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RODRIGO HERRERA, DIRECTOR DE
GREENPEACE |
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"Respetando la biodiversidad se puede
generar energia" |
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La ONG llega a Chile en 1993 y desde entonces ha estado trabajando en
campañas destinadas a proteger los recursos naturales y el medioambiente
del país. Greenpeace “no es un títere, no es payaso, es una organización
que trabaja sus campañas”, sostiene Herrera a El Ciudadano. Por estos
días, buscan la fórmula para que se decrete el Santuario Antártico de
grandes cetáceos.
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Por
Bruno SOMMER*
I
Jueves 26 de Junio de 2008 |
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Rodrigo
Herrera, Greenpeacee. |
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Foto de El Ciudadano. |
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Párrafos |
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Rodrigo
Herrera es el director ejecutivo de Greenpeace Chile, una
organización internacional independiente que utiliza el
pacifismo activo (acciones no violentas) y la confrontación
creativa para exponer y encontrar soluciones a los problemas
ambientales globales. Greenpeace nació en 1971 cuando Estados
Unidos anunció la realización de ensayos nucleares en la isla
de Amchitka, Alaska. |
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Nuestra
posición es muy simple: Greenpeace no está en contra de todas
las hidroeléctricas. Greenpeace no está en contra de las
centrales de paso, Greenpeace cree que respetando la
biodiversidad se puede generar energía. Ahora el tema es que
Greenpeace cree que eso se tiene que hacer bien y de manera
sustentable. ¿Cómo? A través de una política de
ordenamiento territorial o a través de una política de
cuenca". |
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SANTIAGO
/ Rodrigo Herrera es el director ejecutivo de Greenpeace Chile, una
organización internacional independiente que utiliza el pacifismo activo
(acciones no violentas) y la confrontación creativa para exponer y
encontrar soluciones a los problemas ambientales globales. Greenpeace
nació en 1971 cuando Estados Unidos anunció la realización de ensayos
nucleares en la isla de Amchitka, Alaska.
Luego, en 1975 inició la campaña para proteger a las ballenas de la caza
industrial. La ONG llega a Chile en 1993 y desde entonces ha estado
trabajando en campañas destinadas a proteger los recursos naturales y el
medioambiente del país. Greenpeace “no es un títere, no es payaso, es
una organización que trabaja sus campañas”, sostiene Herrera a
El Ciudadano.
Por estos días, el líder ambientalista, busca la fórmula para que se
decrete el Santuario Antártico de grandes cetáceos “como una medida que
nazca de la Comisión Ballenera Internacional (CBI)”. La CBI se reunió,
para debatir sobre delfines y ballenas, desde el 23 de mayo en nuestro
país en un clima de controversia entre países conservacionistas
(Argentina, Belice, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala,
México, Nicaragua, Panamá, Perú, y Uruguay) y aquellos que
históricamente han sido partidarios de reabrir la caza comercial de la
ballena, encabezados por Japón, Islandia y Noruega.
-¿En qué consistió el operativo donde ustedes encontraron carne de
ballena?
-Durante el verano chileno, uno de los barcos Greenpeace, El Esperanza,
estuvo tras la mal denominada ‘caza científica’, intentando parar la
caza de ballena. De hecho, logramos que por lo menos en 2 semanas, esta
caza no se haya realizado, y volvimos a nuestra oficina con la sensación
de que la tarea no estaba totalmente cumplida. Por un tema de capacidad
de la organización, de dinero y de apoyo, nos faltaba otro salto que era
realmente denunciar in fraganti la cacería de ballenas. Pero más que
eso, la comercialización ilegal.
Teníamos antecedentes de eso, entonces se hace una investigación, que
dura aproximadamente 5 meses, con un equipo especializado que se dedica
a ello. Empiezan a conversar con gente, con los centros de investigación
y con personas ligadas con la comercialización de las ballenas y se
empieza a desencadenar una línea de contrabando sobre la que nosotros
estábamos bien escépticos. Porque como en esto andaba el instituto de
investigación japonés, significaba que aquí estaba metido el gobierno
hasta las patas.
Entonces al final se comprobó que existían miembros de la tripulación,
tripulantes activos, que sacaban la carne de ballena, la blanqueaban y
la comercializaban en el mercado japonés, sabiendo que 1 Kg. de ballena
costaba alrededor de $50.000. Tomando en consideración que las ballenas
pesan toneladas, es fácil calcular la cantidad de plata que hay metida.
Se reportó esto. Lo hicimos público y se generó una gran conmoción
mundial, porque estamos ad portas de la I.W.C (International Whaling
Commission por sus siglas en inglés o Comisión Ballenera Internacional),
que es la instancia internacional donde se definen las cuotas de
ballenas, donde se habla cerca de los santuarios de ballenas y acerca de
los problemas relacionados. El gobierno japonés se ha comprometido a
desarrollar una investigación minuciosa que permita establecer y aclarar
estos hechos.
-¿De qué forma participará Greenpeace Chile? ¿Qué rol va a jugar
en esta instancia?
-El rol que está teniendo la organización, porque nosotros hablamos como
Greenpeace y no tanto como Greenpeace Chile, es apostar a una cosa muy
concreta que es decretar el Santuario Antártico (que abarcaría desde
Ecuador hasta el paralelo 60 en la Antártica) como una medida que nazca
de la Comisión Ballenera Internacional. Existe un encuentro de países
donde está metido Argentina, Brasil, Chile que se llama la Convención de
Buenos Aires y que es como una “pata aledaña” a la Comisión Ballenera
Internacional. Ellos acordaron desarrollar mecanismos de protección a
las ballenas. Uno de esos tiene que ser, por ejemplo, crear un santuario
en aguas del Pacífico y otro en aguas del Atlántico. El de aguas del
Pacífico se votó hace unos 10 años atrás y ahora vamos por uno en aguas
del Ártico Sur.
-¿Con cuántos santuarios contamos en el mundo?
-En este momento, aparte de otros que tienen algunos países como Costa
Rica, a nivel de la Comisión Ballenera Internacional, tenemos 2 grandes
que son el Santuario Pacifico Sur y el Antártico. Falta el que te decía,
que estamos nosotros apuntando a que se establezca.
-Sebastián Piñera tiene tierras en Chiloé, como el ParqueTantauco y se
ha mostrado interesado en el Santuario ¿Ha existido algún trabajo o
conversación con él?
-Ninguna. Lo que pasa es que no hemos tenido trabajo conjunto. Me
presenté una vez y fueron pocos los minutos que logré estar con él. Fue
el año pasado. O sea nos presentamos, yo le dije en que estábamos
trabajando y me cortó. Hay un tema de independencia política de la
organización.
“MONOPOLIO ENCABRONADO”
-¿Cuál es la posición de Greenpeace frente al tema nuclear?
-Me atrevería a decir que es una las campañas de Greenpeace con la
posición más intransigente. Nuestro argumento es ‘No a la energía
nuclear’ por varias razones. La principal tiene que ver con que aún no
está solucionado el tema de los desechos. Por lo tanto para nosotros es
un tipo de energía insustentable. Uno no puede propiciar una energía,
pensando que va a hacer mal a la gente, independientemente que los
desechos queden encapsulados a miles de Kms. bajo la tierra…Eso no
importa. Por otro lado, nosotros pensamos que es una industria insegura.
Mira lo que pasó en Chaitén, no se sabe si van a venir futuras
erupciones de volcanes. Entonces es algo realmente ilógico. Se vive una
percepción de corto plazo surgida de la mal denominada ‘crisis
energética’. En mi opinión, no creo que sea tan así, creo que si bien se
cometió un error político a nivel de gobierno en términos de depender de
una sola matriz. Creo que hay otras instancias que le pueden hacer el
peso.
¿Por qué digo que es una mala política de abrirse a este tipo de
energía? Uno, porque se desconoce el potencial que tiene Chile acerca de
las energías renovables, que es amplio y extenso y se tiene que
estudiar. Y otro porque, comparativamente en términos de costo, hay
fuentes naturales que nosotros tenemos y que las estamos
desaprovechando. Fíjate que en los mensajes que dio la Presidenta estaba
hablando de abrir 2 centros de fuentes energéticas. Uno en Quintero y
había otro más, que no recuerdo, pero que serán proyectos que se
conectan al sistema interconectado. ¿Para qué queremos más energía? Más
energía para una empresa que se llama Endesa que está lucrando con
nosotros y tiene el 80 % de los derechos de aguas. Obviamente es el
monopolio encabronado y, perdona aquí la expresión. Pero bueno, lo
permite la legislación chilena y los políticos.
-Se habla siempre de rencillas entre ONGs y grupos ambientalistas ¿Se ha
superado, están más unidos? ¿Qué te gustaría que sucediera en esta
fauna?
-Yo no soy muy amigo de las ONGs, en general. Greenpeace tiene una
característica que la hace distinguida de las otras ONGs y es que tiene
total y absoluta independencia política y económica. Entonces nosotros
no dependemos de proyectos para estar funcionando ni de donaciones,
menos de los proyectos de la CORFO, ni del gobierno y menos de los
partidos políticos. Nosotros tenemos una posición pública, sobre
conflictos, de problemas que creemos que la gente debería saber y el
gobierno debería solucionar. Creo que hay instancias de trabajo
colectivo con las ONGs que están andando bien. Una de ellas es el
Consejo de Defensa por la Patagonia, que reúne a más de 40 profesionales
ambientalistas que se oponen a las hidrocentrales de Aysén. Creo que ha
sido efectivo el trabajo que se ha hecho.
Hay cierta culpa de las mismas ONGs, cada uno tiene algo que aportar y
algo que decir y a veces es ahí donde falta definiciones en sus roles.
Yo no entiendo al Instituto de Ecología Política. No generan argumentos
técnicos como la fundación Terram, no establecen redes de alianza a
nivel más político como lo hace Chile Sustentable. Vamos con una
propuesta, una solución, vamos siempre con una carta. Pasa que a lo
mejor sus directores no han entendido su rol. Un caso clave es el de
Oceana de Marcel Claude. En algún momento, ahí no sé qué pasó, pero
parece que no se entendió el rol de Oceana.
-¿Cuál es su trabajo en las regiones del país?
-Tenemos 5 grupos voluntarios. Uno de ellos más activo que otros
dependiendo las campañas que tenemos. En estos momentos, estamos en
Valparaíso, en Concepción, en Temuco y en Santiago. Y hay un grupo de
voluntarios de acuerdo a las disposiciones de la organización y ellos
realizan más que nada un trabajo de difusión de nuestras campañas.
-¿Y tienen 6 mil socios?
-6.500
-¿Tienen alguna proyección de aquí al 2010?
-No. No trabajamos con alguna proyección de desarrollo. Pero la verdad
es que si me preguntas a mí, me gustaría llegar al doble. Eso se va
construyendo de a poco. Con nuestras campañas, con nuestro trabajo, con
el equipo. Yo cuando llegué, la organización tenía 4.700 socios.
-Ustedes hacen un trabajo con campañas a nivel internacional. ¿Qué
autonomía tiene Greenpeace Chile para llevar a cabo campañas locales?
-Nosotros tenemos la tarea diaria de que las campañas globales aterricen
a la realidad nacional. Pero tampoco tan desconectados, es complejo. Hoy
se está peleando fuertemente por detener la extinción del oso en los
bosques boreales de Canadá. Están todas las organizaciones metidas en
eso, pero qué tienen que ver los osos canadienses por acá. Probablemente
van a decir ‘bien, buena onda’, pero fue distinto con el tema de las
ballenas donde si hemos visto una identificación de las personas con el
problema. ¿Qué más estamos haciendo? Estamos trabajando principalmente
con el tema de la producción limpia para el sector de la celulosa y el
papel.
Nosotros vemos que hay un poco de contaminación que llega desde los ríos
y que se va directo al mar. Nosotros quisiéramos que hubiera una línea
de producción limpia, un cambio de switch, una mentalidad en estas
empresas para que pudieran adoptar una producción limpia. ¿Y qué
significa producción limpia? Se trata de una declaración de principios
donde todos tengamos acuerdo y que todos estemos dispuestos a hacer. Y
en fin, llegar acuerdo sobre cuál es la mejor tecnología porque,
probablemente, ellos tengan buena tecnología pero que les cuesta muy
caro.
-¿Entonces son campañas globales que las tratan de adaptar a nivel
local?
-Sí. Las atravesamos a nivel nacional.
-Pero aquí no se manifiestan sobre algunos conflictos locales como Alto
Maipo...
-Es un tema que nosotros recibimos a diario. La última es el tema de
Chaitén, donde la gente nos preguntaba ‘¿Y ustedes que están haciendo,
por qué no agarran a un grupo de personas a tratar de salvar los
animales que están en Chaitén? Uno lo primero que tiene que hacer, es
pasar esto por el filtro de la organización. ¿Trabajamos con animales
domésticos? No. Por lo tanto si ayudamos tendría que ser una ayuda de
tipo país, una ayuda humanitaria, una ayuda en la cual nosotros
podríamos de alguna manera sumarnos.
Pero me llama la atención que mucha gente quería que Greenpeace fuera
arriba de un zodiac, con un cartel a protestar para que sacaran los
perros, y no ayudar. Greenpeace no es un títere, eso lo he dejado claro
en todas las instancias de discusión. No es un títere, no es payaso,
Greenpeace es una organización que trabaja sus campañas. Ahora si
podemos ayudar, no hay ningún problema.
Yo sé que la gente del Maipo puede haberse preguntado ‘bueno, y ustedes
que están en oposición a las represas en Patagonia ¿qué pasa con lo de
acá?’. Nuestra posición es muy simple: Greenpeace no está en contra de
todas las hidroeléctricas. Greenpeace no está en contra de las centrales
de paso, Greenpeace cree que respetando la biodiversidad se puede
generar energía. Ahora el tema es que Greenpeace cree que eso se tiene
que hacer bien y de manera sustentable. ¿Cómo? A través de una política
de ordenamiento territorial o a través de una política de cuenca. ¿Está
en contra de las megacentrales? Sí. ¿Por qué? Porque son megacentrales y
su impacto es sustancial /
AZ
* Especial de
www.elciudadano.cl
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