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FOTO DE
AGENCIAS. |
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Pasan las horas y crece el número de
muertos por el terremoto que la madrugada del sábado afectó el
centro-sur de Chile y principalmente la ciudad de Concepción, cabecera
norte del País Mapuche. El sismo se desató a las 03.36 hora local (06.36
GMT), cuando la mayoría de la población dormía, y según los expertos el
temblor fue 50 veces más potente que el que devastó a Haití el pasado 12
de enero. El Maule, a 300 kilómetros de Santiago, y la región del Bio
Bio, a 500 kilómetros de la capital, fueron las regiones más afectadas y
donde según el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, murieron la
mayoría de las víctimas confirmadas hasta el momento.
Tras el terremoto, la región del Bío
Bío quedó sin energía eléctrica, sin agua potable y sin gas,
calculándose en 400.000 las personas afectadas. Desde la región de
Valparaíso hasta el País Mapuche (distantes entre sí unos 800
kilómetros) se registraron numerosas zonas con cortes de agua potable,
alcantarillado y telefonía. En Concepción, donde hay al menos 50
muertos, un puente cayó sobre el Bío Bío, el río más ancho del país. La
Facultad de Química de la Universidad de esta ciudad fue también
arrasada por un devastador incendio.
En la Región Metropolitana el
suministro eléctrico fue interrumpido en varios municipios e incluso el
de agua potable. De la misma forma, el ferrocarril subterráneo y el
transporte de superficie dejó de funcionar durante toda la jornada,
decretándose además el cierre del aeropuerto internacional debido a
algunos daños en la torre de control y la terminal de pasajeros. En
principio se dijo que el aeropuerto estaría cerrado 24 horas, pero más
tarde se extendió la medida a 48 horas y fuentes aeronáuticas no
descartaron una nueva prórroga. El gobierno decretó zona de catástrofe
entre las regiones de Valparaíso y de la Araucanía, suspendiendo los
actos masivos, conciertos y partidos de fútbol, y postergado el inicio
de clases en marzo.
El Instituto Geológico de EE.UU
informó que el terremoto alcanzó una magnitud de 8,8 Richter y situó su
epicentro en la localidad costera de Cobquecura. Sin embargo, el
Instituto Sismológico de la Universidad de Chile dijo que el sismo
alcanzó los 8,3 en la escala Richter y localizó el epicentro en la
costa, a 63 kilómetros al suroeste de la ciudad de Cauquenes, en el
límite entre las regiones del Bío Bío y del Maule, más al norte. Los
movimientos de las placas tectónicas -a una profundidad de 35 kilómetros
en el océano- provocaron además una serie de olas inmensas que azotaron
la costa. "Iloca desapareció", contó un oyente de Radio Cooperativa
desde ese poblado costero del sur, donde el mar ingresó con toda su
furia.
En la isla Robinson Crusoe, del
archipiélago Juan Fernández, a 667 kilómetros del continente, donde no
se sintió el sismo, el océano subió en forma de ondas sucesivas que se
llevaron las construcciones más bajas, lo que permitió a muchos huir. El
primer recuento de víctimas en la isla señaló que había al menos cinco
muertos y 11 desaparecidos. Por precaución, la armada alertó a la
población para que desalojara el área ribereña de Isla de Pascua,
situada a 3.762 kilómetros de Chile continental. En la playa Changa de
Coquimbo, al norte de Santiago, el mar avanzó más de 80 metros,
arrastrando instalaciones de un circom, mientras que en Dichato, al sur
de la capital, arrastró coches e inundó viviendas, según contaron los
afectados.
En Talcahuano, el mar ha penetró con
lentitud hasta 20 cuadras al interior y una gran ola cubrió la zona del
balneario de Iloca. "Prácticamente Iloca desapareció", aseguró Víctor
Roa, un vecino del lugar, quien contó que las personas huyeron a los
cerros. Ante este escenario, el Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico
indicó que se emitieron alertas de tsunami en 53 países de América del
Sur, Hawai, Australia y Nueva Zelandia, Japón, Filipinas, Rusia y
múltiples islas del Pacífico. Según Sergio Barrientos, jefe científico
del Instituto de Sismología de la Universidad de Chile, el sismo tuvo
"una intensidad unas 50 veces mayor que la de Haití", ocurrido el 12 de
enero pasado.
Cientos de fallecidos
A medida que transcurrió la jornada
de ayer, la cifra de muertos por el poderoso terremoto no paró de subir.
Tras el devastador sismo, las autoridades tuvieron que salir varias
veces a actualizar la cantidad de fallecidos. Hasta el cierre de este
reporte, suman 214 en todo Chile. Así lo informó el mismo ministro del
Interior, Edmundo Pérez Yoma. Las imágenes dadas a conocer por las
agencias internacionales dieron cuenta de la magnitud del desastre. Un
millón y medio de viviendas dañadas, cientos de edificios derrumbados,
caminos destrozados, puentes colapsados, escombros y vehículos
convertidos en hierros retorcidos son las postales de ciudades como
Concepción, Talca, Chillán, Santiago y Valparaiso.
Los especialistas aseguran que este es el segundo peor terremoto en la
historia del país y el quinto más fuerte que se haya registrado hasta el
momento. "Este es el terremoto más grande que hemos enfrentado en los
últimos 30 años", salió a decir el presidente electo, Sebastián Piñera,
tras reunirse con el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma. El
futuro mandatario no tiene una tarea fácil por delante: el 11 de marzo
está prevista su asunción y en sus manos recaerá la monumental
reconstrucción. En tanto, la mandataria Michelle Bachelet dejó la
Argentina para dirigirse a las zonas más afectadas de su país. Apenas
llegó, declaró estado de catástrofe en tres regiones centrales del país,
aunque en un mensaje a sus compatriotas pidió conservar la calma y
evitar salir a las calles.
Millones de personas abandonaron sus casas cuando la tierra comenzó a
bramar, en un territorio que posee 2.000 volcanes y registra la mitad de
la actividad sísmica del mundo. "No hay ni una calle donde no haya
escombros en Concepción", informó el canal estatal de noticias TVN. "En
el hospital regional empezaron a evacuar a los enfermos ante el temor de
derrumbes". Según una periodista del canal estatal en el primer contacto
con la zona, "hay niños gritando debajo de los escombros". "Nunca, jamás
vi algo así", dijo una mujer abrigada con una manta en una calle de
Concepción, donde varios edificios de altura se desplomaron. De hecho,
la sede del gobierno regional se vino abajo. Poco antes del mediodía de
ayer, el ministro Pérez Yoma reconoció: "Ha sido un terremoto
devastador".
"A pesar de todo, el sistema está funcionado. La gente debe permanecer
en calma. Nosotros estamos haciendo todo lo que podemos con todas las
fuerzas que tenemos. Cualquier información la compartiremos de
inmediato'', había dicho Bachelet desde un centro de respuesta de
emergencias. En Santiago muchos edificios viejos quedaron dañados,
incluyendo la Iglesia de Nuestra Señora de la Providencia, cuyo
campanario se derrumbó. Un edificio de departamentos con un
estacionamiento de dos pisos se vino abajo y aplastó unos 50 autos cuyas
alarmas sonaban sin parar. La capital, habitada por unos seis millones
de personas, quedó además incomunicada del sur del país por tierra,
debido al corte de caminos a 45 kilómetros de Santiago de Chile. Por lo
menos otros cinco cortes impiden el paso al sur.
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