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FOTO DE ARCHIVO. |
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Urko Colomo es miembro de la
organización vasca Garabide, una de las instituciones comprometidas en
el proceso de revitalización del euskera en el País Vasco. Desde el año
2007 cooperan con diversas comunidades lingüísticas minorizadas en el
continente, basando esta cooperación en programas de intercambio donde
numerosos delegados de pueblos indígenas han podido conocer las
experiencias de desarrollo de la lengua nacional vasca en diversos
ámbitos e instituciones.
De visita en el País Mapuche, este destacado militante y promotor del
euskera conversó de la experiencia de su pueblo en Europa, de los
orígenes del movimiento por la lengua vasca en tiempos del régimen
franquista y del largo camino que les toca recorrer a lingüistas y
hablantes de la lengua mapuche en Wallmapu.
- Cómo se llama la organización de la que formas partes y qué
labor desarrollan en el País Vasco.
La organización se llama Garabide, es una organización que nace hace
tres
años con la idea de compartir la experiencia que ha tenido la lengua
vasca como lengua indígena, lengua originaria, que estuvo a punto de
desaparecer y hoy en día aunque esté en riesgo de desaparecer según los
atlas de la UNESCO, por lo menos ha conseguido un desarrollo que no
había logrado antes en su historia. Nuestra idea era que todas esas
instituciones que han ido surgiendo en los últimos 40, 50 años y que han
posibilitado el renacimiento de la cultura, la identidad y la lengua
vasca, pudieran compartir sus experiencias con otros pueblos que están
en aquella situación que estuvimos nosotros años atrás.
- ¿Cuál la situación actual del euskera?
Hoy en día se puede decir que somos unos tres millones de personas en el
País Vasco. Seria bueno aclarar el término “País Vasco”, para mí es la
traducción de Euskal Herria, Herria es un pueblo y euskal es el pueblo
vasco. El pueblo vasco comprende mas allá de lo que para un español es
el “País Vasco”. Si alguno de ustedes ve la televisión española muchas
veces dicen “lloverá en el País Vasco y Navarra” y para mi el País Vasco
incluye Navarra también. El País Vasco para mi entonces es aquel
territorio donde los vascos a través de nuestra lengua y nuestra cultura
vivimos.
- Euskal Herria viene a ser una denominación más amplia…
Exactamente. Contempla tres provincias, hoy en día administrativamente
está la Comunidad Autónoma Vasca, la Comunidad Foral Navarra más un
territorio que está en la parte norte que pertenece al Estado francés.
Por ello, para un español o un vasco, es muy diferente el concepto de
“País Vasco”. Respecto del euskera te contesto. De tres millones de
vascos en el país, hoy en día se hace una estimación de que un 38% de la
población, es decir unas 800 mil personas, son hablantes de la lengua
vasca. Hay que saber que hace 40 años éramos un 20 %, es decir, en el
transcurso de 40 años se ha avanzado de un 20% a un 38%. A finales de
los años 60 si dibujamos una pirámide con las franjas de edad y el
conocimiento de la lengua, nos salía una pirámide invertida. Los que más
sabían la lengua eran los mayores, en zonas rurales y solamente un 10%
de la población dentro de 5 y 10 años era hablante. Hoy en día aunque
seamos el 38% y parezca que no hemos avanzado tanto, el 90 % de los
jóvenes conoce la lengua. La pirámide la hemos logrado invertir. Eso nos
dice que ahora hay un futuro para nuestra lengua.
- ¿Qué ha permitido esta revitalización?
Me gustaría aclarar
que el proceso que hemos vivido nosotros es muy parecido al que ha
vivido el pueblo mapuche, el aymará o el quechua. Pareciera ser que como
nosotros venimos de España, para la mayoría de la gente, porque así se
estudia en las escuelas, se nos achaca y se nos dice “¿A qué vienen
estos? ¡nos han machacado!, ¡han sido parte de la colonización… además
vienen a decirnos que mal estamos y que no transmitimos nuestra lengua”,
señalando a ese colonialismo europeo y español donde nos meten a los
vascos, como el causante de la pérdida de la identidad de vuestros
pueblos.
- No se hace una distinción con vuestra nación...
Me gustaría que se sepa que en Europa también hay vencedores y vencidos.
Y que el pueblo vasco ha sufrido de la misma vara que ha sufrido el
pueblo mapuche. Mis abuelos no sabían el castellano y siendo de un
ambiente rural fueron a la ciudad a trabajar para ganarse el pan de cada
día y sufrieron una discriminación tremenda. Lo mismo las escuelas, lo
mismo en plena dictadura franquista, el mero hecho de hablar en euskera
en la calle era ya motivo para que te encarcelaran. Entonces, como hemos
pasado por ello, cuando hablamos de una recuperación de la lengua, de la
identidad nacional, lo hablamos desde el respeto y desde el cariño de
sentir lo mismo que siente muchísima gente de aquí. Y lo hacemos porque
nuestros abuelos, nuestros padres y nosotros mismos hoy en día seguimos
viviendo esa situación de lucha constante por mantener lo que somos como
pueblo.
- Señalas que han vivido también un proceso de colonialismo y
prohibición. ¿Puede ser este uno de los factores que los llevó a luchar
y a rebelarse?
Yo creo que el propio franquismo fue muy importante en
este proceso, porque muchas veces el querer ser y el no poder crea mucha
conciencia y mucha fuerza. El franquismo entró tan duro en el País
Vasco, como decía incluso encarcelando a la gente, castigando a los
niños por hablar la única lengua que sabían, todo ello creó una
conciencia de decir: “si yo soy esto y no puedo ser, algo tengo que
hacer”. Bueno, no es solo eso, quizás el franquismo crea la chispa pero
luego hay que canalizar ese orgullo. Yo creo que hay una apuesta
valiente por creerse uno mismo que es parte de un pueblo y de una nación
y que nadie te tiene que dar el título. Se comenzó entonces a actuar
como nación, como pueblo, como un Estado incluso, creando nuestras
propias estructuras, eso en pleno franquismo en que no había estatuto de
autonomías ni nada.
- Ese es tal vez otro mito a la hora de referirse al proceso vasco,
pensar que la Autonomía explica por si sola vuestros avances como
nación, incluida la revitalización del euskera.
Es de las cosas que se dicen cuando uno comienza a explicar nuestro
proceso. “!Ah! pero ustedes tienen autonomía, tienen dinero, están en
Europa!”. Y es bueno recordar a todos que cuando comienza este
movimiento por el euskera estamos en pleno régimen franquista. Lo que
hacemos es creer que si somos lo que decimos, que somos el pueblo vasco,
somos entonces una nación. Eso no puede quedar en una reivindicación y
tenemos que asumir la responsabilidad en nuestras manos y comenzar andar
y realmente hacernos respetar. Podíamos haber empezado por educación
bilingüe intercultural o lo que sea, pero nuestra apuesta no fue por
ahí. Nosotros nos preguntamos, “¿cuando un país comienza andar, qué es
lo que hace?”. Y si uno se fija, pues crea escuelas en su lengua, crea
universidades en su lengua, crea medios de comunicación en su lengua,
crea todos los instrumentos para normalizar su lengua.
Entonces comenzamos muy mal porque nuestra lengua era una lengua oral,
no se escribía, teníamos unos libros pero no teníamos una lengua
unificada, teníamos dialectos súper diferentes que costaba entenderse
unos con otros. Y todavía con otras dos lenguas alrededor, el castellano
y el francés, y eso dificultaba todo porque los hermanos del sur había
cogido muchísimas palabras del español, del castellano, pero los del
norte teníamos prestamos lingüísticos del francés. Uno decía
“desarrollatu” de “desarrollar” y el otro decía “developatu”, claro que
si uno no sabía inglés o francés era complicado comunicarse. Uno decía
“postrea” para decir “postre” y otro decía “deserta” del francés, quiero
decir que había muchísimas diferencias, no teníamos una lengua
unificada, no había material pedagógico, no había gente formada porque
no se podía hablar la lengua en la calle, no se podían formar
profesores, pero pese a todo ello, había una apuesta decidida de seguir
siendo lo que éramos; vascos.
- La propia construcción de la identidad nacional vasca se basa en el
euskera más que en otros símbolos.
Es un aspecto importante que a veces crea un poquito de confusión. Yo
soy vasco, no soy español y a mi lo que me hace ser vasco es la lengua,
por lo tanto tengo que aprender esta lengua para ser realmente vasco.
Nosotros centramos nuestra identidad en la lengua, pero tenemos otros
elementos como el territorio, las vestimentas, los cánticos, quizás no
así la espiritualidad ni la medicina vasca. Se vio entonces que para
trabajar todos estos elementos y que cobraran sentido, la lengua debía
seguir viva. Sería mucho más fácil recuperar todos estos elementos, lo
poco que quedaba de la medicina, de la cosmovisión por ejemplo, si la
lengua seguía viva. Para mi, meter en el mismo paquete a la lengua y a
la vestimenta, que es un elemento más de una cultura, me parece un
tremendo error. Decir que si tenemos que recuperar la cultura podemos
hacer que los lunes se estudie medicina, los martes trajes
tradicionales, los miércoles mitos y los jueves la lengua, es una
postura muy equivocada. Yo haría los lunes medicina, los martes trajes
tradicionales, los miércoles mitos y los jueves cosmovisión, pero ¡todo
en nuestra lengua!. Y formaría a la gente alfabetizada en nuestra
lengua, pero para trabajar con todos nuestros temas, no la lengua como
un elemento más a trabajar solo los días jueves.
Por una parte está entonces este orgullo, ese querer ser. Y por otro
lado, el centrar la lengua como eje central de nuestra identidad
nacional. Eso nos llevó a que si creíamos realmente que somos un país,
una nación, debíamos empezar a funcionar como tal y eso nos llevó a
hablar nuestra lengua, aunque fueran al comienzo unos poquitos, cuatro
locos que empezaron a hablar. No teníamos entonces profesores que
sabían de física, no teníamos gente hablante que sabía física. ¿Cómo
vamos a decir electrón, protón, yo que se?... eso era una verdadera
utopia, pero se hizo. Y hoy se está homenajeando a las personas que
iniciaron ese camino. Después de 40 años ya están viejitos pero siguen
vivos. Ellos nos dicen hoy que nunca habían pensado, soñado, que lo que
ellos creían se iba a cumplir y ahora han visto que fue así y que se ha
ido mucho más lejos. Ellos comenzaron con esa ilusión de comenzar a
andar un camino. Las escuelas propias fueron otro de los factores
importantes en este proceso. Mi madre y mi padre, aunque mis cuatro
abuelos eran vasco hablantes, no sabían la lengua, no la aprendieron
cuando niños, pero deciden fundar una escuela donde el 90 % de lo que
enseñaría a los niños sería en euskera, es decir, nada de educación
bilingüe sino educación en euskera.
- ¿No se planteaban esta idea de la educación intercultural bilingüe?
Nosotros definimos que se abrieran espacios hegemónicos para nuestra
lengua, espacios donde era mayoritaria su presencia, allí se daba todo
en euskera, matemática, biología, física, pero también aprendíamos
castellano, inglés, francés. Nos abrimos al mundo una vez que sabíamos
que lo nuestro estaba garantizado. Nosotros también tenemos educación
intercultural bilingüe, pero no como se conoce acá. Yo no estoy en
contra de la educación intercultural bilingüe, yo estoy en contra de
cómo se está implementando en muchos lados. En el País Vasco nuestro
objetivo es que cuando un joven salga a los 16 años de la escuela maneje
indistintamente las dos lenguas, el euskera y el español, que sea
plenamente bilingüe, capaz de escribir en las dos lenguas, que sea capaz
de escribir una tesis doctoral en las dos lenguas, eso es realmente para
mi un programa intercultural bilingüe.
Para nosotros la interculturalidad es “culturas que conviven” de alguna
manera y para convivir esas culturas primero tienen que “vivir”. Ahí
está la diferencia. Aquí se habla de interculturalidad pero vive una
sola cultura y la otra sobrevive como puede, incluso se está muriendo y
para mi eso no es interculturalidad. Interculturalidad es cuando dos
culturas conviven y hay un traspase de tú a tú, hay un orgullo y existe
un flujo de conocimiento mutuo. Para eso primero las dos culturas tienen
que vivir, tienen que existir. Nuestra idea era hacer que nuestra
cultura viviese, que nuestra lengua estuviera viva, para luego estar
abiertos y receptivos a todo lo que viniera de afuera. Ello con la
complicación que nuestra cultura se encuentra en una especie de
autopista ibérica. Por allí pasaron romanos, musulmanes, celtas, no
hemos tenido por tanto la oportunidad de mantener tan viva y pura una
“cultura vasca” como aquí vuestros pueblos, donde todavía hay espacios
propios. Pero si tenemos nuestros mitos, creencias, nuestra lengua
encierra igual que todos los pueblos indígenas un calendario lunar y un
sinnúmero de conocimientos ancestrales.
- Para fortalecer vuestra cultura también se tuvieron que fortalecer las
organizaciones sociales, la institucionalidad, la lucha política por la
autonomía. ¿Pueden ir por separado estos elementos?
La autonomía viene mucho más tarde. Nuestro pueblo empieza a recuperar
el euskera en los años 60’ y el Estatuto de Autonomía no llega sino en
el año 1979. Cuando llegó la autonomía ya teníamos escuelas donde los
niños aprendían todo en euskera, eran escuelas ilegales, fuera del
sistema, pero es que no nos valía el sistema. Entonces nos decían “por
qué tanto empeño en ser vasco y no ser españoles” y yo les digo, porque
España no nos da cabida dentro de su Estado. Si nos respetara e hiciera
las cosas normalmente, probablemente no tendríamos este conflicto con
Madrid. Pero es que cuando veo que la otra cultura me quiere acallar y
yo le explico y no quiere entender, pues que solución me queda, me tengo
sino salir de ese carril y abrir escuelas aparte, es que no había otra
para nuestros padres. Para cuando llegó el estatuto ya habíamos avanzado
bastante, teníamos escuelas de adultos, teníamos la lengua unificada,
había escuelas en euskera, se habían hecho universidades de verano, se
estaban creando incluso periódicos íntegramente en euskera.
- Ese proceso de recuperación y de revitalización cultural, ¿ayudó
al proceso político o fueron por dos carriles distintos?
Los partidos políticos se sumaron más tarde a este proceso. Al final un
partido político lo que busca son votos y si en un momento dado queda
bien incluir en las propuestas el fomento de la lengua porque sabes que
vas a ganar votos, pues lo haces. Pero incluso los partidos
nacionalistas vascos llegaron mas tarde a esa reivindicación, cuando
vieron que el pueblo ya la demandaba, incluso ahora la toman partidos
del ámbito español, que no tienen una postura contraria al euskera
porque saben que es políticamente mal visto, es políticamente
incorrecto. Hoy los partidos vascos ya es un hecho constatable que
luchan a favor de la lengua, todos, sean de centro, de derecha o de
izquierda. Pero al principio la lengua no era su mayor reivindicación
política. Todas las campañas electorales del 70’ y tantos se hicieron en
castellano, incluso partidos de la izquierda vasca montaban sus campañas
en castellano y no en euskera. Hoy en día es impensable que algo así
suceda en una campaña electoral. Pero todavía en un mitin yo diría que
el 60% se hace en castellano, menos puede ser en los de la izquierda
abertzale que hoy está ilegalizada por la justicia española. Un partido
nacionalista de izquierda y legal hoy en día es Aralar, cuyos mitin en
un 80% se hacen íntegramente en euskera. Pero hay que saber que la
mayoría de los votantes de esos partidos son jóvenes nacionalistas y
como decía, ya casi un 90% de ellos sabe la lengua, entonces es difícil
encontrarse en un mitin jóvenes que no sepan euskera. Muchas veces hay
personas mayores que no hablan euskera, participan de los actos, se
sienten orgullosos aunque no entienden mucho. Solo se imaginan lo que se
está diciendo.
-
-
Doble preocupación
- En tu visita al País Mapuche has participado en diversas actividades,
has estado en un Gijatun y conocido parte del territorio. ¿Que impresión
te has formado del pueblo mapuche?
Lo poco que he podido ver es que hay un sentimiento muy grande de ser
mapuche. De seguro habrá miles que no se sienten así, pero lo que me
importa es que hay un orgullo. Por otro lado, hay dos datos que me
preocupan. Uno es el número de hablantes, yo creo que es alarmante la
situación en la que se está, se está como en el País Vasco hace 40 años
o peor. Aquí hay poquísimos hablantes y muchos hablantes mayores de edad
que hablan la lengua pero no la transmiten a los niños y jóvenes. Sin
particularizar casos, me ha tocado vivir con personas mayores hablando
en mapuzugun entre ellos, pero a los nietos les hablan en castellano.
Entonces yo decía ayer en el Hogar, alguno se enfadó, que todavía dentro
de los hablantes no hay un orgullo bien canalizado. Pero hay orgullo
dentro de la juventud, que es algo súper importante, así se empezó en el
País Vasco también. Contaré una historia personal. Cuando mi mamá me iba
a llevar a una escuela donde todos hablaban euskera, mi abuela, que era
hablante, decía que estábamos locos, que para qué quería aprender esa
lengua arcaica y de las cavernas. Luego cuando vieron que yo hice la
carrera de física en euskera, ya para ella fue liberarse de una carga,
porque ella realmente en el fondo era vasca. Lo que pasa es que pasó 60
años con una identidad que le habían suplantado, hablando un castellano
mal hablado, pero con nosotros cantaba en euskera y era otra persona.
- Cuál es tu segunda preocupación.
Me preocupa que haya gente pro-oralidad. Hoy en día no hay ninguna
lengua oficial en el mundo que no sea escrita. Siempre la lengua nos ha
servido no solamente para dar una identidad, sino para manejarnos en el
entorno que nos rodea y hoy en día en ese entorno están presentes
elementos como la televisión, la literatura, los periódicos, internet. Y
entonces si nuestra lengua no nos sirve para estar en el entorno que nos
rodea, pues nos cambiamos de lengua entonces, es así de claro. Entonces
el que se diga que vuestra lengua siempre ha tenido una relación
espiritual, que se ha utilizado en las ceremonias y por lo tanto sirve
para esas actividades, de acuerdo, habrá sido así antes, pero es
complicado que algunos defiendan que se debe mantener solo ahí. Me
preocupa muchísimo eso, oír ese discurso que se puede mantener la lengua
solo en la oralidad. Yo creo que al final la lengua tiene que cumplir
determinadas funciones y si nuestra lengua no es capaz de cumplirlas,
otras lenguas lo van a hacer en su lugar.
- Podrías profundizar en estas funciones que debe cumplir una lengua.
Nosotros identificábamos cinco funciones para el euskera. La más
personal, la de nuestra identidad. Ayer me hacia gracia cuando
analizamos la visión de la Real Academia de la Lengua, pues dice que la
lengua es un instrumento para comunicarse entre dos personas. Y yo decía
que la lengua lo primero que hace es servir para comunicarse uno mismo.
¿Si uno se queda en una isla desértica no habla? Al contrario, todos los
días piensa y habla consigo mismo, entonces la primera función que
cumple la lengua es con uno mismo. La segunda sería mas familiar, la
tercera es la del entorno más laboral, la cuarta la del entorno local y
por último la del entorno nacional. Entonces si una lengua normalmente
se pierde es porque se va perdiendo en su función nacional. Primero
porque llega un colono, un emisor que aunque su lengua sea minoritaria
en ese momento impone su lengua como centro, ya sea en la
administración, en la escuela y poquito a poco esa lengua va llegando a
las comunidades, a las localidades, poquito a poco va entrando en las
familias, en los sitios de trabajo, hasta cambiar totalmente las
personalidad de uno, el pensamiento de uno mismo y ya no puede ser uno
lo que era si piensa y se comunica en otra lengua, cambia la lógica de
entender el mundo. Entonces, lo de la oralidad, yo creo que es una
actitud de gente que consciente o inconscientemente está dispuesta a ser
asimilada en otra lengua, porque eso es lo que resulta al restringir una
lengua a su ámbito oral.
- ¿Cómo observas lo que sucede con la normalización del mapuzugun, los
numerosos grafemarios existentes?
Me preocupa, porque también pasó con nosotros al principio este tipo de
discusiones. Que si nuestra lengua se escribía o no, que si eran 6
vocales, que si eran 5 vocales, que la “h” que los hermanos de Iparralde
aspiraban utilizar pero nosotros no, que para qué sirve una “h”,
enfrentamientos entre familias incluso, divisiones. Al final uno dice
“estoy perdiendo la batalla”, pero el que está perdiendo la batalla no
es uno, es el pueblo en su conjunto quien por discusiones a ratos
improductivas está sin poder manejarse en su lengua, sin poder
escribirla. Y cada discusión que se pierde, son mil hablantes que
perdemos. En este punto creo que todas las lenguas tienen que hacer
podas para salir adelante más fuerte, la gente del campo lo entiende;
podamos los árboles, a los tomates se le quitan los chupones, “para que
salgan mejor”, se dice. Mientras no se entienda esto no se podrá avanzar
mucho. Yo creo que tienen que darle la vuelta definitiva a este punto.
Les comentaba también a los compañeros de como les veía. Yo les veo
colgando de un hilo finísimo a punto de romperse, así les veo y hay que
empezar a engordar esa cuerda con hablantes nuevos, pero no cualquier
hablante, deben ser hablantes alfabetizados, hablantes que son capaces
de escribir su propia lengua, hablantes completos, hablantes con una
conciencia lingüística de dar realmente el valor que tiene la lengua, de
saber en que situación están y que esa conciencia les lleve a que si no
saben, aprender; si saben, mejorar; si saben hablarlo en casa, hablarlo
en la calle, en las tiendas, etc. Aquí en Temuko en varios lados he
dicho “chaltu may”, “pewkajeal”. Algunos me responden, a veces el que
menos te esperas. En el ciber café yo he dicho “pewkajeal” y me miraron
como “este loco de dónde ha salido”, pero el que menos te espera te
habla.
- Qué nos puedes comentar de la utilidad de los
llamados "programas de
interculturalidad".
Yo creo que es un cáncer que tiene la educación casi en toda
Latinoamérica, está en Guatemala, Ecuador, está en Bolivia, yo no se
quien la inventó y para que, pero seguro que era alguno que tenia
interés en mantener el castellano vivo. Porque si realmente uno empieza
a pensar y se organiza como pueblo y quiere una lengua oficial para su
pueblo, nunca empieza con un programa intercultural bilingüe. Porque
además son programas unidireccionales, porque siempre el que sabe
mapuche tiene que saber también el castellano y ser intercultural, pero
el que es castellano hablante no tiene porque saber ni la lengua ni ser
intercultural prácticamente. Para que se entienda, son programas
bilingües unidireccionales y una sociedad de ese tipo siempre tiende a
desaparecer, es una muerte lenta para vuestras lenguas, creyendo que se
está haciendo algo y cada uno defiende ¡es que antes no había nada y
ahora estamos mejor!, pero mi pregunta es ¿el estar mejor es sinónimo de
ser suficiente? ¿El que estemos mejor que antes quiere decir que es
suficiente para mantener nuestra lengua? La respuesta es que no. Si no
es suficiente y el gobierno no está dispuesto hacer otra cosa, pues
empecemos a caminar fuera de lo que manda el gobierno. Y es difícil,
claro que es difícil, porque la gente tiene miedo, porque la educación
además será de las cosas más importantes que una madre y un padre pueden
entregar a sus hijos, una gran responsabilidad.
- Salirse del sistema educacional chileno implicaría que nadie
reconocería tus estudios y tu formación…
Mi madre y mi padre optaron por esto último en mi país, aunque no le
dieran el título y no se hayan graduado ni fueran reconocidos por el
gobierno español. Pero se unieron a otros y crearon escuelas con sus
propios curriculum y quienes pasamos por ahí si fuimos reconocidos más
tarde. Aquí me han preguntado, ¿qué podemos hacer para quitar la bandera
chilena de nuestra escuela y poner la nuestra? Y yo le decía ¡pues crea
tu propia escuela y has lo que te de la gana! En el País Vasco cerraron
muchas ikastolas (escuelas propias) cuando comenzaron a gestarse, pero
esa misma represión, esa misma situación de querer ser y no poder, creo
conciencia. Y el que te cerrarán una ikastola hacia que se abrieran
otras tres y cuando cerraban otras se abrían veinte más allá. Además
luego veían que aprendíamos el euskera y el castellano, tampoco nos
encerramos en nuestro idioma, no prohibíamos el castellano. Quienes
hemos sufrido esa discriminación nunca juegas con la lengua de los
demás, nunca repites lo que te han hecho a ti, porque sabes lo que se
sufre y siempre tienes muchísima atención a ese castellano que viene y
que no sabe euskera, tratas de ayudar. A veces tendríamos que ser más
radicales, porque ocurre lo siguiente: hay nueve que hablamos euskera y
viene uno que no sabe y todos hablamos en castellano, porque decimos “el
pobre no entiende” y uno sabe lo que es eso, tienes esa sensibilidad muy
presente.
- Pareciera importante en estos procesos romper la timidez y la
dependencia de lo que otros puedan hacer, las instancias estatales
principalmente.
Me sorprende la dependencia esa de creer que otros van hacer por
ti las cosas. Y explicamos todo porque el gobierno no hace nada, porque
no nos mandan profesores y porque no se forman profesores y porque no
nos mandan plata… ¡pues no lo hacen porque no les interesa! El primer
factor que hace falta para empezar con la normalización de una lengua es
el “querer ser” y alguno preguntaba y “¿qué es querer ser?” Pues es
aquella actitud que te lleva a hacer cosas por la lengua sin esperar a
que otros las hagan por ti, así de simple. Una responsabilidad propia de
decir “bueno, yo en mi casa voy a empezar a hablar en mapuzugun a mi
hijos, yo voy a empezar a dar clases como hablante, yo comenzaré a
escribir en mi lengua”. Entonces ese “querer ser” es el primer paso y
para eso hace falta una conciencia. Si tienes eso ya tu coherencia te va
llevar a actuar y vas a dar el siguiente paso si es que no te traicionas
a ti mismo. Y mientras estés vivo la lengua estará viva. Porque
comentábamos también que no hay lenguas modernas ni antiguas, los
hablantes hacemos que la lengua sea. Cuando estudié física, empezamos a
trabajar en hacer inventarios y funcionar todo en euskera, aun donde no
existían palabras. Según iba yo desarrollándome en la ciencia, la lengua
se iba desarrollando con nosotros. Muchas veces se dice “¡tenemos que
salvar la lengua!”, ¡si no es salvar la lengua, es salvarnos a nosotros
mismos!, porque los pueblos mantenemos la lengua para ser nosotros,
porque nosotros sin la lengua no somos pueblos. Y la lengua tampoco es
sin nosotros, nosotros somos la lengua al final.
- ¿Existe un miedo a descubrir e inventar palabras en el ámbito de la
lengua para revitalizarla?
A veces creo que es un postura bastante cómoda de la gente, porque
cuando empiezas la normalización de la lengua no hay presupuesto, se
necesita todo el tiempo del mundo, toda la voluntad, toda la militancia
del mundo, porque tenemos unos gigantes como es el castellano y el
inglés encima de nosotros y en el caso vasco, sumamos a ellos el francés
todavía. Es una lucha interminable. Yo creo que muchas veces la gente
dice” recuperemos y descolonicemos” y me empieza hablar como decía
antes, “hagamos un día matemática, un día vestimenta” y la lengua la
meten como un elemento más. Yo creo que es una postura a la defensiva,
porque sabes que las vestimentas las puedes trabajar en cuatro semanas,
pero la lengua es dinámica y nunca acaba. Y ahora se ha inventado el
Internet y el castellano constantemente busca préstamos o palabras
nuevas, como el “mouse” o el “ratón” y en nuestras lenguas tenemos que
hacer lo mismo. La lengua no es como estudiar la cosmovisión que alguien
ha investigado o estudiar los trajes tradicionales que puedes
englobarlos en un libro. La lengua es tan dinámica que es un proceso que
empieza hoy y no acaba nunca. Yo creo que no atreverse a descubrir e
inventar es una postura más bien miedosa por todo el campo que se abre.
Y cómoda también.
- Ustedes como organización han posibilitado que mapuches puedan ir al
País Vasco a conocer la experiencia de trabajo con el euskera. ¿Cual es
la visión de Garabide respecto de su programa de intercambio?
Garabide surge hace tres años y nuestra idea era compartir nuestra
experiencia. Para ello reunimos a las 60 más importantes organizaciones
que ha nuestro entender han desarrollado la lengua en diferentes ámbitos
y les dijimos “vamos a crear un puente, una plataforma en el País Vasco,
¿estáis dispuestos a participar?” y dijeron si. Detrás de Garabide hay
más de 60 organizaciones que trabajan por la lengua en la educación, en
el corpus de la lengua, en los medios de comunicación, desarrollo del
euskera en la administración pública, desarrollo del euskera en el mundo
sindical, laboral, en la producción cultural: en el teatro, el canto, la
poesía, desarrollo del euskera en los movimiento sociales, etc. En todos
los pueblos del País Vasco hay una asociación para impulsar el euskera y
luego otra organización de ámbito nacional.
- ¿Vuestro intercambio se limita a pueblos indígenas del continente?
No, también ha ido al País Vasco gente de África, por ejemplo el pueblo
Amazigh, que se encuentra ubicado al norte de África entre Marruecos y
Algeria. Nuestra idea era compartir la experiencia de nuestro pueblo y
de estas instituciones que mencionaba. Dijimos, por qué no crear un
proyecto de intercambio para conocernos, con unas becas para que la
gente pueda venir aquí y a través de formación y con visitas a estas
instituciones, pueda conocer cual es la dimensión del trabajo que se
desarrolla aquí con el euskera. Porque muchas veces el contar y el ver
cambia mucho el cuento. Y cuando se ve que hay un periódico, cuando
hacíamos testimonio con gente de 60 años que contaba su vida y como
empezaron a levantar las ikastolas, ya vas visualizando como ha ocurrido
todo eso. Esto se lleva haciendo por tres años, el primer año estuvieron tres
hermanos mapuches; Jaqueline Caniguan, Luis Penchuleo y José Huenupi. Y luego a través de ellos comenzamos a
conocer a más gente, a Celeste Carilao, a Francisco Caquilpan, a Pedro
Sánchez y al director de Azkintuwe, Pedro Cayuqueo, quienes también nos
han visitado.
- ¿El contacto es con persona u organizaciones?
Siempre con organizaciones. La idea además que lo que se viera allá se
pudiera transmitir en las organizaciones locales, algunos me han
comentado que vienen de allí en una ola y aquí esa ola se desinfla de
repente, la gente no ve tan clara la importancia de la lengua en sus
respectivos pueblos, sobre todo cuando la tierra es más importante por
un tema de necesidad. Hay un grupo de estas personas que fueron al País
Vasco más otros que se están incorporando que están empezando a reunirse
para diseñar un horizonte en la revitalización del mapuzugun, que están
comenzando a soñar como lo hacían los nuestros hace 40 años atrás. Lo
importante es que comprendan que este esfuerzo no depende de ninguna ONG
o del gobierno, depende de la responsabilidad de los propios mapuches,
depende de lo que queramos ser y hacer o no con nuestra lengua.
- Garabide en este plano privilegia la solidaridad de pueblo a pueblo,
el intercambio de experiencias más que el financiamiento.
Si, además el intercambio es una cosa mucho más rica, porque como decía,
nosotros hemos dejado en el tintero gran parte de nuestra sabiduría
ancestral vasca, por ejemplo, el tema de las plantas. Mi abuela conocía
mucho de eso, nunca iba al médico porque el medico era carísimo.
Entonces allá es muy diferente a lo que sucede acá en Wallmapu, donde se
mantienen conocimientos de ese tipo. Ahora cómo se va a recuperar es
también para nosotros un proceso de aprendizaje. Nosotros tenemos
experiencia en temas como la lengua, ustedes en otros planos que
nosotros necesitamos recuperar. Que sea entonces una cooperación en
doble sentido.
- Finalmente, ¿qué rol cumple el gobierno autónomo vasco en este
proceso?
Para echar andar el proceso no fue necesario el gobierno. Pero luego
facilita, es una ayuda tremenda desde el ámbito legal y económico, pero
perjudica en el sentido de que cuando se crea una institución siempre el
movimiento social se debilita y entonces se han creado muchísimas
divisiones internas. Por ejemplo, el movimiento de escuelas para adultos
lo crea la gente en sus casas, pero luego se crea una instancia
gubernamental y ellos deciden que van a crear escuelas para adultos y
dicen además: “como tenemos plata y manejamos el poder, vamos a hacer
esto de tal manera”. Y toda esta gente que estaba trabajando por amor
propio a la lengua no es tenida en cuenta y los materiales que han hecho
ellos son buenísimos, con la experiencia del ensayo y error de la
experiencia diaria. Entonces por un lado se debilita el movimiento
social y la motivación de las personas. Porque sucede que muchas veces
se dice “ya está, el gobierno vasco lo hará y yo ya me quedo tranquilo,
yo ya no tengo responsabilidad”. Sería diferente si la gente en el
Estado entendiera tu problemática y quisiera ayudar, entonces que venga.
Lo que sucede es que desde España nunca hemos recibido eso, porque a
España no le interesa que la lengua vasca se vaya masificando. Y hoy el
Partido Socialista Español (PSOE) está a la cabeza del gobierno autónomo
vasco y no sabemos lo que va hacer al respecto. Yo diría que los
gobiernos ayudan pero no son indispensables. Si el gobierno vasco hoy en
día tiene esta legislación o aquella, es porque el pueblo ha empujado y
ha demandado eso o si no jamás hubiera pasado.
- Pero es indudable que facilita tener un gobierno proclive y un
régimen autonómico donde uno se autogobierne.
Tenemos el caso de Navarra, donde siempre ha habido gobiernos de ámbito
español y el euskera no ha avanzado tanto, básicamente porque los
gobernantes no han estado a favor de eso, incluso la Comisión Europea
les ha recriminado ¡que hacen ustedes, están dejando perder una lengua,
la más antigua de Europa y no hacen nada! Pero aun así en zonas donde el
euskera no es oficial, como en Navarra, los padres y las madres también
han creado ikastolas donde toda la enseñanza se da en euskera. Y hace un
año, casi dos, se legalizó una ikastola que había estado existiendo en
la ilegalidad desde hace unos 40 años. Y se legalizó recientemente
porque en esa zona la lengua vasca no es oficial como en la Comunidad
Autónoma Vasca. En definitiva, un contexto de autonomía ayuda y en algún
momento probablemente sea indispensable para ustedes que tengan una
autonomía política, para apoyar legalmente y económicamente este
proceso, pero en un principio al menos no es tan indispensable.
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