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VICTOR ANCALAF LLAUPE, WERKEN
DE COLLIPULLI |
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"El movimiento mapuche tiene la
virtud de cambiar siempre de trincheras" |
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Sobre los años
de reclusión condenado por supuestos atentados "terroristas"
en el Alto Bio Bio, su reciente periplo por 8 países europeos
y su visión de lo que sucede con el movimiento mapuche actual,
fueron algunos de los tópicos tomados en la conversación que
Víctor Ancalaf sostuvo con El Siglo en Huelga en Santiago de
Chile. Especial para Azkintuwe. |
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Por
Ana MUGA
I
Sábado 26 de Julio de 2008 |
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Víctor
Ancalaf Llaupe. |
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Foto de Archivo |
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SANTIAGO
/ Luego de cuatro años y medio de presidio en la cárcel El Manzano de
Concepción, Víctor Ancalaf Llaupe ha retomado en los últimos meses su
rutina como dirigente mapuche y vocero de su comunidad ubicada en la
comuna de Collipulli. Fundador e impulsor en sus orígenes de la
Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), hoy pese a estar fuera de esta
tienda, sigue siendo un lider natural del movimiento mapuche y en tal
condición fue invitado este 2008 a relatar en Europa su experiencia y
visión de la lucha de su pueblo.
Sobre los años de
reclusión condenado por supuestos atentados "terroristas" en el Alto Bio
Bio, su periplo por 8 países europeos y su visión de lo que sucede con
el movimiento mapuche actual, fueron algunos de los tópicos tomados en
la conversación que Víctor Ancalaf sostuvo con El Siglo en Huelga.
- Luego de las fuertes acciones
reivindicativas del pueblo mapuche realizadas desde el 94 en adelante y
hasta, más o menos, el 2002, se vió un reflujo provocado por la
represión y la aplicación de la Ley Antiterrorista. ¿Cómo ves el
movimiento mapuche en estos momentos?
Creo que todos los años de lucha no
han pasado en vano y eso ha permitido que el proceso mismo haya sufrido
muchas transformaciones. Y a mi me parece que esas transformaciones son
la característica misma que ha tenido históricamente el pueblo mapuche.
El movimiento yo lo veo como un verdadero camaleón, que tiene la
virtud y la fortaleza de ir cambiando siempre de trincheras de lucha.
Eso me parece tremendamente valorable desde el punto de vista de la
proyección y desde el punto de vista político, porque de no ser así
nosotros ya estaríamos definitivamente colonizados, sumisos al sistema.
Pero hoy esa característica nos ha permitido seguir existiendo, ya sobre
los 500 años y todavía en resistencia. Más allá de que algunos hermanos
no estén directamente en la recuperación de tierras y creo que es una
opción legítima, respetable de parte de algunas organizaciones o que
determinados hermanos estén conformando un partido político mapuche.
Yo creo que el movimiento mapuche
está en una etapa de repliegue, de descanso, el camaleón está
descansando a la sombra de una rama y estudiando el ambiente, pero
llegará de todos modos el tiempo de nuevas movilizaciones, tal vez con
otra gente, a otro nivel, en otro contexto. Yo creo que el movimiento
mapuche en ningún momento ha sido desarticulado, ni antes ni después del
2002. Tampoco creo que la CAM esté desarticulada, tampoco que el
movimiento mapuche esté en jaque. Aquí quién está en jaque cada vez más
es el Estado chileno. Ellos se han estado pisando la cola y ese es el
problema que tienen hoy. No hemos sido nosotros los mapuches quienes nos
hemos salido del marco legal. Son ellos, el gobierno y las instituciones
del Estado, quienes han pasado por encima de la Ley Indígena, por
ejemplo. Recordemos que pasaron por sobre la voluntad de todos los
parlamentarios que aprobaron esta ley cuando, en el Alto Bio Bio, se nos
usurpó 15 mil hectáreas para construir la Central Hidroeléctrica Ralko.

El movimiento mapuche yo lo veo como
un verdadero camaleón, que tiene la virtud y la fortaleza de ir
cambiando siempre de trincheras de lucha. Eso me parece
tremendamente valorable desde el punto de vista de la proyección de
nuestra lucha y desde el punto de vista político, porque de no ser
así nosotros ya estaríamos colonizados. |
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- Hoy el movimiento mapuche,
para un observador externo, se ve un tanto atomizado y dividido, ¿es así
o como tú dices está en reposo?
Por eso yo te hablaba de un pequeño
camaleón. Nuestro pueblo siempre ha sido así, históricamente. Ellos no
pueden hablar de división, porque no hay divisiones fuertes dentro de
las comunidades u organizaciones. Hay diferencias de opiniones, que es
distinto, porque no le vamos a poner una pistola en el pecho a nuestros
hermanos para que luchen y se levanten. Pero si sabemos que las fuerzas
están vivas, que hemos ido avanzando lento, es cierto, pero ellos cada
cierto tiempo hablan de "desarticulación" de la CAM y allí están las
comunidades, luchando. Además, una organización en particular no hace el
movimiento mapuche, porque esto no es un sindicato, es un pueblo que
tiene un territorio, que tiene una identidad, que tiene una cultura, una
cosmovisión y personas que lo conforman, entonces todos tienen cabida.
- El gobierno está metiendo
mucho dinero en la zona mapuche a través de diversos programas, usando
la lógica del garrote y la zanahoria. ¿Cómo ves esta política y su
efecto en las comunidades?
Yo creo que eso es también parte de
la inteligencia de nuestra gente, eso es táctica también. Hoy día las
comunidades están recibiendo todo lo que el gobierno dé, pero yo creo
que nuestra gente tiene claro los objetivos y las metas mayores que
existen. El caso de Temucuicui y de las comunidades mapuches de
Collipulli, el de Lumako, el de Lleu Lleu son un verdadero ejemplo de
lucha. Y fíjense que Temucuicui ha recibido todos los programas
asistenciales, el Orígenes, Programa Puente, proyectos de la
municipalidad y al mismo tiempo, han recuperado sus tierras y siguen
luchando como siempre. Si el gobierno quiere entregar recursos, está
bien que lo haga.
Nosotros lo que criticamos es que
esta entrega no ha sido en términos de dar soluciones concretas a las
demandas de fondo de nuestro pueblo, eso no lo hace nunca. Y claro es
que entrega pequeños proyectos para atomizar, pero depende de nosotros.
Esto ha permitido que nuestra gente vaya recibiendo lentamente algunos
puñaditos de trigo que da el gobierno... ¡Si la gente igual necesita
comer, trabajar y vivir!... Es un poco lo que hacia Lautaro, el mismo
gran Toqui de la Conquista, Pelantaro, que habia aprovechado todas las
dádivas de los españoles y esa fue su instrucción militar y política.
Cuando les decia a nuestros hermanos que recibieran todo lo que esté a
su alcance, porque todo eso iba a permitir fortalecer la lucha y le iba a servir de material logístico para el
reaprovisionamiento de los recursos. Así organizaban los ancestros esta
lucha. Y hoy, para nuestra gente, yo creo que es lo mismo. Si lo vemos
así, el hecho que les den ciertas garantías les va a permitir estar en
un mejor pie, en este caso, para que sus niños estudien, para
que se preparen mejor y sigan luchando. Por eso a mi no me preocupa que
los hermanos reciban recursos y proyectos que el gobierno da.
- Al realizar las acciones
reivindicativas sabias de las posibilidades de caer preso, pero otra
cosa es vivirlo durante años. ¿Cómo viste ese periodo de reclusión?
Exactamente, sabia que era una
posibilidad pero no sabia cual era la gente que estaba más comprometida
con el movimiento en el Alto Bio Bio. Yo creo que me faltaba mucha
madurez, pero es un proceso y hay que seguir aprendiendo. Desde ese
punto de vista creo que fue una buena experiencia, porque me permitió
aterrizar las ideas, clarificarme y salir en parte fortalecido. En la
cárcel, se dice, hay dos posibilidades: o bien sales fortalecido o
sencillamente uno se pierde, se va a la cresta, como se dice. En este
caso, eso seria irse para la casa, a trabajar la tierra y no meterse más
en cosas. Pero yo no nací buey, nací para luchar y crear procesos de
cambio.

Arrepentirme (de estar preso) no,
porque estaría siendo tremendamente inconsecuente desde el punto de
vista ideológico y político. Lo que sí, uno se replantea las cosas y
eso es lo enriquecedor. La cárcel, para mi, no es ninguna trinchera
de lucha. Pero si para algo sirve es para reflexionar y decir,
efectivamente, aquí o allá hubo errores y cosas que no debiéramos
haber hecho todavía. |
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Ahora estamos trabajando como pueblo
para el futuro, para que los niños y jóvenes se preparen y continuén en
su momento esta lucha. Mi sueño es que ellos puedan ver los cambios que
nosotros estamos anhelando. El proyecto mapuche es a largo plazo y por
lo tanto no hay apuro en meterle mucha leña al fuego para nuevamente
quemar el pan. Eso nos pasó. Hay que sacar lecciones y reflexionar, hay
que unir fuerzas y generar instancias de alianzas entre mapuches que nos
permitan estar más fortalecidos desde el punto de vista político y
también social. Hoy el tema mapuche es bastante puntual, pero tiene que
ver con algo mas amplio, tiene que ver con el cuestionamiento al sistema
económico inperante en Chile. Nosotros en lo cotidiano nos enfrentamos a
ese monstruo y en ese sentido están las alianzas que podamos tener con
los trabajadores chilenos, con los estudiantes, con toda aquella clase
oprimida en Chile que es también víctima del sistema imperante. Yo
pienso que aquí hay que unir fuerzas, porque aquí se está pasando a
llevar el medioambiente, el derecho a organizarse, el derecho a la
educación, nuestro derecho a la libredeterminación... Es esa alianza la
que debemos fomentar con nuestros hermanos chilenos.
- ¿Ese es el valor que le das a
las reuniones que estuvistes sosteniendo con organizaciones sindicales y
sociales en tu pasada por Santiago?
Mirando friamente, es asi como tiene
que ser porque todo lo que compete a este sistema económico nefasto,
egoista e inhumano, lo vive nuestra gente, los hermanos mapuches que
viven en la ciudad, los chilenos también, somos todos víctimas de este
sistema y al fin y al cabo es la misma lucha. En esto tenemos que poner
hincapié porque de lo contrario estamos perdidos.
- Luego de los años de cárcel y
del cómo sucedieron los acontecimientos, ¿te arrepentiste en algún
momento?
Arrepentirme no, porque estaría
siendo tremendamente inconsecuente desde el punto de vista ideológico y
político. Lo que sí, uno se replantea las cosas y eso es lo
enriquecedor. La cárcel, para mi, no es ninguna trinchera de lucha. Pero
si para algo sirve es para reflexionar y decir, efectivamente, aquí o
allá hubo errores y cosas que no debiéramos haber hecho todavía, por
ejemplo. Yo creo que al final eso es lo que va quedando, que uno tiene
que ser más inteligente, calculador si se quiere, más sabio, más
reposado y analizar las situaciones friamente, pero sin dejar de mirar
hacia el horizonte de lucha que a nosotros debiera unirnos como pueblo.
- ¿Qué pasa hoy con la
autonomía, qué era una de las demandas que esgrimian algunas
organizaciones como la CAM?
El tema de la autonomía es amplio y
muy complejo. Tiene que ver con nuestras posibilidades de pensar y
decidir sobre nuestros propios asuntos, generar también nuestros propios
procesos de lucha y cambio social y nuestros propios procesos de
maduración al interior del movimiento. También tiene que ver con nuestro
propio modo de ver la vida, con lo que ocurre puntualmente en el ámbito
de la comunidad. Yo creo que todo ese proceso hoy va caminando
lentamente por ese sendero, pero la autonomía en si, como proyecto
político no es todavía un tema maduro, un tema planificado, sino más
bien un objetivo por el cual luchar, un proceso que caminar, sueños de
unas tantas organizaciones. Pero falta mucho, quizás más adelante estará
más claro, porque ¿qué pasaria si Bachelet nos dice mañana: "Ustedes son
autónomos, arréglenselas"? No tenemos un proyecto político maduro sobre
qué vamos a hacer con esa autonomia, cómo nos vamos a administrar, cómo
vamos a funcionar en el fondo.
- Finalmente, ¿cuál es tu
relación hoy con la Coordinadora Arauco-Malleco?
Yo me separé de la organización en
marzo del 2001, cuando caí detenido por lo del Alto Bio Bio ya estaba
separado de la CAM. Puedo decir hoy que los veo como personas que
luchan, respeto sus decisiones y su forma de abordar el tema. Son gente
que está luchando y eso ya tiene un valor. Más allá que estemos de
acuerdo o no / AZ
* Publicado en El Siglo en
Huelga Nº25 /
www.elsiglosindicato.blogspot.com
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