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CONSEJO DE DERECHOS
HUMANOS DE LA ONU |
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Un país que no protege
y respeta los derechos humanos y las libertades fundamentales de sus
habitantes a nivel doméstico, carece de autoridad moral para
supervigilar el respeto de tales derechos a nivel internacional. Por
lo mismo, instamos al gobierno a asumir como desafío fundamental el
reconocimiento de las limitaciones del marco institucional y de su
política pública en la materia. |
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Por
José AYLWIN*
I
Azkintuwe |
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Presidenta M. Bachelet en la ONU. |
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Foto de Agencias |
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Párrafos |
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El
gobierno de Bachelet desarrolló una fuerte campaña
internacional para lograr la integración de Chile en este
Consejo. El Ministro de Relaciones Exteriores señaló que la
decisión de la ONU "representa un reconocimiento a un
gobierno que ha sido muy claro en promover la defensa de los
derechos humanos". |
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Los
pueblos indígenas, como lo hemos señalado como Observatorio en
reiteradas ocasiones, han sido también objeto de políticas
abiertamente discriminatorias por parte del Estado. Entre
ellas las más graves dicen relación con la aplicación de
legislación antiterrorista para perseguir a integrantes del
pueblo mapuche por actos de protesta. |
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El
21 de mayo, en momentos en que Bachelet presentaba su cuenta anual ante
el Congreso Nacional en Valparaíso, Naciones Unidas formalizaba la
incorporación de Chile en su Consejo de Derechos Humanos. Cabe recordar
que el recientemente creado (2006) Consejo de Derechos Humanos de la ONU
está compuesto por 47 Estados miembros de esa entidad, y es el
responsable de promover el respeto y protección de los derechos humanos
y libertades fundamentales. Dicho Consejo tiene por mandato, además,
ocuparse de las situaciones de violación de los derechos humanos y
formular recomendaciones para asegurar su protección y respeto.
Como sabemos, el gobierno de Bachelet desarrolló una fuerte campaña
internacional para lograr la integración de Chile en este Consejo. El
Ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Foxley, señaló que la
decisión de la ONU de formalizar el ingreso de Chile al Consejo
"representa un reconocimiento a un país, a un gobierno que ha sido muy
claro en promover la defensa de los derechos humanos, no sólo en Chile,
sino en el mundo".
Aunque diversas organizaciones ciudadanas han condenado la incorporación
de Chile a dicho Consejo, pensamos que ella resulta valorable desde la
perspectiva de derechos humanos. Ella debe asumirse, a nuestro entender,
más que como un reconocimiento de los avances del Estado chileno en esta
materia – que por cierto han existido luego de haber trascurrido casi
dos décadas desde el término de la dictadura -, como una oportunidad
para asumir los numerosos y graves déficits que Chile mantiene en este
ámbito.
En efecto, como las autoridades de gobierno no pueden desconocer, las
limitaciones de Chile en el campo de los derechos humanos son numerosas.
Ellas tienen que ver tanto con la institucionalidad del Estado, como con
las políticas públicas impulsadas por los gobiernos de la Concertación.
Tales limitaciones han sido representadas no solo por las organizaciones
de la sociedad civil y de derechos humanos del país, sino también por
diversos órganos de las propias Naciones Unidas y del Sistema
Interamericano de Derechos Humanos.
En el plano institucional Chile no cuenta hasta la fecha con una
institución nacional de derechos humanos, o un Defensor del Pueblo u
Ombudsman que vele por la protección de los derechos de los ciudadanos.
Más grave aún, el sistema electoral binominal no garantiza que los
individuos tengan una adecuada representación parlamentaria en el
ejercicio de sus derechos de participación política. Por otro lado,
persiste la jurisdicción de los tribunales militares para procesar a
civiles por cuestiones civiles. Además, los pueblos indígenas y sus
derechos no han sido hasta la fecha reconocidos por la Constitución
Política del Estado.
Se trata de problemas que han sido representados al Estado de Chile por
órganos de tratados de que es parte, como el Comité de Derechos Humanos
en su informe sobre el cumplimiento por Chile del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos (2007). La persistencia de la jurisdicción
militar sobre civiles también ha sido representada, además, por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, la que en el 2005 ordenó al Estado
de Chile modificar su legislación interna para poner término a esta
situación, sin que hasta la fecha tal modificación legislativa se haya
materializado.
Siempre en el plano institucional, nuestro país no cuenta con una
legislación que garantice adecuadamente los derechos económicos,
sociales y culturales de la población, tal como constatara el Comité de
la ONU para estos derechos en su informe sobre Chile el 2004. Ello en
particular en materia laboral, donde el Código del Trabajo no asegura
adecuadamente los derechos sindicales al prever la posibilidad de
sustituir a los trabajadores en huelga; y en materia de previsión, en
que el régimen de pensiones privado, basado en cotizaciones
individuales, no garantiza una seguridad social adecuada a un gran
sector de la población. Todo ello, sumado a las prácticas prevalecientes
en el mercado de trabajo, determina una situación de grave precariedad
en materia de derechos sociales en el país.
En el mismo plano, Chile no ha ratificado aún una serie de tratados
internacionales de derechos humanos, como el que establece la Corte
Penal Internacional, el Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y
tribales, el Protocolo adicional a la Convención Americana sobre
Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales, el Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos relativo a la abolición de la pena de muerte y la Convención
Interamericana sobre desaparición forzada de personas.
En cuanto a las políticas públicas, posiblemente los mayores obstáculos
para la vigencia efectiva de los derechos humanos son los que dicen
relación con la persistencia de políticas que resultan discriminatorias
en contra de sectores de la población en razón de su especificidad de
género, edad o particularidades étnico-culturales. En materia de género,
y como reconociera la propia Presidenta Bachelet en su reciente mensaje,
las mujeres siguen siendo objeto de discriminación salarial, al obtener
remuneraciones claramente inferiores a las de los hombres por el
desempeño de las mismas funciones que los primeros. Los derechos de los
niños, de acuerdo al Comité de Derechos de Niño de Naciones Unidas
(2007), no se encuentran suficientemente garantizados por el Estado
chileno, constatándose la existencia de tratos crueles, inhumanos y
degradantes por parte de agentes policiales en su contra.
Los pueblos indígenas, como lo hemos señalado como Observatorio en
reiteradas ocasiones, han sido también objeto de políticas abiertamente
discriminatorias por parte del Estado. Entre ellas las más graves dicen
relación con la aplicación de legislación antiterrorista para perseguir
a integrantes del pueblo mapuche por actos de protesta o demanda social
relacionados con la defensa de los derechos sobre sus tierras, aquellas
relacionadas con los malos tratos en su contra por parte de las fuerzas
del orden, principalmente al momento de efectuar la detención, las
derivadas de la lentitud de las políticas de demarcación de las tierras
indígenas y la persistencia de la desprotección de las mismas, las que
continúan en peligro debido a la expansión forestal y de megaproyectos
de infraestructura y energía.
Un país que no protege y respeta los derechos humanos y las libertades
fundamentales de sus habitantes a nivel doméstico, carece de autoridad
moral para supervigilar el respeto de tales derechos a nivel
internacional. Por lo mismo, instamos al gobierno a asumir como desafío
fundamental de su integración al Consejo de Derechos Humanos, el
reconocimiento de las limitaciones del marco institucional y de su
política pública en la materia. Consistentemente con ello, el gobierno
debería otorgar máxima prioridad al trabajo - en forma conjunta con la
ciudadanía- destinado a asegurar la protección y la vigencia efectiva de
los derechos humanos y de las libertades fundamentales de todos y todas
quienes habitamos en este país.
De conformidad con los procedimientos del Consejo de Derechos Humanos de
la ONU, Chile será objeto de un examen general de la situación de
derechos humanos en el país el próximo año. Tal vez sea esta la
oportunidad que tendrán las autoridades para demostrar su compromiso con
estos derechos y asumir los desafíos pendientes en esta materia / AZ
* Co-director
del Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas.
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