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ROSENDO HUENUMAN, EX
PARLAMENTARIO |
PARTE II |
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"Siempre he pensado que me faltó un
partido político mapuche" |
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En esta segunda parte de la
entrevista, Rosendo Huenuman comparte con Azkintuwe su
incansable labor como activista y dirigente mapuche campesino,
su triunfal llegada al Congreso Nacional, los largos años de
exilio en la ex República Democrática Alemana, el retorno al
País Mapuche y, finalmente, su visión del movimiento mapuche
actual, con sus marchas y contramarchas. |
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Por
Pedro CAYUQUEO
I
Lunes 28 de Julio de 2008 |
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Rosendo
Huenuman Garcia. |
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Foto de P. Cayuqueo. |
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NUEVA IMPERIAL
/ En mayo de 1973, Rosendo Huenuman llegó al Congreso chileno tras
derrotar "por paliza" al candidato de la derecha latifundista en Cautín
y caudillo del Partido Nacional, Hardy Momberg Roa. Instalado en
Santiago, Huenuman desarrolló un activo trabajo parlamentario, formando
parte de la Comisión de Agricultura y Colonización de la Cámara Baja.
Tres iniciativas suyas fueron aprobadas en aquellos años: la inclusión
de enmiendas a la Ley de Reforma Agraria, a objeto de contemplar tierras
usurpadas a los mapuches; la ampliación del Hogar Indígena de Santiago;
y la creación de una Universidad Mapuche en el actual sector de Trianon,
en Temuko. Tres iniciativas a las cuales se dedicó por completo, truncadas
por el golpe militar.
En esta segunda parte de nuestra
entrevista, Rosendo Huenuman comparte con Azkintuwe su incansable
labor como activista y dirigente mapuche campesino, su triunfal llegada
al Congreso Nacional, los largos años de exilio en la ex República
Democrática Alemana, el retorno al País Mapuche y, finalmente, su visión
del movimiento mapuche actual, con sus marchas y contramarchas.
- Háblenos de la Reforma Agraria. ¿La recuperación de tierras que
ustedes nos ha relatado se enmarcó en este proceso?
Antes que nada fue una recuperación de tierras mapuches. Tierras
usurpadas, decíamos. Pero nosotros con Pedro Leñan usamos un articulito
de la Ley de Reforma Agraria de Jorge Alessandri, presidente del 60' al
64', que decía que todas las tierras abandonadas eran posible de
expropiar, en cualquier parte del territorio. Nosotros usamos ese
artículo para recuperar las 357 hectáreas, lo usamos en el juicio y
sirvió. Pero esa ley de Alessandri estaba muy desprestigiada, porque lo
que hacia era expropiar algunos fundos pero solo tierras fiscales, que
eran del estado, no expropió a ningún terrateniente o latifundista, ni
los tocó siquiera. Por eso le pusimos que era una Ley del Embudo, lo
ancho para los ricos, lo angosto para los pobres. Eso lo aprovechó muy
bien el viejo Frei en su campaña electoral, prometiendo una Reforma
Agraria más progresiva, quería decir que iba a expropiar el latifundio.
Yo me involucré en eso, aproveché de organizar a la gente en el campo,
winkas y mapuches, pero yo les decía especialmente a los peñi: "En la
Reforma Agraria debemos incluir todas las tierras usurpadas". Pero para
ello debíamos primero eliminar la ley de los Juzgados de Indios, crear
una nueva ley, para ello hicimos tremenda reunión, en Truf Truf. Alli
surgió una comisión formada por profesores mapuches que comenzaron a
redactar un borrador de esta ley, que después se comenzó a divulgar en
las comunidades y organizaciones. En el periodo del viejo Frei, los
democrata cristianos hacen un Congreso en Ercilla, el año 69'. Nosotros
fuimos, tres peñi jóvenes, no fuimos a hablar, solo a escuchar, llegamos
allí haciendo dedo. Pero supieron que andábamos, nos felicitaron y
dijeron que nos apoyarían. Pero Frei ya no tenía mayoría parlamentaria,
la tuvo al inicio, pero se la farreó. Se dividió su partido, salió el
MAPU, la Izquierda Cristiana, se le desgranó el choclo al viejo Frei,
por la misma inconsecuencia de los dirigentes. Terminó el viejo Frei y
no se pudo finalmente eliminar esa ley de los Juzgados de Indios.
- ¿En esa época usted se transforma en dirigente nacional campesino?
Así es. Yo veía que la ley de Reforma Agraria tenía un vacío, no incluía
a los mapuches. Ahí estaba el vacío, los peñi dirigentes nunca exigieron
que se incluyeran las tierras usurpadas, se hablaba solo de los
campesinos y su derecho a la tierra, entrábamos todos al mismo saco. De
eso me doy cuenta y empiezo a meterme en la discusión. También empiezo a
reclamar. Llegué hasta el Parlamento con un grupo de dirigentes mapuches
y dos machis. Me apoyaron la Izquierda Cristiana, el MAPU, todos mirando
hacia la fuerza campesina a la cual yo pertenecía. Cuando se inicia la
sindicalización con Frei yo me transformé en un activista, dos años fui
dirigente nacional campesino, la ley me otorgaba una tarjeta como los
parlamentarios para meterme en todas las oficinas, hasta en la Corte. Yo
me metía incluso a los juzgados, ahí andaba buscando papeles. Empecé de
a poco a romper murallas que los latifundistas y los tinterillos habían
levantado.

Nosotros usamos ese artículo para recuperar las 357 hectáreas, lo usamos
en el juicio y sirvió. Pero esa ley de Alessandri estaba muy
despretigiada, porque lo que hacia era expropiar algunos fundos pero
solo tierras fiscales, que eran del estado, no expropió a ningún
terrateniente o latifundista, ni los tocó siquiera. Por eso le pusimos
que era una Ley del Embudo, lo ancho para los ricos, lo angosto para los
pobres. |
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Eso me llevó a ser dirigente nacional de los trabajadores agrícolas.
Toda esa hazaña me hizo después llegar a ser diputado, supongo yo. Años
más tarde, cuando Allende ya era presidente, en un Congreso Mapuche que
se hizo en Temuko, entregamos por fin el borrador de esa Ley que
habiamos trabajado en Truf Truf y que habiamos perfeccionado con los
años. Se la entregamos a Allende y fue la ley que luego se promulgó como
Ley Indígena, con hartos cambios, es cierto, pero era la primera Ley
elaborada por nosotros mismos. Esa Ley creó por ejemplo la Dirección de
Asuntos Indígenas. En ese Congreso Mapuche yo intervine dos veces, en
los dos idiomas, en mapuche y castellano. Mi última intervención fue la
maestra, ahi se definió las cosas que se tenían que hacer y la gente me
entendió muy bien, dicen que interpreté con mis palabras a mucha gente.
- ¿Cómo fue su llegada al Parlamento el año 1973?
Ahi me desquité (risas), de verdad, porque a los ricos los traté de
sirvenguenzas, ladrones, cuanta cosa no les dije, en castellano y en
mapuche. Hardy Momberg Roa era el caciquillo de esta provincia, siempre
sacó la primera mayoria y lo derroqué, algo histórico fue eso. Hay
algunas grabaciones que unos peñi tienen en Lautaro de cuando fui a
jurar el 21 de Mayo de 1973. Estaba la bancada de la derecha, por otro
lado la izquierda, yo me senté junto con Luis Gustavino, comunista, alto
de pelo rubio. Yo era chico y negro, habia un contraste con Gustavino.
Cuando me toca jurar estaba presidiendo el finado Bernardo Leighton la
ceremonia. Los primeros reelectos pasaron y eramos 7 los que ingresamos
por primera vez de parlamentarios. Fui el penúltimo en jurar. Cuando me
nombran, ni siquiera alcancé a ponerme de pie cuando siento una voz al
frente: "Para que trajeron a ese indio piojento", escucho. Lo dice un
parlamentario de derecha que era médico. Fernando Monckeberg se llamaba
y uno de esa familia hoy también está en el Parlamento.
- ¿Cuál fue su reacción?
Mi reacción fue una cosa rápida, espontánea. En 2 o 3 segundos me paro y
le digo: "¡cállate gringo chucha de tu madre!". Se lo dije a todo pulmón
y me senté tranquilo nuevamente. El rucio Gustavino al ladito se cagaba
de la risa el guevón (risas). Un poquito más arriba estaban los
Palestro, en esos tiempos ellos eran famosos, estaba también la Carmen
Lazo y la Mireya Baltra que avivavan la cueca. Pero los más jodidos eran
los Palestro, que empiezan a gritar: "Colega Huenuman, responda". Si el
gringo Monckeberg me hubiese podido matar me mata, ¡¡cuándo iba a pensar
el hombre que yo le iba a responder con tanta teoria!! (risas). El
finado Leighton que dirigia la ceremonia tuvo problemas para volver la
calma a los diputados, hasta que se tranquilizó el ambiente. Ahi pude
recién jurar, responder cuando preguntan "si jurais o prometeis", eran 3
minutos de ceremonia no más. Recuerdo que tuve a favor a una periodista
de la Radio Portales que era bien progresista, siempre estuvo conmigo,
por lo menos cuando le respondi al Monckeberg parece que le gustó porque
lo grabó y a veces lo largaba al aire.
- ¿Cómo continuaron sus encontrones con Monckeberg?
Continuaron tupido y parejo. Ese 21 de mayo todos los parlamentarios,
cada bancada, debía distribuirse por comisiones, según su programa e
intereses. Yo me voy inmediatamente a la Comisión de Agricultura, porque
allí se veía el tema de la tierra y allí estaba además Monckeberg. "Con
este viejo de mierda tengo que pelear yo", me dije y me fui donde
estaban ellos. Eran siete parlamentarios que estaban en esa comisión,
todos los guevones makukos, dueños de fundo más de alguno. El Partido
Socialista mandó otro diputado pero sin experiencia, iba a calentar el
asiento no más. Yo reclamé y después enviaron a un médico que hoy está
desaparecido, Lorca era su apellido. Ese cabro era bueno de verdad,
hicimos la yunta con él, siempre esperaba que yo hablara primero y
después seguía chancaqueando (risas). Derrotamos a los ricos en esa
comisión, fíjese que después no los dejábamos ni hablar. La Comisión de
Agricultura fue nuestra con Lorca, aunque la fiesta nos duró poco, hasta
el golpe.
- ¿Qué medidas recuerda de su breve paso por dicha Comisión?
Ahí aprovecho de hacer enmiendas a la Ley Reforma Agraria, fue lo
primero que hice para incorporar a los mapuches en esa ley.
Lamentablemente después viene el golpe militar y ahí quedó todo eso.
Recuerdo que dejé tres proyectos financiados. Uno era puente que menos
mal ahora se hizo en el Budi. Yo hice es compromiso con los peñi cuando
era candidato. Con Pinochet no pasó nada con el puente, pero salió
ahora, en el gobierno de Lagos si no me equivoco. El otro proyecto era
la Universidad Mapuche que se iba a hacer en Trianon, donde hoy está el
Hogar Mapuche. Ese proyecto también quedó financiado. El tercer proyecto
era la amplicación del Hogar Indígena de Santiago, que también quedó
financiado. Todos esos recursos asignados la dictadura los aprovechó
quizás para qué cosa.
- ¿Alguna vez usted conversó con el Presidente Allende?

Yo
perdí la confianza de los partidos winkas desde joven. En todos los
partidos vi mariconadas entre ellos y si estoy vivo también fue por eso,
por mi desconfianza que tenía. Esa creo yo que fue mi salvación, porque
ya en agosto del 73', un mes antes del golpe, yo ya no quise reunirme
más ni con los parlamentarios. Se veía venir la cosa y tomé mi propia
decisión, esconderme con mi gente. |
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Claro. Cuando yo era parlamentario, Allende me citó a La Moneda.
"Rosendo, ¿qué puedo hacer por la gente mapuche?", me preguntó. Le hablé
precisamente de esos proyectos. Primero, le dije, era necesario agregar
unas enmiendas a la Ley de Reforma Agraria e incluir de esta forma las
tierras usurpadas a los mapuches. Me dio la mano Allende y me dijo: "es
posible compañero, todo depende de la organización mapuche". Dos veces
me reuní con el presidente en La Moneda. La segunda fue para proponer la
creación de la Universidad Mapuche. Este proyecto estaba siendo apoyado
por Pablo Neruda y un gran antropólogo que conocí mucho, Alejandro
Lipchutz. Como le conté, todas estas iniciativas quedaron en nada tras
el golpe.
- ¿Cómo logró evadir la persecución de los militares tras el golpe? ¿Es
cierto que lo dieron por muerto durante varios años?
- Mire, yo perdí la confianza de los partidos winkas desde joven. En
todos los partidos vi mariconadas entre ellos y si estoy vivo también
fue por eso, por mi desconfianza que tenía. Esa creo yo que fue mi
salvación, porque ya en agosto del 73', un mes antes del golpe, yo ya no
quise reunirme más ni siquiera con los parlamentarios. Se veía venir la
cosa y tomé mi propia decisión, esconderme con mi gente y desaparecí de
la arena política. El Partido Comunista quizo controlarme, yo no le
acepté por esta desconfianza que tenía. Me hicieron llegar de todas
maneras un mensaje, decía que en tal parte tengo que ir a refugiarme y
no hice caso. Busqué mi refugio solito, despistando a todos y le achunté
porque mucha gente cayó después por la delación de compañeros del
partido. Fue en noviembre, el 22 del mismo 73' que me dieron por muerto,
aqui en Labranza, cerca de Temuko. Fue equivocadamente, los militares
mataron a otro. Era un peñi Huenuman de Boroa, yo conocí al muchacho, un
ingeniero agrónomo que trabajó en Curicó y por estar cerca de su familia
pidió su traslado. El estaba a cargo de la Reforma Agraria en Temuko, a
él lo mataron.
- ¿Qué sucedió con usted entonces?
Cuando supe la noticia yo dije, "bueno, estoy muerto, no tengo necesidad
de irme del país", que era lo que muchos querían, que me fuera porque mi
nombre aparecía en los listados de los militares. "Rosendo Huenuman, fue
asesinado el terrorista", decía el diario. Bueno, como estaba muerto me
quedé viendo que pasaba, hasta el año 1977. Ese año salgo más bien por
razones de trabajo, ya no tanto por persecución política, ¡si yo no
existía pue!, y salí legal como cualquier ciudadano. La gente del
Partido Comunista vino a darse cuenta cuando yo estoy en Roma y llamo
por teléfono a Volodia Teitelboim. ¡Ahí supieron que estaba vivo!
(risas). Se supo entonces la noticia y de inmediato Naciones Unidas me
otorga un estatus especial. Ya en el exilio igual los comunistas me
quisieron ubicar para integrarme en su quehacer político que hacian
ellos, pero no acepte. Yo busqué afuera el exilio mapuche. Llegué a
Alemania, ahi me radiqué y empiezo a buscar a mis peñi, me encontré con
varios de ellos. Después me salió una invitación a Ginebra para entregar
un testimonio, porque yo fui el último que salí de los parlamentarios de
la UP y el exilio chileno queria saber cuántas horas le quedaban a
Pinochet (risas). En Ginebra elaboré un documento de unas doce carillas,
como testimonio de lo que había visto, incorporando mi asesinato fallido
en Labranza y allá me encuentro con Sergio Diez que era embajador de
Pinochet en las Naciones Unidas. Diez me reconoció porque obligadamente
tuve que firmar el documento con nombre y apellido. Se dio cuenta de que
Huenuman estaba vivo, ¡se dieron cuenta que habían matado a otro!. Ya
habían pasado 4 años y tanto cuando comprueban que yo estoy en el exilio
y me quitaron mi nacionalidad chilena como venganza. No pude regresar
hasta que Patricio Aylwin ganó.
- ¿Usted formó parte del Comité Exterior Mapuche?
El año 80' me incorporé, estaba en ese entonces internado en la
universidad. A mi me regalaron una beca para estudiar de ingeniero
agrónomo. Conversando con el rector, ahi me conecté con los peñi. Con el
primero fue Reynaldo Mariqueo, todos ellos no sabian que yo estaba vivo
y entonces el encuentro que tuvimos en Ginebra fue decisivo.
Inmediatamente me dijeron: "Aquí estamos todos los mapuche, estamos
trabajando, vamos a hacer cambio de directorio". Asi fue, en Ginebra se
armó la cosa, ellos como dominaban ya Europa, encontraron que Bélgica
era un buen país para trabajar, porque no se necesitaba pasaporte para
entrar o salir. Allí se reunió el Comité, ellos tenían un vínculo con el
obispado belga. Se hizo un ambio de directorio y me incorporaron a mi
como lonko del pueblo mapuche y eso me permite tener un estatus especial
para recorrer todo Europa y hacer eventos adonde me llamaban. Dimos a
conocer toda la problemática, la política aplicada contra los mapuche
desde que se formó este país republicano, eso molestaba a los winka
exiliados que solo querian que se hablara de Pinochet, pero los mapuche
teniamos más cosas que decir.
Hicimos un ciclo de charlas en toda Europa, eso nos abre las puertas,
nos organizamos bien, tuvimos una cuenta bancaria donde toda la
solidaridad llegaba. La Iglesia Católica en Bélgica gratuitamente nos
pasó un espacio, un internado grande, ahi teniamos de todo, la
computadora, teléfono, ahi tuve también que hacer capacitación porque
muchos jóvenes salieron no sabiendo nada. Nosotros estabamos apoyando a
varios peñi estudiantes que no terminaron sus cursos por causas
económicas, hicimos un convenio con los Centros Culturales Mapuche para
apoyar a los jóvenes. Tuvimos mucho apoyo sobre eso y le mandamos
cualquier cantidad de recursos en tiempos de dictadura. También sacamos
a muchos hermanos, hombres y mujeres, por medio del apoyo del gobierno
holandés. Los peñi no se inmiscuyeron con la organización del exilio
chileno, eso fue muy bueno. Yo los sábados y los domingos me trasladaba
a Bélgica. Estuve también en La Haya, en Inglaterra, en Sevilla, hasta
Mongolia fui a dar.
- Perdone la curiosidad, ¿a qué fue a Mongolia?
Fui a conocer. Resulta que cuando estuve en Concepción uno de mis
profesores me muestra un libro antiguo y me dice que los mapuche eramos
originarios de Mongola. Nos mostraba toda una característica de por qué
veníamos de tan lejos. Bueno, un día me invitan a dar una charla en
Ucrania, a 3 horas de vuelo de Mongolia, andaba con un traductor para
todos lados. Como estaba cerca, propuse a quienes me habian invitado ir
a Mongolia. "Ni un problema", me dijeron. Estuve 4 dias allá, de verdad
me sorprendí, lo único diferente con nosotros era el idioma, pero las
costumbre, los utensilios, la comida, las ceremonias, eso de estar
vinculado con chaw genechen, eran casi como nosotros. También estaban
como en comunidad, si hasta la cara era igual, la forma del cuerpo, el
físico, parecia estar entre mis peñi de Hueñalihuen y pensé que quizás
tenia razón mi profesor cuando habló de eso. Era mediados del año 78',
Mongolia era un pais chico, pero de cultura milenaria. Yo quedé
sorprendido por varias cosas. Fijese que ellos tenían un territorio
propio, no con conflicto como nosotros los mapuche. Ellos eran un pueblo
independiente, una república, con ministerios, relaciones
internacionales con el mundo y yo vi que nosotros los mapuche no
teníamos nada. Me quedé pensando harto en eso que vi, "pucha que nos
falta harto a nosotros", pensaba.

La Iglesia Católica en Bélgica gratuitamente nos pasó un espacio, un
internado grande, ahi teníamos de todo, la computadora, teléfono, ahi
tuve también que hacer capacitación porque muchos jóvenes salieron no
sabiendo nada. Nosotros estábamos apoyando a varios estudiantes que no
terminaron sus cursos por causas económicas, hicimos un convenio con los
Centros Culturales Mapuche. |
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- ¿En qué año regresó a Chile?
Yo regresé el año 90', cuando Aylwin triunfó y firma un decreto de
amnistía para todos los exiliados. Yo regresé el 7 de enero de 1990 y
justo quedé detenido una hora en el aeropuerto, no aparecia en la
pantalla porque estaba dado por muerto (risas). Yo traia mis papeles de
chileno, pero ni aun asi me querían dejar entrar. Si yo nací en
Hueñalihuen, me inscribi en Newentuwe y andaba trayendo el certificado
de nacimiento, medio hollinado, pero aun era legible, aun asi no me
creyeron. Bernardino Piñera, obispo con quien yo hice amistad y que nos
ayudó en la Reforma Agraria, me llamó antes de venirme. "No te olvides
Rosendo de pedir en Naciones Unidas una protección, porque vas a tener
problemas acá", me dijo. Y fue verdad. Yo fui a pedir un certificado a
Naciones Unidas, me lo dieron y cuando llegué al aeropuerto tampoco me
sirvió. Llamé entonces a la oficina que tienen en Santiago e
inmediatamente llegaron dos abogados y me quedé alli para sacar mis
documentos de nuevo. Tuve 15 dias en Santiago esperando que me
revivieran. Bueno, aproveché de ver unos sobrinos y cuñados, un poco de
encuentro con los peñi, algunos del sur supieron que estaba en Santiago
y fueron para allá incluso. Ya luego pude volver a mi tierra.
- A su regreso, ¿no se reintegró al movimiento mapuche?
No. Yo me sentía confortable porque los peñi no se olvidaron de uno,
mucha gente se me acercó a saludarme, me invitaron a muchos lados, pero
tuve malas experiencias también. Los winkas que antes me trataban de
"compañero pa' alla y pa' acá" ni me saludaban, incluido algunos
mapuches, como el Santos Millao. Un día me lo pillé en el Hotel
Frontera, se hizo un seminario donde me invitaron a participar. "Oye
Santos -le dije- yo quiero conversar contigo, tenemos que conversar,
aclarar algunas cosas, los dos somos mapuche, tu eres dirigente, yo no,
vengo recién llegando al país y no quiero meterme en esta cosa, quiero
ver que están haciendo ustedes". Conversamos. Le pregunté por qué se
habían dividido tanto las organizaciones mapuche, los Centros
Culturales, le pregunté si fueron los mapuche o fueron los winkas a
través de sus partidos los que los habían dividido. "Aunque lo se
Santos, quiero saberlo de ti", le dije. No quería decirme el Santos. Al
final me lo dijo, los partidos tenían responsabilidad. "¿Y todavia
sigues siendo miembro del Partido Comunista?, le pregunté. "¿Qué es lo
que has aprendido ahi hombre?", le dije. Hablamos hartas cosas.
- Usted regresó como ingeniero agrónomo...
Asi es. Si tuviera que irme afuera del país de nuevo me iria directo a
Bulgaria. Yo fui a hacer hice mi práctica de ingeniero allí. La vez
pasada cuando estuve enfermo me vinieron a ver unos búlgaros, creo que
fue cuando inaguramos el Centro de Salud. Debo decir que los alemanes se
portaron maravillosamente bien con nosotros, no tuvimos problemas de
racismo, aqui en Chile hay racismo mucho más fuerte. Yo habia escuchado
que ellos eran racistas y cuando llegué alla le pregunté a los otros
chilenos que estaban antes en el exilio, pregunté por el trato. Lo
primero que me dijeron es que los tenían de barrenderos. Yo pensé,
"¡pero si no sabian siquiera el idioma!", estaban en un hotel todos
juntos, asi cuándo iban a aprender algo. Y los chilenos eran buenos para
webear y muy frescos. ¡Ellos mismos creaban el problema y los alemanes
se lo tenían que resolver!. Por mi parte yo quería estudiar. Me
ofrecieron y acepté.
Fui muy respetado en Alemania, tuvimos un muy buen apoyo. A mi me dieron
la posibilidad de postular a vivienda, cuando mi compañera decidió ir a
Alemania abrí una cuenta en el banco, tuve una casa confortable, asi que
cuando llegó mi compañera le fui a entregar la llave. "Aqui está la
casa", le dije, yo estaba internado entonces en la universidad. Yo
estuve trabajando 3 años y 6 meses en una agroindustria. Hasta fui jefe
de grupo, tenia a cargo a 17 alemanes. La agroindustria tenía 7 mil
obreros y todos eran profesionales, nadie trabajaba con pala, todo se
hacía con máquinas, todo se planificaba. Habían programas establecidos,
se terminaba una cosecha y el programa siguiente ya estaba elaborado.
Solamente había una asamblea, una reunión donde se aprobaban o
enmendaban cosas del programa, allí exponían tipos no más de 20 minutos.
No como aquí que argumentan todo un día y todavía no hay acuerdo a
veces. Era un lujo esa forma de trabajar. Se calculaba todo al tiro, lo
que se debía hacer, se decía, "la productividad tiene que ser tanto" y
en base a ese cálculo, solicitabas la maquinaria adecuada para esa
productividad.
- Bastante lejos de los planes de desarrollo que impulsa hoy el Programa
Orígenes...
Aqui peñi hacen todo lo contrario, solo se improvisa, no se planifica
nada. Yo estoy escribiendo un libro sobre esto. No se puede aceptar lo
que nos hacen como mapuche. Se aprovechan porque muchos de nuestros
campesinos son ignorantes, no saben lo que es planificar, no saben lo
que es pensar en grande y eso lo aprovecha el sistema muy bien. No le
significa un peligro al estado una o diez comunidades, si reclaman mucho
le entregan un poquitito de recursos, unas vacas, proyectos de riego, un
fundo por aquí, otro por allá y rápidamente apagan el fuego. ¿Pero con
qué trabaja la gente? ¿Cómo logran hacer productivo un fundo sin tener
maquinaria ni profesionales propios? Este sistema asistencialista, de
recibir migajas, es el más dañino y perverso para los mapuche. Eso no es
desarrollo, para nada, es solo continuar con el colonialismo. Esto es lo
que les repito a mis peñi siempre.
- Con los años, ¿qué reflexión realiza don Rosendo de su experiencia
como parlamentario?
Siempre he pensado que me faltó un apoyo político mapuche e incluso me
atrevería a decir un partido político mapuche, un partido propio, de
nuestra gente. Cuando comenzamos a luchar por la Reforma Agraria se creó
un movimiento orientado a los propios peñi, pero no pudimos crear
nuestra propia fuerza política porque nos uniamos para algunas cosas
pero no teniamos a largo plazo una política propia definida. Siempre
aparecían los partidos políticos winkas, te mandaban a cualquier tipo de
funcionario o activista rasca a conversar con la gente, la pintaban
bonita estos tipos y cada cual partía para su lado. Eso es lo que pasó
en ese proceso. Yo lo descubrí en el periodo del viejo Frei, cuando se
divide el partido demócrata cristiano. La división misma del partido
demócrata cristiano nos afectó mucho a nosotros, fíjese la tontera,
muchos líderes mapuche que estaban por recuperación de la tierra también
se dividieron siguiendo a un patrón u otro. La infiltración de los partidos era grande y fue con
harto apoyo económico, hasta hoy día repercute esta situación creo yo.

Siempre he pensado que me faltó un apoyo político mapuche e incluso me
atrevería a decir un partido político mapuche, un partido propio, de
nuestra gente. Cuando comenzamos a luchar por la Reforma Agraria se creó
un movimiento orientado a los propios peñi, pero no pudimos crear
nuestra propia fuerza política porque nos uníamos para algunas cosas
pero no teníamos a largo plazo una política propia definida. |
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- ¿Cómo repercute hasta hoy, según usted?
Por ejemplo, para ponerle un caso, ¿por qué hay tantas organizaciones
mapuches?, eso no es porque sí no más, detrás de eso está la Iglesia,
los partidos winkas... Habiendo hoy tantos jóvenes
mapuche profesionales, tanta cantidad de ingenieros agrónomos, hombres y
mujeres, hay abogados también, hay médicos mapuche, incluso hay
antropólogos mapuche, historiadores, que podrían perfectamente definir
una estrategia política, una ideología mapuche propia ¿Y por qué los
dirigentes están metidos en su mayoría con los partidos winkas,
sirviendo a otros intereses? Eso lo detecté peñi cuando se hizo el
gran Trawün de Kepe, hace un par de años. La propuesta de Kepe era una
buena propuesta, pero se rompió ese trabajo por esa causa, porque
algunos dirigentes no tienen ninguna definición política como pueblo,
defienden intereses ajenos y eso está dañando a nuestro pueblo. Yo no
se cuánto tiempo va a seguir ese daño, pero se corre el riesgo que de
repente nos puedan aplastar totalmente. Si no logramos cambiar esto
¿¡qué peso político vamos a tener como pueblo!? A mi juicio, la
propuesta de la COM justamente apuntaba a que de una vez por todas
nosotros como pueblo mapuche avanzáramos por nosotros mismos hacia la
autonomía, porque sin la autonomía siempre vamos a depender del sistema
impuesto, del colonialismo winka, que entrega recursos, migajas y van a
seguir con la pata encima de nosotros, aplicando todo el aparato del
estado. Es una situación bastante crítica, es duro decirlo, yo les digo
a mi gente en reuniones que piensen políticamente como mapuche, que
busquen aliados mapuche, no aliados winkas, que busquen aliados mapuche.
- ¿Y lo escuchan sus peñi?
A veces si, otras veces no. Ahora fíjese que en plena dictadura militar
lo peñi definieron una estrategia buena, propiamente mapuche, pero
después que termina el gobierno de Pinochet la propuesta de Aylwin hace
cambiar todo. Aylwin la pintó bonita y la propuesta mapuche se fue a las
pailas. ¿Cuál es el factor negativo, a mi juicio? que no se tiene una
visión madura, creíble, entre nosotros mismos y en torno a nuestro
pueblo. No se tiene visión política mapuche. Mientras esto no exista en
la cabeza y el pivke de los peñi, esto va a ser como un volantín, el
viento lo va llevar para cualquier lado y nunca van a lograr el objetivo
de la autonomía. Esa es mi visión de acuerdo a lo que ocurre todavía.
Allí están las organizaciones, cada dirigente con su grupo, siempre los
mismos, con su parcelita de poder. Ahora, esa parcelita que tienen si la
orientaran bien, como miembros de su pueblo, yo hasta los aplaudiría
porque harian más mella al sistema, pero no es así, no se unen con otros
y aceptan todas las imposiciones. ¿Qué buscan entonces hoy los peñi
profesionales? buscan vivir con una trabajito que le de sustento para el
pan, ahi están contentos porque tienen un sueldo fijo, se conforman con
eso.
- ¿Se conforman con poco, diría usted?
Mire. Algo bueno que han logrado los mapuche en este proceso, incluyendo
los 17 años de dictadura y los 18 años de la Concertación, es que han
aprovechado de estudiar nuestros jóvenes. Hoy dia hay más profesionales
y todos los años nuevos jóvenes siguen sacando su diploma, su cartón. El
problema es que su conocimiento no está al servicio del pueblo mapuche,
sino inmediatamente, para no morirse de hambre, tienen que estar
vendiendo su conocimiento al winka. Cuándo fui profesor saqué mi
conclusión: aunque uno venga del campo, es posible salir adelante si se
tiene la voluntad. Hoy dia yo oriento a los peñi no solo políticamente,
también soy ingeniero y no cualquier ingeniero, por lo tanto tengo
autoridad y moral para decirles cualquier cosa, además que he practicado
lo que se puede hacer aqui... Yo veo con tristeza a muchos profesionales
mapuche que no les cruje bien la piojera y tienen ese hábito de andar
como mandado del winka. Eso es muy negativo para mi, eso no lo aplaudo,
tampoco lo puedo aceptar. Por eso quiero trabajar aquí en el Hospital
hasta agosto. Aqui la cosa ya está hecha, no está todavía consolidada
pero si llegara el momento los peñi tendrán que apechugar no más. Yo me
voy a dedicar a otra cosa, quiero capacitar en política a los peñi hasta
que me muera, todavía me queda respiración para hacer algo / AZ
Parte I:
El último parlamentario mapuche
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