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ENTREVISTA CON CINEASTA ELENA
VARELA |
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"En Chile existe una manipulación
total de los medios" |
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Fue detenida, torturada y
encarcelada, mientras realizaba un documental sobre la lucha
mapuche en Chile. Tras meses en prisión, quedó en libertad
vigilada. Recientemente fue autorizada a viajar a Argentina
para participar de la muestra de cine documental "DOCA 2008 –
Ocupar el lenguaje", realizada en Buenos Aires. Elena pudo
salir de prisión y cruzar la frontera, pero sus filmaciones
permanecen en poder de la policía chilena. La entrevistamos en
la capital trasandina. |
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Por
Hernán SCANDIZZO* / Martes 11
de Noviembre de 2008 |
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Elena
Varela, cinesta chilena. |
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Foto de Rulo / Subcoop |
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BUENOS AIRES /
Mujer, chilena,
cineasta, productora, guionista, compositora, directora de Ojo Film,
fundadora de la Escuela de Todas las Artes y de la Orquesta Sinfónica de
Niños de Panguipulli; Elena Varela es todo eso y seguramente más. El 7
de mayo fue detenida en su casa de Licanray, en el sur del país. Por
esos días trabajaba en dos documentales: Los sueños del Comandante
-sobre la experiencia del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)
en las décadas del ’70 y ‘80- y Newen Mapuche -sobre las actuales
reivindicaciones de ese pueblo.
Aquel día se
realizaron múltiples allanamientos que culminaron con el encarcelamiento
de otras cuatro personas, ella está acusada de ser la autora intelectual
de dos robos con violencia cometidos por una fracción del MIR en 2004 y
2005. Según la Policía de Investigaciones el objetivo de esa
organización es confluir con otras estructuras de izquierda y mapuche
radicalizados para desarrollar una lucha insurreccional en esas tierras
australes.
A mediados de agosto el tribunal de garantía de Rancagua decretó su
libertad vigilada, con arresto domiciliario nocturno, mientras espera
que se defina su situación procesal: la justicia debe resolver si
elevaba la causa a juicio, la desestima o prolongaba el período de
instrucción). Recientemente fue autorizada a viajar a Argentina para
participar de la muestra de cine documental DOCA 2008 – Ocupar el
lenguaje, realizada en Buenos Aires. Elena pudo salir de prisión y
cruzar la frontera, pero las filmaciones e investigaciones que dan
sustento a ambos trabajos permanecen en poder de la Policía de
Investigaciones.
- Pocos días antes de tu detención fueron expulsados dos
documentalistas italianos que registraban movilizaciones mapuche,
también en marzo un equipo francés denunció hostigamiento policial. ¿Por
qué en Chile una cámara molesta tanto?

Hay un
retroceso de todos los procesos históricos que se han dado después de la
dictadura, en la cual se luchó tanto, y no hay conciencia. Se ha perdido
la conciencia de lo que significa principalmente respetar derechos, lo
que significan muchas cosas que se lucharon, la igualdad y la libertad,
por ejemplo. |
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Porque en Chile están
pasando muchas cosas, como en muchos lugares, pero se quiere tener una
imagen linda. Siempre van a existir conflictos, problemas sociales y eso
es lo que se trata de ocultar. Se trata de tener a las personas
anestesiadas con los medios oficiales, donde ves puros programas
divertidos, o dramáticos, o donde valoran la persecución de la policía
[a ‘delincuentes’] en los barrios, donde hablas de que existe mucha
droga, y finalmente no hay trabajo social que pueda apoyar los problemas
humanos que hay. Hay un retroceso de todos los procesos históricos que
se han dado después de la dictadura, en la cual se luchó tanto, y no hay
conciencia. Se ha perdido la conciencia de lo que significa
principalmente respetar derechos, lo que significan muchas cosas que se
lucharon, la igualdad y la libertad, por ejemplo. Pienso que el problema
fundamental está en la conducción del país, en la constitución política,
y un montón de cosas que van haciendo de Chile un país injusto, un país
cruel.
Un país con mucho progreso en términos de tecnología, de transportes...
Económicamente ha progresado bastante, pero a costa del pueblo, a costa
de un montón de cosas que nos han llevado a peder en el doble lenguaje,
porque casi toda la comunidad piensa que eso es el progreso, y los que
no: son terroristas, son indios. Confirma mi tesis de cuando empiezo el
trabajo, la tesis del racismo que me planteó en Alemania una
antropóloga. Me dijo: "En Chile hay racismo", y yo le contesté: "¡Cómo
va a haber racismo!". Entramos en discusión y me dijo: "Ándate al sur y
ve". Yo trabajaba la parte de etno-musicología, había estudiado la
cultura mapuche como cultura: la música, los instrumentos, lo cíclico.
- Como un objeto y no como un sujeto.
Claro. En realidad uno no se da la molestia de ir al campo, de
involucrarse. He visto que se ha hecho mucho trabajo pasando con la
cámara por el lugar. Lo que a mí me pasa, mi situación, confirma lo que
me dijeron en Alemania. ¡Y sabes que el racismo no sólo tiene que ver
con el gobierno, ni los militares, ni con echarle la culpa a todo el
mundo, sino que también el chileno es racista! Porque si el chileno
fuera tocado como es tocado el mapuche no estaríamos con [la aplicación
de] estas leyes antiterroristas. Porque han sido educados pensando que
uno es ‘persona’ y el otro es ‘indio’, eso es parte de un legado
histórico que hay.
Newen Mapuche en el fondo es mi mirada respecto de lo que estoy viendo,
en la medida que soy una persona que ha estudiado mucho los temas de
cultura en general -música, cultura mapuche...- y quiero del cerco
policial que hay. Yo hago el papel del personaje típico -que puede tener
un grado de conocimiento universitario, tal vez-, y parto de ahí para ir
a conocer qué pasa en el sur. Ahí voy conociendo que existen radios de
resistencia y que existe gente que está presa, y es mi mirada con
respecto al conflicto. Y yo creo que es la mirada que a lo mejor que
quisiera que le pasara a mucha gente. Es decir, yo soy cualquier
chilena, por eso Newen Mapuche es así, y es para familiarizar a la
sociedad chilena, que en el fondo es la responsable que pasen estas
cosas, porque uno no le puede echar toda la culpa a la policía. Si
nosotros nos quedamos callados qué podemos esperar... que se siga
oprimiendo.
- Asumir la responsabilidad colectiva. ¿Esa idea tiene arraigo en la
sociedad chilena?
No, en estos últimos años, desde que quedó la escoba en la supuesta
democracia. Es decir, la sociedad ha dejado que algunos gobiernen y no
ha asumido la responsabilidad de lo que está viviendo, de los procesos
históricos y sociales no ha participado. ¿Y por qué no participa? Porque
al Estado, al gobierno, no le interesa que participen todos, le interesa
que participen los que van a estar para el lado de ellos. Entonces hay
como un descuido, una dejación de parte de la sociedad chilena en la
cual: "Ia, si no tengo nada, si no tengo a nadie, ¿para qué?", "Si a mí
no me pasa, ¿para qué?", "Si no tengo que verlo, ¿para qué? Me conformo
con la tele".
Lo que te decía de responsabilidad significa que todos somos
responsables, todos, de lo que estamos viviendo. El problema es que
cuando es muy poca la gente que realmente asume que las cosas están mal
y hay injusticia, pasan estas cosas, pero si todo el mundo asumiera
conciencia, despertara de su ritmo de dejación o de estar dormido,
podríamos construir algo distinto, podría cambiar la situación. Yo apelo
a esa idea al involucrarme con ese grupo de gente: Era una simple
persona que llega al sur y ahí cambia mi historia. ¡Y cambia a tal punto
que he estado presa! Entonces yo ya ahí le demuestro a la gente: "¡Mira
cómo estamos! ¡Mira a lo que podí llegar! Lo que me pasó a mí le puede
pasar a ti, aquí hay un problema de injusticia".
- Formalmente te detienen por "asociación ilícita" y "robo con
violencia", no por la película.
Supuestamente, claro, no me detienen por el material. Bueno, no era la
única película que yo estaba haciendo, también gané un subsidio CORFO
[Corporación de Fomento de la Producción] del Fomento del Cine y la
Industria Audiovisual por una película del MIR en el sur [Los sueños del
comandante], también zona mapuche, que corresponde a otra época pero que
la llevo hasta el día de hoy la historia. El fiscal decía: "No, si ella
se esconde detrás de las películas". "A nosotros no nos interesan las
películas", pero sucede que las películas se quedaron en la Novena
Región un buen tiempo, fueron clonadas. Al equipo de cine que detuvieron
en la casa productora, donde hay tres mapuches trabajando -que habían
sido acusados en un momento de asociación ilícita-, fueron detenidos
como extremistas y llevados a Temuko para ser interrogados, pero no le
preguntaron ni por mí ni le preguntaron por el robo, sino que le
preguntaron por los incendios que habían habido en la Novena Región. Si
conocían gente, si ellos eran parte... Eso te va demostrando que para
ellos era importante el tema.
- Aunque la Justicia no relacionó tu detención con el 'conflicto
mapuche', la asociación fue inmediata, incluso fue el eje de la campaña
por tu liberación. ¿Cómo repercutió en la sociedad chilena?
Causó miedo, terror en el sur, porque hay nuevas luchas contra las
hidroeléctricas [que se quieren construir] en Panguipulli, donde yo
trabajaba, donde se están instalando capitales con mucho poder. Allá los
mapuche se están organizando para no permitir que se instalen las
hidroeléctricas. Mucha gente que ha sido de izquierda es parte del
movimiento natural que se va formando en rebelión de todo este proceso
que se está viviendo y la tesis que tiene el Estado chileno es que los
mapuches esconden miristas, frentistas y lautaristas [MIR, Frente
Patriótico Manuel Rodríguez, Movimiento Juvenil Lautaro y del
Mapu-Lautaro] dentro de sus comunidades. Esa construcción hace que yo,
que por un lado hacía la película del MIR y por otro lado la película
mapuche, sea el pollón de oro, que ellos digan: "Aquí tenemos toda la
información, tenemos todo en esta persona, captamos todas las cintas,
quizás que más".

Hay como
dos realidades en la prensa, existe una explotación de las personas, una
manipulación total de la gente que labora dentro del área audiovisual de
los medios -y probablemente puede que no estén nunca de acuerdo-, pero
la información que ellos recogen es utilizada para fines determinados.
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- Pero a la
persona que cree en el Chile "moderno y económicamete próspero", ¿le
generó alguna de inquietud tu detención?
No, fue una noticia
grande para toda la gente que trabaja en cultura, que denuncia por lo
general, los periodistas. Muchos periodistas tuvieron que ubicarse en su
lugar, "aquí se está reprimiendo por libertad de expresión", dijeron.
Muchos periodistas se pusieron la bandera de lucha: "Si a ella la están
reprimiendo por hacer un documental, estamos mal, despertemos de esto".
En el fondo fue un remezón para mucha gente, darse cuenta que antes eran
los mapuches, antes eran esto y lo otro, y ahora es una documentalista
por filmar, familiarizarse con el movimiento [mapuche]. "Es que a ella
la van a tomar detenida y finalmente va a llegar a cualquiera de
nosotros". Yo creo que los estremeció bastante la noticia de que
hubieran detenido una documentalista y que fuera acusada de tan graves
causas. El hecho de que tu estás siempre grabando los sucesos que van
pasando... me encontraba con los reporteros de la prensa y sucede que a
casi todos los conozco. De hecho hace poco anduve en la Novena Región y
eran feroces abrazos de solidaridad de los mismos reporteros de la misma
prensa que publica cosas atroces, te fijai.
Hay como dos realidades en la prensa, existe una explotación de las
personas, una manipulación total de la gente que labora dentro del área
audiovisual de los medios -y probablemente puede que no estén nunca de
acuerdo-, pero la información que ellos recogen es utilizada para fines
determinados. Tú te preguntas: "¿Por qué la prensa años antes de
arrestar a un mapuche lo han tratado como terrorista?". Hace todo un
trabajo de terrorismo mediático a un personaje determinado, y es porque
la prensa tiene una relación estrecha con las forestales, con las
empresas y con el Estado chileno. Más bien con las forestales, porque
son los mismos dueños de las forestales los dueños de los medios
principales. Y en el fondo el gobierno no hace nada respecto de eso, o
sea, deja hacer lo que hacen.
- ¿La Concertación avaló públicamente el accionar judicial o tomó
distancia diciendo: "La justicia es independiente"?
La Concertación es una manera de decir que hay democracia pero no la
hay. Dentro de la Concertación hay muchas visiones que se han discutido
en el último tiempo de cómo relacionar el tema mapuche con el Estado, de
manera de tener una vida más pacífica en el sur de Chile o en general.
Hay gente que no está de acuerdo con lo que se está haciendo, estoy
clara con eso, pero hay una política que impera y es la que ha transado
con los grandes poderes económicos, que es la derecha. Entonces, lo que
correspondía hace tiempo es que la Concertación dividiera, pero el poder
es tan fuerte... Viven engañados de que la democracia debe ser así, y
prefieren el silencio, quedarse callados, porque así van dando la imagen
de que Chile es pacífico, no hay problemas, no hay conflictos. Hay una
auto-mentira, hay un autoengaño de la gente que está gobernando.
- ¿Pero el gobierno tuvo que pagar algún costo por las repercusiones de
tu caso? ¿Se dañó su imagen?
Sé es que al ministro de Relaciones Exteriores [Alejandro Foxley
Rioseco] se le colapsó su sistema de computación de todas las cartas del
mundo que le llegaron, y se preocuparon. Llegó la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, pusieron una demanda contra el
Estado por las películas que habían sido sacadas del lugar. También la
Organización Mundial contra la Tortura hizo una denuncia. Todo eso está
en trámite. Esa imagen de que en Chile no hay problemas, que estamos en
forma pacífica, todo el mundo vive feliz, que ya la democracia llegó a
su cúspide, se le fue a la punta del cerro al ver que toda la opinión
internacional estaba diciendo: "Oye, no. Era verdad entonces que estabas
reprimiendo a mapuches, que estabas reprimiendo a la gente. Ahora estás
reprimiendo a una documentalistas, ¿cómo es posible?". Cartas de todas
partes, solidaridad por todas partes, compañeros que han sido destacados
a nivel nacional después de la dictadura militar también llamaron la
atención al Estado chileno, al gobierno, para que parara la intervención
que estaba realizando. Los documentalistas se unieron, hicieron una
carta.
- De las filmaciones, ¿el Estado está obligado a devolvértelas en algún
plazo?
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos exigió al gobierno que
respondiera por el trabajo audiovisual de Los Sueños del Comandante y
Newen Mapuche a fecha del 15 de octubre como plazo máximo. Respondió
después.
Recuerdos de Chile sin tiempo
Me estaba duchando cuando llegaron. Había un colega de fotografía que me
estaba esperando y me dice: "Te buscan abajo", yo estaba en un segundo
piso. Bajé la escalera y todos encima mío, nadie se identificó. Desde
ese instante se me vino a la mente la CNI [Central Nacional de
Inteligencia, activa durante la dictadura pinochetista], porque me
dicen: "Usted está detenida, tiene que acompañarnos", y aparecieron
armas por todos lados, y hombres de civil por todas partes
-aproximadamente 40 personas. Me suben al tiro a un auto, para llevarme
se suponía, pero no me llevan. Me retienen tres o cuatro horas ahí,
interrogándome adentro del auto con vidrios polarizados. Me preguntaban
por un montón de gente que no conozco y me preguntaban también por un
montón de cosas, hechos, situaciones. Y trabajaron la parte psicológica
conmigo: se subía un tipo de civil adelante, con un archivo de fotos, y
era muy simpático, muy amable; después se subía otro, y era muy pesado
conmigo. Y así, un juego, era un espectáculo.

Desde ese instante se me
vino a la mente la CNI [Central Nacional de Inteligencia, activa durante
la dictadura pinochetista], porque me dicen: "Usted está detenida, tiene
que acompañarnos", y aparecieron armas por todos lados, y hombres de
civil por todas partes", relata Elena. |
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Y todo lo que
allanaron yo no tuve acceso a ver ni a firmar nada. Hicieron firmar a la
señora que estaba trabajando dentro de la productora, que es analfabeta
y que la amenazaron con llevársela presa si no firmaba el documento que
dice que apenas hay unas cuantas cintas y unas cuantas cosas, y se
llevaron casi toda la productora. Entonces, "¿De qué estamos hablando?",
dices tú, porque el trato es igual o peor, quizá, no sé [que en tiempos
de dictadura]. La parte de la tortura es la misma que han aplicado
durante años, la única diferencia que yo tuve es que no nos aplicaron
corriente.
Después me llevaron para Panguipulli con la amenaza de que allí me iba a
encontrar con gente que no iba a poder negar que la conocía. Cuando iba
llegando a Panguipulli me dijeron: "Aquí estamos donde tu ensayas con la
orquesta". Y cuando ya estaba ahí, en el lugar, me dicen que me baje
para declarar y para mostrar los instrumentos de música que yo guardaba
ahí -que escondía las armas, fusiles y no sé qué más. Entonces dije que
no me iba a bajar porque yo había dejado mi corazón en Panguipulli con
los niños, que había puros niños [allí], que no iba a hacer esa
estupidez. Me empezaron a empujar y finalmente los niños se dan cuenta
que estoy dentro de ese auto, que me están prácticamente torturando. Me
hacen bajar del auto y yo me tiro debajo, y les dije: "Bueno, pásenme
por encima si quieren que entre, pero yo no voy a entrar". Me puse a
llorar, de todo un poco, y al final el jefe de todo dijo: “Iá,
ingrésenla al auto y enciérrenla”. Me encerraron adentro del auto y
ellos ingresaron. Después me llevaron a Temuko y quedé incomunicada,
totalmente incomunicada. Pedí teléfono para llamar a mi hija, a mi
familia, nadie me dio un teléfono. Decían que volvería si colaboraba...
volvería a la casa a la tarde y así iba a ver a mi hija.
-El 'colaboraba', ¿qué implicaba?
La gente [de las fotos] dónde la había visto, quiénes eran.
- ¿Eran fotos de comuneros y dirigentes mapuche lo que te mostraban?
No, de todo. Era gente que no se veía mapuche, que eran dirigentes,
muchos eran miristas, habían otros que eran mapuches. Hacían dibujos
ellos de una futura rebelión en el sur de Chile, esa es más o menos la
visión que hay. Entonces yo dije [pensé]: "No, estos tipos están más
locos que... ¿Qué es lo que se están imaginando?". "Oye, si yo soy
documentalista", le explicaba. Y me decían: "No, si nosotros sabemos
todo lo que tu hací, nosotros te venimos investigando hace dos años.
Sabemos con quién te juntai, quién es tu pareja, con quién te veí,
cuáles son tus amigos. Pa dónde viajai allí te seguimos nosotros. Ayer
estuviste allá en la montaña, ¿cierto? Buscando una locación
supuestamente", decía uno. "Si sabemos todo de ti. Tomaste ron ayer.
Tomaste ron ¿sí o no?" Ahí pensé: "¿Habrán puesto micrófonos en mi casa?
¿Quizá cuándo?". Y empecé a recordar que dos meses atrás se quedó el
sonidista a dormir ahí, abrió la ventana y cayó intacta. No tenía
bisagra, no tenía nada. "Sí, pusieron micrófonos. No hay otra manera."
Sabían todo lo que estaba pasando dentro de la casa, todo lo que allá se
hablaba, los que llamaban, la gente que interactuaba dentro de la
productora /
AZ
*
Gentileza
www.argentina.indymedia.org
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