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EMOTIVA
CEREMONIA EN CHIMPAY |
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Ante 100 mil personas Vaticano
beatificó a Ceferino |
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Ante una multitud de más de 100 mil
personas,
Namuncurá se convirtió
ayer domingo en el primer beato mapuche y quedó a un paso de la santidad. La
ceremonia se realizó en la ciudad de Chimpay, presidida por el
cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de la Santa Sede. El
acto de beatificación del joven mapuche fue bilingüe, ya que se
realizó en castellano y mapuzugun. |
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Por
Azkintuwe
I
Lunes 12 de Noviembre de 2007 |
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Foto Gentileza de Río Negro. |
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La
ceremonia se realizó en la ciudad de Chimpay,
presidida por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario
de Estado de la Santa Sede. El acto de beatificación
del mapuche se realizó en castellano y mapuzugun.
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Benedicto
XVI destacó desde Roma que "con su vida ilumina
nuestro camino hacia la santidad, invitándonos a amar
a nuestros hermanos con el amor con que Dios nos ama". |
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CHIMPAY / Más de cien
mil fieles, entre ellos numerosas delegaciones mapuches, participaron
ayer domingo de
la ceremonia de beatificación de Ceferino Namuncurá, que se realizó en
la localidad de Chimpay, Río Negro. La celebración fue presidida por el
delegado papal, cardenal Tarcisio Bertone, y concelebrada por numerosos
obispos argentinos y latinoamericanos. El vicepresidente y gobernador
bonaerense electo Daniel Scioli asistió en representación del gobierno
argentino.
La ceremonia comenzó cuando delegados mapuches se presentaron ante el
enviado papal y oraron hoy en mapuzugun, el idioma del Pueblo Mapuche. "No tenemos que
avergonzarnos de nuestro idioma, que Dios no dio", dijo Aparicio Millapi
ante los cientos de miles de fieles que participan de la ceremonia de
beatificación en Chimpay, Río Negro. Los lonkos hicieron su ruego en
mapuche y luego fue traducido al castellano.
Seguidamente el obispo de Viedma, monseñor Esteban Laxague, pidió
formalmente en nombre de la "familia ceferiniana" al enviado papal,
cardenal Tarcisio Bertone, la beatificación de Ceferino. "Aprendramos de
Ceferino a ser buenos hijos de Dios y hermanos de todos", dijo.
"Ceferino es beato", dijo el cardenal Tarcisio Bertone, enviado papal,
al confirmar oficialmente la beatificación de Ceferino Namuncurá, el
primer beato indígena de la Argentina.
El purpurado vaticano precisó, ante la algarabía de los cientos de miles
de fieles que participan de la ceremonia de beatificación en Chimpay,
Río Negro, que la fiesta religiosa del joven mapuche será el 26 de
agosto, fecha de su nacimiento. Previamente, Hermelinda Painequeo y
Aparicio Millapi pidieron en mapuzugun, lengua originaria de los
mapuches, la beatificación de este "hijo de la tierra".
Entre los invitados
especiales estuvo ubicada Valeria Herrera, una joven madre cordobesa de
33 años, que hace nueve años experimentó en su propio cuerpo, tras pedir
la intercesión de Ceferino, la curación inexplicable para los médicos de
un cáncer de útero. Desde Roma, el papa Benedicto XVI destacó la vida de
Namuncurá. Tras el rezo del Ángelus, Benedicto XVI dio gracias al Señor
por el "testimonio extraordinario" de Namuncurá, que, "animado por su
devoción a la Eucaristía y por su amor a Cristo, deseaba ser salesiano y
sacerdote para mostrar el camino hacia el cielo a sus hermanos
mapuches".
Benedicto XVI destacó que "con su vida ilumina nuestro camino hacia la
santidad, invitándonos a amar a nuestros hermanos con el amor con que
Dios nos ama". Además, pidió a "María Auxiliadora que el ejemplo del
nuevo Beato, produzca abundantes frutos de vida cristiana,
principalmente entre los jóvenes". El Papa saludó "con afecto" a los
fieles de lengua española y en modo especial a las comunidades
eclesiales de Argentina así como a "los miembros de la gran Familia
Salesiana, que celebran hoy, con inmensa alegría, la beatificación" de
Ceferino.
"Ceferino es
nuestro, de nuestra raza"
"Esto es histórico porque por primera vez tenemos un beato nuestro, de
nuestra raza, de nuestra tierra", señaló a la AFP Beatriz Ñanco,
descendiente mapuche devota de Ceferino Namuncurá. "Yo tengo un cuadrito
de mi santito Ceferino en casa y siempre le rezo y le agradezco por
nuestra salud", reveló Beatriz, de 34 años, madre de tres hijos que
viajó con su familia más de tres horas en una vieja camioneta para no
perderse la ceremonia. La mujer, de abuelo mapuche, habla mientras su
hermana Patricia, de 32 años, le da de mamar a una bebé de tres meses,
en medio del campamento montado para albergar a los peregrinos.
"Ceferino es nuestro, de nuestra tierra, de nuestra raza", afirmó
Beatriz y destacó que parte de la ceremonia se realizó en la lengua de
sus ancestros. "Me gusta mucho escuchar hablar en mapuche, aunque no lo
entienda. Debe ser porque me recuerda a mi abuelo chileno. El nos
cantaba en indio cuando éramos niños", explicó. Su hermana Patricia
señaló que fue su marido quien hace unos diez años la trajo por primera
vez al santuario en Chimpay. "Desde entonces siempre venimos porque
cuando llega la fecha del 26 de agosto (día del nacimiento de Ceferino)
siento como que él me llama y necesito venir", señaló.
"Yo también lo tengo en un cuadrito en mi casa de Plottier", dijo la
mujer en alusión el pueblo donde vive en la provincia fronteriza de
Neuquén y advirtió que "cuando me hablan mal de Ceferino me pongo mal.
Que no lo hagan porque reacciono", insistió, levantando un dedo índice.
Muy cerca, los visitantes se toman fotos junto a una estatua de madera
de tamaño natural de Ceferino. El beato sonríe, inmortalizado en su
juventud pues murió a los 18 años, con un poncho de lana tradicional
mapuche. "Viajamos 900 km especialmente para estar en la misa porque
este beato es nuestro. Es la primera vez que se beatifica a alguien que
vivió en Argentina y que es indígena. Es un honor para la raza", dijo
Mariana Camezzana, de 39 años, devota y misionera católica.
Cerca, una familia de Neuquén disfrutaba del sol en medio de los rosales
en flor del santuario. "Nosotros estamos muy agradecidos a Ceferino por
la salud y la unión de nuestra familia", afirmó Marcela Parra, de 36
años, quien está terminando la escuela secundaria y es madre de tres
hijos. La mujer -que aprovecha la ocasión para pedirle al beato quedar
embarazada nuevamente- destacó que junto a sus seis hermanos disfrutan
preparando todos los años el viaje a Chimpay. "Acá hay mucha
solidaridad, mucha humanidad. Viene gente desamparada, desesperada, y
aquí encuentra contención", destacó /
Azkintuwe
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