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Sequía e incendios forestales |
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Las millones de hectáreas de pinos y
eucaliptos actualmente plantadas en Wallmapu no solo han desplazado
o eliminado la cubierta vegetacional nativa, sino que con ello han
disminuido el factor natural de protección de nuestros bosques: su
reserva de humedad. Es éste el obstáculo natural para la incidencia
de incendios y/o avance del fuego del cual se ha dotado la propia
naturaleza. |
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GUSTAVO QUILAQUEO *
- 10 / 02 / 09 |
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Incendios forestales. |
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Foto de Agencias. |
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Se
ha hecho habitual en los noticieros de diarios, radio y televisión,
amplias coberturas sobre la sequía y los incendios forestales que en los
últimos años viene afectando a Wallmapu. Son dramáticas las secuelas de
estos siniestros en sembradíos, pastizales, bosques y viviendas,
generando a su vez graves problemas sanitarios, sociales y económicos,
especialmente entre las familias rurales pobres, en su gran mayoría
mapuche. Un par de cifras nos demuestran la magnitud del problema: Más
de 8.000 personas en 28 comunas de Wallmapu, afectadas por la sequía;
más de 7.000 hectáreas de pastizales y plantaciones forestales
destruidas por el fuego de Arauco a Valdivia.
Según diversos organismos, los
principales factores que explicarían esta doble condición de sequía y
aumento de incendios en la región serían el calentamiento global y el
cambio climático, ambos -dicho sea de paso- responsabilidad del hombre y
no precisamente de la naturaleza. Sin embargo, la respuesta desde los
niveles oficiales ha sido mayores recursos para compra de camiones
aljibes, estanques de agua domiciliarios, contratación de personal y
adquisición de equipos para la Corporación Nacional Forestal (CONAF), a
objeto de potenciar el "control de incendios". En otras palabras, se
atacan los síntomas pero no la enfermedad.
Tanto a nivel mundial como a escala
regional, responsabilidad directa sobre el origen y profundización de
estos fenómenos le compete al modelo económico y su componente
"energético-industrial", basado en el avance de sistemas productivos
altamente depredadores de los ecosistemas, como son los monocultivos
forestales. Sin embargo, en Chile esto último pasa desapercibido o
simplemente se quiere ocultar. Científicamente y de manera práctica se
conocen en Wallmapu los graves efectos ambientales producidos por los
monocultivos de pino y eucaliptos. Y seamos claros; si un bosque es una
asociación vegetacional de diversas especies y en distintos niveles, las
plantaciones de Arauco, Volterra o de Mininco no lo son.
Las millones de hectáreas de pinos y
eucaliptos actualmente plantadas en Wallmapu no solo han desplazado o
eliminado la cubierta vegetacional nativa, sino que con ello han
disminuido el factor natural de protección de nuestros bosques: su
reserva de humedad. Es éste el obstáculo natural para la incidencia de
incendios y/o avance del fuego del cual se ha dotado la propia
naturaleza y que está desapareciendo a un ritmo acelerado. En este
sentido, las plantaciones de pinos y eucaliptos, ya sea por elementos
como la resina, residuos o la escasa formación de hojas, constituyen
verdaderas fábricas de combustible que llegado el momento arderán sin
control.
Por otro lado, estos monocultivos forestales consumen altas cantidades
de agua, tanto a nivel de los cursos superficiales como freáticos. Es
indudable que la menor pluviosidad existente en los últimos años agrava
aún más esta situación, obligando a los habitantes y familias
circundantes a las plantaciones a sufrir año tras año graves
consecuencias en su vida diaria. Incluso a la hora de los incendios,
esta situación dificulta el abastecimiento de agua de los propios
equipos terrestres y aéreos que combaten el fuego, situación que en la
última temporada ha llegado a niveles críticos, según reconocen las
propias autoridades.
Existe una directa correlación entre calentamiento global, aumento de la
masa de monocultivos, mayor sequía e incidencia de incendios forestales
en Wallmapu. Es como si existiera una refinería de petróleo en medio de
una ciudad emplazada en una zona sísmica. Si alguna instancia científica
o universitaria realizara una investigación al respecto, corroboraría
sin duda lo que ya observamos. ¿Dónde se observan los mayores efectos de
la sequía y la mayor frecuencia de incendios forestales? ¿en la zona
cordillerana de Wallmapu, con ecosistemas estables y predominancia de
bosque nativo, o en el cinturón de monocultivos de pino y eucaliptos de
Malleco?
Por lo anterior resulta aún más sorprendente y riesgoso el Plan de Apoyo
anti-crisis económica, que desde el gobierno central beneficiará a las
empresas forestales, prorrogrando el Decreto 701 de subsidio a los
monocultivos. Si ya existen más de 3,5 millones de hectáreas de pino y
eucaliptos, con dinero de todos los chilenos se financiará una
superficie superior a las 6 millones en los próximos 10 años. En
definitiva, se estará contribuyendo a la existencia de un verdadero
desierto forestal y un cinturón de fuego amenazante para las actividades
humanas y económicas de Wallmapu. En 10 años más no responsabilicemos a
la naturaleza o al cambio climático de lo que pueda suceder / AZ
* Presidente de
Wallmapuwen. Técnico Agrícola, magíster en Desarrollo Rural.
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