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IMPLEMENTACIÓN DE LEY SOBRE
BORDE COSTERO |
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A través de una columna de opinión, la
Identidad Territorial Lafkenche se refirió al actual momento por el que
atraviesa la Ley 20.249 que crea el Espacio Costero Marino de los
Pueblos Originarios. A más de un año de la promulgación y publicación en
el Diario Oficial de esta ley, los dirigentes acusan falta de voluntad
política por parte de las autoridades del actual gobierno por agilizar
su implementación. |
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AZKINTUWE
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TEMUKO - 27 / 02 / 09 |
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Ceremonia
mapuche-lafkenche. |
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Foto de Archivo. |
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A la espera que el reglamento para
aplicar la ley 20.249 que crea el Espacio Costero Marino de los Pueblos
Originarios salga de Contraloría se encuentran los integrantes de la
Identidad Territorial Lafkenche, que por más de 15 años han luchado para
sacar adelante este importante instrumento legal. A más de un año de la
promulgación y publicación en el Diario Oficial de esta ley, los
dirigentes acusan falta de voluntad política por parte de las
autoridades del actual gobierno por agilizar este proceso y se
cuestionan la relación que el Estado de Chile ha tenido históricamente
con los pueblos originarios.
Ésto- señalan- “ha causado
frustración y equívocas interpretaciones por parte de muchos hermanos
que llevan años luchando al igual que nosotros por su territorio”.
Asimismo, ante la falta de espacios costero para solicitar en algunos
sectores del lafkenmapu llaman a discutir sobre la posibilidad de
comprar espacios de mar ya concesionados. “¿Por qué, al igual como se
han comprado tierras, no se puede comprar los espacios de mar
concesionados y sus terrenos adyacentes que integran el Espacio Costero
Marino de los Pueblos Originarios?”, reflexionan.
Miguel Cheuqueman, encargado de Comunicaciones de la organización
lafkenche, valoró que hoy en día se continua en la lucha por obtener
esos espacios ancestrales y “viviendo una de las etapas más importantes
del proceso de esta ley que dice relación con la discusión local
respecto a cuáles son los sectores que se solicitarán, quiénes lo
solicitarán y de qué manera se administrará, lanzándonos el desafío de
ver cómo dialogamos con otros actores y planificamos el territorio”.
El dirigente hizo un llamado a hacer los mejores esfuerzos y remar para
el mismo lado. “No nos pongamos nerviosos con las primeras olas que nos
mojan un poco, ya que como dicen: más nos sirve en el bote alguien que
ayuda a remar que alguien que sólo se dedica a gritar que nos estamos
hundiendo”. Cabe señalar que uno de los puntos destacados por la
dirigencia lafkenche es que la ley 20.249 explicita una discriminación
positiva, al detener cualquier solicitud, mientras se resuelva la
pertinencia o no del uso consuetudinario.
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Opinión lafkenche
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La aprobación de la ley que
crea el Espacio Costero Marino de los Pueblos Originarios (Ley
20.249) a fines del año 2007 vino a cerrar una importante
etapa de este proceso de defensa del territorio que se inició
en la década de los noventa luego de la promulgación de la Ley
General de Pesca y Acuicultura, donde las comunidades
constataron que no se les incluyó en su discusión, y
–posteriormente- cuando se promulgó el reglamento de AMERB,
con el que se da una pérdida sistemática de los espacios de
interés cultural. Así, las comunidades lafkenche iniciaron una
larga búsqueda de una alternativa de solución, la que
finalmente se materializó en la “Ley Lafkenche” cuyo
reglamento de aplicación se encuentra aún en revisión de
Contraloría.
Muchos hitos hay en este proceso de construcción colectiva de
la ley, un hecho inédito en Chile y que marca un precedente en
la forma de hacer política en este país. Cientos de lafkenche
cabalgando hacia Concepción en 1999, más de 5 mil personas
reunidas en Trawa Trawa en el 2004, más de mil personas
participando en los encuentros territoriales de los años 2006
– 2007 para conversar sobre la importancia del lafken, y una
masiva presencia de habitantes del territorio lafkenche desde
Arauco a Hornopiren en cada sesión del Parlamento donde se
discutió nuestra ley, son parte de esta historia que
construimos por más de 15 años.
En este contexto es interesante rescatar algunos elementos de
la Ley como proceso y como instrumento jurídico administrativo
que sienta un precedente al instalar y poner en discusión
conceptos como uso consuetudinario, pueblo y asociación de
comunidades. La ley establece un cambio de paradigma en cómo
se detecta la necesidad y se construye un cuerpo legal, y
establece un análisis del problema desde la dirigencia y es
ésta quien propone una solución.
Es un proceso de negociación sin precedentes, donde lo que
prima es la búsqueda de puntos de encuentro y donde se genera
un espacio de trabajo Dirigencia-Gobierno, donde lo que se
prioriza es avanzar sobre la negociación y la obtención de
avances concretos y efectivos. Es, además, la primera ley que
explicita una discriminación positiva, al detener cualquier
solicitud, mientras se resuelva la pertinencia o no del uso
consuetudinario.
Asimismo, es una propuesta que logra convocar diversos actores
del mundo indígena, y busca resolver diversas problemáticas
del borde costero. Es una figura administrativa que se elabora
de cara al resto de los interesados como por ejemplo
pescadores artesanales (CONAPACH y CONFEPACH), lo que se
explicita en el reconocimiento de los derechos constituidos,
principalmente por organizaciones de pescadores artesanales.
Como dirigentes tenemos la convicción que es una ley que se
fundamenta en la propuesta y no en la demanda, o sea, se tiene
una imagen integral alejada de lo “cosistico” y lo
“casuístico”.
Por otra parte, es interesante destacar que: como figura
Jurídica-Administrativa se construye a partir de elementos
indígenas y no indígenas y busca integrar elementos de
protección y explotación, resguardados por el Plan de
Administración y el Plan de Explotación; resguarda la
sustentabilidad del área al permitir la implementación de usos
nuevos, más allá de los consuetudinarios; e integra elementos
de la gestión terrestre y la marítima, constituyéndose en un
instrumentos de gestión costero integrada.
Es, en definitiva, una figura que integra y no excluye, al
reconocer los derechos constituidos y al permitir otros
usuarios más allá de los meramente administradores. Hoy, a más
de un año de la promulgación de la ley y de su publicación en
el diario oficial, vemos con preocupación que aún el
reglamento que permite aplicar la ley no salga de Contraloría.
Este retraso y la poca voluntad política que hemos visto por
parte de las autoridades del actual gobierno por agilizar este
proceso, nos hace cuestionar la relación que el Estado de
Chile ha tenido históricamente con los pueblos originarios.
Semanas atrás, dirigentes de nuestra organización al recordar
el cumplimiento de un año de la promulgación de la ley 20.249,
hicieron un llamado a Conadi a demostrar conocimiento de la
ley y su implementación, para evitar un divorcio en lo que
buscan ambos actores. Hoy esperamos que el mismo organismo dé
respuesta a nuestras inquietudes y logre resolver la demanda
de muchos hermanos por la pérdida de espacios de mar para
solicitar.
Sabemos, siempre hemos sabido, que nuestra ley no es aplicable
a espacios ya entregados, pero por eso hoy nos preguntamos:
¿Por qué, al igual como se han comprado tierras, no se puede
comprar los espacios de mar concesionados y sus terrenos
adyacentes que integran el Espacio Costero Marino de los
Pueblos Originarios? La falta de respuestas y claridades ha
causado frustración y equívocas interpretaciones por parte de
muchos hermanos que llevan años luchando, al igual que
nosotros, por su territorio.
Actualmente seguimos luchando por obtener esos espacios que
nos pertenecen y han pertenecido siempre, y -me atrevo a
decir- viviendo una de las etapas más importantes del proceso
de esta ley que dice relación con la discusión local respecto
a cuáles son los sectores que se solicitarán, quiénes lo
solicitarán y de qué manera se administrará, dejándonos el
desafío de ver cómo dialogamos con otros actores y
planificamos el territorio.
Toda esta discusión tiene sus tiempos y dinámicas locales, que
hay que saber entender y respetar, porque tenemos la
convicción que es un paso fundamental en la construcción de
una nueva relación entre las diversas organizaciones
tradicionales y funcionales que viven y conviven en el borde
costero. Ahora nuestra tarea es devolverle lo construido a
nuestra gente, desde donde nació esta ley: en la comunidad.
En esta larga travesía que nos ha llevado por aguas
desconocidas y faltando tan poco para que este bote finalmente
llegue a un buen puerto, se hace necesario que todos y todas
hagamos nuestro mejor esfuerzo y rememos para el mismo lado.
No nos pongamos nerviosos con las primeras olas que nos mojan
un poco, ya que como dicen: “más nos sirve en el bote alguien
que ayuda a remar que alguien que sólo se dedica a gritar que
nos estamos hundiendo”.
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Comisión Comunicaciones
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Identidad Territorial
Lafkenche
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