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JULIETA VINAYA FUE
RECIBIDA POR AUTORIDADES |
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El reclamo de justicia para Atahualpa
llegó a Nación |
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El pasado mes de junio asesinaron a
Atahualpa Martínez Vinaya, un joven de 19 años que participaba junto a
un grupo de vecinos de la toma de unos terrenos fiscales y era miembro
de la organización Consejo Asesor Indígena (CAI). Los exámenes
realizados a su cuerpo establecieron que fue asesinado por un tiro en la
espalda y que luego lo arrojaron a un descampado, ubicado en las afueras
de la ciudad. A meses de su crimen, su madre fue recibida por la
Presidenta Cristina Kirchner. |
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Por
Hernán SCANDIZZO* / Domingo 9
de Noviembre de 2008 |
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Julieta
Vinaya en Buenos Aires. |
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Foto de Hernán Scandizzo |
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PUELMAPU /
El 15 de junio
asesinaron en Viedma al joven mapuche-aymara Atahualpa Martínez Vinaya,
de 19 años, su cuerpo fue hallado en un descampado con un disparo en la
espalda. Desde ese momento su madre, Julieta Vinaya, busca respuesta a
dos preguntas: ¿quién lo mató? ¿por qué?. A mediados de octubre fue
recibida en la capital rionegrina por la presidenta Cristina Fernández
de Kirchner y semanas después, en Buenos Aires, por el ministro de
Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández. En diálogo con Renacer e
Indymedia habló de los encuentros mantenidos con las autoridades
nacionales y los silencios que rodean la muerte de su hijo.
- Cuando se cumplían 4 meses del asesinato de Atahualpa te recibió
la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. ¿Qué le planteaste? ¿Tomó
algún compromiso?
Le dije quién era Atahualpa, quién era yo, qué cosas quería hacer
Atahualpa, de dónde era. Sentí que hablaba de una mujer a otra mujer, de
una madre a otra madre. Quería que supiera que hace más de cuatro meses
que estoy tratando de saber la verdad, de saber quién asesinó a mi hijo
y por qué. A ella le llamó la atención, porque Viedma es chico y hay una
recompensa de 100 mil pesos. Dijo que nos iba a ayudar y esa misma noche
derivó el caso a Oscar Parrilli, [secretario general de la Presidencia].
Parrilli contactó con la gente de Aníbal Fernández [ministro de Justicia
y Seguridad] y ahí empezamos.
-¿Qué surgió del encuentro con el ministro Aníbal Fernández?

Atahualpa fue visto por última vez la noche anterior a su asesinato en
un pub de la ciudad de Viedma, capital de la provincia de Río Negro. Los
exámenes realizados a su cuerpo establecieron que fue asesinado por un
tiro en la espalda y que luego lo arrojaron a un descampado. |
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Necesitaba agotar
todas las instancias. Sabemos que desde Viedma se está trabajando, pero
necesitaba -yo personalmente, como mamá- que alguien más fuera a
trabajar, y es eso de alguna manera a lo que se comprometió Aníbal
Fernández. Seguramente va a ir una abogada a Viedma para trabajar con la
fiscal, Daniela Zágari. Así que tengo una pequeña esperanza, porque
hasta ahora no tenemos nada en concreto. Ya han pasado más de cuatro
meses y no tenemos nada.
- El expediente por el asesinato de Atahualpa tiene 1500 fojas, pero no
hay pistas de quién lo mató.
Se investigó vida y obra de Atahualpa y en el expediente no sale
absolutamente nada ni relacionado ni vinculado con la droga, porque en
un primer momento es eso lo que se quiso hacer. Los allanamientos que se
fueron haciendo todos estaban relacionados con la marihuana y la
cocaína. Una qué veía de afuera, que habían armado un circo y que en
realidad eso no era.
- El cartel con la cara de Atahualpa está en Río Negro, el Estado ofrece
una recompensa de 100 mil pesos; pero en cuatro meses no hay
información. ¿Por qué?
Ni bien lo asesinaron salió la recompensa de los 100 mil pesos y a pesar
de eso nadie vino a hablar ni dijo absolutamente nada. Para nosotros es
llamativo: “¿Qué es lo que está pasando que la gente no se acerca?”.
Estamos hablando de resguardar la identidad, y hasta el momento nadie se
ha asomado, es como que vos ves que hay cierto temor en la gente.
-En la investigación se consideraron las amenazas recibidas por los
vecinos de la toma ‘30 de marzo’, donde Atahualpa le ayuda a su hermana
y a otras personas a construir su casa.
En algún momento se investigó, porque amenazaron a Gustavo Lagos, que es
un muchacho de la Universidad [Nacional del Comahue]. Sé que se ha hecho
la denuncia en Fiscalía y se ha estado tratando de averiguar, pero por
el momento no se supo más nada de eso.
- ¿Pero se profundizó esa línea en la investigación del asesinato de
Atahualpa?
No, se ha investigado algo, pero no a fondo.
- ¿El asesinato de Atahualpa es el primero de esas características en
Viedma?
No, en Viedma tenemos otros casos, a Fredy Pazos lo asesina la policía
hace ya más de 15 años. Lo golpean y aparece tirado a las afueras de la
ciudad. Investiga la gente de la Fiscalía y la policía. Años después
descubren que los mismos [efectivos de la brigada] que estaban
investigando fueron los que lo asesinaron.
- ¿Cómo ha sido el comportamiento de las autoridades provinciales en
todo este tiempo?
Hemos tenido apoyo desde la Legislatura en todo lo que sea volantes,
afiches, sacar publicidad por los medios, ellos han asumido ese
compromiso. Hemos tenido una entrevista con el gobernador y el
gobernador se puso a disposición de nosotros, ya a los tres días del
asesinato de Atahualpa había una recompensa de 100 mil pesos que los
ponía la provincia, así que de alguna manera veíamos ahí cierto
compromiso. En un momento necesitamos ponernos en contacto con un
investigador, pero no teníamos la plata para pagarlo y el gobierno dijo
que ellos iban a pagar a la gente que nosotros buscáramos para que
investigue el caso. Ellos están disponibles, sólo que en esto nadie
habla, nadie viene y te dice qué pasa. Entonces sentís como que hay
cierto miedo en Viedma. ¿A qué? No sé. Por ahí me pongo a pensar que
Atahualpa vio algo que no tenía ver o escuchó algo que no tenía que
escuchar. ¿Atahualpa estuvo en el momento equivocado en el lugar
equivocado? Por ahí en las noches me pongo a pensar ¿qué pudo haber
sido?, o se confundieron, no sé.
- La pregunta sigue siendo quién y por qué.
Sinceramente a esta altura una ya sospecha de todo el mundo. Pienso que
hasta el asesino puede estar marchando con nosotros. Hasta de los
propios amigos, de la propia policía, de la gente que se va sumando y
después desaparece. Yo siento que recién comienzo este camino, que es un
camino largo por lo que veo. Cuando me desespero intento tener la imagen
de Atahualpa sonriente que me dice: “Tranquila, ya vamos a saber” /
AZ
*
Gentileza
Indymedia Argentina.
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