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CIEN AÑOS DEL MOVIMIENTO
MAPUCHE |
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Pérdida de la independencia mapuche |
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Como toda guerra de
ocupación, la conquista chilena fue cruenta. A medida que avanzaba
el ejército desde el norte, la limpieza étnica mediante masacres de
poblaciones indefensas, el saqueo del ganado, sin olvidar el
pillaje, el incendio de las casas y la destrucción de los sembrados,
empujaba a la población sobreviviente hacia el sur. Los testimonios
del siglo XIX abundan en relatos de esta «pacificación». |
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Por
Victor NAGUIL*
I
Azkintuwe |
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Marcha mapuche en Santiago. |
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Foto de Archivo |
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Párrafos |
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Para
el nuevo Estado nación, la población mapuche, esté o no bajo
autoridad de la República, era ahora chilena, y chileno su
territorio. Para las autoridades, la independencia mapuche es
sobre todo un problema geopolítico. El Wallmapu, como
denominamos hoy los mapuche a nuestro territorio, era una
cuña. |
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Como
toda guerra de ocupación, la conquista chilena fue cruenta. A
medida que avanzaba el ejército desde el norte, la limpieza
étnica mediante masacres de poblaciones indefensas, el saqueo
del ganado, sin olvidar el pillaje, el incendio de las casas y
la destrucción de los sembrados, empujaba a la población
sobreviviente hacia el sur. |
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En
1818, al salir de las guerras de independencia, el Estado chileno se
extiende desde el desierto de Atacama por el norte hasta el río Biobío
por el sur, que marca la frontera con el territorio mapuche
independiente, llamado por los hispano-criollos Arauco o la Araucanía y
con una extensión territorial que abarca ambos lados de la Cordillera de
los Andes. Dicho territorio, tras largos siglos de guerra, habia sido
reconocido independiente por la propia Corona Española en varios
parlamentos y tratados con las autoridades mapuche, el último celebrado
en la localidad fronteriza de Negrete, en 1803.
Sin embargo, para el nuevo Estado nación, la población mapuche, esté o
no bajo autoridad de la República, era ahora chilena, y chileno su
territorio. Para las autoridades, la independencia mapuche es sobre todo
un problema geopolítico. El Wallmapu, como denominamos hoy los mapuche a
nuestro territorio, era una cuña que interrumpía la continuidad
territorial del nuevo estado por lo que su anexión se torna de una
importancia estratégica. La voluntad existía: era sólo cuestión de
tiempo, de condiciones políticas y de capacidad militar para realizarla.
El País Mapuche representaba igualmente un interés económico. La crisis
económica demanda nuevas tierras para cultivo y las de Wallmapu son
fértiles; su ocupación, colonización y explotación es un objetivo sobre
el cual existe consenso en la sociedad chilena. La presión sobre la
tierra se vuelve insostenible, a través de una colonización espontánea
por campesinos sin tierra y la compra de terrenos por grandes
propietarios o autoridades civiles y militares de la frontera. El País
Mapuche constituye también un valioso botín: densamente poblado y rico
en ganado, era cruzado por rutas comerciales que se prolongaban allende
la Cordillera de los Andes hasta las pampas del sur de Buenos Aires.
A partir de 1862 Chile inicia una campaña militar de ocupación, conocida
como «Pacificación de la Araucanía». Ya no se trata de la instalación de
nuevos fuertes en la línea de frontera, sino de la ocupación total. Esta
campaña comenzó con el avance de una primera línea de fuertes al
Malleco. En plena Guerra del Pacífico contra Perú y Bolivia (1879-1883),
el gobierno chileno avanza una segunda línea de fuertes al Cautín. Es la
etapa final de la guerra del Estado chileno en contra del pueblo
mapuche, que concluye con su invasión y posterior colonización. En este
mismo periodo en Puelmapu, las provincias argentinas limítrofes
prosiguen su expansión en las pampas del sur, proceso denominado
«Campaña del Desierto» y encabezado por el general Julio A. Roca.
Como toda guerra de ocupación, la conquista chilena fue cruenta. A
medida que avanzaba el ejército desde el norte, la limpieza étnica
mediante masacres de poblaciones indefensas, el saqueo del ganado, sin
olvidar el pillaje, el incendio de las casas y la destrucción de los
sembrados, empujaba a la población sobreviviente hacia el sur. Los
testimonios del siglo XIX abundan en relatos de esta «pacificación».
Miles de guerreros mapuches muertos defendiendo su tierra y familias, de
niños, mujeres y ancianos masacrados, significó una enorme sangría
demográfica para el pueblo mapuche. Vastas zonas de Wallmapu se
encontraron al final de la guerra despobladas, los campos desvastados,
el ganado saqueado, la base económica de la sociedad mapuche destruida.
En 1881, el fracaso del ataque del ejército mapuche al recién fundado
fuerte de Temuko marcaría el fin de la resistencia armada, dándose a
partir de entonces sólo actos aislados que se prolongaron hasta 1883.
Ello en un contexto de tal debilitamiento mapuche que, cuando el
ejército chileno ocupa las ruinas de Villarrica en diciembre de 1882, no
debe hacer frente a ninguna resistencia militar. En Puelmapu, las
sucesivas derrotas frente a las fuerzas militares argentinas culminaron
con la rendición del lonko Sayweke (1º de enero de 1885), terminando así
la última resistencia armada mapuche. Con la llegada del nuevo siglo,
una nueva historia de reorganización y resistencia comenzaría a
escribirse / AZ
* Profesor de
Historia y Geografía. Dirigente de Wallmapuwen.
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