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60 REUNIÓN DE COMISIÓN
BALLENERA INTERNACIONAL |
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La cumbre ballenera de Santiago
mantiene el statu quo |
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En Santiago no se adoptó ninguna medida especial para proteger a los
cetáceos que son actualmente cazados, como esperaban la mayoría de
las organizaciones no gubernamentales presentes en la cita. La CBI
fue creada en 1946 por los países firmantes de la Convención
Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas. La
suspensión, de la que están eximidos los pueblos indígenas de
Estados Unidos, Rusia y Groenlandia, se adoptó por la
sobreexplotación que sufrieron las especies. |
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Por
Daniela ESTRADA*
I
Martes 1 de Julio de 2008 |
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Joji
Morishita, delegado japonés. |
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Foto de Agencias. |
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Párrafos |
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En Santiago no se adoptó ninguna medida especial para proteger
a los cetáceos que son actualmente cazados, como esperaban la
mayoría de las organizaciones no gubernamentales presentes en
la cita. La CBI fue creada en 1946 por los países firmantes de
la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de
Ballenas. La suspensión solo exime a los pueblos indígenas de
Estados Unidos, Rusia y Groenlandia. |
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Japón considera que
la reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) que se
celebró en Chile fue "un éxito" y que marcará el inicio de "un
nuevo proceso" dentro de la regulación de la caza de ballenas.
"El encuentro fue un éxito porque hemos acordado formar un
pequeño grupo de trabajo, hemos identificado los pasos que
tenemos que empezar a dar", dijo hoy durante una rueda de
prensa Joji Morishita, portavoz de la Agencia de Pesca
Japonesa. |
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SANTIAGO
/ Ni conservacionistas ni cazadores se impusieron en la 60 reunión anual
de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), que finalizó el pasado
viernes 27 de junio en Chile con el compromiso de iniciar un proceso
negociación para acercar posiciones, avizorado por todos como "muy
difícil". Los comisionados consultados por IPS estimaron "positivo" el
encuentro iniciado el lunes en la capital chilena, destacando la
creación de un reducido grupo de trabajo que debatirá sobre el futuro
del organismo y, por ende, de los cetáceos. Pero nadie se atrevió a
asegurar que ese proceso finalizará con éxito.
La primera reunión de este grupo, conformado por una veintena de los 81
miembros de la CBI, tendrá lugar en septiembre, y se espera que presente
una propuesta concreta en el próximo encuentro anual, a realizarse en
Madeira, Portugal, en junio de 2009. La nueva instancia discutirá una
agenda de 33 puntos, incluido el cuestionado programa de cacería
científica iniciado por Japón en 1987, un año después de que comenzara a
regir una suspensión de la caza comercial de grandes cetáceos.
De esta forma, en Santiago no se adoptó ninguna medida especial para
proteger a los cetáceos que son actualmente cazados, como esperaban la
mayoría de las organizaciones no gubernamentales presentes en la cita.
La CBI fue creada en 1946 por los países firmantes de la Convención
Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas. La suspensión,
de la que están eximidas las comunidades aborígenes de Estados Unidos,
Rusia y Groenlandia, se adoptó por la sobreexplotación que sufrieron las
especies.
La moratoria sólo ha sido vulnerada por Islandia y Noruega, que cazan
con fines comerciales en sus aguas jurisdiccionales, mientras que Japón
se asigna una cuota de 1.000 ballenas por año para llevar cabo
investigaciones letales. Para los ambientalistas se trata de una cacería
comercial velada. El grupo de trabajo creado en Santiago responde a la
inmovilidad que afecta a la CBI, puesto que ni conservacionistas ni
balleneros poseen 75 por ciento de los sufragios necesarios para aprobar
reformas de fondo.
Ambos bloques desean modificar el actual statu quo para responder, desde
su punto de vista, a los cambios registrados en las poblaciones de
cetáceos y en la valoración social de esas especies. Los balleneros
postulan que hay especies con poblaciones abundantes, que pueden ser
cazadas de forma sustentable. Países asiáticos y africanos se adhieren a
esta postura.
Los conservacionistas, por su parte, pretenden que se mantenga la actual
suspensión y que se prohíba la caza con fines científicos en el
Santuario del Océano Austral (Antártida). En reemplazo, promueven el uso
no letal de cetáceos, como el turismo de avistamiento, que reporta a
América Latina unos 278 millones de dólares al año, según un estudio
publicado esta semana. Este bloque está encabezado por el llamado "Grupo
de Buenos Aires", que congrega a una decena de países latinoamericanos,
y lo integran también Australia, Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión
Europea.
La primera señal de acercamiento en Santiago fue la decisión de no
someter a votación peticiones que no contaban con la mayoría requerida
para su aprobación, como la creación del Santuario Ballenero del
Atlántico Sur, impulsado por Brasil y Argentina con el patrocinio de
Sudáfrica, y la reapertura de la caza comercial de ballenas en cuatro
comunidades costeras de Japón. La única medición de fuerzas fue el
rechazo a la propuesta de Dinamarca, en representación de su territorio
autónomo de Groenlandia, que pedía aumentar la cuota de caza para sus
comunidades aborígenes en 10 ballenas jorobadas anuales, durante cinco
años. El proyecto, que contaba con el visto bueno del comité científico,
recibió 36 votos en contra, 29 a favor y 2 abstenciones, tensionando los
ánimos.
Mientras los miembros favorables a la caza plantearon que con esta
decisión se negaba el derecho de la población de Groenlandia a su
seguridad alimentaria, algunas organizaciones ambientalistas denunciaron
que parte de esa carne es vendida en supermercados. "Nadie está
satisfecho con el (actual) statu quo. Tenemos cada vez más ballenas que
son muertas cada año, bajo objeción a la moratoria o bajo cacería
científica. Nuestro interés es trabajar por mejorar la realidad que
vivimos actualmente", explicó a IPS Bernardo Veloso, comisionado de
Brasil. Pero "no estamos dispuestos a comprometer puntos que para
nosotros son fundamentales, como la promoción del uso no letal de
cetáceos, el Santuario del Atlántico Sur y el turismo de observación",
enfatizó.
"Japón trabajará mucho para encontrar una solución conveniente a toda la
CBI", dijo por su parte a IPS el portavoz de la delegación japonesa,
Glenn Inwood, del Instituto de Investigación de Cetáceos de Tokio. No
obstante, aclaró, "como mínimo la CBI debe encontrar un modo de terminar
la suspensión global a la caza comercial de ballenas y poner en práctica
un esquema de dirección que restaure el mandato del organismo, es decir,
la regulación de la cacería del recurso". "Hay muchas naciones en el
mundo que hoy cazan ballenas de forma sustentable para alimento. Japón
seguirá con sus programas de investigación mortales en la región
antártica y en el Pacífico noroeste, además de la caza sostenible de
pequeños cetáceos en aguas japonesas", afirmó.
Pese a que la suspensión de la CBI sólo rige para los grandes cetáceos,
delfines y marsopas también son mirados con atención. De hecho, el
comité científico del organismo exhortó a Japón esta semana a reducir
considerablemente la caza de marsopas de Dall (Phocoenoides dalli) en el
norte del país, por su precaria situación.
Asimismo, el comité científico alertó sobre el crítico estado de la
vaquita marina (Phocoena sinus) en las costas del golfo de México, país
que dispuso un fondo de cinco millones de dólares para su protección.
Según el reporte científico, no quedarían más de 150 ejemplares y, si
continúa su pesca incidental, la especie se extinguiría en cinco años.
"Hoy es muy difícil vislumbrar una solución (para la confrontación en la
CBI). Se habla de posibles paquetes, pero hoy es muy difícil saber si
habrá convergencia. Los dos lados tienen dos posiciones muy distintas.
El punto fundamental para nosotros es que no vamos a cambiar el statu
quo por una realidad peor de la que tenemos hoy", adelantó Veloso.
"En general, la reunión fue positiva", indicó a IPS Susan Lieberman,
directora del programa de especies del conservacionista Fondo Mundial
para la Naturaleza (WWF). Pero otras organizaciones dedicadas a la
protección de los cetáceos señalan que el encuentro sólo benefició a
Japón y a los demás países balleneros, puesto que seguirán cazando, pese
a que la CBI tiene una mayoría simple conservacionista. El grupo de
trabajo "tiene muchos temas que discutir y nos preocupa que hablen más
de aspectos administrativos que de los puntos centrales", dijo
Lieberman. También destacó que se haya acordado "realizar reuniones
científicas en Costa Rica e Italia para discutir sobre el impacto del
cambio climático en las ballenas" /
AZ
* Gentileza Agencia IPS.
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