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FOTO
DE AGENCIAS. |
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En el segundo día de actividades por
el norte del país, el candidato presidencial independiente Marco
Enríquez-Ominami, junto al diputado Alvaro Escobar, voló desde Iquique
hasta la localidad de San Pedro de Atacama, donde sostuvo una reunión
con miembros del Consejo Atacameño, quienes manifestaron sus inquietudes
respecto del proyecto termoeléctrico que el Gobierno ya aprobó en su
etapa de exploración para la zona de El Tatio.
Al respecto, el diputado, reiteró su compromiso con la utilización y
desarrollo de energías renovables no convencionales, sobre todo con la
utilización geotérmica.
Sin embargo, en el caso del proyecto que pretende ubicarse en El Tatio,
el postulante a La Moneda mostró sus aprehensiones, debido a que la
"iniciativa afecta a territorios indígenas de valor ancestral y pone en
riego un importante atractivo turístico de la zona, lo que a su juicio
refleja el centralismo con que se toman las decisiones en el país".
"No digo que el proyecto deba cancelarse, digo que este es el tipo de
política que demuestra nuestro excesivo centralismo. Estas decisiones se
toman desde el sentido común central, a partir de lo que delinean
autoridades desde Santiago y los apoyan territorialmente autoridades
designadas desde Santiago. Ninguno de los procesos responde a los
habitantes locales que serán afectado y/o beneficiados por estos
proyectos", expresó.
El candidato independiente se refirió, además, a la importancia de
contar con autoridades elegidas por los electores de la propia zona,
enfatizando que “un intendente elegido por sufragio en la región tendría
que responder a sus electores por los beneficios y desventajas de este
tipo de iniciativas, ahí está la diferencia. Yo creo que las decisiones
deben ser adoptadas lo más cerca posible de las personas a las que
afectan y por eso digo regionalización ahora. Llevamos 20 años de
promesas incumplidas en este sentido”.
Polémico proyecto
A pesar que se estima que la energía
geotérmica es abundante a lo largo de todo el territorio nacional, no ha
sido explorada en profundidad, ni utilizada como fuente para generar
energía eléctrica y sólo ha sido usada hasta ahora con fines medicinales
y turísticos. En 1999, y luego de 9 años de discusión en el Congreso, se
aprobó la Ley Nº 19.657 “Sobre Concesiones De Energía Geotérmica”.
La ley establece que la energía
geotérmica es un bien del Estado, susceptible de ser explorada y
explotada, excluyendo las aguas termales que se utilicen para fines
sanitarios, turísticos o de esparcimiento y previo otorgamiento de una
concesión por parte del Estado. Esta razón esgrime el Movimiento por la
Defensa del Agua y la Vida en Atacama para declararse en contra de la
exploración geotérmica concesionada en la Segunda Región.
Los habitantes de las comunas de San Pedro de Atacama y Alto el Loa
critican a CONAMA que las exploraciones se hagan en una Zona de Interés
Turístico Nacional y no hayan ingresado el proyecto al Sistema de
Evaluación de Impacto Ambiental, siendo obligatorio para este tipo de
casos. La agrupación alega que la explotación geotérmica produce
excesivos niveles de contaminación acústica y dañará el frágil
ecosistema altiplánico en el que actualmente se recuperan vicuñas,
vizcachas, chinchillas y yaretas, todas especies en peligro de
extinción.
La energía generada será utilizada por Codelco para el funcionamiento de
la Mansa Mina. La inversión estimada es del orden de los 20 millones de
dólares, busca realizar perforaciones geotérmicas profundas, con fines
de exploración, en el sector del ex campamento CORFO, ubicado al sur del
campo de géiseres de El Tatio. La actividad de exploración tiene el
propósito de verificar la factibilidad técnica y económica de generar
energía eléctrica a partir de los recursos geotérmicos existentes y
considerará principalmente la perforación de cuatro pozos a una
profundidad de 2.000 a 2.500 metros cada uno.
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