|
|
-
|
|
SUSAN SHOWN HARJO, LÍDER
CHEYENNE |
|
"Las tribus indígenas somos naciones
independientes dentro de EE.UU" |
|
|
Susan Shown Harjo es una destacada líder Cheyenne. Defensora
de los derechos de su nación, es además escritora y una de
las voces indígenas más reconocidas del periodismo
norteamericano. Entrevistada por Azkintuwe en Philadelphia,
Harjo reflexionó
sobre la situación de los nativoamericanos y la
actual coyuntura electoral que protagonizan el demócrata
Barack Obama y el republicano John McCain, uno de los cuales
será mañana martes electo Presidente de los EE.UU. |
|
|
Por
Pedro CAYUQUEO, en Philadelphia, EE.UU. |
|
|
|
Susan
Shown Harjo, Cheyenne. |
|
|
Foto de David Hernández Palmar. |
|
Susan
Shown Harjo (1945) tiene triple nacionalidad. Es miembro de la Nación
Cheyenne y además de la Hodulgee Muscogee. “Cheyenne por parte de padre,
Muscogee por parte de madre y estadounidense por lamentables
circunstancias históricas”, precisa. Su bisabuelo, el Jefe Bull Bear,
fue uno de los líderes de la resistencia Cheyenne contra la opresión del
gobierno de EE.UU a fines del siglo XIX. Su abuelo, Thunderbird (Richard
Davis), un destacado artista y escritor, reconocido por mantener vivas
ceremonias tradicionales de su pueblo como el Baile del Sol (Sun Dance)
cuando estas fueron proscritas por las autoridades.
Hasta los 11 años Susan vivió en una reserva de Oklahoma, en una modesta
vivienda sin alcantarillado ni electricidad. Entre los 12 y 16 ella
residió en Nápoles, Italia, donde su padre fue enviado tras ser enrolado
en el Ejército de Estados Unidos. De regreso con su familia, Harjo se
instaló en Nueva York, donde años más tarde iniciaría una exitosa
carrera como periodista radial y escritora. Autora de numerosos libros y
columnista estable del periódico
Indian Country Today, Susan ha sido
invitada a diversos programas de televisión, incluyendo los populares
shows de Oprah Winfrey y Larry King.
Actualmente Susan es presidenta del Morning Star Institute en Washington
D.C. Creado en 1984 en memoria de su marido Frank, la institución aboga
por los derechos indígenas y el establecimiento de políticas para
proteger las tierras sagradas, la cultura y el medioambiente al interior
de las reservas. Entrevistada por Azkintuwe en la ciudad de
Philadelphia, Harjo reflexionó sobre la situación de los
nativoamericanos en EE.UU y la actual coyuntura presidencial que
protagonizan el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain.
En una segunda parte, a
publicar este miércoles, Harjo compartirá pasajes de su historia en los
70' con el American Indian Movement (AIM), el gobierno de Richard Nixon
y el injusto encarcelamiento de Leonard Peltier.
- Susan, la realidad vuestra es bastante desconocida por los
mapuches. ¿Nos podrías ilustrar cuál es la situación actual de las
naciones nativoamericanas?
En los EE.UU tenemos 561 naciones reconocidas a nivel federal. Es decir,
naciones indígenas que mantienen una relación particular con los EE.UU,
estas relaciones son de nación a nación, de gobierno a gobierno, algunas
tienen tratados y otras no los tienen. Entre 1778 y 1871 se firmaron más
de 300 tratados. También tenemos leyes generales, de aplicación para
todos. Uno de nuestros principales expertos en tratados fue Vine Deloria
(1933-2005), además uno de nuestros intelectuales más prolíficos, autor
de 25 libros, entre ellos “Custer Died for Your Sins” (Custer murió por
sus pecados), “God is Red” (Dios es rojo) y “We Talk, You Listen”
(Nosotros hablamos, ustedes escuchan), que murió el año 2005 y quien era
mi gran amigo. En los años 60 Deloria fue el director del
Congreso
Nacional del Indio Americano (NCAI), que es la organización mas antigua
y más grande en norteamérica, la misma que en los 80' tuve el honor de
encabezar.

Hay tribus en Norteamérica que han firmado tratados, que sus
abuelos firmaron tratados, pero que no son reconocidos. En las
generaciones pasadas también algunos estados han querido
exterminar a estas tribus. Esto también se ha dado en los
tiempos modernos con el estado de Virginia, que dijo “o eres
blanco o eres negro”. El estado de Virginia no reconoce a
nadie más. Ahora hay una ley en el Congreso Nacional del Indio
Americano para que se reconozca a estas tribus. |
|
Deloria decía que las leyes generales eran ajustes a los tratados. Por
ejemplo, la Ley de la Salud del Indio, la Ley de la Libertad Religiosa
del Indio Americano, la Ley de la Protección y Repatriación de los
Entierros de Nativos Americanos, la Ley de la Propiedad del Indio
Americano, leyes de pesca específicas, etc., entonces, tenemos leyes que
cubren áreas específicas por si alguien se enferma, por si alguna nación
quiere pescar en un sitio determinado, por si alguien reclama su derecho
a la tierra. Este marco normativo permite que los derechos de todos, con
o sin tratado histórico de por medio, sean reconocidos. Por otro lado
existen tribus que no son reconocidas por el gobierno federal, que
buscan tener relaciones y reconocimiento del gobierno estadounidense.
Nosotros hemos realizado mucho trabajo con estas naciones que por algún
motivo no se las reconoce, tal vez por decisión de algún burócrata de
Washington que determinó que nadie que viva al este del río Mississipi
puede ser indígena, argumentos estúpidos que buscamos contrarrestar.
- ¿Qué deben hacer para demostrar que son quienes dicen que son?
Para lograr este reconocimiento deben buscar en los archivos, buscar
linaje y genealogía para como dices, demostrar que son quienes dicen que
son. Algunos nativos los apoyan en esta lucha y otros dicen: “no, no
queremos que se reconozcan más tribus”. Es un proceso complejo y lo ha
sido por un siglo. Hay tribus en Norteamérica que han firmado tratados,
que sus abuelos firmaron tratados, pero que no son reconocidos. En las
generaciones pasadas también algunos estados han querido exterminar a
estas tribus. Esto también se ha dado en los tiempos modernos con el
estado de Virginia, que dijo “o eres blanco o eres negro”. El estado de
Virginia no reconoce a nadie más. Ahora hay una ley en el Congreso
Nacional del Indio Americano para que se reconozca a estas tribus,
ellos acuden a esta instancia para intentar ser reconocidos. No es
determinante, pero les ayuda que nuestro Congreso les de la bienvenida,
que declare que si son naciones indígenas. Los tribunales americanos
también pueden fallar que una tribu es o no una tribu. También pueden
pasar por el proceso federal administrativo de reconocimiento o pueden
peticionar al Congreso estadounidense o bien pueden hacer una
combinación de todos estos caminos. Puedes notar que ni siquiera hemos
decidido quienes somos todos nosotros.
- Se encuentran ustedes inmersos hoy en una coyuntura electoral.
¿Qué tan determinante es el voto indígena en los EE.UU?
Los nativoamericanos representamos cerca de tres millones de habitantes,
el uno por ciento de la población del país. Sin embargo, en algunos
estados representamos un bloque electoral significativo y el voto indio
marca muchas veces la diferencia. Esto ocurre en Wisconsin, Arizona,
Colorado, Dakota del Sur, Dakota del Norte, Washington, Nevada, Montana,
Nuevo México y Alaska. También Oklahoma, que tiene la población mas
grande de nativos americanos, aunque allí la diferencia entre intención
de voto entre demócratas y republicanos es bastante grande. En la
presente década, los indígenas americanos hemos inclinado la balanza en
las elecciones de dos legisladores demócratas al Senado de Estados
Unidos. En Dakota del Sur, en 2002, el senador Tim Johnson ganó al
republicano John Thune y fue la reserva de Pine Ridge la que le dio a
Johnson el margen de la victoria. En 2006, el demócrata Jon Tester
consiguió la mayoría del voto indígena americano en Montana, derrotando
al republicano que ocupaba el cargo, el senador Conrad Burns. Trato de
graficar que el voto indio cobra cada día mayor fuerza y en la próxima
elección presidencial no será diferente.
- Al respecto, ¿cómo ha sido históricamente la relación de los
nativoamericanos con el gobierno estadounidense?
Complicada. Depende en verdad de qué presidente hizo tal o cual cosa a
quién (risas). O qué general hizo tal o cual cosa a quién. Republicanos
y demócratas tienen sus manos manchadas con sangre india. En el caso de
mi gente, los Muscogee Creek, a quienes se les obligó a abandonar sus
tierras a punta de bayoneta, violando tratados anteriores, todos odian
al presidente Andrew Jackson (1829-1835) porque él fue responsable
principal del proceso de desplazamiento de todas las naciones indias
sureñas hacia el oeste del río Mississipi, a una zona que se llamó
“Territorio Indio” y que fue el primer precedente del sistema de
reservaciones. Entonces, por años y años, por más de un siglo, una vez
que los Muscogee pudieron votar, todos eran republicanos porque Jackson
era un presidente demócrata y el odio persistía. Un caso contrario fue
lo sucedido con los Dakota y los Sioux, cuya gente fue ejecutada por el
presidente Abraham Lincoln (1861-1865), eso fue el año 1862, cuando tras
un alzamiento en Minnesota fueron ahorcados 38 indígenas, la mayor
ejecución pública en la historia de los EE.UU.
- ¿Hablamos del mismo Lincoln que pasó a la historia por abolir la
esclavitud en EE.UU?
El mismo. A su vez que decretaba la Ley de Emancipación de los Esclavos,
decretaba el ahorcamiento público de nuestros ancestros. Por esta razón,
como Lincoln era republicano, todos los indios de ese territorio pasaron
a formar parte del partido demócrata. Ahora en los tiempos modernos
estas historias de atropellos se traducen en que algunas naciones
indígenas mandan una carta de saludo a cada presidente nuevo, y siempre
llaman al presidente con el mismo nombre que daban al presidente
Washington los miembros de la Confederación Iroquese de los Seis Fuegos:
“Sr. Destructor de los pueblos”. Eso te va diciendo cuál ha sido
históricamente la relación de los nativoamericanos con el gobierno
estadounidense. Pero siempre nos pedían ayuda, más bien si les convenía
a sus intereses. George Washington acudió a algunos Muscogee para
enfrentar a los británicos, uno de mis ancestros llegó a ser general del ejército
de Washington. Cuando el presidente Lincoln estaba en la guerra civil, el
llamó también a mis parientes, los Cheyennes y todos los jefes de las
grandes praderas enviaron representantes a Washington D.C., a firmar un
tratado que disponía lo que Lincoln había pedido, que era que se
mantuvieran neutrales en la Guerra Civil. Mi bisabuelo, el jefe Bull
Bear, era quien encabezaba la delegación de los Cheyennes que se reunió
con el presidente Lincoln, esto en el año 1863.
- Existían fluidas relaciones
de tipo diplomático al parecer.
Exactamente. Entonces, cuando preguntas por las relaciones entre los
nativoamericanos y el gobierno, depende en verdad de qué pueblo y de qué
periodo histórico estamos hablando. En el caso de mi gente, han sido
relaciones complejas. Mis ancestros, por ejemplo, firmaron también con
George Washington un tratado en Nueva York, por tanto relacionarme con
las autoridades norteamericanas es bastante normal, forma parte incluso
de mi historia familiar. Por otro lado, nosotros los Cheyenne masacramos al general
Custer en 1876, en la batalla de Little Big Horn y nos alegra haberlo
hecho, lo merecía, el decía “el único indio bueno es el indio muerto”,
que es algo que dijeron de todos nosotros en el hemisferio. Yo
siento que soy uno de aquellos guerreros Cheyenne que dio el tiro de
gracia al general Custer, uno de aquellos que aplastaron al ejército
estadounidense bajo las órdenes del gran jefe sioux Tasunka Witko,
también llamado Crazy
Horse (Caballo Desbocado). Todo ello es lo que somos y cuando vamos a
Washington D.C., a tratar algún tema con las autoridades tratamos de no
olvidar de dónde venimos, tratamos de no olvidar el sacrificio de
nuestros ancestros, tratamos de no olvidar lo que ellos nos han hecho y
lo que nos deben todavía.
- ¿Existe para ustedes alguna diferencia entre una administración
demócrata de una republicana?
Si, por supuesto. Hay factores modernos que inciden en una diferencia,
pero depende mucho de qué estado se este hablando y de qué nación
indígena, porque puede que un presidente sea un mal presidente para los
EE.UU en general pero un buen presidente para la gente de su propio
estado. Bueno, eso puede suceder, excepto con George Bush que es malo
para todos sin distinción (risas). Pero su padre fue muy bueno para las
naciones indígenas, el firmó la Ley de Repatriación de los Restos de
Nativoamericanos, que permitió recuperar piezas almacenadas en museos y
colecciones privadas. Lo curioso es que fue el abuelo del actual
presidente George W. Bush, es decir, el padre del presidente George
Bush, quien había excavado la tumba de Gerónimo y llevó incluso el
cráneo a la Universidad de Yale. Yo creo que George Bush acordó firmar
la Ley de Repatriación para de alguna manera compensar lo obrado por su
padre, de alguna manera siento que el se sentía mal por lo que había
sucedido, si casi no tuvimos que convencerlo. El también firmó la Ley
del Museo Nacional del Indio Americano, muchas leyes de retorno de tierras,
etc. No
sabemos específicamente qué lo llevó a aprobar estas leyes, a veces es
la influencia de algún consejero, yo creo que fue su propia historia
familiar que pesaba en su conciencia. Muchas veces en las relaciones con
el gobierno y en las decisiones de las autoridades respecto de los
nativoamericanos operan mecanismos misteriosos que nunca podemos
clarificar o entender del todo.
- ¿Como interpretan ustedes, en este marco de reconocimiento de tratados
y diplomacia de los nativoamericanos con el gobierno norteamericano, la
postura del presidente Bush de no apoyar la Declaración Universal de
Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, en septiembre del año
pasado aquí en Nueva York?
Hay dos interpretaciones posibles. Por un lado, porque Estados Unidos
está siendo gobernado no por gente que se dice solo conservadora, sino
gente egoísta, voraz, avarienta y demente. El actual presidente es un
miope, no ve ni tiene ninguna visión, es como un bebe pequeño,
malcriado, que cuando quiere algo lo toma sin respeto y cuando no quiere
algo, lo deja. Cualquier otra administración liberal o conservadora
habría dicho, “vamos a perder el voto y por tanto vamos a votar con la
mayoría, es algo pequeño que podemos hacer y es parte del juego
diplomático”. Pero no fue así y creo trataron de marcar un punto, decir
al mundo que ellos pueden hacer lo que quieran, donde quieran y como
quieran. Querían demostrar la fuerza del poderoso, como en la invasión a
Irak, donde han actuado fuera de toda legalidad internacional y apoyo
interno. Pero fue
una actitud infantil, porque no ganaron, todos los demás países ganaron,
los pueblos indígenas del mundo ganaron finalmente. Y tampoco perdimos
nosotros, ya que nuestros derechos están consagrados en diversas leyes
federales desde hace mucho tiempo, independiente o no del futuro de
dicha Declaración.
- ¿Cuál ha sido vuestra reacción tras lo acontecido en la ONU?
Porque independiente de vuestra legislación interna, incluso unos pasos
más adelantada que la propia Declaración, la votación en contra de EE.UU
generó un amplio rechazo en el movimiento indígena a nivel mundial.
Nosotros también planteamos nuestro malestar porque somos parte, nos
sentimos parte del movimiento indígena global. Y estamos en la
ONU, participamos de esas instancias también. Lo que hicimos en concreto
fue decirle al gobierno de Bush que no queríamos hablar nuevamente con
ellos, señalamos que íbamos a tener tratos solo con la próxima
administración.
Lo que sucedió trajo sus consecuencias internas, muchas naciones
indígenas se pasaron al bando demócrata, apoyando a Barack Obama por
este voto de rechazo en Naciones Unidas de Bush. Tal vez lo que diré no
se entienda mucho en Latinoamérica, pero Bush con su voto en contra se
alejó de toda una línea de comportamiento en materia indígena de la Casa
Blanca. Quisiera saber si hubo algo en la trastienda, si hubo diálogo con
China o con la India, si es que Bush estaba actuando también dando
señales a estos países, porque esta política de negación de los derechos
indígenas es la que caracteriza por ejemplo a China, allí tenemos a los
hermanos del Tibet luchando no solo por sus derechos, también por
mantenerse con vida. Supuestamente, en papel, esta no es
la política de los EE.UU con las naciones indígenas. Entonces si no es
una expresión de su política para con nosotros, bien puede ser la
expresión de su política para con otros. Esta es una segunda interpretación
que hacemos. Y esto tiene que atarse necesariamente con intereses
geopolíticos y estratégicos de su administración que sobrepasan a los
nativoamericanos a nivel interno.

Hay que señalar de partida que las tribus indígenas de Estados
Unidos somos consideradas “naciones independientes dentro del
país”. Como tales, conservamos poderes soberanos sobre nuestra
población y territorios, excepto cuando las leyes
estadounidenses han modificado dichos poderes. Más que
miembros de una minoría racial, los indígenas de Estados
Unidos somos pueblos indígenas del continente americano con
condición jurídica semejante a la doble nacionalidad. |
|
- ¿Cuáles son los principales puntos que usted destaca en la propuesta
para los nativoamericanos del candidato Barack Obama?
Obama se
asocia a si mismo con los aspectos positivos de la ley federal que
favorece a los nativoamericanos. Plantea que es posible
hacer ciertas cosas específicas para mejorar todo dentro del marco legal
ya existente. Por ejemplo, prometiendo más recursos para el sistema de
salud de las reservas. También propone cambios en materia de
jurisdicción, un tema polémico en el Congreso. Acá las naciones indígenas tenemos
derecho a jurisdicción propia. Tenemos jurisdicción sobre nuestra gente
en nuestros territorios, pero no tenemos atribuciones sobre gente blanca
en nuestros territorios. Obama plantea una reforma a objeto de ampliar
esta atribución de nuestros gobiernos indígenas para poder juzgar a no
nativos en algunas áreas específicas, por ejemplo, en materia de
violencia doméstica. En los años 80' se logró ampliar nuestras
atribuciones de jurisdicción para delitos sexuales cometidos por
blancos, eso fue un avance, pero que costó mucho conseguirlo. Obama hoy
propone seguir avanzando en este sentido y ello lo vemos con buenos ojos. Con respecto a la protección de los lugares sagrados,
Obama está reiterando su apoyo para darle protección legal a estos
sitios y si se logra un Congreso con mayoría demócrata, que es el
escenario que yo vislumbro, es posible que muchas de estas propuestas
prosperen. Es mi esperanza.
- Algo me ha sorprendido. He leído la propuesta de Obama referida
a los nativoamericanos y habla en un primer punto del respeto a vuestro
derecho a la autodeterminación, "tribal self-determination", dice en su
programa. Y lo plantea no como un horizonte a conquistar sino más bien
como un derecho ya existente y que es deber de la Casa Blanca
garantizar. Los reconoce además como, cito textual: "entidades
soberanas, autónomas políticamente como estados y que establecen una
relación de-gobierno-a-gobierno con el gobierno federal de los Estados
Unidos". "Autodeterminación" y "autogobierno" son conceptos que generan terror en los estados
latinoamericanos y principalmente al estado de Chile, uno de los más
atrasados de la región en la materia y que solo reconoce la existencia
de una nación, una cultura, una lengua, la "chilena", por supuesto. Al respecto, ¿en qué consiste
la autodeterminación tribal y el autogobierno, y desde cuándo existe aquí en los EE.UU?
Hay que señalar de partida que las tribus indígenas de Estados Unidos
somos consideradas “naciones independientes dentro del país”. Como
tales, conservamos poderes soberanos sobre nuestra población y
territorios, excepto cuando las leyes estadounidenses han modificado
dichos poderes. Más que miembros de una minoría racial, los indígenas de
Estados Unidos somos pueblos indígenas del continente americano con
condición jurídica semejante a la doble nacionalidad. Ese es nuestro
estatus. En este marco se inscribe el reconocimiento de nuestro derecho
al autogobierno. El presidente Nixon, en 1971, emitió una declaración
sobre asuntos indígenas y trazó el camino de la autodeterminación de
nuestras naciones. En su declaración Nixon reprobó la “eliminación
forzosa” de las tribus y nos caracterizó como “entidades políticas
individuales con categoría especial bajo las leyes de Estados Unidos”.
En este marco, el derecho al autogobierno en múltiples materias quedó
garantizado para nosotros.
Más tarde, el año 1975 bajo la administración Ford, la promulgación de
la Ley de Autodeterminación Indígena y de Ayuda a la Educación otorgó a
nuestros pueblos mayor control en la gestión de programas y servicios
federales, tanto en educación, como en salud, vivienda, sistema
judicial, bienestar social, inclusive cuerpos de policía tribal. En
concreto esta ley implicó que en vez de tener a la gubernamental Oficina
de Asuntos Indios administrando los programas o te diera sus servicios,
tú podías contratar esos servicios o administrarlos. Ellos lo pagaban,
pero tú los administrabas como reservación o tribu. Por tanto, una
nación india “X” podía acudir y negociar muchos programas y decir,
queremos manejar el bienestar infantil, los programas educativos,
construir escuelas, servicios sociales, parques nacionales, etc. De
manera que constantemente nuestras naciones comenzaron a negociar
atribuciones con el gobierno estatal y federal. Ese es el fundamento del
autogobierno vigente hoy en día.
- Eso es más avanzado que cualquier legislación indígena que se haya
aprobado en Chile. Incluso sorprende que John McCain prometa también en
su programa de gobierno, cito textual: “proteger la soberanía tribal y
la singular relación de gobierno a gobierno con las tribus indígenas”.
Difícil de creer para un mapuche (risas).
Lo entiendo (risas). El nuestro es un modelo fantástico si uno lo lleva
al máximo de sus potencialidades, pero no todo es color de rosas. La
autodeterminación también implica un riesgo, en EE.UU algunas tribus han
hecho un desastre de todo esto, porque la autodeterminación implica que
uno tiene también el derecho de malograr las cosas tan mal o peor de
como lo ha estado haciendo el gobierno federal (risas). Existen casos
que no son dignos de destacar, donde estas amplias atribuciones han
generado más conflictos que soluciones, con administraciones tribales
corruptas, etc. Son casos cada días más puntuales, pero
existen. Hoy nuestras relaciones con los EE.UU son de nación a nación,
de gobierno a gobierno, bajo un marco de confianza para el mejor interés
de nuestros pueblos. Pero en broma decimos que esta relación de
“confianza” se basa en que nosotros no confiamos en ellos y ellos no
confían en nosotros (risas), por tanto, hay un equilibrio. Nixon fue un
villano por el caso de Watergate, pero para la causa de la
autodeterminación indígena el fue un héroe (risas). La Ley de
Autodeterminación Indígena y de Ayuda a la Educación se promulgó con el
presidente Ford, pero se trabajó en gran parte bajo el gobierno de
Nixon, eso hay que reconocerlo.
- Fuera de EE.UU llama poderosamente la atención los casinos de juegos
que administran algunas tribus. Entiendo que el año pasado vuestros
casinos facturaron más ganancias que todos aquellos de Las Vegas y
Atlantic City, algo sorprendente. Nos podrías contar desde cuándo
existen estos casinos y también de los impactos, positivos y negativos,
que han generado al interior de vuestras naciones indígenas.

La industria del azar es algo nuevo para nosotros y en su
momento fue visto como un interesante polo de desarrollo. Es
verdad que existen zonas donde la tasa de criminalidad,
alcoholismo y de suicidios de nuestros adolescentes es mayor a
la media norteamericana, pero este fenómeno existe desde antes
de la instalación de los casinos y obedece a muchos factores
que se mantienen en el tiempo. |
|
Los casinos tienen su origen en la Ley para la Reglamentación del Juego
en las Tierras Indígenas, que se promulgó el año 1988, bajo la
presidencia de Ronald Reagan. Esta ley autorizó a las tribus a abrir
establecimientos dedicados a juegos de azar en sus tierras, después de
negociar acuerdos con los gobiernos estatales. Sobre los impactos
negativos, se
habla mucho de esto y a veces demasiado sin base, la verdad no sabemos
los impactos sociales que están generando, es imposible medirlos antes
de 30 o 50 años. La industria del azar es algo nuevo para nosotros y en
su momento fue visto como un interesante polo de desarrollo. Es verdad
que existen zonas donde la tasa de criminalidad, alcoholismo y de
suicidios de nuestros adolescentes es mayor a la media norteamericana,
pero este fenómeno existe desde antes de la instalación de los casinos y
obedece a muchos factores que se mantienen en el tiempo, como la
discriminación existente en la sociedad americana hacia nuestras
naciones en algunos estados, entre otros. Más de la mitad de nuestra
población vive hoy en las ciudades, menos de la mitad hoy viven en
tierra indígena, las circunstancias son distintas para cada nación.
- Pero hay voces que hablan de
graves impactos culturales y el arribo de fenómenos como las mafias y la
corrupción a vuestros pueblos.
Si, un discurso muchas veces interesado. El senador John McCain ha
señalado que desde que empezaron los casinos se ha incrementado la
corrupción, nosotros no lo tenemos tan claro. Han existido casos y los
responsables han sido juzgados y enviados a la cárcel como cualquier
criminal, pero han sido casos aislados, como suceden también en Las
Vegas o en Florida y con mayor cotidianeidad. Muchas veces se usan estos
argumentos para intentar limitar esta Ley para la Reglamentación del
Juego en las Tierras Indígenas, que afecta a muchos intereses
empresariales no indígenas. Hubieron muchos casos donde se buscó detener
la creación de casinos por parte de tribus y estas contiendas llegaron
hasta la Corte Suprema. El estado de Florida intentó frenar a los
Seminoles, pero finalmente primó su derecho y soberanía que fue
reconocida por la Corte. En Florida existen hoy dos tribus con negocios
de juego; los Seminoles, con seis casinos y salones de bingo en todo el
estado, ellos son dueños además de la franquicia Hard Rock Cafe en
Hollywood y en Tampa que compraron en 965 millones de dólares hace dos
años. La otra tribu son los Miccosukees, que tienen un casino en el
oeste de Miami-Dade. Los casinos de ambas tribus generaron ganancias el
2007 por 1.600 millones de dólares. Y esto repercute en varios niveles,
uno de ellos el bienestar social, puesto que la ley establece que al
menos un 60% de los beneficios de los casinos tiene que tener como
destino algún proyecto para mejorar la comunidad.
- ¿Y se cumple esto?
Como en toda industria, en algunas partes se cumple bien, en otras no
tanto. No es un sistema perfecto. Pero yo destaco los impactos
positivos. Estos comenzaron muy humildemente al principio, por ejemplo,
darle leña a los ancianos, algo muy básico pero que en algunas
reservaciones era vital. Entregar bonos navideños, bonos para el Día de
Acción de Gracias, etc, eso era cuando los juegos se limitaban a gente
de la tribu, muy al principio. Yo estuve involucrada en las
negociaciones de la Nación Pequot para adquirir tierras y emplazar un
casino. Hoy tienen el casino más grande del mundo, el
Foxwoods Resort
Casino. Ellos no tenían su
idioma, lo habían perdido, no tenían danzas, vestimentas, eran un grupo
pequeñito, que iban a desaparecer. Hoy son más ricos que los Rockefeller's y han ido construyendo escuelas para recuperar su idioma,
han recuperado sus danzas, su arte, han usado el dinero para revitalizar
su cultura e identidad. Ellos resucitaron a su nación, ¿no es eso
emocionante?
-
Me parece sorprendente.
El dinero es el dinero, no importa de donde venga, eso decían ellos y
llegado el momento donaron 10 millones de dólares para el Museo Nacional
del Indio Americano. Ellos resucitaron cosas que los libros de historia
decían extintas y eso es sorprendente. El dinero de los casinos ha
servido entonces para cosas como estas, yo soy testigo de ello. Antes
habían muchas reclamaciones de tierras, especialmente de lugares
sagrados, que cumplían décadas en tribunales. Hoy algunas tribus van y
dicen; "¿Cuánto cuesta esa tierra? ¿1 millón, 2 millones de dólares? ¡La
compramos!".¡Y lo hacen! y vuelven allí a realizar sus ceremonias
tradicionales, con sus familias.
-
Pero imagino que la norma no es esa. Es decir, existen imágenes
chocantes de pobreza, alcoholismo y dependencia absoluta en algunas
reservaciones del proteccionismo estatal, especialmente avanzando hacia
la costa Oeste. Más que "naciones independientes" remiten a "colonias
pobres".
Absolutamente. En EE.UU hay cerca de 30 naciones nativoamericanas que
son muy ricas, las otras tienen algo de dinero y la mayoría como apuntas
nada de dinero, con elevados índices de pobreza, analfabetismo,
alcoholismo, criminalidad, todo ello agravado además por graves
deficiencias en la gestión de sus gobiernos tribales. Sucede también que
muchas naciones ricas tienen 2 mil, 3 mil personas en un territorio, los
Seminoles no superan los 3.500, mientras que otras naciones pobres, como
los Navajo, que poseen el territorio autónomo indio más grande en los
EE.UU, son 200 mil personas. Hoy las 30 que son muy ricas están viendo
cómo apoyar al resto, generando industria, privilegiando el comercio
intertribal, explorando fórmulas diversas. Son procesos que están hoy en
marcha y que son complejos, nada fáciles de abordar. Existen tratados
entre las naciones que se han establecido y no son solo tratados que
hablan de los derechos indios o la cultura. Incluyen también lo
financiero, lo comercial, las inversiones, el desarrollo, sin esos
aspectos ninguna nación puede proyectarse en el tiempo. Nuestros abuelos
lo entendieron muy bien, es cosa de leer el contenido de los tratados
que firmaron y que, lamentablemente, poco fueron respetados / AZ
< VOLVER
|
|