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SOCIEDAD ANÓNIMA IMPORTADORA Y
EXPORTADORA |
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100 años de existencia, 100 años de
genocidio |
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¿Qué siente la sociedad argentina, incluyendo sus gobernantes,
frente a la ocupación británica de las islas Malvinas? ¿Qué sentirán
los qom (toba), los pilagás, los wichis, los aonik’enk, los
mapuches, etc. frente a la ocupación argentina de sus tierras? Los
argentinos esperan la devolución de Malvinas. Otra vez me pregunto
¿El estado argentino pensará devolver las tierras usurpadas a los
pueblos originarios? |
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Por
Antonio E. DÍAZ-FERNÁNDEZ *
I
Martes 1 de Julio de 2008 |
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Totems
Selk'nam en Punta Arenas. |
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Foto de Agencias |
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PUELMAPU
/ En 1908 se unían dos capitales de Patagonia austral, los Menéndez de
Karukinka, hoy Tierra del Fuego y los Braun del país de los Aonik’enk,
hoy Santa Cruz. De esa unión surgió una nueva empresa, la Sociedad
Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia -‘La Anónima’-, que
hoy posee una red de cien supermercados en todo el territorio patagónico
y en Chaco. Justamente, los latifundios y grandes empresas están
asociados simbióticamente a la apropiación del estado de lo que
consideró ‘tierras fiscales’, eran territorios indígenas independientes,
que fueron anexados violentamente por la República Argentina.
“Gobernar es poblar”, reza la mentada frase de J. B. Alberdi, pero los
que vinieron de otros continentes a ‘poblar’ –fracasados en sus propios
países-, decidieron ‘despoblar la Patagonia de homo sapiens y re
poblarlas con ovinos. Obviamente, no lo hicieron en secreto ni a
hurtadillas, el estado argentino lo sabía y fue cómplice en muchos
casos. Las autoridades nunca intervinieron, al contrario, ponían sus
hombres de armas al servicio y protección de los latifundistas y
capitalistas y concedía grandes extensiones de tierras a esos foráneos,
invisibilizando a sus ocupantes milenarios. Incluso se pagaba como
policías a genocidas como Julius Popper, quien se tomaba fotos con sus
‘piezas de caza’, vidas preciosas, inertes sobre el suelo, arrebatadas
por este mal nacido y sus mercenarios, incluso homenajeado por Arnoldo
Canclini, en un libro hace unos años.
Me pregunto: ¿Qué siente la sociedad argentina, incluyendo sus
gobernantes, frente a la ocupación británica de las islas Malvinas? ¿Qué
sentirán los qom (toba), los pilagás, los wichis, los aonik’enk, los
mapuches, etc. frente a la ocupación argentina de sus tierras? Los
argentinos esperan la devolución de Malvinas. Otra vez me pregunto ¿El
estado argentino pensará devolver las tierras usurpadas a los pueblos
originarios y concedidas a los grandes latifundistas? El preámbulo de la
constitución reza “invocando la protección de Dios, fuente de toda razón
y justicia” ¿A qué justicia y razón se referirá?

En 1908 se unían dos capitales de
Patagonia austral, los Menéndez de Karukinka, hoy Tierra del Fuego y
los Braun del país de los Aonik’enk, hoy Santa Cruz. De esa unión
surgió una nueva empresa, la Sociedad Anónima Importadora y
Exportadora de la Patagonia -‘La Anónima’-, que hoy posee una red de
cien supermercados en todo el territorio patagónico y en Chaco. |
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Esta empresa que en junio celebra sus cien años, remonta sus orígenes a
la ocupación de de tierras y masacre de sus pobladores originarios, el
pueblo selk’nam, vulgarmente conocidos como onas. Los alambrados de José
Menéndez y la introducción de cientos de miles de lanares en la tierra
de los onas, a fines del s. XIX, espantaban los guanacos, sustento
principal de los selk’nam, quienes vieron una alternativa en el ‘guanaco
blanco’ –como denominaban a la oveja-, desconociendo que era ‘propiedad
privada’. Pronto, los grandes estancieros se organizaron y comenzó la
cacería de los selk’nam.
Federico Echeuline, mestizo selk’nam-noruego fallecido en 1970
testificaba “Y así, pa’ no morir de hambre, buscaban los animales de los
Menéndez. Por eso los mataba Menéndez” (Chapman 1990: pág. 63). Los
nuevos ‘dueños’ del país selk’nam contrataban ‘cazadores de indios’
profesionales, como Mc. Lennan ‘a’ Chancho Colorado, Mr. Bond, John Mc.
Rae, Kovasich, Albert Niword, Sam Islop, Stewart, Peduzzi, Julius
Popper, José Dias, etc. (Magrassi 1989, pág. 23-25; L. A. Borrero 1991:
págs. 52-54). El jefe de policía Ramón Cortés, en su diario, fechado
05-03-1897 escribía “... un inglés llamado Saham (o Sam Ishlop) y un
italiano llamado Peduzzi. Estos individuos se ocupan pura y
exclusivamente en la caza de indios, ya sea en territorio chileno o
argentino... mediante una libra esterlina por cada individuo macho y 5
chelines por cada muchacho o mujer” (Magrassi 1989: pág. 24).
La célebre matanza de selk’nam perpetrada en Cabo Domingo por el Chancho
Colorado, administrador de las estancias de José Menéndez, dejó un saldo
de 400 cadáveres esparcidos e insepultos (J. M. Borrero 1974: pág.
48-49). Asimismo, la masacre de Cabo Peñas es otro más de sus crímenes
impunes (Chapman 1990: pág. 64-65). Mr. Rigby, capataz de la estancia
San Sebastián, escribía a su patrón Mauricio Braun en julio de 1900 “No
hemos enviado más expedicionarios a cazarlos” (Magrassi 1989: pag. 24).
Envenenamiento de ovejas con estricnina para obsequiarles como carne a
los selk’nam, tratamiento con venenos a ballenas varadas antes que los
selk’nam llegaran para consumirla (J. M.Borrero 1974: pág. 44), eran
otras tácticas de genocidio practicadas por los ‘civilizados’ invasores
de Karukinka.
La expedición de Ramón Lista, héroe de estado argentino, perpetró una
masacre de 28 varones en Bahía San Sebastián en 1887 y muchas mujeres
fueron tomadas prisioneras y deportadas a Buenos Aires (L. A. Borrero
1991: págs. 54). ¡Menos mal que los argentinos invocan a Dios fuente de
toda razón y justicia, sr. Ramón Lista! Después de estas masacres, los
latifundistas volvieron a teñir sus manos con sangre, por ejemplo, en la
estancia Anita de los Menéndez Behety, se fusilaron obreros que estaban
en huelga en 1921 (J. M. Borrero 1974: pág. 32-33).
La Misión San Rafael en la isla Dawson, concedida a Mgr. Fagnano en
1890, era un campo de concentración donde se reunía a selk’nam, yámanas
y qawasqar o alakalufes, para ‘civilizarlos’ haciéndolos perder su
identidad étnica. Allí, los selk’nam se encontraron en mundo extraño,
hacinados en Arská (Tierra lejana), como llamaban a esa isla, deseaban
escapar a su Karukinka, pero los aislaba el mar (L. A. Borrero 1991:
págs. 60-61). Esta Misión contaba con el apoyo de la Sociedad
Explotadora de Tierra del Fuego, esa institución era el Auschwitz de los
selk’nam . Braun Menéndez informa de un envío al destierro de 225
selk’nam, cuya tribu “… había sido sorprendida in fraganti” (L. A.
Borrero 1991: págs. 60). La pena, las enfermedades, la soledad y los
daños psicológicos diezmaron a los desterrados. Llevaron más de 3.000
selkn’am a la isla Dawson y allí murieron.

Ahora entiendo las palabras de Angela
Loij “yak haruwen cheshken” (voy a morir en mi tierra), aunque las
dijo con otro sentido, ¡cuántos selk’nam murieron en su haruwen
(tierra)! ¿Cuánto se conoce sobre Teneneshk, Hálimink, Kawchiqol,
Atel, Kawsel, Yayosh? Sus voces fueron silenciadas para siempre en
el oscuro mundo de los crímenes de lesa humanidad, aún impunes. |
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Luis Garibaldi Honte, mestizo selkn’am-italiano, testificaba, “después
de veintiún años de explotarla, trajeron unos pocos indios acá. Pero
onas no vinieron más que tres mujeres: la Paula, la Raquel y la
Petronila, fueron las únicas que vinieron acá, hombres no vino ninguno”
(Chapman 1990: pág. 69). Fagnano, sacaba los habitantes originarios de
Karukinka y los llevaba a un campo de concentración, para liberar el
territorio para los nuevos dueños, los ‘honorables pioneros’, a quienes
nuestro noble Borrero denomina “detritus de la sociedad, seres sin
escrúpulos y sin entrañas, que en pos del dinero y de la fortuna… caían
en Punta Arenas… atraídos por la fácil impunidad…” (J. M.Borrero 1974:
pág. 40-41).
Este monseñor fue cómplice de los latifundistas, ¿por qué no luchó por
los derechos que los selk’nam tenían sobre su tierra en vez de
deportarlos a un medio extraño? El lago que los selk’nam llamaban Qami,
hoy lleva el nombre de ese ‘monseñor’, me pregunto ¿qué méritos tenía
para que se oblitere un hidrónimo nativo y se lo reemplace por un
antropónimo foráneo, como Fagnano? ¿Qué hay que celebrar? Seguramente,
los Menéndez-Braun-Behety, empresarios, entre risas y aplausos brindarán
en copas de fino cristal de Bohemia con champagne français de eximio
bouquet, pero yo sólo escucho el llanto de los niños selk’nam cuando los
mal nacidos mercenarios de esos capitalistas mataban a los pobladores
originarios de Karukinka y les cortaban los testículos y los senos a las
mujeres, sólo escucho el gemido de los agonizantes tirados en el suelo,
sólo veo la sangre correr, teñir la hierba y desaparecer en la tierra.
D. F. Sarmiento se hubiera gozado con esta macabra escena, ya que
consideraba que la “sangre del gaucho y del indio sólo sirve para abonar
la tierra”.
Ahora entiendo las palabras de Angela Loij “yak haruwen cheshken” (voy a
morir en mi tierra), aunque las dijo con otro sentido, ¡cuántos selk’nam
murieron en su haruwen (tierra)! ¿Cuánto se conoce sobre Teneneshk,
Hálimink, Kawchiqol, Atel, Kawsel, Yayosh? Sus voces fueron silenciadas
para siempre en el oscuro mundo de los crímenes de lesa humanidad, aún
impunes. Es muy probable que pocos conozcan sobre el hain, un haruwen,
los klóket’en, un jo’on, etc., el maravilloso mundo selk’nam fue borrado
de la faz de la tierra, por los grandes capitales que se enorgullecen de
sus logros, pero silencian cómo los hicieron, con las manos manchadas de
sangre selk’nam y con peones explotados, 100 años de impunidad. ‘Mire a
su civilización, sr, Sarmiento y dígame cuáles son los bárbaros’. Esto
me recuerda a Saúl Huenchul cantando “allá por la cordillera, como en
todos los caminos, hay apellidos muy finos pero con una historia muy
fiera... cuando a los indios mataban para quitarle la tierra”, se parece
a la historia de esta empresa ¿o será simple coincidencia? /
AZ
* Linguista,
descendiente del pueblo diaguita-kalchakí.
Bibliografía recomendada:
Borrero, José Ma. (1974): La Patagonia trágica, Bs. As., Editorial
Americana.
Borrero, Luis A. (1991): Los selk’nam (Onas), Su evolución cultural,
Bs.As., Ediciones Búsqueda-Yuchán.
Chapman, Anne (1986): Los selk’nam . La vida de los onas, Bs.As., Emecé
Editores.
Chapman, Anne (1990): El fiun de un mundo. Los selk’nam de Tierra del
Fuego, Bs. As., Vázquez Mazzini Editores.
Magrassi, Guillermo (1989): Los Aborígenes de la Argentina, Bs.As.,
Ediciones Búsqueda-Yuchán.
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