exilio tocó también en el
lado profesional,... estudié derecho y no creo que fue por casualidad.
Pero todos los hijos de refugiados políticos no tuvimos la misma
historia. Conozco muchos hijos de exiliados que al contrario dijeron:
“no, yo no quiero saber nada de eso”. Cada uno lo vivó a su manera.
- Y tu estuviste en Chile y ¿qué sentimientos tienes respecto a tu país?
T.L: Un sentimiento muy extraño. La primera vez que volví a Chile era en
1995. Pequeña, yo siempre me había sentido una chilena en Francia, nunca
me había sentido verdaderamente francesa. Pero cuando viajamos a Chile,
se pasó muy mal porqué detuvieron a mi mamá. En el aeropuerto, la
estaban esperando. La detuvieron y estuvo en la cárcel durante una
semana, no la torturaron fisicamente porqué ella tenía los papeles
franceses. Así que no hubo un maltrato fisíco, pero maltrato psícologíco
sí hubo. Hubo una presión enorme de parte de Francia para liberarla.
Alguien seguramente, durante la dictatura la había acusado de haber
participado en alguna manifestación.
En ese periodo era posible que bajo tortura alguien la haya nombrado sin
pruebas.
Ese periodo fue muy difícil, nosotros habíamos viajado por motivos
familiares, mi abuela estaba entonces muy enferma y murió tres días
después de nuestra llegada. Realmente fue un un choque enorme, porqué
aunque uno no sabía que la democracia no había vuelto, pero al tal punto
no lo sabíamos. Caminábamos por la calle, veíamos a la policía
paseándose con los fusiles en la mano en la mano y la gente ni siquiera
se daba cuenta. Yo estaba muy sorprendida porqué en Francia no se veía
eso. Además de eso había mucha intolerancia hacia los exiliados, hacia
el pueblo mapuche, hasta en mi propia familia. Yo iba con la idea de un
país muy idealizado porqué habia escuchado tantas veces los testimonios
de mi padres, de mis “tíos”..., Había la idea de un Chile solidario, de
compartir ... no era así.
- ¿Entonces fuiste a Chile y no te sentiste más chilena?
T.L: No. Regresé a Francia con una desilusión tan grande que desde ahí
me dije: “yo no soy ni francesa, ni chilena, yo soy ciudadana del mundo”
... pero me demoré años y años para lograr decir esto. El segundo viaje
fue en el año 2000, fue distinto porqué la situación de mi mamá se había
arreglado y ya ibámos mucho más tranquilos pero algo se había quebrado y
nunca he vuelto desde entonces. Mis padres han vuelto y yo necesité 8
años más para decirme que quería volver.
- Se habla y se discute mucho de los ex presos políticos, de los
exiliados pero también hay el exilio de las familias, de los hijos que
eran pequeños y que no se dieron ni siquiera cuenta o no recuerdan nada
de lo que pasaba en esos años...
C.L.F: Es que hay muchos tipos diferentes de exilio...
T.L: Y hay otro aspecto. Yo sí entiendo y comparto todo el sufrimiento
de mi familia pero a mi me costó mucho pensar que mi historia no podía
ser la misma de ellos y durante años tuve ese sentimiento de culpa
porqué yo no tuve esa presión, no sufrí torturas, yo desde pequeña no
falté de nada, nunca sufrí de hambre, tuve la suerte de ir a la escuela,
nunca me habían pegado... Pero ahora sé que efectivamente no era normal
que yo haya tenido esa vida / AZ
*Gentileza
www.annalisamelandri.it
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