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FOTO DE
AGENCIAS. |
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Si bien tradicionalmente el evento
rememora la vieja y tradicional historia republicana de este país, la de
hoy en Chile será una ceremonia extraña de cambio de mando. Primero
porque se rompen 20 años de asunciones al poder de gente de la
Concertación y luego porque en el ambiente que rodea el Congreso
Nacional en Valparaíso –lugar donde se realizará el cambio de mando
presidencial– varió en 180 grados el vislumbrado por sus protagonistas
principales hace sólo unas semanas.
Un terremoto de características
catastróficas que azotó varias regiones del centro-sur chileno modificó
el teatro de operaciones políticas al afectar a la población física y
psicológicamente y, por ende, la labor del Estado, la funcionalidad de
sus instituciones y la responsabilidad política de las nuevas
autoridades elegidas con cuentagotas por la nueva administración.
De ahí justamente han aflorado las primeras críticas a Piñera y su
equipo de “excelencia”, mucha improvisación, lo que quedó de manifiesto
en algo tan trivial y simple como el logo que tendrá el gobierno
entrante –considerado una relectura del tradicional escudo chileno muy
utilizado en la dictadura de Pinochet– y que tras los cuestionamientos
que desató fue llamado de “transición” o, en algo mucho más importante,
la demora en designar a los jefes de reparticiones consideradas de
importancia.
Con todo, y tras dos días de negociaciones, la Concertación llegó a un
acuerdo en torno de la mesa del Senado, lo que derivó en que el
democratacristiano Jorge Pizarro, en su calidad de nuevo presidente de
la Cámara alta, reciba la banda presidencial de parte de Bachelet y se
la ponga a Piñera en la ceremonia que se desarrollará en el Salón de
Honor del Congreso Nacional en el puerto de Valparaíso. “¡Menudo
problema!”, exclamó ayer Pizarro, un declarado opositor a Piñera, al ser
consultado por el hecho de que le corresponderá entregar la banda
presidencial al líder de la derecha. Además sostuvo que “el Senado tiene
que jugar un papel institucional”, destacando que la gran tarea será la
reconstrucción del país, para lo cual “debemos trabajar todos de la
mejor manera y lo más unidos posible”.
Enfatizó que “el pueblo de Chile decidió que Sebastián Piñera fuera el
próximo presidente y que no-sotros en el Senado tuviéramos una mayoría
de oposición, y vamos a ser una oposición democrática, constructiva, en
términos positivos y con propuestas, para conseguir los acuerdos que el
país necesita”. Mientras tanto, los jefes de Estado y representante de
naciones invitados a la asunción de mando siguen llegando al aeropuerto
internacional de Santiago, que ya está operativo en un 80 por ciento.
En la jornada de ayer fue el turno del presidente de Bolivia, Evo
Morales, quien además de jugar un partido de fútbol solidario con
Piñera, ex futbolistas profesionales y miembros de la delegación
altiplánica, agradeció “al compañero hermano presidente Piñera”, y lo
de-safió a jugar la revancha en Bolivia. “Mediante el deporte queremos
construir, presidente, una buena amistad, confianza de presidente a
presidente, confianza de gobierno a gobierno”, señaló Morales.
Acto seguido, el mandatario extranjero destacó los vínculos de amistad
con Bachelet: “Quiero decirle, presidenta, que aprendí bastante de sus
intervenciones en cumbres de jefes de Estado, y de manera sincera que
las recomendaciones que me hacía me sirvieron bastante... Con la
compañera Bachelet en cuatro años hemos construido una amistad, una
confianza en representación de dos países hermanos”, añadió, antes de
entregar 20 toneladas de leche en polvo y otras 20 de leche condensada
para los damnificados del terremoto.
Otra de las que arribó ayer fue la mandataria argentina, Cristina
Fernández, quien anoche participó en cena de despedida de Bachelet,
junto a otros gobernantes. El que no vendrá es el presidente de
Venezuela, Hugo Chávez, según confirmó la embajada de Caracas en Chile.
La delegación venezolana será encabezaba por el ministro del Poder
Popular para las Relaciones Exteriores, Nicolás Maduro, y estará
compuesta por autoridades de la Cancillería caraqueña.
A la investidura de Piñera confirmaron su asistencia los presidentes de
Argentina, Paraguay, Fernando Lugo; de Brasil, Luiz Inácio Lula da
Silva; de Guatemala, Alvaro Colom; de Ecuador, Rafael Correa; de Panamá,
Ricardo Martinelli; de Costa Rica, Oscar Arias; de Colombia, Alvaro
Uribe; de Uruguay, José Mujica, y de Bolivia, Evo Morales, al igual que
el príncipe español Felipe de Asturias. También asistirán el ex jefe del
gobierno español José María Aznar, reconocido por su afinidad ideológica
con Piñera y delegaciones de parlamentarios y secretarios de Estado de
diversos países.
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Sin ganas de
descorchar
Por Emilio Ruchansky
El Congreso de
Valparaíso, donde hoy Michelle Bachelet, con 84
por ciento de popularidad, hará el traspaso de
mando al millonario Sebastián Piñera, bien
podría ser un hotel, incluso un casino. Es un
enorme edificio moderno, con columnas redondas,
sin una sola moldura, ubicado cerca de la
terminal de micros. Afuera, dos móviles de
televisión ya preparan el cableado; adentro,
sobre el patio de entrada, hay un enorme camión
Chile Films, los únicos que accederán al
recinto. En la sala de prensa del Congreso
adelantan que el acto será corto, protocolar y
republicano. “Los dos mandatarios quieren algo
sobrio por las circunstancias en las que nos
encontramos, no se olvide de que estamos de
duelo. No va a haber nada de celebraciones, no
estamos para andar descorchando champagne”,
informa una vocera.
En el hall del edificio, tres carabineros
bromean con las cifras de lo que será el
operativo de seguridad. Primero dicen que no
pueden decirlas y después se entretienen con el
tironeo. “Voy a poner que al menos serán 100”,
tira el cronista. “No, no. Más”, dice un
uniformado. “Bueno, pongo que son 200.” “Piense
en cuatro cifras caballero, estamos hablando del
presidente, aquí hacemos las cosas a lo grande”,
agrega el mismo carabinero, mientras los demás
se ríen. Serán al menos 1000, con refuerzos
venidos de otras regiones, carros de asalto y la
guardia presidencial.
Según informan en prensa de Valparaíso, una
ciudad costera a 120 kilómetros de Santiago, ya
están confirmados los presidentes de Argentina,
Bolivia, Colombia, Costa Rica, Panamá, Perú,
Ecuador, Guatemala, Brasil, Paraguay y Uruguay
(foto, Jose Mujica al llegar a Santiago).
Estarán el príncipe de Asturias, el
vicepresidente de República Dominicana y los
cancilleres de El Salvador y Portugal. También
vino Evo Morales para un partido a beneficio en
el que jugó Piñera. Vendrán dos ex presidentes
de Colombia, Andrés Pastrana y César Gaviria, y
de Uruguay, Luis Alberto Lacalle.
En total, habrá 1100 invitados en la ceremonia,
prevista para el mediodía, y en la que no podrán
participar la prensa extranjera ni la local.
Irán figuras del espectáculo como Cecilia Boloco
y los cantantes Américo y Leo Rey, el
motociclista Francisco López y los escritores
Jorge Edwards y Roberto Ampuero. La lista se
completa con varios diputados, senadores e
importantes empresarios chilenos. No bien
termine el cambio de banda presidencial y juren
los nuevos ministros, habrá un almuerzo en Viña
del Mar con los mandatarios de la región y otros
invitados. Luego, Piñera volará hasta
Constitución, una ciudad costera de la región
del Maule, en el centro del país, que fue
devastada por el terremoto y el tsunami. “La
idea es que la prioridad sea trabajar en la
reconstrucción del país, después del terremoto,
por eso será una ceremonia solemne y sencilla”,
dice la vocera del Congreso de Valparaíso.
En la plaza que antecede al edificio, ubicado
sobre la avenida Pedro Montt, un grupo de
señores juega al ajedrez de espaldas al
Congreso. Armando Espinosa, de traje y anteojos
de sol, está esperando su turno para jugar y
dice que “falta cultura sísmica en Chile”. Para
él, la gestión de Piñera dependerá de haber
aprendido la lección: “Ojalá, tantos muertos
sirvan para generar conciencia”. Al lado, Sergio
Muñiz se queja de que haya que pagar para ir al
baño: “Una locura. ¡Haz algo Piñera!”. “No me
distraigan”, dice Jorge Olivares, que viene
ganando la partida. “Yo no lo voté, pero lo
respeto. Lo único que pido es que despejen la
plaza rápido, no me quiero quedar sin jugar”.
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