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VERÓNICA HUILIPAN,
CONFEDERACIÓN MAPUCHE |
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"Se ha logrado construir un marco de
reconocimiento de derechos" |
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La realizadora suiza Fausta Quattrini y la portavoz de los
“mapuches” Verónica Huilipan explican el sentido de la
película "Mapuche, Nación que Vuelve", presentada el pasado
martes en el Colegio Público de Abogados. El estreno será en
agosto en el Malba. Cinta
les otorga voz a los miembros de esta comunidad silenciada por
la historia para poder conocer en profundidad la lucha que
emprenden cotidianamente por la defensa del territorio. |
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Por
Oscar RANZANI*
I
Viernes 18 de Julio de 2008 |
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Verónica
Huilipan, werken mapuche. |
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Foto de Archivo. |
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BUENOS AIRES
/ Antes de la Campaña del Desierto impulsada por el general Julio A.
Roca, la comunidad mapuche estaba desarrollando un sistema de escritura
que se expresaba a través del tejido. Cada diseño era un conocimiento
que se transmitía de generación en generación. Cuando las tropas
llegaron a territorio mapuche, ese proceso quedó truncado. Pasaron,
entonces, muchas décadas sin que se pudiera retomar la continuidad del
sistema de escritura.
Cuando en los ‘90 del siglo XX los mapuches decidieron proyectarse como
sociedad, también se plantearon tener un sistema de escritura que
acompañara esa proyección dado que, si todo su conocimiento lo dejaban
depositado solamente en la capacidad de la memoria oral, tenían un gran
límite. Por eso es que decidieron tener un grafemario (alfabeto) propio.
Ahí es cuando entra en escena el lingüista Anselmo Ragileo, que
investigó durante diez años y diseñó el llamado “Grafemario Anselmo
Ragileo” que representa el idioma mapuche.
Se trata de un alfabeto que tiene veintiséis letras tomadas del alfabeto
universal pero con fonemas propios. Por eso “Mapuce” se escribe sin la
“h”, ya que respeta el sonido y la pronunciación del idioma autóctono.
Respetando la lengua original, la realizadora suiza Fausta Quattrini
tituló su documental "La Nación Mapuce". Quattrini comenta que la
película “nació de un encuentro casual, porque estábamos trabajando en
el territorio de Neuquén sobre la temática de las fábricas sin patrón”.
Más precisamente sobre la ex Zanon.
“Zanon sacaba la arcilla y la materia prima era de las comunidades. Una
vez que los obreros empezaron a hacer funcionar esa fábrica, la relación
cambió y ahí nació un intercambio que era más interesante para las dos
partes. Nosotros estábamos trabajando en un documental llamado FaSinPat
(Fábrica Sin Patrón) y en esa ocasión encontramos a los werkenes
(portavoces) de la Confederación Mapuche Neuquina”, señala Quattrini en
la entrevista con PáginaI12, de la que participa también la werken
Verónica Huilipan.

La década del ’90 se
caracterizó más por una identidad claramente política de los pueblos
originarios. Veníamos a ofrecer nuestra cultura, nuestros
conocimientos, nuestra institucionalidad, nuestra espiritualidad, al
servicio de una mejor relación entre sociedades. A partir del ’90,
comienza todo un proceso de demanda de reconocimiento de nuestros
territorios", señala Huillipan. |
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La Nación Mapuche les otorga voz a los miembros de esta comunidad
silenciada por la historia para poder conocer en profundidad la lucha
que emprenden cotidianamente por la defensa del territorio, así como
también sus reclamos para que se respeten los derechos formulados por la
Constitución nacional reformada en 1994. El documental permite, a su
vez, conocer el valor de la cultura y la autoafirmación de la identidad
mapuce sostenida a pesar de los años de olvido oficial.
– El Estado argentino los trató como razas inferiores y débiles en
distintas épocas. ¿Cómo se sienten tratados en la actualidad?
Verónica Huilipan: –De algún modo, esta generación de dirigentes
indígenas, a nivel nacional, de los veinticuatro pueblos originarios que
existimos en este país, estamos disfrutando del fruto de la movilización
y lucha que hicieron viejos dirigentes para lograr reconocimiento de
derechos en este país. En ese sentido, podemos decir que, después de
cuatro décadas de movilización y lucha, se ha logrado construir un marco
de reconocimiento de derecho para los pueblos indígenas sustancialmente
importante a nivel de Latinoamérica.
Tenemos la inclusión del inciso 17 en el artículo 75 de la Constitución
nacional reformada en 1994, que reconoce la preexistencia cultural y
étnica de los pueblos en Argentina. Ese concepto de la preexistencia
tiene un valor tremendamente importante como para poder definir hoy las
condiciones sustanciales o básicas como para poder pensar un nuevo país:
inclusivo, intercultural, un país donde todos tengamos cabida y podamos
interactuar y, sobre todo, potenciarnos en las diferencias que tenemos,
cada uno como culturas distintas.
– En la película no se habla solo del reclamo del territorio
propio sino de los modos de administrarlo y el uso que se le debe dar.
Fausta Quattrini: – Absolutamente. El planteo que hacen los pueblos
originarios tiene que ver con el sentido más profundo de la dignidad
humana. Más allá de eso, comprende el derecho a vivir en relación con
una biodiversidad. La dimensión espiritual de esos pueblos todavía no
está respetada. Y sin hablar de religión sino de espiritualidad, me
parece que eso hace falta.
– ¿Los mapuches debieron negar su propia identidad para poder
sobrevivir?
V. H.: – Totalmente. Ese fue todo el período de la resistencia cultural
interna, como la denominamos nosotros. Después del proceso de invasión
militar a nuestros territorios con la campaña mal denominada “Conquista
del Desierto”, conducida por el general Roca, hubo todo un período
posterior que nosotros definimos como el de resistencia cultural
interno. Después de que llegó Roca con el sable y la cruz a nuestro
territorio, el que decía ser mapuche pasaba a degüello. Entonces, o te
bautizabas o desaparecías.
– ¿Cuándo comenzó a acentuarse la lucha de los pueblos originarios
por la defensa y la reafirmación de su identidad y su cultura?
V. H.: –Tiene mucho que ver también con la realidad del propio país,
porque el movimiento indígena recuperó fuerza a partir de que comenzamos
con el pueblo a luchar fuertemente por recuperar la democracia en este
país. Y podríamos decir que, a partir de la década del ’80, se generó
todo un proceso de promoción y difusión de la cultura desde el punto de
vista folklórico. Sin embargo, la década del ’90 se caracterizó más por
una identidad claramente política de los pueblos originarios. Veníamos a
ofrecer nuestra cultura, nuestros conocimientos, nuestra
institucionalidad, nuestra espiritualidad, al servicio de una mejor
relación entre sociedades. Entonces, a partir del ’90, comienza todo un
proceso de demanda de reconocimiento de nuestros territorios y las
denuncias por las usurpaciones que sufrimos permanentemente de las
multinacionales, de los privados / AZ
* Gentileza
www.pagina12.com.ar
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