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FOTO DE PABLO DÍAZ. |
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En entrevista exclusiva con Clarín.cl,
Wladimir Painemal, subdirector de Azkintuwe, hace una primera valoración
del terremoto; analiza el legado de la Concertación y la sistemática
violación de los derechos humanos; vaticina el nuevo maltrato que
recibirá la comunidad mapuche con Piñera; habla de los suplementos
culturales de AZ, y sobre el Bicentenario opina: “La naturaleza le ha
pasado la cuenta al gobierno. Toda la parafernalia preparada para el
efecto Bicentenario no podrá ser desplegada a plenitud. De todas formas
la catástrofe es terreno fértil para la uniformidad cultural-nacional,
‘Chile ayuda a Chile’ y ‘Fuerza Chile’, esa campaña conlleva un intento
por asimilarnos a una identidad nacional de la cual no fuimos creadores,
ni participes”.
- ¿Cuál es la prioridad en la cobertura de Azkintuwe después del
terremoto en territorio mapuche?
Por ahora nos estamos organizando
para cubrir la información de lo que sucedió con nuestra gente. Los
medios están publicando muy poco en relación a los daños provocados en
las comunidades y sabemos que tenemos un rol allí, difícil por
cierto, porque no contamos con medios para ayudar, ni para movilizarnos
por todo el territorio, pero también entendemos que nuestra plataforma
comunicacional está a disposición de nuestra gente y nuestro esfuerzo
entonces lo canalizaremos por ahí. Al mismo tiempo evaluamos los efectos
a largo plazo que tendrá esta catástrofe. Si los índices de desarrollo
en territorio mapuche son bajísimos en relación a la población no
mapuche, prevemos que esos índices pueden empeorar. Pero también sabemos
que nuestro pueblo tiene experiencia en este tipo de eventos,
especialmente las más antiguas generaciones que siempre se preocupan de
guardar cosas para los tiempos malos. Además de los resguardos que ellos
toman en relación al mar y la naturaleza.
- ¿Qué herencia deja la Concertación en Wallmapu?, ¿cuántos presos
políticos mapuches continúan tras las rejas?, ¿cuántos jóvenes mapuches
fueron asesinados por las fuerzas represivas del Estado?
La cifra a enero del año en curso,
era de 52 presos encarcelados en las regiones del Bío Bío, Araucanía y
Los Ríos, además de 22 procesados que están con medidas cautelares. En
muchos de los casos en los que han sido involucrados nuestros hermanos
el gobierno de la Concertación se ha hecho parte en el juicio, pidiendo
a los tribunales la aplicación de la legislación antiterrorista. Por otro lado, el gobierno de Bachelet se va dejando como recuerdo la
muerte en procesos de movilización a tres jóvenes mapuche, Alex Lemun,
Matías Catrileo y Julio Mendoza Collio. Lamentablemente sus casos fueron
vistos por la justicia militar, por lo que no hay -hasta el momento-
condenas justas para sus casos, los responsables quedan con sanciones
bajas en comparación a cualquier otro crimen. En cuanto a la política
indígena desarrollada por la Concertación me remito al análisis
efectuado por la destacada socióloga norteamericana Patricia Richards,
en entrevista con Azkintuwe. La autora plantea que aquí opera una lógica
perversa, donde se divide a los miembros de los pueblos indígenas entre
buenos y malos, así como detecta severas falencias en la ejecución de
los programas estatales, que en sus palabras vienen a ser una política de
desmovilización sin ningún tipo de seguimiento serio en cuanto a
impactos de largo plazo.
- ¿Esperan una arremetida con la llegada a la presidencia de la
extrema derecha chilena?, ¿qué vaticinio puedes hacer sobre la nueva
relación después del maltrato de la Concertación y la llegada de Piñera?
La actuación del Estado y los
gobiernos de Chile no han cambiado sustancialmente desde la creación de
la República. Por otro lado la sociedad mapuche presenta una
diversificación social que no ha sido atendida políticamente. La primera
afirmación es incontrarrestable, con una honrosa excepción que fue
derrotada en el año 1973, me refiero específicamente al gobierno de
Salvador Allende, valorado por los mapuche al impulsar una política de expropiación de
las tierras usurpadas. Sin embargo tanto éste como otros gobiernos
impulsaron y promovieron el asistencialismo y paternalismo de Estado,
que en el caso del gobierno de la Unidad Popular también era un
paternalismo ideológico. No me voy a referir a la dictadura militar, que
fue un período complejo para la sociedad mapuche y una de las épocas más
activas en la organización combativa, sobretodo a partir del año 1978. Los gobiernos
de la Concertación modernizaron el asistencialismo bajo un modelo
económico neoliberal, la idea era invertir recursos sin ningún tipo de
seguimiento con el objetivo de desmovilizar y mantener un capital de
votos cautivos.
Un gobierno de derecha no cambiará el curso de las políticas públicas en
forma sustantiva pues van a seguir bajo la égida del modelo neoliberal,
incluida la política dirigida hacia los pueblos indígenas. Es posible
que aprovechen la coyuntura del déficit fiscal dejada por la
Concertación, además de la política de shock que implementarán en
relación al desastre dejado por el terremoto. Aquí recojo lo planteado
por la intelectual Naomi Klein, cuando habla del “capitalismo del
desastre”, caldo de cultivo para el capitalismo más exacerbado. Ella
plantea que donde prime el temor, pánico e incertidumbre es el espacio
ideal para la aplicación de políticas que menoscaben los derechos de la
gente.
En este sentido podemos augurar condiciones más difíciles para la
consecución de nuestros derechos, lo que se espera de un gobierno de
derecha es la acentuación de la criminalización de la protesta basado
en su lógica de lucha contra la delincuencia; pero colocado en un
contexto histórico global, esto no debiera constituir una novedad para
la sociedad mapuche.
Por otro lado, entendemos que la sociedad mapuche
va mucho mas allá de lo que hoy conocemos como "movimiento", por cuanto
existe una diversificación social y económica que está comenzando a
crecer.
La comunidad mapuche contiene una serie de sectores sociales que
mantienen un bajo perfil político, que no están necesariamente
convencidos de la estrategia de recuperación de tierras por la vía de la
ocupación, ellos están optando por el mercado desde su visión e
interpretación del fenómeno. Podemos hablar de actores que se mueven en
el mundo de la ganadería, un tipo de economía que tiene raigambre
histórica en la sociedad mapuche, en la entrega de servicios,
en el etnoturismo, la horticultura intensiva, entre otros, que lentamente irá
desembocando en una estratificación social al interior de nuestra
propia sociedad. Este sector es permeable a un discurso que los alienta a
seguir por esa senda del “emprendimiento”. Dejo en claro que no estoy
emitiendo un juicio de valor al decir esto, solo estoy definiendo un hecho de
realidad a partir del conocimiento que tengo de nuestra sociedad.
- Bachelet hizo una pudorosa petición de perdón en nombre del
Estado, durante la ceremonia de repatriación de los 5 indígenas kawéskar,
secuestrados en Europa a finales del siglo XIX, sin embargo, la
presidenta nunca cumplió su palabra de “no aplicar la Ley
Antiterrorista”; ¿el siguiente “mea culpa” del Estado vendrá hasta
dentro de dos siglos?, ¿se trata de un Estado de lento aprendizaje?
Los casos en que el Estado ha
reconocido culpas o ha pedido perdón por su actuación son escasos en la
historia de Chile. El caso más emblemático ha sido el reconocimiento a
las atrocidades cometidas por el Estado en el marco de la dictadura
militar de los años 70 y 80. Desde mi punto de vista hay una lógica y
es que se pide perdón cuando la presión internacional -o interna-
alcanza un grado superior de visibilidad o movilización; o en caso
contrario, cuando los actores involucrados están en una situación de
debilidad tal que el reconocimiento de “disculpas” -eso fue lo que pidió
Bachelet- no va a implicar mayor peligro. Es fácil políticamente pedirle
disculpas a los Kawéskar cuando su población no asciende a más de 40
miembros y están próximos a desaparecer.
Eso significa que mientras los mapuches tengan un mínimo poder de
movilización y planteen demandas de reconocimiento político, constituyen
un peligro para la sociedad construida y amansada bajo la dictadura,
pues es posible que ese ejemplo “contagie” a otros sectores. Y cuando
digo “contagio” estoy aludiendo al imaginario de “país-cuerpo” que tiene
la elite política del país, en tanto cualquier tipo de conflicto social
es tratado como enfermedad, no como una salida. Por último diré que
Chile no está preparado aún para asumir sus quiebres, no tiene cómo
hacerlo. Esa sociedad vive con una mordaza desde 1973, así cuando hay
catástrofes, partidos de fútbol o alcohol, logra hacer una catarsis
pública. Los mapuches estamos sobre una de esas fracturas, llevamos años
esperando en liberar su energía pero mientras más demore Chile en
asumir esta deuda moral y material, más complejo se pondrá el escenario.
- Ante la parafernalia y el patético show-business del
Bicentenario chileno, ¿qué tipo de información a contracorriente
publicarán en Azkintuwe?
Este año será de grandes desafíos
para nosotros, pues en términos comunicacionales nos corresponde
canalizar ideas, opiniones, análisis y reportajes en torno a esta
celebración nacionalista chilena. Sin embargo, como ya sabe todo el
mundo la naturaleza le ha pasado la cuenta al gobierno y al Estado de
Chile. Toda la parafernalia preparada para el efecto Bicentenario no
podrá ser desplegada a plenitud. De todas formas la catástrofe es
terreno fértil para la uniformidad cultural-nacional, “Chile ayuda a
Chile” y “Fuerza Chile”, toda esa campaña conlleva un intento por
asimilarnos nuevamente a una identidad nacional de la cual no fuimos
creadores, ni participes. El papel de Azkintuwe entonces no es hacer una
campaña en contra, esto no tiene que ver con enfrentar una identidad con
otra o fortalecer nuestra identidad en desmedro de otra, al contrario.
Lo que buscamos es perfilar de mejor forma nuestra configuración
nacional como mapuche y eso por medio de las herramientas que nos da el
periodismo escrito.
- Han lanzado dos nuevos suplementos: Zapilkan y Yekintun; antes
editaban AZ domingo, ¿por qué decidieron expandir la línea editorial de
lo informativo a lo cultural, literario y cinematográfico?
Principalmente fue por dos motivos.
El primero es el creciente número de iniciativas artístico-culturales y
creaciones audiovisuales que se encuentran fuera de la agenda de los
medios de comunicación oficial. Estas iniciativas no tienen la misma
cobertura que tiene la lucha por la tierra, que asocia lo mapuche a
pequeños grupos de campesinos fuera de la ley, negando el carácter de
pueblo que tiene el proceso y al mismo tiempo invisibilizando la
importante creatividad cultural que tiene en su seno. También asumimos
una falencia nuestra en la cobertura brindada a las manifestaciones
culturales como la poesía, la música, la escritura; lo cultural aparecía
en una página de nuestro medio pues entendíamos que había interés de
parte de nuestros lectores por conocer aspectos culturales de nuestro
pueblo. Con este suplemento le damos el espacio que merece. Lentamente
hemos ido entendiendo que estamos en presencia de una lucha nacional
mapuche, lo cual significa un cambio importante en la manera en que nos
pensamos como pueblo. En este sentido podemos interpretar la aparición
de Zapilkan y de Yekintun que amplía nuestra mirada y la de nuestros
lectores a la diversidad de temas que nos cruzan como sociedad.
El segundo motivo es estrictamente administrativo. El Estado de Chile
tiene una gama de fondos de cultura al cual acceden un número importante
de asociaciones, comunidades y grupos artísticos en general para
desarrollar sus actividades. En la etapa anterior de Azkintuwe
interpretamos el rol de esos fondos desde un sesgo ideológico, en tanto
estructura estatal colonial. Sin embargo, observamos que nuestra gente
está menos sobre-ideologizada -no ve los fantasmas que veíamos
nosotros-, y es mucho más pragmática en sus decisiones. Entendimos
también que el acceso a esos fondos dice mucho respecto de la lucha que
llevaron a cabo las organizaciones en la década de los años 1970 a la
década de 1980, cuando se planteaba demandas al Estado, enriquecida
posteriormente con la aparición de la política publica dirigida hacia
los pueblos indígenas en la década de los 90. Es decir, esos fondos
están ahí, permite ejercer el derecho a la cultura como derecho humano y
las podemos orientar respecto de nuestros objetivos como pueblo.
No estamos negando la existencia del Estado chileno y la vinculación que
nuestras organizaciones tienen con él. Es más, creemos que el Estado
tiene un rol que cumplir en cuanto al apoyo económico a iniciativas
planteadas por nosotros como pueblo. Quisiéramos que fueran más los
recursos invertidos, mas pertinente los instrumentos de la política,
pero eso esta fuera de nuestro alcance inmediato.
- ¿Cuántos suplementos sobre Cine indígena habían explorado antes
de editar Yekintun?, hemos visto varios documentales de denuncia, pero
¿habría lugar para analizar cine de ficción con la participación de
temáticas y actores indígenas?, ¿o sólo habrá espacio para el documental
de corte histórico y contestatario?
Buscamos experiencias de revistas,
suplementos u otros tipos de formato mediático donde la temática central
fuera el cine indígena. Lamentablemente no encontramos experiencias
indígenas, sí experiencias de diversos medios en relación al cine en
general. Estos ejemplos nos dieron algunas pistas para la edición del
Yekintun. Anterior a la experiencia de Yekintun, mantuvimos contacto con
la Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de Pueblos
Indígenas (CLACPI), de quienes aprendimos mucho respecto de experiencias
de cine indígena. Quizás uno de los motivos también para que este
suplemento apareciera fue dicho contacto. En el marco de esta red pudimos conocer las
experiencias no sólo desde el ámbito del documental contestatario e
histórico, sino también de los docu-ficción, experiencia de cine
novedosa, pues es otra forma de dar cuenta de la realidad que viven los
pueblos indígenas en el continente. Es más, comenzamos a incorporar
crítica de cine oficial, porque este tipo de industria ha construido
imágenes de nosotros como pueblos que distan mucho de la realidad. Así
han aparecido artículos sobre 2012 o Avatar, el último éxito de cine de
James Cameron.
- ¿A qué conclusiones llegan en Azkintuwe sobre la Constitución
del Estado Pluricultural de Bolivia y la revolución desde La Paz?, ¿qué
elementos podrían retomarse en Chile al derogar la Constitución Política
de Pinochet?
Los alcances que tendrá en los
movimientos indígenas del continente la llegada de Evo Morales son
inconmensurables. Lo que voy a decir no es una conclusión, sino una
primera aproximación a un caso que marcará, un antes y un después en el
continente. Un primer elemento interesante a conocer y difundir es la
forma en que el movimiento indígena en Bolivia llega al convencimiento
de hacerse parte del poder de Estado y con éxito. Esto rompe con la
lógica contestataria de muchas organizaciones que sólo ven en el Estado
un ente al cual exigir sus demandas y reivindicaciones, pero no su
apropiación. Otro elemento a conocer es el rico debate de ideas que se
esta produciendo al interior del movimiento y de la sociedad boliviana
en su conjunto. Evo Morales no sólo tuvo que convencer a su gente para
que votaran por él y su organización, sino también a mucha gente no
indígena que confía en su apuesta de gobierno. Por ultimo, atreverse a
sacar lecciones y aprendizajes del proceso boliviano, mas allá de las
obvias diferencias que existen entre Bolivia y Chile.
Coincidimos en que la situación que viven los pueblos originarios en
Chile dista mucho de lo que sucede en otros países. Todavía en Chile el
movimiento indígena no tiene vocación de poder, le basta con conseguir
beneficios sociales para mantener sus bases contentas y que conste que
no los estoy responsabilizando de ello, pues esto tiene que ver con la
configuración de la sociedad chilena y mapuche en su conjunto. Es
difícil hacer un buen alcance respecto de que elementos podríamos tomar.
A lo que apostamos desde el periódico es que nuestra gente conozca ese
proceso, lo valore en su significado y saque sus propias conclusiones.
- Finalmente, en 7 años se han posicionado como un medio de
comunicación con credibilidad al interior de la comunidad mapuche y en
el extranjero, ¿esperan forjar una nueva generación de lectores y
periodistas?, ¿dónde miras a Azkintuwe dentro de 7 años?
En 7 años esperamos contar con una
sustentabilidad que hoy no tenemos. Una de los principales peligros para
Azkintuwe es desaparecer en formato impreso, pues la tinta y papel nos
mantiene unidos a nuestra gente, en especial aquella que está en “FM”
como diría nuestro poeta Aniñir, o sea “Fuera del Mundo”. La mayoría de
la población mapuche hoy no tiene acceso a Internet y por lo tanto queda
fuera de esta carretera de información y conocimiento. Tenemos esperanza
en que paulatinamente la gente nuestra valorará el esfuerzo que hacemos
en forma voluntaria, irá comprando el periódico, lo transformará en su
referencia informativa. Por otro lado nos urge hacer escuela de
periodismo desde perspectiva mapuche, pues no es posible que una nación
de 600 mil habitantes cuente con un solo periódico. Necesitamos entregar
lo que hemos aprendido, entregárselos a las generaciones que vienen, a
aquellos que están dando sus primeros pasos en la escritura, en el
ámbito de la comunicación en general. Un sueño de papel por ahora, que
esperamos se transforme en sólidas instituciones a futuro.
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