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PROYECTO HYDRO AYSEN EN
PATAGONIA |
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Los errores que están ahogando las
represas de los Matte y Endesa |
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Ni Bernardo Matte ni los
ejecutivos de Endesa imaginaron jamás este escenario: su
proyecto estrella en Aysén haciendo agua por todos lados. Lo
evidencian las más de tres mil observaciones que le hicieron
los servicios públicos y una serie de desprolijidades que se
presentaron en la elaboración del proyecto. Pero en vez de
reconocer los errores, la empresa optó por salir al paso con
arrogancia, estrategia que en el Gobierno miran con muy malos
ojos. |
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Por
Dario ZAMBRA* / Lunes 17
de Noviembre de 2008 |
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Rio
Pascua en la Patagonia. |
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Foto de Archivo |
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AYSEN /
La audiencia estaba
compuesta en su mayoría por ingenieros. Probablemente eran unos
cincuenta. Era el mediodía del jueves pasado y los profesionales oían
atentos la exposición de Hernán Salazar, el hombre que Endesa y los
Matte pusieron como gerente general de HidroAysén, el proyecto que hoy
los tiene con jaqueca. Repasaba un powerpoint repleto de antecedentes de
esos que los ingenieros adoran. De repente, Salazar quiso distender un
poco el ambiente y lanzó un seudo chiste: "Las líneas de transmisión se
llaman así porque van ‘tras’ las centrales", soltó.
Apenas se escuchó un par de risas. Quienes rieron lo hicieron porque la
talla era fome. Quienes no, también. La escena refleja en parte la
posición en la que hoy está Salazar. Al igual que en ese auditorio, ya
ni en Endesa ni en la familia Matte le celebran las tallas. Lo pusieron
a la cabeza del proyecto de inversión más grande que hoy se tramita en
el país: las cinco centrales hidroeléctricas que pretenden levantan en
la Patagonia, en las que desembolsarán 3.200 millones de dólares.
Sin embargo, su gestión no los tiene nada contentos. Por el contrario,
las críticas a la forma en que ha conducido la iniciativa son
abundantes. Las razones están a la vista: la noche del miércoles
HidroAysén recibió las 3.150 observaciones que formularon 36 servicios
públicos, las que el consorcio debe responder en ocho días. Esto en la
práctica significa que está obligada a suspender la tramitación del
proyecto, porque es imposible que aclaren estas dudas en el plazo que
establece la Conama. Quienes conocen el proceso aseguran que como mínimo
la empresa podría retomar la tramitación en seis u ocho meses, pero lo
más probable es que esta tarea les demande cerca de un año de
preparación.

Segundo semestre de 2007.
Ese era el plazo que se habían autoimpuesto en HidroAysén para ingresar
las represas al sistema de evaluación. Pero la fecha se fue corriendo,
una y otra vez. En el Gobierno la percepción que se tenía es que las
postergaciones continuas indicaban que se estaba preparando en detalle
cada uno de los impactos y mitigaciones de las centrales. Pero esa
impresión se esfumó. |
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"Con esto la empresa
se va para la casa", sostienen. Pero lo hace con la cabeza gacha, porque
tanto la imagen de los Matte como de Endesa se dañó al presentar un
Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que contenía miles de omisiones,
información errónea, datos inexactos y e incluso definiciones ilegales.
"Es un estudio pésimamente elaborado", asegura un profesional que lo
estudió en detalle (ver recuadro). Pese a que el ambiente ya estaba
enrarecido, el terremoto en la sociedad entre la familia Matte y Endesa
se desató recién el pasado 6 de octubre. Fue ese día cuando la mayor
parte de los servicios públicos de la Región de Aysén evacuó sus
respectivos informes, los que dejaban en muy mal pie la presentación de
HidroAysén. Desde entonces el proyecto comenzó a deslizarse por un
despeñadero. Una caída que incluso podría arrastrar a Hernán Salazar, ya
que los últimos golpes han provocado que algunos hayan puesto en duda su
continuidad en el proyecto.
Lazos afectivos
Segundo semestre de 2007. Ese era el plazo que se habían autoimpuesto en
HidroAysén para ingresar las represas al sistema de evaluación. Pero la
fecha se fue corriendo, una y otra vez. En el Gobierno la percepción que
se tenía es que las postergaciones continuas indicaban que se estaba
preparando en detalle cada uno de los impactos y mitigaciones de las
centrales. Pero esa impresión se esfumó apenas comenzaron a llegar las
primeras observaciones, las que eran rotundas.
No era el único motivo que había elevado las expectativas. En Endesa
enfatizaban que invertirían doce millones de dólares en el diseño del
estudio. Pero su mayor orgullo era la licitación internacional que
hicieron para escoger a la consultora que elaboraría el EIA, en las que
participaron las oficinas más top de la industria ambiental. Finalmente,
se lo adjudicó el consorcio conformado por las chilenas Poch y EPS y la
sueca Sweco.
Fuentes que conocieron de cerca este proceso cuentan que a Endesa le
interesaba en especial tres criterios de selección: que el consorcio
estuviera integrado por una firma nacional y otra extranjera; que
tuviera experiencia en proyectos de más de mil megawatts, aporte que en
este caso hizo Sweco; y que su equipo tuviera la mayor cantidad de
maestrías, que es como los españoles denominan a los magíster y
doctorados.
Este consorcio cumplía con los tres requisitos, por eso le asignaron el
mayor puntaje. Sin embargo, tenía también otro requerimiento especial
que Endesa se preocupó de mantener en reserva y evitar que fuera
evidente: necesitaba una consultora que fuera leal a los planteamientos
de la empresa mandante. Por esta razón, el nombre de Poch se abrió casi
de forma natural. Porque entre el grupo Enersis y esta consultora
existía un vínculo por lo menos afectivo.
El fundador de esta
firma, en 1989, -junto a su amigo Miguel Sánchez Carril- fue el
ingeniero civil Andrés Poch Wustlicht quien trabajó en Chilectra
-empresa madre del holding- durante 36 años. Ingresó a la compañía
eléctrica en 1933, un año después de titularse en la Universidad
Católica, y ya en 1970 ocupaba el cargo de gerente general. Poch
Wustlicht falleció en agosto del año pasado y hoy es su nieto, Andrés
Poch Pirreta, quien está a cargo de esta consultora.
Lo que empieza mal
Cuentan en la sociedad que a las pocas semanas de iniciado el trabajo
comenzaron los problemas. Ingendesa había encargado a siete
universidades -entre ellas la PUC, la Chile, la Usach y la Austral-
elaborar las líneas base del medio en que se instalarían las represas.
Sin embargo, cuando fueron analizados se dieron cuenta de que algunos de
estos informes tenían serias falencias. "Algunos parecían hechos por
estudiantes universitarios", confidencian. Por esta razón -agregan las
mismas fuentes- si las cosas habían empezado mal, era inevitable que
terminaran de la misma forma.
Dicho y hecho. Un profesional del equipo relata que cuando el consorcio
entregó el primero de los informes, a mediados del año pasado, Ingendesa
e HidroAysén hicieron tal cantidad de observaciones "que fue rechazado
rotundamente. En muchos aspectos había información faltante y datos que
no se entendían". Para la elaboración del segundo informe, el consorcio
se habría puesto las pilas. Según la misma fuente, "se contrataron
muchos más profesionales y Poch pasó a la primera línea de trabajo,
sobre todo por diferencias que tenía Sweco".
Otros profesionales que conocieron de cerca la elaboración de este EIA
aclaran que más bien los roces se produjeron con Ingendesa, la
consultora del holding Enersis y mandante directa de Poch-Sweco-EPS. "El
problema con Ingendesa es que su política era que se hicieran los
estudios que ellos querían y no los que el consorcio consideraba eran
los óptimos", explican. De hecho, entre los expertos de las consultoras
ambientales -una industria en la que todos se conocen- la impresión que
existe es que esta filial de Endesa es finalmente la responsable de la
calidad del EIA.

Las más de tres mil
observaciones que se le hicieron al EIA no son los únicos errores que
cometieron Endesa y los Matte. En La Moneda están convencidos de que los
ejecutivos de HidroAysén tuvieron excesiva confianza en dos factores: en
las palabras de respaldo que habían recibido de los ministros Edmundo
Pérez Yoma y Marcelo Tokman, y en la capacidad de lobby de la sólida red
de contactos que los socios del proyecto tienen en la Concertación. |
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Una anécdota que
refleja las dudas que se han tejido sobre Ingendesa se registró en
internet. En Diálogo Sustentable, una de las comunidades de Yahoo!, se
produjo una guerra epistolar entre César Hormazábal, el ingeniero
forestal de Ingendesa a cargo de revisar el EIA, y Jaime Solari, socio
de la consultora SGA. Éste último trató a Hormazábal de "inepto". "Es
que estaban haciendo las cosas pésimo en una central termoeléctrica en
Quintero, donde no presentaban medidas de compensación para las nuevas
emisiones. Por eso yo decía que si Endesa Chile era capaz de esta
frescura con una centralita de 240 MW en Ventanas, ¿qué cosa no sería
capaz de hacer en Aysén con 2.600 MW en juego?", cuenta Solari.
Esta suma de tropezones y roces marcaron los resultados del estudio. "El
consorcio elaboró el mejor EIA para este proyecto. Es normal que en un
proceso de evaluación ambiental surjan observaciones de los servicios
públicos. Todos los proyectos sometidos al Sistema de Evaluación de
Impacto Ambiental requieren plazos y etapas para dar respuesta
satisfactoria a las observaciones de las servicios", argumenta Paulina
Toro, coordinadora de aspectos legales del consorcio. Hernán Salazar, el
más cuestionado de los ejecutivos, tiene la misma impresión: "No estoy
de acuerdo con que sea un proyecto mal hecho. Ésta es una iniciativa de
cinco centrales y con las observaciones que hay, si las llevan a la
cantidad de represas, está absolutamente dentro de lo que hemos visto en
este sistema".
Son las únicas opiniones positivas que se han escuchado. Según Patricio
Rodrigo, dirigente del Consejo de Defensa de la Patagonia, "la calidad
del estudio es muy mala. No se analizaron riesgos como los terremotos,
las inundaciones, ni los volcanes. Al parecer, prefirieron omitir los
estudios de estos riesgos". Y un profesional de la Conama agrega: "Con
todo esto, su imagen técnica quedó sumamente dañada".
Arrogancia absoluta
Las más de tres mil observaciones que se le hicieron al EIA no son los
únicos errores que cometieron Endesa y los Matte. En La Moneda están
convencidos de que los ejecutivos de HidroAysén tuvieron excesiva
confianza en dos factores: en las palabras de respaldo que habían
recibido de los ministros Edmundo Pérez Yoma y Marcelo Tokman, y en la
capacidad de lobby de la sólida red de contactos que los socios del
proyecto tienen en la Concertación. Tanto Eliodoro como Bernardo Matte,
los dos hombres fuertes de la familia controladora de Colbún, tienen
llegada directa con el Gobierno.
Y por parte de los inversionistas españoles, están el presidente de
Chilectra, Jorge Rosenblut -quien fue subsecretario de la Presidencia de
Eduardo Frei y hombre clave en la recaudación de las platas en la
campaña de Michelle Bachelet-, y el director de Endesa, Jaime Estévez,
ex ministro de Obras Públicas de Ricardo Lagos. A estos nombres se
sumará en las próximas semanas un hombre de peso: el ex vocero de
Gobierno de Lagos, Osvaldo Puccio, quien será director consejero para
Latinoamérica de Acciona, el grupo español que, junto a la italiana
Enel, controla Endesa España.
Su exceso de confianza también se basó en la cantidad de millones que
han gastado en asesorías comunicacionales. Para posicionar la imagen de
las centrales en Aysén han trabajado con la empresa de lobby de Eugenio
Tironi, con la transnacional Burson Masteller y con Adimark, a quienes
encargaron una encuesta para medir el nivel de aprobación a la
iniciativa. "Pero parece que se concentraron más en las comunicaciones y
el lobby que en el estudio", sostiene un crítico a la iniciativa.
En HidroAysén estaban tan seguros de su estrategia que no se esperaban
esta cantidad de observaciones. En La Moneda supieron que la vía de las
adendas era la lógica desde que comenzaron a caer los informes de los
servicios, sobre todo desde el 7 de octubre. Fue en esa oportunidad
cuando la ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, criticó los
antecedentes que hasta entonces había recibido y aseguró que el EIA de
las centrales de Aysén "no estaba a la altura". Como estos organismos
enviaron una serie de preguntas a la compañía, se desechó el otro camino
que había: la aplicación del Artículo 24 del SEIA, que rechaza un
estudio por carecer de información esencial para su evaluación. Decisión
que, como explica el intendente de Aysén, Selim Carrasco, "recae según
la legislación en el director regional de Conama, José Pablo Sáez".

Según el Sernageomin, “no
se presentan mapas geológicos con la ubicación exacta de las represas,
ni su cota de inundación. Faltan las coordenadas de los muros, la
geología y las obras involucradas, en cortes transversales y paralelos
al muro”. A juicio de la Conaf, existe infracción manifiesta de la
normativa ambiental que rige para tres parques de la zona. |
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Después de la
declaración de Uriarte, los responsables instalaron una nueva estrategia
de tres puntos centrales, pero que a la larga podría pasarles la cuenta:
insistir en que el estudio está bien hecho, no hacer ningún mea culpa y
criticar el trabajo de los organismos públicos que evaluaron el
proyecto. Lo hicieron en forma paralela dos de los hombres clave en esta
alianza; el gerente general de Endesa, Rafael Mateo, y su par en Colbún,
Bernardo Larraín Matte. El primero dijo en una entrevista: "Tenemos que
utilizar las mejores tecnologías. Se puede medir las distancias a palmos
o con tecnología ( ). HidroAysén no hace ningún mea culpa. Ha hecho un
EIA serio, riguroso y profundo. Hoy no tiene que pedir disculpas a
nadie, al contrario".
En tanto, el mismo día 18 de octubre, Larraín fue por el mismo camino:
"Si hacemos una analogía, el SAG usó una regla de una librería -para
estimar la superficie inundada- e HidroAysén un instrumento de medición
con precisión láser". En La Moneda estas declaraciones fueron
interpretadas como un cambio en la actitud de la compañía, centrada esta
vez en la arrogancia y en la prepotencia, sobre todo en la
descalificación al trabajo de los servicios públicos. Por esta razón, el
propio Pérez Yoma fue quien puso las cosas en su lugar. "Encuentro fuera
de lugar que un señor gerente de Endesa se permita tener apreciaciones
despectivas de los funcionarios que evalúan sus proyectos. No queremos
ni matonaje de las empresas ni de los ambientalistas ni de nadie",
enfatizó.
Desde entonces, algunos sectores del Gobierno comenzaron a comparar este
proceso con la crisis de los cisnes por la que atravesó Celco, sobre
todo por la similitud en la forma de enfrentar con arrogancia los
errores que habían cometido. En esa oportunidad la estrategia cambió
cuando la situación se hizo insostenible y comenzaron a caer los
ejecutivos de la firma de Angelini. Por eso no se descarta que la salida
de Hernán Salazar de la primera línea en la sociedad pueda significar un
cambio en la actitud que hasta ahora han tomado el grupo Matte y los
ejecutivos de Endesa.
En todo caso, esta batalla es menor frente a la que se librará desde el
segundo semestre del próximo año, cuando ingrese a evaluación la línea
de transmisión que llevaría la energía desde Aysén a Santiago. O más que
una batalla, el verdadero obstáculo de una carrera que, según el mismo
Salazar, no es de cien metros, "sino un maratón en la que recién se
están corriendo los primeros mil metros". Un maratón que, en todo caso,
ha resultado accidentado y en la que nada asegura que este competidor
alcance su meta.
Cinco observaciones graves
1. Según el Sernageomin, “no se presentan mapas geológicos con la
ubicación exacta de las represas, ni su cota de inundación. Faltan las
coordenadas de los muros, la geología y las obras involucradas, en
cortes transversales y paralelos al muro”.
2. A juicio de la Conaf, “existe infracción manifiesta de la normativa
ambiental que rige para el Parque Nacional Laguna San Rafael, Parque
Nacional Bernardo O’Higgins y Reserva Forestal Lago Cochrane y para los
ecosistemas forestales en el área de influencia”.
3. Según el SAG, “las superficies de inundación de los embalses Baker 1
y Baker 2 presentan diferencias significativas y sustanciales que
superan las informadas por el titular en más de un 90% respecto a lo
modelado por el Servicio, a tal punto que el valle del río Colonia, el
valle del río los Ñadis y la confluencia de los ríos Neff y Baker serían
inundados”.
4. “Faltan estudios de detalle de la tectónica de las zonas
involucradas”, dice Sernageomin.
5. Según Sernatur, “el EIA determina que la alteración a la variable
paisaje será significativa en cuanto a magnitud y duración. No obstante,
la información aportada es insuficiente e incompleta para realizar una
evaluación que permita determinar el impacto real del proyecto sobre
esta variable”.
*
Gentileza www.lanacion.cl
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