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ESTADO CHILENO Y PUEBLO
MAPUCHE |
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Huelga de hambre y comisionado
indígena |
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El diálogo solo será
posible en la medida en que el estado de señales claras de que
quiere avanzar en el reconocimiento y respeto del pueblo mapuche y
de sus derechos. De no ser así, los anuncios gubernamentales serán
voladores de luces que no permitirán restablecer una convivencia
intercultural pacífica y constructiva al sur del Bío Bío en el
territorio ancestral del pueblo mapuche. Esperemos que ello no
ocurra. |
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Por
José AYLWIN*
I
Viernes 1 de Febrero de 2008 |
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Protesta
mapuche en Chile. |
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Foto de Agencias. |
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Párrafos |
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En
materia de reconocimiento, la legislación vigente, que data de
1993, no asegura la participación indígena en la toma de
decisiones en los temas que les conciernen. Tampoco protege
sus tierras y recursos naturales amenazados por una economía
agresiva. |
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El
ejecutivo es responsable de no haber adecuado el ordenamiento
jurídico interno a los estándares internacionales de modo de
limitar la jurisdicción penal militar al conocimiento de
delitos de función cometidos por militares en servicio activo. |
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En
estos días se ha anunciado que Patricia Troncoso, simpatizante de la
causa mapuche condenada a 10 años y un día por el supuesto delito de
incendio terrorista, depondría su huelga de hambre iniciada el 10 de
octubre de 2007, luego de que sus demandas de beneficios carcelarios
fueran acogidas por el gobierno.
El inminente acuerdo, confirmado ayer por su vocera y que habría sido
logrado con la intervención activa del obispo Goic, permitiría a
Patricia Troncoso ser trasladada a un centro agrícola de Gendarmería en
Angol y salir en libertad los fines de semana a partir de marzo.
La medida se haría extensiva a Jaime Marileo y Juan Millalen, condenados
a la misma pena y por el mismo delito que Patricia Troncoso, quienes
también estuvieron por más de 60 días en huelga de hambre, los que
serían destinados al mismo recinto penitenciario y, además, podrán
acceder a la libertad los fines de semana y dominical, respectivamente.
El ministro Francisco Vidal sostuvo que el ejecutivo resolvió aceptar lo
que ella solicita y que ha habido una flexibilidad de parte del
Gobierno. Agregó que "lo que nos interesa es que esa huelga de hambre
termine y que el Estado de Derecho y la ley se cumplan".
El mismo día, el gobierno anunció el nombramiento de Rodrigo Egaña como
comisionado presidencial para asuntos indígenas, cuya misión será la de
restablecer una mesa de diálogo con los pueblos originarios, para lo
cual trabajará junto al comité interministerial integrado por las
carteras de Interior, Planificación y Secretaría de la Presidencia. Se
trata de dos hechos relevantes cuyas implicancias para la resolución de
los conflictos que han marcado en los últimos años las relaciones entre
el pueblo mapuche y el estado deben ser analizadas. Algunos antecedentes
que deben ser tomados en consideración para estos efectos son los
siguientes:
1. El acuerdo logrado con Patricia Troncoso, a 111 días de iniciada su
huelga de hambre, está muy lejos de ser demostrativo de una flexibilidad
de parte del gobierno en relación a las demandas de los mapuche. Cabe
recordar que las demandas de Patricia Troncoso y de los cuatro presos
mapuche que la acompañaron en la huelga decían inicialmente relación con
su liberación, en razón de una prisión fundada en una legislación la ley
antiterrorista- reñida con los derechos humanos, y con la
desmilitarización y el término de la represión de las comunidades
mapuche involucradas en conflictos territoriales, expresada en la
presencia permanente de fuertes contingentes policiales en ellas, y en
frecuentes situaciones de tratos abusivos y degradantes por parte de
éstos en contra de sus integrantes.
Debe precisarse entonces que el gobierno no cedió frente a tales
demandas, sino que reaccionó con sentido común frente a la inminencia de
la muerte de Patricia Troncoso, hecho que le hubiese significado contar
con un Bobby Sands criollo y una imagen internacional inconsistente con
la de un estado democrático que aspira a ser parte del Consejo de
Derechos Humanos de la ONU.
2. Los temas de fondo que motivaron la huelga de hambre y que
cotidianamente continúan generando nuevos conflictos al sur del Bío Bío
entre el pueblo mapuche, el Estado y privados, siguen pendientes. Ellos,
en esencia, dicen relación con la ausencia de reconocimiento y la falta
de respeto hacia el pueblo mapuche, así como también hacia sus
comunidades y quienes las integran.
En materia de reconocimiento, la legislación vigente, que data de 1993,
no asegura la participación indígena en la toma de decisiones en los
temas que les conciernen. Tampoco protege sus tierras y recursos
naturales amenazados por una economía agresiva que se expande vorazmente
sobre los territorios indígenas. La institucionalidad que crea la Conadi
carece de poderes, recursos y, lo que es más grave, de legitimidad para
dar solución a los graves problemas políticos, económicos y culturales
que hoy afectan a los pueblos indígenas, en especial al pueblo mapuche.
Por otro lado, para la Constitución los pueblos indígenas no existen,
menos aún sus derechos políticos, culturales, o territoriales.
Recientemente el Ejecutivo envió al Congreso - sin consulta a las
organizaciones indígenas- un nuevo proyecto de reforma constitucional,
más bien declarativo, que no innova en mucho respecto a los
anteriormente presentados. Mientras que las posibilidades de su
aprobación, dados los quórum requeridos para esta reforma, son
precarias.
El Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales, que
reconoce a los pueblos indígenas como sujetos colectivos de derechos y
establece en su favor un conjunto de derechos políticos (participación
en el Estado, consulta y autogestión), territoriales (derechos de
propiedad y posesión sobre las tierras, los territorios y los recursos
naturales indígenas), y culturales (derecho consuetudinario, educación y
salud pertinentes, entre otros), sigue luego de 17 años- sin ser
aprobado por Congreso. Días atrás debía votarse en la sala por el
Senado. La votación, sin embargo, fue postergada a petición de las
organizaciones indígenas, dado que la Comisión de Relaciones Exteriores
-con el voto de parlamentarios de Concertación- introdujo una
declaración interpretativa en relación a su artículo 35 con el evidente
propósito de impedir que sus disposiciones puedan interpretarse de
manera evolutiva, tomando en cuenta los avances del derecho
internacional relativo a pueblos indígenas verificados desde su
aprobación a la fecha. Tal declaración afecta en particular la
incorporación de las directrices de la Declaración sobre Derechos de los
Pueblos Indígenas, adoptada en septiembre de 2007 por la Asamblea
General de Naciones Unidas, con el voto favorable de 144 estados, entre
ellos el estado chileno.
3. No puede haber un diálogo fructífero con el pueblo mapuche si el
Estado chileno sigue lesionando cotidianamente sus derechos también los
de otros pueblos indígenas- al respaldar proyectos de inversión que
privados o que el mismo sector público, impulsan o planifican en las
tierras que les han sido reconocidas a sus comunidades o que reclaman
para sí. Tales proyectos, que en el caso mapuche incluyen plantaciones
forestales, vertederos, plantas de tratamiento de aguas servidas,
centrales hidroeléctricas e instalaciones de acuicultura, entre otros,
son impuestos sin procesos adecuados de consulta, sin el consentimiento
libre previo e informado de las comunidades, establecido como un derecho
frente a este tipo de iniciativas en la Declaración de la ONU
recientemente aprobada, y con graves impactos sobre la cultura, el medio
ambiente y la economía de las comunidades .
Tal situación llevó, en marzo de 2007, al Comité de Derechos Humanos de
la ONU a sostener que las tierras antiguas de los pueblos indígenas
&continúan en peligro debido a la expansión forestal y megaproyectos de
infraestructura y energía, y a recomendar al estado chileno realizar
todos los esfuerzos posibles para que sus negociaciones con las
comunidades indígenas lleve efectivamente a encontrar una solución que
respete los derechos sobre las tierras de estas comunidades, así como
&agilizar los trámites con el fin de que queden reconocidas tales
tierras ancestrales, otorgándole el plazo de un año para tales efectos.
Trascurrido casi un año de esta recomendación, no se ven avances en la
materia y, por lo mismo, persisten los conflictos provocados por esta
realidad.
4. Tampoco es posible un diálogo constructivo con el pueblo mapuche
mientras la violencia policial en contra de comunidades que resisten
dichos proyectos o reclaman por sus tierras usurpadas, siga siendo una
práctica tolerada por las autoridades. En efecto, a pesar de las
denuncias sobre esta realidad formuladas por las organizaciones mapuche
y por organismos de derechos humanos, entre ellos el Comité de Derechos
Humanos de la ONU y el Comité de Derechos del Niño de la misma entidad,
existe un evidente recrudecimiento de las prácticas abusivas y uso
desproporcionado de la fuerza por parte de la policía en contra de las
comunidades mapuche y de quienes las integran, incluyendo menores y
ancianos.
Así el 2006 el Observatorio de Derechos de Pueblos Indígenas constató y
denunció la existencia de 20 casos de malos tratos en contra de personas
y de comunidades mapuche por parte de las fuerzas policiales del Estado,
verificados en allanamientos, desalojos, incursiones de vehículos
policiales no autorizadas en comunidades mapuche, y otros, con graves
consecuencias para la integridad física y síquica de sus integrantes. El
más grave es el de la comunidad de Temucuicui en Malleco, allanada por
las fuerzas policiales (Carabineros e Investigaciones) en ocho
oportunidades en el curso del año pasado, en varias ocasiones sin orden
judicial para ello. A lo largo del 2007 tales hechos se repitieron,
siendo denunciados un número similar de casos de abusos, tratos racistas
y discriminatorios en contra de mapuche tanto en sectores urbanos como
rurales, por parte de las fuerzas policiales, en particular Carabineros.
La reciente muerte de Matías Catrileo como consecuencia de disparos
efectuados por carabineros que impactaron en su espalda, en la comuna de
Vilcún el 3 de enero de este año en momentos en que un grupo de mapuche
se internó en el predio de propiedad del agricultor Jorge Luchsinger,
donde habrían quemado pastizales, los allanamientos sin orden judicial
de comunidades aledañas, y la represión en contra de manifestaciones
pacíficas verificadas en los días posteriores a este hecho, dan cuenta
de la continuidad de esta política a la fecha.
Ello ha sido posible gracias a la tolerancia de la autoridad, la que de
acuerdo a todos los antecedentes disponibles, no ha ordenado la
investigación y sanción de estos abusos, permitiendo con ello su
reproducción. También el ejecutivo es responsable de no haber adecuado
el ordenamiento jurídico interno a los estándares internacionales de
modo de limitar la jurisdicción penal militar al conocimiento de delitos
de función cometidos por militares en servicio activo, y evitar su
intervención en casos de delitos que cometen en contra de civiles, como
ocurre con los mapuche, como se lo ordenara la sentencia de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos el 2005 en el caso Palamara Ibarne.
Más allá del término de la huelga de hambre de Patricia Troncoso, y de
la existencia de una coordinación de política pública, hecho por cierto
valorable para dar una coherencia a la política pública en la materia,
son estos los temas de fondo que deberán ser abordados por las
autoridades para posibilitar el diálogo y la resolución de los
conflictos históricos entre el pueblo mapuche y el Estado, que han
marcado con particular intensidad la última década.
El diálogo solo será posible en la medida en que el estado de señales
claras de que quiere avanzar en el reconocimiento y respeto del pueblo
mapuche y de sus derechos. De no ser así, los anuncios gubernamentales
serán voladores de luces que no permitirán restablecer una convivencia
intercultural pacífica y constructiva al sur del Bío Bío en el
territorio ancestral del pueblo mapuche. Esperemos que ello no ocurra /
AZ
* Abogado,
Co-director del Observatorio de Derechos Indígenas.
** Gentileza
www.elmostrador.cl
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