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 PUNTO DE VISTA

20 de agosto, día de la lengua nacional mapuche

El año que viene se cumple el centenario de la obra «Comentarios del pueblo Araucano» de Manuel Mañkelef. Sería quizás el momento para proponer el 20 de agosto como Día de la Lengua Nacional Mapuche. El día que es fechada en su introducción la primera obra publicada en mapuzugun escrita por un hijo de la nación mapuche

   VÍCTOR NAGUIL * -  21 / 02 / 09

 

 

 


Trawün Mapuche en Wallmapu.

Foto de Archivo.


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El 21 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Lengua Materna, fecha instaurada por la Unesco para realzar y promover el valor de la pluralidad lingüística y la diversidad. Esta proclamación hay que valorarla en la medida que permite concientizar a nivel general respecto a la situación de las lenguas en el mundo, todas portadoras de una visión del mundo al que enriquecen. Permite de modo especial tomar conciencia respecto de las lenguas que hoy se encuentran en peligro. Entre ellas el mapuzugun.

Afirmando la importancia de la existencia de un día internacional de la lengua materna, debemos considerar también la necesidad de instaurar un día propio en defensa del mapuzugun. Sabemos que, dada la situación de nuestra lengua, no se trata de trabajar un día por el mapuzugun sino todos los días, pero siempre es positivo instaurar un día especial. Un fecha en que el valor y estima que tenemos por la lengua propia del Wallmapu se manifieste con mayor fuerza y realce. El movimiento nacional mapuche debe nutrirse de sus propias conmemoraciones, porque esto ayuda al fortalecimiento de la identidad nacional mapuche. Un día especial en favor del mapuzugun se impone, puesto que se trata de la principal seña de identidad de la nación mapuche.

¿Por qué el 20 de agosto?


En 1910 Manuel Mañkelef, jóven profesor normalista de 23 años, presenta un trabajo escrito bilingüe mapuzugun-castellano en un certamen literario organizado con motivo de las fiestas patrias chilenas en el Liceo de Hombres de Temuko, donde trabaja. Activo militante del naciente movimiento mapuche, el autor acaba de participar en la fundación en Temuko, el 3 de julio, de la Sociedad Caupolicán Defensora de la Araucanía, primera organización mapuche y tal vez la primera de su tipo en el continente, quedando como vicepresidente en su primera directiva.

De una cincuentena de páginas, el texto, datado en Temuko 20 de agosto de 1910, lleva por título «Comentarios del Pueblo Araucano: la faz social». Al año siguiente será publicado en los Anales de la Universidad de Chile, convirtiéndose así en el primer escrito en mapuzugun de autoría mapuche en ser editado (1).

El trabajo está dividido en siete capítulos, que describen las actividades en las cuales, según Mañkelef, se expresa la sociabilidad mapuche: Vestidos y adornos de fiestas; Rukan; Üneltun; Malaltun; Nampülkantun; Muskatun; y Pulkuntun. El capítulo sobre el rukan incluye cuatro fotografías. En algunos capítulos Mañkelef incorpora algunos ül asociados a las actividades que describe. El texto en mapuzugun va acompañado de una doble traducción al castellano: una literal interlineal y otra libre a pie de página. El primer capítulo sólo tiene traducción libre, y se presenta en doble columna.

Después de esta primera incursión literaria, por lo demás exitosa (su texto fue premiado), Mañkelef se lanza inmediatamente en la redacción de «La Gimnasia nacional», trabajo igualmente bilingüe que termina en mayo de 1911 pero que sólo será publicado tres años más tarde (2). Este extenso texto (más de 120 páginas), que el autor presenta como la continuación de su primer trabajo, incluye la traducción al mapuzugun de extractos del libro Raza chilena del nacionalista chileno Nicolás Palacios.

Su tercer trabajo es una traducción al mapuzugun de una serie de poemas de Samuel A. Lillo, que acaba en 1914 (3). A ésto hay que añadir la publicación en 1912, en la compilación de nütram que Tomás Guevara incluye en su libro Las últimas famlias y costumbres araucanas, del relato sobre su propio linaje, texto de su exclusiva autoría (4). Finalmente, en 1915 publica en Temuko, a cuenta de autor, Tierras de Arauco, un folleto en castellano en que denuncia lo que fue la «pacificación» y la situación colonial que le toca vivir a su pueblo, sin duda su escrito de juventud más militante (5).

Mañkelef


Manuel Mañkelef, hijo de Trekamañ Mañkelef y de la cautiva chilena Trinidad Gonzalez, nació en Mütrenko el 31 de mayo de 1887. Hace sus primeros estudios en la escuela regentada por Manuel Antonio Nekulmañ en Temuko. En 1900 ingresa como alumno al Liceo de Hombres de la misma ciudad. En 1901 rinde examen de admisión para la Escuela Normal de Chillán, titulándose en diciembre de 1906. Vuelve al Liceo de Hombres, ahora como profesor. Primero se desempeña como Escribiente y Bibliotecario, luego de dos meses es nombrado además Inspector del Curso Práctico.

Todo el año 1907 estuvo en estas ocupaciones, pero luego se retiro del establecimiento por la supresión del Curso Práctico. En 1908 ejerce como profesor de idioma mapuche en el Internado Araucano de la Misión Anglicana en Kepe. Vuelve a Temuko y ejerce en el Instituto Alemán-Chileno y el Colegio Santa Filomena. En marzo de 1909 y estando aun en Kepe recibe la transcripción de su nombramiento como profesor de Gimnasia y Caligrafía del Liceo de Temuko.

En 1926 se convirtió en el segundo mapuche en llegar al Parlamento chileno. Elegido en las filas del Partido Liberal Democrático, su actuación no siempre concordó con la opinión mayoritaria del movimiento mapuche. Como diputado, Mañkelef presentó un proyecto de ley para la división de las comunidades, lo que le valió la oposición de la propia Sociedad Caupolicán –de la cual se habia distanciado–, dirigida por el también profesor Arturo Wenchullan, y de la Federación Araucana de Manuel Aburto Pagilef.

Contexto de la obra


Los «Comentarios del pueblo araucano» aparecen en un periodo en que son publicadas un importante número de obras en mapuzugun y sobre la lengua mapuche. En 1895/97 son editados los Estudios araucanos, de Rodolfo Lenz (6). En 1903 Félix de Augusta publica su Gramática araucana (7), seguida en 1910 por Lecturas araucanas (reedición aumentada en 1934)(8) y por el Diccionario araucano-español y español-araucano, en 1916 (9). Por su parte Tomás Guevara publica en 1910 Folklore araucano (10), seguido en 1912 de Las Últimas familias y costumbres araucanas (11). En ambos libros, y particularmente en el segundo, que contiene un conjunto de testimonios en mapuzugun sobre 35 importantes familas mapuche del siglo XIX, Mañkelef tuvo un papel de primera importancia. Finalmente en 1911 Alejandro Cañas Pinochet publica su obra Estudios de la lengua veliche, que incluye tres trabajos suyos ya publicados (12).

En comparación con estas obras, y dada la autoridad intelectual de sus autores, el estudio del jóven Mañkelef puede parecer modesto. Se trata, sin embargo, de una obra enteramente personal, lo que no es el caso de las otras antes mencionadas. Estas no hubieran sido posibles sin la colaboración de mapuche hablantes, sobre todo cuando se trata de compilaciones de relatos, como es el caso para los libros de Lenz y Guevara. Por otra parte, y como bien lo destaca Lenz, el valor de los «Comentarios del Pueblo Araucano» radica también en que se trata del primer trabajo en mapuzugun escrito por un autor de lengua materna mapuche. Es justo recordar aquí los nombres de los principales colaboradores mapuche en las investigaciones de Augusta, Guevara, Lenz y Cañas Pinochet. Gracias a ellos estas obras son también expresión del mapuche kimün y por lo tanto patrimonio colectivo de nuestro pueblo.

Félix de Augusta tuvo como principales colaboradores en la elaboración del Diccionario a Pascual Segundo Paynemilla Ñankuchew y José Francisco Kolüñ, ambos de Wapi, y Domingo Segundo Wenuñanku, de Magolwe, en Pagipulli. Además de estas tres personas, Augusta consigna en Lecturas Araucanas los nombres de los autores de los nütram, epew, ül y cartas; el listado es abundante. Para el área de Wapi tenemos al niño Domingo (hijo de Rosa Kallfülem), el jóven Felipe Kümeñ, logko Jacinto Kolüñ, H. Ignacio Kolüñ (padre de José Francisco), Carmen Paynemilla, María Francisca Paynemilla, Luis Paynemilla, Kuriñanku (Wente), Martín Wenchukoy, Isabel Paynemilla y Pascual Koña.

En el área de Pagipulli encontramos a Juan Manuel Kurüwala, Carmen Kumillagka Naqill (Palgiñ), Antonio, (Külalleg en Llüküñe), Ambrosio Naqilef Logkoñ (Külako), Camilo Melipag, Julian Weytra, Paynemal Weytra, Teresa Weytra, Mashall Tripayantü, María Lienlaf, Juan Rayünawel, Valerio Kallikull, Manuel Segundo Ayllapag, Juan de Dios Pürayantü, Mariano Rayünaw, Juana Marinaw, Ignacio Katrülaf, Carmen Silva, Emilio Tripayantü, Juan Kayulef (Chezki), Juan Paynepil, logko Alemañ Trewlem (Kozkoz), Rosario Tripayantü (Kozkoz), Kaniw Weytra, logko Mauricio Weytra, Millal Llagkapag, Amalia Ayllapag, machi Mañkelaf (Malalwe), machi María Lienlaf (Koyweko), machi José Wichamañ, Wirkañ Weytra, Mañkewala (Piliñwe), José Wirimañ, José Kumulay, Neyüwal Chozpi (Kozkoz), Antüaw kompayantü (Külche), y Payllamañ Anchiw.

Tomás Guevara, por su parte, consigna en su obra Las Ultimas familias los nombres de los autores de los nütram, siendo posible discernir entre autores escritores, que escriben directamente su nütram (o transcriben el de alguien que no sabe escribir), y los autores narradores, quienes sólo los relatan. Entre los primeros destacan Lorenzo Kolümañ, de Rapagilawe; Ramón Lienan, de Temuko; Kolükew Küzel, de Truftruf; Vicente Kolliw Payllaw, de Llayma; Felipe Reyes Millan, de Foyeko; José Segundo Paynemal, de Chollcholl; y Manuel Mañkelef, de Pülal. Entre los segundos, Lipay; José Manuel Zúñiga; logko Juan Kallfükura y Juana Malen (esposa de Külapag), ambos de Perkenko; la anciana Karinda, José Lemunaw y el anciano Mañkew, todos de Kepe; Agustin Kolima, de Puren; logko Juan de Dios Pichi Nekulmañ y el chileno José Santos Pulgar, de Forowe; Antonio Paynemal, de Chollcholl; logko Domingo Paynefilu y Agustin Montero, de Makewe; Ambrosio Payllalef, de Pitrufken; Pedro Kayupi, de Koyümko; José Luis Kollüw, de Karürüge; y el logko Gerónimo Melillan, de Tromen.

En el caso de Lenz, sus colaboradores fueron Segundo Jara Kallfüñ y el logko Juan Amasa, ambos de Kollipulli, y Domingo Kintupüray, de Osorno. Por último, Alejandro Cañas Pinochet consigna la colaboración para sus trabajos en Chillwe de Juan Elías Nekul (apellidado Carrera por analogía con su apellido original), un hombre de «la raza de reconocida seriedad e inteligencia». Nacido en Kawach, Nekul, entre otras colaboraciones, recopila un conjunto importante de kollaq. De este número considerable de mapuche que intervienen o participan en el proceso de registro escrito del mapuzugun, Mañkelef será el primero y único en pasar de la función de relator e informante, al de autor escritor con una obra propia publicada.

Para dimensionar bien la obra literaria de Mañkelef hay que tomar en cuenta, aunque sea de modo general, el contexto en que escribe. Los primeros años del siglo XX están marcados por una violencia colonial que se prolonga desde la guerra de ocupación, por la usurpación de las tierras y la radicación, por la minorización del pueblo mapuche en el propio Wallmapu y el racismo. Mañkelef escribe en mapuzugun cuando las autoridades del Estado y las misiones católicas buscan erradicar el idioma por la escolarización y alfabetización en castellano (13), y pese a la adversidad del periodo busca resaltar el valor de la cultura y la lengua mapuche.

No lo sabemos, pero el aporte de Mañkelef al estudio de la lengua pudo ser quizás más decisivo. En los «Comentarios del pueblo araucano» menciona en dos oportunidades en nota al pie una obra suya en preparación titulada Lengua y Literatura del Pueblo Araucano, de la que no se tiene conocimiento que haya sido editada o siquiera acabada. El solo título refleja que las preocupaciones de Mañkelef por el mapuzugun eran profundas. Sus reflexiones en esta materia debieron ser constantes.

Los trabajos de Mañkelef, al igual que las otras obras ya mencionadas, constituyen una importante fuente escrita del mapuzugun. Expertos de la Unesco elaboraron un índice para establecer el grado de vitalidad o peligro en que se encuentra una lengua. Entre las variables, la existencia de una documentación en la propia lengua (su número y calidad) es considerado muy importante. La existencia de una abundante y excelente documentación sobre y en mapuzugun, abre un enorme campo para su rivitalización. Esta permitiría la recuperación de palabras en desuso; los nütram pueden servir a los historiadores mapuche para reconstituir el tejido social y la toponimia original del Wallmapu; nuestros escritores y artistas pueden darle vida y color a la gran cantidad de epew relatados, y nuestros músicos entonar las canciones registradas hace más de un siglo.

Otras obras fundamentales son el testimonio de Pascual Koña registrado y publicado por Ernesto Wilhelm de Moesbach con el título de Vida y costumbres de los indígenas araucanos en la segunda mitad del siglo XIX (14). También tenemos que considerar el Arte y Gramática de Luis de Valdivia (15), el Arte de la lengua general de Andres Febres (16), el Chilidúgu de Bernardo de Havestadt (17), y el más contemporaneo el Mapuche o Araucano de Adalberto Salas (18).

El paso de la oralidad a la escritura siempre ha significado un progreso para la sociedad. La escritura ha permitido a los pueblos perpetuar su historia, desarrollar y consolidar su lengua. Al escribir en mapuzugun la faz social de la vida araucana, Mañkelef busca reflejar el desarrollo intelectual de nuestro pueblo. En los ül ve el «raciocinio de la raza; su fantasía imaginativa y creadora». El uso de los adornos muestra a un pueblo con «gusto y amor por las joyas». Para él, el mapuche es un pueblo provisto de «conocimientos, sentimientos, y pensamientos análogos a los de las razas que han creado las naciones más cultas y poderosas de la tierra». Nuestro pueblo y el mapuzugun son iguales en dignidad a los otros pueblos y lenguas del mundo.

El año que viene se cumple el centenario de la obra «Comentarios del pueblo Araucano» de Manuel Mañkelef. Sería quizás el momento para proponer el 20 de agosto como Día de la Lengua Nacional Mapuche. El día que es fechada en su introducción la primera obra publicada en mapuzugun escrita por un hijo de la nación mapuche / AZ


* Su autor es Responsable de Relaciones Internacionales de Wallmapuwen. Profesor de Historia y Geografía. Máster en Ciencia Política.

Notas

1. Mañkelef, Manuel 1910. — «Comentarios del pueblo araucano: La Faz social». - In: Anales de la Universidad de Chile, Santiago de Chile, 1er semestre 1911, vol. CXXVIII, p. 395-450. - Suscrito en Temuko, 20 de agosto de 1910.
2. Mañkelef, Manuel 1911. — «Comentarios del pueblo araucano: La Gimnasia nacional». - In: Anales de la Universidad de Chile, Santiago de Chile, febrero 1914, vol. CXXXI, p. 257-301, 801-883 + 13 p. con 16 figuras. - Suscrito en Temuko, 31 de mayo de 1911.
3. Mañkelef, Manuel 1914. — «Canciones de Arauco». - In: Anales de la Universidad de Chile, Santiago de Chile, julio/agosto 1915, vol. CXXXVII, p. 589-641. - Suscrito en Temuko, junio 1914. - Traducción al mapuzugun de poesías de Samuel A. Lillo.
4. Mañkelef, Manuel 1912. — «Pu Mañkelef, Pülal che: Los Mañkelef de Pülal». - In: Tomás Guevara, Las Últimas familias y costumbres araucanas. - Santiago de Chile: Imprenta Barcelona, 1913, vol. VII de la serie. • Ed. preliminar en Anales de la Universidad de Chile, 1912. • Reed. in: Kiñe mufü trokinche ñi piel: Historias de familias, Siglo XIX. - Temuko: Centro de Estudios y Documentación Mapuche Liwen & Santiago de Chile: CoLibris, 2002, p. 131-139.
5. Mañkelef, Manuel 1915. — Las Tierras de Arauco. - Temuko: Imprenta Modernista, 1915, 38 p.
6. Lenz, Rudolf 1895/97. — Estudios araucanos: Materiales para el estudio de la lengua, la literatura y las costumbres de los indios mapuche o araucanos. - Santiago de Chile: Cervantes, 1895/97, li+482 p. – Debemos señalar que los primeros materiales sobre los que trabajo Lenz fueron proporcionados en una primera etapa por Víctor Manuel Chiappa, de origen italiano radicado en Pua, cerca de Victoria.
7. Augusta, Félix José de 1903. — Gramática araucana. - Valdivia: Imprenta Central J. Lampert, 1903, 408 p.
8. Augusta, Félix José de 1910/34. — Lecturas araucanas. - Padre Las Casas: Imprenta San Francisco, 1934 (2ª ed. aumentada y enmendada), 339 p. - Con la colaboración de Sigifredo de Fraunhaüsl.
9. Augusta, Félix José de 1916. — Diccionario araucano-español y español-araucano. - Santiago de Chile: Imprenta Universitaria, 1916. - 2 vols., 291+15, 421 p.
10. Guevara, Tomás 1910. — Folklore araucano: Refranes, cantos, procedimientos industriales, costumbres prehispánicas. - Santiago de Chile: Cervantes, 1911, vol. VI de la serie, 288 p.
11. Guevara, Tomás 1912. — Las Últimas familias y costumbres araucanas. - Santiago de Chile: Imprenta Barcelona, 1913, vol. VII de la serie, 327 p.
12. Cañas Pinochet, Alejandro 1911. — Estudios de la lengua veliche. - Santiago de Chile: Imprenta Barcelona, 1911, p 143 – 330 . – Cuarto Congreso Científico (1° Pan-Americano) vol. XI
13. Una excepción notable son las misiones anglicanas. Es el caso de Kepe, donde Mañkelef ejerció como profesor de mapuzugun.
14. Moesbach, Ernesto Wilhelm de 1930. ― Vida y costumbres de los indígenas araucanos en la segunda mitad del siglo XIX. – Santiago de Chile: Imprenta universitaria, 1930, 464 p.
15. Valdivia, Luis de 1606. ― Arte y gramática general de la lengua que corre en todo el Reino de Chile. - Lima: Francisco del Canto, 1606. • Reed.: Sevilla: Thomás López de Haro, 1684, 174 p.
16. Febrès, Andrés 1764. ― Arte de la lengua general del Reino de Chile. - Lima: calle de la Encarnación, 1765, 682 p. - Compuesto en 1764.
17. Havestadt, Bernardo 1764. ― Chilidúgu, sive Res Chilienses vel descripto status tum naturalis. - Monasterii Westphaliæ typis Aschendorfianis, 1777, 3 vols.
18. Salas, Adalberto 1992. ― El Mapuche o araucano: Fonología, gramática y antología de cuentos. - Madrid: Mapfre, 1992. - Col. Lenguas y Literaturas Indígenas, 398 p.

 

 

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