PORTADA    I     COLUMNAS     I     REPORTAJES   I    EDICIÓN IMPRESA   I    ARCHIVO

Google
Fundado el 12 de octubre de 2003 - Temuko, País Mapuche

>>  edición.digital  www.azkintuwe.org

Quiénes Somos

Reportajes

Entrevistas

Columnas

Edición en PDF

Humor Gráfico

Publicaciones

Archivo

Contacto

BARILOCHE
ANCALAF
PUELMAPU
CONADI
TEMUKO
TEMUKO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EN NUEVA IMPERIAL CONVERSÓ CON AZKINTUWE

PARTE I


Rosendo Huenuman: El último parlamentario mapuche


Profesor rural, dirigente sindical campesino, vocero del movimiento mapuche en los 60' y 70', en mayo de 1973 llegó al Congreso Nacional como diputado para estar cara a cara con los latifundistas. Su atrevimiento casi le costó la vida. Rosendo Huenuman, el último de una estirpe de grandes líderes mapuches y a quien los militares declararon muerto tras el golpe, compartió con Azkintuwe parte de su increible historia.


 Por Pedro CAYUQUEO* I Lunes 28 de Julio de 2008

 

 

 


Rosendo Huenuman Garcia.

Foto de P. Cayuqueo.


 Parte II

DISPONIBLE A PARTIR DEL MARTES 29 DE JULIO DE 2008



NUEVA IMPERIAL / La vida de Rosendo Huenuman Garcia (1935) forma parte de la HISTORIA mapuche. Así, con mayúsculas. Nacido en Hueñalihuén, comuna de Puerto Saavedra, a los 12 años llegó a trabajar a Temuko como mozo de un magnate local. Cursó primaria en una escuela nocturna y emigró a Concepción para seguir estudios universitarios. Trabajar como minero del carbón en Lota no solo le permitió titularse de profesor, también conocer lo brutal de la “explotación del hombre por el hombre”, reconoce. Al regreso, fue su comunidad natal una de las primeras en iniciar un proceso de recuperación de tierras previo a la Reforma Agraria. Corría el año 1961 y fueron duramente reprimidos por el gobierno de Jorge Alessandri. Pese a ello salieron airosos y mostraron ante sus pares un camino.

Huenuman participó activamente en la sindicalización de los campesinos bajo el gobierno de Frei Montalva, transformándose en un carismático y respetado dirigente mapuche. Ya en la Unidad Popular fue elegido Presidente de la Federación Campesina Luis Emilio Recabarren y dirigente nacional de la Federación Campesina e Indígena Ranquil. El año 1973, aliado con el Partido Comunista, fue elegido diputado con primera mayoria individual, participando en la Comisión de Agricultura y Colonización hasta la disolución del Parlamento. Su atrevimiento lo pagó con largos años de exilio en la ex RDA, salvando incluso de la muerte, tras asesinar los militares –equivocádamente- a otro mapuche con su mismo apellido tras el golpe.

Protagonista excepcional de la historia mapuche del siglo XX, Huenumán aceptó compartir algunos pasajes de su extenso camino recorrido. Visitamos al ex parlamentario en el Centro de Salud Mapuche de Nueva Imperial, establecimiento del cual es hoy uno de sus responsables. En dos entregas, Azkintuwe pondrá a disposición de sus lectores los inicios de Huenuman en la vida política, su rol como dirigente social, la Reforma Agraria, su admiración por Salvador Allende, su llegada al Congreso Nacional y posterior exilio en Alemania, entre otros tópicos.

- Peñi Rosendo, ¿cómo surge en usted el interés por la política?

Este interés surge siendo yo muy joven. Una de las situaciones que me hizo cambiar positivamente mi pensamiento fue haber estado en Lota. Allí se me aclaró bastante lo que era la explotación del hombre por el hombre, la injusticia de aquellos años y que todavia sigue existiendo. Yo de niño salí de mi comunidad, la "José Painecura" de Hueñalihuen. Me fui a Temuko a terminar mi educación básica y luego partí a Concepción, a la recien creada Universidad Técnica del Estado, para ser profesor. En esos años era gratis estudiar, habia que hacerle empeño nomás, teniamos comida, teniamos harto apoyo del estado. Y yo era un mapuche que queria mucho más, no quedarme solo con tener humanidades, tenía la ambición de superarme y me propuse saber más. Eso me pasó a mi.


Huenuman participó activamente en la sindicalización de los campesinos bajo el gobierno de Frei Montalva, transformándose en un carismático y respetado dirigente mapuche. Ya en la Unidad Popular fue elegido Presidente de la Federación Campesina Luis Emilio Recabarren y dirigente nacional de la Federación Campesina e Indígena Ranquil.


Yo estudie los seis años en Concepción, tuve buenos apoyos, habia un director de apellido Meza que me tomó confianza y apoyó bastante. Por la noche estudiaba y mediodia trabajaba, en lo que fuera, para financiar mis gastos. Cuando me faltaba un año para terminar me trasladé a Lota, fue por razones económicas. Yo tenía un primo hermano que era minero. Fui a pedirle apoyo para terminar el año que me quedaba, "si -me dice-, ningún problema". El habló con la señora donde pagaba su pensión, pero el problema fue que más tarde yo vi que mi primo estaba metido en el vicio del alcohol. Tres meses cumplió bien, pagó la pensión por mi, pero después ya no y tuve que apechugar solo. Yo tenia 19 años en ese entonces, lolito era.

- ¿Cómo se transformó en minero?

Fue por lo que pasó con mi primo, su vicio por el acohol y la necesidad que yo tenía de trabajar. Yo veía todos los dias como lo hacian otros muchachos a orilla del mar, en el tumbaero que le decian, donde botaban piedras de la mina. Allí iban los muchachos y muchachas a recoger carbón y lo vendian ahi mismo a los compradores. Vi que resultaba la cosa y me puse a hacer lo mismo. Todos los dias, trabajando mediodia, me daba dinero para pagar la pensión y algo más, asi que a mi primo no lo molesté nunca mas. La misma señora de la pensión me dejó de cobrar porque todos los dias yo recogia leña desde la playa y le llevaba a la pensión. Todos los dias acarreaba leña, iba a almorzar con una carga de leña y a la señora se le juntaba un buen poco. Un dia me dijo: "Con todo lo que tu me ayudas Rosendo, tení la pieza y la comida gratis. Tu me ayudai mucho, me apoyai con los mandados, más que mi propio hijo". Bueno, dije yo, mire un poquito pa' arriba y pensé: 'Chao ngenechen está conmigo'. Me quedé en esa casa hasta que terminé mis estudios.

- ¿En qué año regresó usted a su tierra?

Regresé a mi comunidad el año 1959, pero yo vine solamente a saludar a mi madre. Mi proyecto en ese tiempo era irme a la Argentina. Recuerdo que llegué a la casa amaneciendo, a Hueñalihuen, al lado del mar. Atravesé la cordillera de Nahuelbuta en aquella época que solo habian huellas, nada de caminos y a lo que tenia miedo recuerdo era al león. Pero me compré una linterna de esas de cuatro pilas en Carahue y con esa linterna atrevesé la cordillera de noche, por Trovolhue, cuatro horas caminando hasta Hueñalihuen. Cuando le pregunto a la finada de mi madre cómo estaban mis familiares, mis tios, la primera noticia fue como si me tiraran un balde de agua. "A tu tio lo van a lanzar de su tierra, lo vinieron a citar del pueblo", me dice mi madre. Resulta que cuando yo era muchacho, cuando vivia con mi abuelito, el tenia un juicio con un gringo que era vecino, luchando por restituir campo.

Esa misma situación estaba todavia pendiente, pero ahora involucraba al gringo, a otros winkas que colindaban y también a ocho miembros de la comunidad, uno de ellos mi tio. Lo primero que recordé fue lo que dijo una vez Allende en Concepción: "El Pueblo Mapuche no puede ser exterminado ni erradicado de su territorio". Ese discurso me caló profundo en el pivke (corazón) y en el lonko (cabeza). Jamás se me salió. Allende siempre fue mi guia, con esa famosa oratoria que tenía. Cuando escuché ese discurso yo estaba terminando mis estudios en Concepción, tenía 21 años y de inmediato me inscribí para votar. Ese año era la segunda candidatura de Allende. Voté por el, pero no salió. Y fíjese como es la vida, yo no sabia, pero pronto me tocaría recordar y repetir sus palabras en la comunidad, para organizar a mi gente y parar el lanzamiento que se queria realizar.

- En esos años usted fue candidato a regidor. Háblenos de esa experiencia.

Fue el año 1963, yo estuve cuatro años trabajando de profesor en una escuela del Calof, en Puerto Saavedra y decidí lanzarme a la política. Fui candidato a regidor por la comuna de Puerto Saavedra. En ese tiempo Saavedra era una comuna bastante grande. Recuerdo que me compré una yegua, ese fue mi vehículo y recorrí hasta Tirua por el norte. Como habia sido profesor, tenia gente ganada ya, que me reconocía bien. Me faltaron 15 votos para meterme como regidor en la alcaldia de Saavedra. No gané, pero desarmé todo el castillo de naipes en la comuna. Antes de eso habia un gringo, Miguel Larraulet, un gringo latifundista que parecia alcalde vitalicio, siempre sacaba primera mayoria, pero el 63' las vio negra conmigo. Y salió otro, un tal Ulloa. Le desarmé todo el castillo a los winka. Recuerdo que me perdí una de las reuniones que tenía en Matisanche y luego pensé, !ahi estaban los 15 votos y quizás cuantos más¡. Pero no me dio más el vehículo, si la yegua se cansaba y caminaba lento (risas).


Hice campaña como mapuche y mi fuerza estaba en Calof, donde habia sido profesor. Después empezaron a pololear conmigo por políticos. Decian ellos: "Y de donde salió este cabro... este no se veía antes por aquí" (risas), si se sorprendieron todos. Primero fueron los radicales. Cuando niño yo me eduqué en Temuko, era mocito, servidor de una familia de magnates, los Rivera, pura gente acaudalada.


- ¿En esa campaña usted militaba en algún partido?

No militaba en ningun partido, fue por las mias. Hice campaña como mapuche y mi fuerza estaba en Calof, donde habia sido profesor. Después empezaron a pololear conmigo por políticos. Decian ellos: "Y de donde salió este cabro... este no se veía antes por aquí" (risas), si se sorprendieron todos. Primero fueron los radicales. Cuando niño yo me eduqué en Temuko, era mocito, servidor de una familia de magnates, los Rivera, que controlaban la producción de cerveza, pura gente acaudalada. Recuerdo que el patrón era un viejo soberbio, que no creia en Dios,"me cago en Dios", decia y sacaba de su chaleco un monton de billetes y me decia: "¡Este es Dios chico, este es Dios!". Ese era don José Rivera, yo nunca lo contradeci al viejo pero lo miraba feo a veces.

- ¿Cómo era el trato que le daban en esa familia?

Eran abusadores con uno de repente, uno se daba cuenta de eso, pero tuve paciencia, porque me daban la comida y con esa paciencia terminé mi educación básica. Recuerdo que salí mejor alumno incluso y como premio me llevaron donde un sastre que me tomó las medidas y me regalaron mi primer terno, azul marino, fue el color que elegí. Me regalaron también entradas para el teatro y fui con una empleada que era como la niñera de la casa. Después cuando me fui a Concepción tambien me ayudaron, los hijos del viejo me dieron plata, como 5 pesos, que me sirvió para pagar la pensión varios meses. La voluntad a veces es un tésoro dicen, yo creo que si, cuando se sabe manejar y no se confunde con la sumisión. Yo era voluntarioso y eso lo valoraba el viejo.

- Nos contaba del pololeo de los radicales con usted...

Bueno, volviendo al pololeo político. Cuando fui candidato a regidor y salgo en la lista del diario Austral, el viejo Rivera me manda a buscar, "donde está este Rosendo", dijo. Fijese que los carabineros me fueron a buscar hasta Hueñalihuen para conversar con el viejo en Temuko, me llevaron como quien se lleva un detenido, todo para que fuera a hablar con él. Mire el poder del viejo Rivera, que mandaba a los pacos como si fueran sus mosos también. Y llegué hasta Temuko, a juntarme con los radicales que también eran masones, como el viejo Rivera, buenos pa la fiesta todos ellos. Conversé con ellos, pero uno rápidamente comienza a ver que los políticos tradicionales eran re buenos pa la mentira, para hacer promesas falsas. Mejor me fue con el viejo Juan Tuma Masso, quien era por entonces parlamentario en ejercicio.

- ¿Se refiere al padre del actual diputado PPD Eugenio Tuma?

El mismo. Con el viejo Tuma conversé lo que estaba pasando en mi comunidad cuando regresé de Concepción, que habian ocho mapuches listos para ser lanzados de su tierra, incluido un tio. Organicé a mi gente y paramos el lanzamiento en Temuko, en eso nos ayudó el viejo Tuma. Yo siempre me matriculé con Tuma, porque lo vi en los Juzgados de Indios defendiendo al mapuche. Era turco, pero hablaba en contra de la injusticia, hasta sacaba a los presos mapuches de la cárcel cuando podía. Bueno, como paramos el lanzamiento y nos habiamos transformado en un poder, nos planteamos entonces la recuperación de nuestra tierra. Justo en esa época me encuentro a un peñi que era abogado, Pedro Leñan, que llegó a ser presidente de la Corte en Osorno, hoy jubilado. Fuimos amigos, muy amigos. El asumió la defensa legal de la recuperación de tierras. Luego de largos años ganamos el juicio y recuperamos al gringo y otros winkas las 357 hectareas que nos tenían usurpadas.

- Imaginamos no se trató de una victoria fácil.

Costó mucho sacrificio, los jueces en ese tiempo demoraban y demoraban los juicios. Nosotros rapidito nos aburrimos de esperar, un año pasó y entramos al campo para apurar el juicio. El año 62' , en vísperas del año nuevo, entramos con todo, hasta con los perros y los gatos. Estabamos decididos a que no nos sacaran de la tierra, aunque tres veces fueron los carabineros a destruir nuestras rukas. A la cuarta intentona de ellos organizamos la resistencia. Llegaron los milicos, como 70 en unos jeep y más de 40 carabineros a caballo, para efectuar el "lanzamiento", hablaban ellos entonces de efectuar un "lanzamiento". Los esperamos, fue en abril, como a las tres de la tarde. Iban a cargo de un capitán de apellido Quintana, de Imperial, un weon alto, rubio, de dos metros que me miraba para abajo. Llegó preguntando: "¿Quién es el caciquillo aquí?". Yo le dije, "aqui no hay ningún caciquillo, hay dirigentes y yo estoy a cargo, soy de aqui, me llamó Rosendo Huenuman y soy profesor". "Traemos una orden, contigo vamos a arreglar", me dice prepotente. Comienza a leer la orden y en una parte dice "Alto Yupehue".

Pucha, nosotros paramos la oreja porque estabamos en Bajo Yupehue. Le pido entonces que me pase la orden, de mala gana lo hace y por ninguna parte decia "lanzamiento". Hablaba de la destrucción de unas casas en Alto Yupehue. Le dijimos que Alto Yupehue quedaba a varios kilómetros. Entonces el capitán consulta por el enredo a uno de los gringos que andaban con ellos y este les dice: "estos son los indios que me destruyeron el cerco". "Mentira - le digo yo- aqui estamos en tierras de una comunidad legalmente constituida". Se armó la grande, varios carabineros destruyeron una ruka que habiamos parado, actuaron como perros y las mujeres se lanzaron contra el capitán, con unos podones y llenas de furia. Les hizo el quite el capitán, pero se fue al suelo recibiendo palos y como pudo se paró, en cuatro patas salió arrancando, como un zorro (risas). Cuando cayeron otros tres carabineros al suelo la cosa se puso fea para ellos. Sonó el kull kull y comenzaron a salir los grupos de mapuches, de veinte, treinta, acordonando el lugar. El capitán no tuvo más remedio y pegó el menso grito: "¡retirada! ¡retirada!", gritaba desaforado.

- ¿Qué sucedió después?...

Se retiraron, se fueron a la casa de los gringos donde les hicieron un tremendo banquete. Después decian que se comieron como dos animales, estuvieron allí tres dias y dos noches de banquete. Yo esa misma noche salí para Temuko, llegando al dia siguiente a las 10 de la mañana. Lo primero que hago es ir al correo para llamar a la Cámara de Diputados para dar la información. Luego fui a la radio La Frontera y ellos dieron la noticia al instante. Fui también a la Prefectura de Carabineros a preguntar por la orden y no habia nada. Llamaron entonces a Imperial y les dicen que el capitán anda cumpliendo una orden en Alto Yupehue. Como la radio ya habia informado y los habian telefoneado también desde el Congreso, los jefes tuvieron que partir para la costa. Comprobaron allí que todos los funcionarios de Carahue, Imperial, Puerto Saavedra, Nehuentue andaban metidos en el cuento. Una semana tardaron en salir el capitan Quintana y su gente, si caminos no habia.


Muchos (partidos) me quisieron utilizar, ahi le debo la orientación a mi amigo Renato Maturana, abogado, por esos años un lolito que habia llegado a hacer su práctica y nos ayudaba. "Ten cuidado chico, estos weones son re' sinverguenzas", me decia. Y tenía razón. ¡Si hasta el día de hoy siguen siendo sinverguenzas!. El hecho es que le hice caso a Renato y no me entregué a ningún partido winka.


Recuerdo que en un puente llamado Rebolledo quedó la grande. Ese era un puente para carretas y ellos se tiraron no más con los jeep y cuando iba cruzando el primero, ¡pa abajo! Luego el segundo jeep y un tercero, ¡pa abajo, también! Ahi se constató lo que sabiamos. Bien que el primer jeep se hubiera ido abajo, pero ¿por qué el segundo y el tercero? Se comprobó que venían curados los weones, venian de fiesta, se comprueba todo eso. Quedó la cantada, el capitan de baja, los jefes de retenes tambien, me hice famoso. El diario Austral me puso en primera página. Pero tambien habia un diario re copuchento que se llamaba El Gong, que tituló, sin saber lo que habia pasado: "Rosendo Huenuman está preparando la guerrilla en Nahuelbuta". ¡Chuta!, dije yo, ahora soy guerrillero (risas).

- Se había transformado en un peligro público...

La hazaña fue buena... Y todos creyeron que yo políticamente era peligroso, pero yo recien estaba empezando (risas). Para mi la injusticia contra nuestra gente mapuche estaba clarita y no me iba a quedar callado. Incluso cuando fui a declarar hice un discurso, primero hablé de la injusticia. "¿Por qué los tribunales avalan estos atropellos? ¿es creible un juez? ¿quién controla al juez?, ¿a qué clase social responde el juez?", pregunté. Pucha que me encontraron choro, les hable fuerte, pero no en forma insolente, siempre fui moderado, sin faltar el respeto a nadie. Al final se aclaró toda la cosa, fueron destituidos todos los jefes de Carabineros, incluso el gobernador también se fue volando, ya que habia firmado la orden. Este proceso me marcó mucho, tambien hizo que todos los partidos políticos se acercaran. Muchos me quisieron utilizar, ahi le debo la orientación a mi amigo Renato Maturana, abogado, por esos años un lolito que habia llegado a hacer su práctica y nos ayudaba. "Ten cuidado chico, estos weones son re' sinverguenzas", me decia. Y tenía razón. ¡Si hasta el día de hoy siguen siendo sinverguenzas!. El hecho es que le hice caso a Renato y no me entregué a ningún partido winka.

- ¿Cómo fue su relación con el Partido Comunista? El propio Volodia Teitelboim lo menciona a usted en sus memorias.

Conocí a Volodia, hablé con el muchas veces... Lo que hice con los comunistas fue firmar un pacto el año 1963. Yo pensé, si me presenté de manera independiente a regidor y me faltaron 15 votos, ahora con más apoyo capaz que resulte algo. Pero con ese pacto me dediqué a trabajar para la cuarta campaña de Allende, cuando finalmente ganó el compañero. Esa fue una gran satisfacción para mi. Mi relación con los comunistas fue de alianza solamente. Yo firmé un pacto con ellos, y trabajé políticamente en la campaña presidencial, recorriendo el campo, armando organización, donde iba armaba organización. Estuve incluso en el Cerro Ñielol cuando se firmó el pacto de Allende con los mapuches, en el marco de su campaña presidencial.


Parte II:
"Siempre he pensado que me faltó un partido político mapuche"

* Una versión preliminar de esta entrevista fue publicada por Revista Punto Final - Edición 667.

 

< VOLVER

 

 

 

© Periódico Mapuche Azkintuwe