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Hoy puede ser un gran día |
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Después de tanta matanza, después de
tanto “requerimiento”, de tanta violencia sin sentido, de tanta
esclavitud, de tanta invisiblidad, parece que comienzan a soplar
nuevos vientos, nuevos soles. En este sentido tomamos a las
declaraciones del juez de la Corte Suprema. Y por supuesto que tiene
enorme un enorme mérito Zaffaroni, pero mucho más mérito, tuvieron
las comunidades de todo el Continente que durante cinco siglos
sigueron resistiendo. |
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Por
Marcelo VALKO*
I
Azkintuwe |
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Comunidad Mapuche Santa Rosa. |
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Foto de Alejandra Bartoliche. |
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En
el diario Pagina/12, el periodista Darío Aranda realiza un
reportaje imperdible en
relación a la actualidad de los pueblos originarios. En ese impecable
reportaje que ronda entre el asombro y la verdad más absoluta, podemos
leer conceptos como “invisibilidad”, “genocidio” y donde se plantea una
“reparación histórica” para los indígenas. Una serie de conceptos con
los que coincido y sobre los que venimos trabajando, junto a tantos
compañeros, hace ya unos cuantos años. Ahora bien, lo asombroso y lo que
en realidad no deja de maravillar, es que tales conceptos no salen de
boca de un dirigente comunitario o de alguno de los que con toda
modestia, intentamos día a día combatir tales injusticias. Lo asombroso
es que el entrevistado en cuestión sea el juez de la Corte Suprema de la
Nación Eugenio Zaffaroni.
A todo lo largo de América, durante cinco siglos, la Justicia siempre se
encontró en las antípodas de las reivindicaciones solicitadas por los
indígenas. ¡Siempre! Durante la Conquista, la Colonia y la Era
Republicana los tribunales se dedicaron con malicioso esmero a fallar en
contra de los elementales derechos de las comunidades. Incluso en la
época del Virrey Toledo, se había llegado al colmo de prohibir mediante
un Bando la figura legal del “indio pleitista”. ¿Qué pleiteaba el indio
pleitista? Pleiteaba por sus tierras usurpadas. Más tarde, y aún durante
el siglo XX, los tribunales provinciales y nacionales se cansaron de
archivar y adormecer los oficios elevados por las comunidades.

A todo lo largo de América, durante cinco
siglos, la Justicia siempre se encontró en las antípodas de las
reivindicaciones solicitadas por los indígenas. ¡Siempre! Durante la
Conquista, la Colonia y la Era Republicana los tribunales se dedicaron
con malicioso esmero a fallar en contra de los elementales derechos de
las comunidades. |
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Por ejemplo los kollas del Malón de
la Paz de 1946, cuando deciden “bajar” a Buenos Aires, no es para
realizar un “tour” o “una caravana carnavalesca”, como algunos
insensibles llamaron a esa marcha, sino porque habían fracasado
infinitas veces frente a los tribunales de las provincias de Jujuy y de
Salta. Por eso cuando escuchamos a un juez de la Corte Suprema decir que
el “genocidio continua aún hoy invisibilizando, omitiendo, dejando que
se mueran”, o cuando incluso habla de “genocidio por omisión” todos
comenzamos a mirar de otra forma a esa inestable señora de los ojos
vendados que siempre de dedicó a inclinar la balanza para un solo lado.
Y Zaffaroni profundiza aún más sus dichos al hablar de la reparación
histórica, dice que “hay que reivindicar derechos, fundamentalmente, el
derecho a la igualdad. Esos derechos deben ser reivindicados tanto en el
plano político como por vía judicial”. Incluso se explaya sobre una de
las hipótesis fundamentales que desarrollamos en “Los indios invisibles
del Malón de la Paz”. Dice por ejemplo que: “la invisibilización de los
pueblos originarios es una de las formas de discriminación. En la medida
en que se niega la existencia, los pueblos indígenas reclaman derechos
que no les dan y no se los dan porque “no existen”. Entonces, a los
pueblos indígenas se les está negando la propia existencia”. Pero una
cosa es que lo plantee un simple investigador, y otra muy distinta,
fundamental y trascendente es que la esgrima un juez de la Corte Suprema
de la Nación.
Y todavía el asombro no termina. Como si estuviésemos escuchando al
Maestro Osvaldo Bayer, Zaffaroni plantea con total claridad que: el
Estado argentino con los pueblos originarios también cometió un
genocidio… El roquismo, con la figura de Julio Argentino Roca,
representa el proceso de disciplinamiento”.
Realmente, después de tanta matanza, después de tanto “requerimiento”,
de tanta violencia sin sentido, de tanta esclavitud, de tanta
invisiblidad, parece que comienzan a soplar nuevos vientos, nuevos
soles. En este sentido tomamos a las declaraciones del juez de la Corte
Suprema. Y por supuesto que tiene enorme un enorme mérito Zaffaroni,
pero mucho más mérito, tuvieron las comunidades de todo el Continente
que durante cinco siglos siguieron resistiendo, peleando y pleiteando
para salir de la más cruda y absoluta invisibilidad. Por eso
parafraseando a Serrat, decimos que hoy realmente es un gran día / AZ
* Profesor Titular Cátedra “Imaginario étnico, Memoria y Resistencia”,
UPMPM.
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