| |
 |
|
FOTO DE ARCHIVO. |
| |
|
|
|
síguenos
en |
 |
 |
|
|
|
Cada
madrugada entre el 18 al 24 de junio, (correspondiente al calendario
gregoriano) los pueblos originarios del sur, junto con la naturaleza y
el universo acostumbramos a celebrar el inicio del nuevo ciclo o año
nuevo; por cuanto en ésta época, la tierra, naturaleza y todos quienes
cohabitamos en éste lado del planeta, “el hemisferio sur”, vivimos,
experimentamos y somos testigos de unos de los episodios más relevantes
que acontece en el cosmos y en la madre tierra; “Es la fusión de la
materia (tierra) y la energía (cosmos)”, los cuales traen consigo la
procreación de la vida y el tiempo. Es decir, permiten que se inicien
nuevas vidas en la naturaleza: nacimientos, pariciones, brotes, sueños,
esperanzas y emergencias de fuerzas o energías desde el corazón de la
tierra, dando paso a las distintas etapas del año, cambios climáticos,
maduración, descanso entre otros.
Por cierto este episodio de la procreación de la vida y el tiempo
(nacimientos, pariciones, brotes, cambios climáticos, alteraciones),
acontece de igual forma en el hemisferio norte, pero en época distinta.
Por tanto en el planeta tierra ocurren dos fenómenos diferidos en tiempo
y espacio y estos son los dos años nuevos; uno correspondiente al
hemisferio norte, (transcurre en diciembre) y otro del hemisferio Sur,
(en el mes de junio). Es comprensible entonces que ocurra tal
acontecimiento, por cuanto es el cosmos quien mantiene bajo dominio y
control absoluto el “orden natural de la vida en el planeta tierra”,
permitiendo los cambios de ciclos en cada extremo, condicionando así la
existencia de la oposición entre los extremos, mientras en uno
(hemisferio) se da el inicio o renovación de la naturaleza (año nuevo),
en el otro se está llegando a mitad del ciclo, expresado en la
maduración y/o apogeo de la naturaleza o vice/versa.
Muchos pueblos originarios de América del Sur, hoy aún celebramos y
conmemoramos con nuestras propias formas y nombres La Renovación de la
Naturaleza, tal cual fue concebidos en tiempos inmemoriales por nuestros
pueblos. Con ello continuamos acompañando a la madre tierra a festejar
el despertar y regreso a la vida de sus hijos, las plantas, animales,
ríos, lluvias, el viento, las personas, entre otros; pues ella se
regocija y nos convida a ser parte en la alegría del comienzo de los
nuevos ciclos de vida. La fiesta que celebramos y que llevamos adelante
año tras año en el mundo indígena, no es una casualidad, tampoco una
ligera interpretación o solo creencias de los abuelos, sino la
descodificación, comprensión y entendimiento que desarrollaron en muchos
miles de años respecto de la normativa de la naturaleza llegando a las
definiciones ya mencionadas. Por tanto la celebración y fecha que marca
el regreso de la vida en éste hemisferio (año nuevo), no es propiedad de
una u otra cultura, sino de todos aquellos seres humanos, animales,
árboles, ríos, aves etc., que nacimos y cohabitamos en esta parte del
planeta (H. Sur).
Hermanos de los Pueblos Originarios, amigas (os), habitantes del
“Hemisferio Sur”:
Los hechos confirman que desde un tiempo hasta aquí, los pueblos
originarios de América del Sur, de distintas formas y maneras hemos
compartido, explicado y re-posicionado al interior de nuestros pueblos y
en la sociedad y cultura occidental, el significado y sentido real que
tiene nuestra celebración del we tripantu, inti raimi, machaq mara,
entre otros. No obstante, creemos que ya es tiempo de dar otro paso,
pero aún más agigantado, con el propósito de anunciar al mundo y a los
habitantes del norte, que el Hemisferio Sur tiene su propio Año Nuevo,
más real y acorde con los ciclos naturales y pertenecientes a éste lado
del planeta. La re-apropiación de las normas naturales y la puesta en
práctica de ella en la vida de cada habitantes de éste hemisferio,
propiciando en primer lugar la aceptación de la existencia de un año
nuevo propio, podría ser la manera en permitirnos proyectar en el tiempo
los conocimientos ancestrales, el reencuentro con la naturaleza y por
otro lado permitirnos concretar una identidad propia de los habitantes
del Sur, por supuesto traspasando las divisiones
políticos-administrativos de los países.
Razón de ello invitamos a todos sin distinción a ser partícipe, y a
hacer suyo e iniciar la Campaña de Sensibilización y Visibilización del
Año Nuevo del Hemisferio Sur, con ello invitarles además a renovar el
compromiso en el respeto, cuidado, protección de la naturaleza;
mantención del equilibrio y armonía con todas las formas de vida que
sustenta la madre tierra y el Universo. Además es oportunidad para
conectarnos nuevamente con los espíritus de las abuelas y abuelos y
pueblos originarios de América y el mundo. Küme ayiukonpape tüfachi we-tripantu
(Que comience con alegría este año nuevo). Muchas Felicidades: Hermanos
de las Primeras Naciones y Amigos de América, África, Australia,
Blancos, Morenos, Afros, Rubios, Gorditas, Flaquitas, Chiquitas o
Grandes, Todas (os).
* Ngenpin Mapuche.
< VOLVER
|