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TESTIMONIO DE ROBERTO PAINEMIL |
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"Me golpearon y amenazaron a mi
madre... no pude más de pánico" |
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La declaración de Painemil, hecha en mapudungun con algunas palabras
(los insultos) en español, fue traducida por dos intérpretes
validados ante el tribunal. Dos frases fueron una constante en la
declaración formulada por Painemil: "No me creyeron" y
"Tenía pánico, mucho miedo y ya no supe más". Comunero dejó en
evidencia el irregular procesamiento que los afecta con el dirigente
Héctor Llaitul, de la CAM. |
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Por
Lucía SEPÚLVEDA
I
Martes 10 de Junio de 2008 |
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Juicio Oral contra mapuches. |
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Foto Gentileza Prensa Humanista. |
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Párrafos |
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La declaración de Painemil, hecha en mapudungun con algunas
palabras (los insultos) en español, fue traducida por dos
intérpretes validados ante el tribunal. Dos frases fueron una
constante en la declaración formulada por Painemil el 9 de
junio: "No me creyeron" y "tenía pánico, mucho miedo y ya no
supe más". Comunero dejó en evidencia el irregular
procesamiento que los afecta con el dirigente Héctor Llaitul. |
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Venciendo el amedrentamiento, este lunes se presentaron
asimismo a declarar ante el tribunal varios miembros de la
familia que acogió a Llaitul en Navidad de 2006 en Labranza y
Oscar Coñuepan Calfin, ex marido de Ximena Galleguillos,
quienes aseguraron al tribunal que en la noche del 25 y
también el día 24, Héctor Llaitul había permanecido en el
hogar de Galleguillos. |
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TEMUKO
/ Roberto Painemil Parra, comunero mapuche acusado en el juicio oral que
se está desarrollando en Temuko por supuesta autoría del incendio de una
maquinaria de la Forestal Mininco, dio a conocer la versión completa de
los hechos ocurridos al atardecer del día 25 y el 26 de diciembre de
2006, fundamentalmente la feroz golpiza que recibió de manos de
carabineros luego de ser detenido (horas antes de la quema) por civiles
que lo hicieron arrodillarse acusándolo de ser ladrón de ganado.
El síndrome del torturado era visible en el declarante: se le quebró la
voz al recordar su paso por el calabozo y el patio de un recinto que no
pudo identificar, (pero que se estima es el retén de Cholchol pues estos
carabineros lo condujeron después a Nueva Imperial para ser
formalizado). Debió tomar agua, y repetía que "tenía miedo, mucho miedo,
me torcieron los brazos, me daban patadas y golpes en el trasero, en el
pecho, estaba descalzo, me mostraron una máquina con cables y me
preguntaban si yo entendía qué era eso, yo no sabía ni qué hora era ni
qué día, mi familia dijo que era mediodía cuando me llevaron a la
fiscalía" y frecuentemente a las preguntas respondía que no podía
recordar más.
También explicó que había un "bueno" que le aconsejaba que hablara y que
entonces saldría de inmediato en libertad, y que otra persona lo filmaba
y fotografiaba. Detalló las amenazas contra su madre que lo indujeron a
autoinculparse del incendio y a sindicar a Héctor Llaitul –que está
siendo juzgado junto a él- como autor del atentado. Afirmó que no fue
examinado por un médico antes del control de detención porque le dijeron
que él no tenía derecho a defensa ni a nada, agregando que el Fiscal
Moya y los carabineros lo instaban a mantener el "trato" hecho bajo
tortura. Las palabras de Moya que repitió Painemil en el tribunal,
mirando a ese Fiscal, presente en el juicio, eran: "Estai sonado huevón
porque encontraron las armas en tu casa; firma no más".
La declaración de Painemil, hecha en mapudungun con algunas palabras
(los insultos) en español, fue traducida por dos intérpretes validados
ante el tribunal. Dos frases fueron una constante en la declaración
formulada por Painemil el lunes 9 de junio: "No me creyeron" y "tenía pánico,
mucho miedo y ya no supe más". Se refería a que al ser detenido por
primera vez, mientras lo tenían de rodillas y lo insultaban gritándole
"indio ladrón", intentó sin éxito explicar al grupo de la junta de
vigilancia – paramilitares que actúan contra el abigeato en la comuna-
que su vecino Sergio Trancal lo había contratado para que lo condujera
donde una machi del sector de Chonchol.
A la salida de la comuna de Padre Las Casas, dos personas les hicieron
dedo y con la venia de Trancal, subieron a la camioneta, compraron
cerveza y se mantuvieron en el vehículo, subiendo y bajando del mismo
"para beber o ir al baño", hasta llegar al sector donde ocurrieron los
hechos. Los dos desconocidos se bajaron junto a Trancal. Mientras
Painemil esperaba a su vecino –que no regresó nunca- un grupo de hombres
que llevaban sus caras cubiertas y uno de los cuales portaba un arma
corta, se subieron a la camioneta y lo obligaron a continuar viaje con
ellos, dejando luego de copiloto de la camioneta al hombre armado.
Comentando estos hechos el ex Juez Juan Guzmán había declarado
anteriormente a la prensa: "Roberto Painemil Parra cayó como un zorzal,
fue engañado y llevado a este sector por personas interesadas. Estoy
convencido además que las personas de la junta de vigilancia le preparan
todo el terreno para que posteriormente le sean colocadas dos armas de
fuego, una perteneciente a un suboficial de la Fuerza Aérea, otra
perteneciente a un carabinero, respecto de la cual jamás hubo denuncia,
después se le pusieron dos celulares, de los cuales dos pertenecen a
carabineros, es bien curioso".
El equipo defensor, que integran también los abogados Juan Enrique
Prieto y Pablo Ortega han calificado la acusación como "un montaje". El
Ministerio Público,y hasta poco tiempo atrás, también el gobierno a
través de la intendencia regional, imputa a Painemil y a Llaitul –este
último dirigente de la Coordinadora Arauco-Malleco la comisión del
delito de incendio de maquinaria forestal y de 0.74 hectáreas de terreno
del fundo Las Praderas de la comuna de Chol Chol, administrado por la
forestal Mininco, hechos ocurridos el 25 de diciembre de 2006. Se les
imputa además el porte ilegal de armas de fuego, pidiéndose una condena
de entre cinco a diez años de prisión.
La defensa de Roberto Painemil presentó como testigo a una vecina del
sector, Norma Parra Sandoval, quien sostuvo que el imputado había estado
trabajando en su casa arreglando un galpón los días 18, 19 y 20 de
diciembre en que testigos de la Fiscalía habían asegurado que había sido
visto por Cholchol. También atestiguaron los hermanos de Painemil,
Sergio y Verónica, y su padre, Alfredo Painemil quienes relataron los
dos violentos allanamientos que sufrió el hogar de Painemil mientras su
progenitor estaba en Imperial en la mañana del 26 de diciembre
averiguando junto a Sergio qué había ocurrido.
El padre de Painemil se manifestó desolado por no haber podido declarar
en mapudungun puesto que ya no estaban en la sala los traductores,
explicó que en castellano él se pone más nervioso y le cuesta hilvanar
su discurso, y por eso olvidó que su señora le contó que le hicieron
firmar un papel de conformidad por el allanamiento en circunstancias que
ella no sabe leer ni escribir. Alfredo Painemil, agricultor, al regresar
a su hogar vio los destrozos en ventanas y puertas, un catre roto y
también denunció al tribunal que la fuerza policial le robó $380.000, se
llevaron un computador nuevo de su hija y joyas de oro y negó
enfáticamente que en su casa hubiese habido armas.
Su hijo Sergio reforzó ese relato y agregó que desde ese día está siendo
permanentemente amedrentado y por las noches carabineros apostados cerca
de su casa hacen disparos sumiendo a su hogar en el temor y la
indignación. Verónica relató que llegó a casa de su madre desde Temuco
justo cuando unos 50 carabineros abandonaban el lugar negándose a darle
ninguna explicación sobre el robo del computador y lo que había sucedido
en su hogar. Para la familia, Roberto destaca en el desempeño de su
trabajo tanto en la agricultura como en sus tareas como carpintero y
artesano y por ser muy solidario con los vecinos a quienes suele
trasladar en camioneta sólo cobrando el precio de la bencina.
Sergio, su hermano, dijo a los jueces que esto era "todo un invento no
más". También compareció ante el tribunal Karina González, antropóloga
que conoció la denuncia de tortura de Roberto Painemil en enero de 2007,
a pocas semanas de ocurridos los hechos y los describió en forma similar
al relato del comunero, asegurando que en esos momentos no se tomó
acción legal al respecto debido a que la familia estaba muy atemorizada.
Amedrentamiento en Labranza
Venciendo el amedrentamiento, este lunes se presentaron asimismo a
declarar ante el tribunal varios miembros de la familia que acogió a
Llaitul en Navidad de 2006 en Labranza y Oscar Coñuepan Calfin, ex
marido de Ximena Galleguillos, quienes aseguraron al tribunal que en la
noche del 25 y también el día 24, Héctor Llaitul había permanecido en el
hogar de Ximena Galleguillos, donde ya se encontraban Nano y Lautaro,
hijos del imputado. La fiscalía intentó en todo momento desacreditar a
los y las testigos, por ejemplo pidiendo a Coñuepan que dijera al
tribunal si había sido condenado alguna vez.
El testigo sonrió y –ante la algazara de la sala- respondió que sí, que
tenía una condena por haber robado chocolate en un supermercado. Cuatro
días atrás, el 5 de junio Oscar Coñuepan y Ximena Galleguillos habían
presentado en la Corte de Apelaciones de Temuco un recurso de amparo
contra la policía de investigaciones por seguirlos hasta su domicilio en
Labranza luego del juicio y darles la burda explicación de que lo hacían
porque el lugar era "refugio de delincuentes muy peligrosos". Mañana
continuará el juicio y deberá declarar la madre de Painemil, la señora
Lucía Parra Sandoval que requiere la presencia de los intérpretes hoy
ausentes.
La solidez de los testigos de la defensa y su impecabilidad ha
contrastado con los errores y contradicciones que han evidenciado los
testimonios de los testigos aportados por la fiscalía, todos
carabineros. Interrogada sobre esa condición cuando abandonaba la sala,
la fiscal Vania Arancibia se negó a responder la pregunta acerca de la
peculiaridad de un juicio que hasta hace poco era patrocinado por el
gobierno y en el cual son los carabineros los únicos que aportan
"pruebas" contra los imputados.
El tribunal y las machis
Un miembro del Tribunal recibió toda un pequeña clase de parte de
Alfredo Painemil respecto de por qué una persona visita a una machi. La
acusación había señalado que en Cholchol no había machi. El padre de
Roberto Painemil, don Alfredo, se encargó de averiguar lo contrario e
informó al juez que la machi no sólo existe sino participa en el
programa de Medicina Intercultural del hospital de Nueva Imperial, se
llama María Cayul y desde luego atiende la mayor parte del tiempo en su
domicilio.
El comunero mapuche debió explicar al tribunal que hay diferentes tipos
de machi, unas más calificadas que otras y según eso son escogidas por
las personas, ya que se le había preguntado por qué iban a ir a buscar
una machi a otro lado si en Tres Cerros, donde habita Painemil, también
hay machi. Saludable es el interés por la cultura mapuche mostrado por
uno de los 3 magistrados del tribunal oral, que mañana profundizará su
conocimiento sobre el tema pues declarará la machi Sonia Cheuque Aedo.
Una querella criminal había presentado el Observatorio de Derechos
Indígenas el 15 de enero de 2007 contra todos quienes resulten
responsables del delito de daños y ultrajes, durante el allanamiento
realizado el 26 de diciembre del año 2006 en el domicilio de la Machi
Sonia Cheuque Aedo, ubicado en la comunidad Yeupeko (Vilcún), sector
Tres Piedras, comuna de Padre las Casas. El allanamiento policial fue
ordenado por la jueza de Nueva Imperial Vania Arancibia en el marco de
esa investigación, pues la camioneta en que Roberto Painemil transportó
a su vecino y compañía, era precisamente de la machi Sonia Cheuque.
Destrucción de un rehue
En la querella se denuncia que el rehue (altar hecho con ramas, al aire
libre) de la machi resultó completamente destruido, lo que a juicio de
los afectados y del Observatorio constituye un atentado grave a los
símbolos culturales del pueblo mapuche y vulnera su derecho a la
libertad de conciencia. "La destrucción del rehue se produjo porque a
juicio de los efectivos policiales podrían existir armas o artefactos
explosivos ocultos en medio de las 'ramas`, lo cual resulta una burla y
un acto aberrante que debe ser condenado por todos los sectores de la
sociedad".
A las familias afectadas en ningún momento se les exhibió la orden de
allanamiento. Carabineros interrogó allí ilegalmente a una menor de 5
años de edad, vulnerándose con ello todos los derechos que protegen a
los menores, provocando con ello un trauma psicológico en la niña, que
por falta de recursos no ha recibido tratamiento médico adecuado. La
querella fue presentada por Richard Caifal Piutrin y el abogado Antonio
Collados Sariego, del Observatorio y los hechos sin duda serán relatados
mañana al tribunal, mostrando el clima de militarización que imperó
desde entonces en el sector y que describió a esta periodista la familia
Painemil Sandoval al salir del tribunal, manifestando su esperanza que
ahora pueda haber justicia.
Para ellos su defensor público, Jaime López, nada hizo, sólo pedirles
que esperaran por falta de pruebas a favor de Roberto, "así es como mi
hijo lleva casi dos años en la cárcel", dijo afligida su madre, quien
confiesa que no puede comer tranquila y ha debido tratarse en el
hospital por la angustia que deriva de esta situación." Todos se sienten
reconfortados por el aporte del equipo de abogados de derechos humanos,
que según creen, está permitiendo un vuelco en la historia / AZ
* Periodista, Colaboradora de
Azkintuwe.
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www.periodismosanador.blogspot.com
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