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FOTO DE
AGENCIAS. |
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Desde la madrugada del 12 de
septiembre, Lickan antay y Quechuas observan con profundo dolor cómo El
Tatio, el Tata Iu donde respira la tierra, donde mora el abuelo que
llora, inexorablemente muere. Una impresionante fuga artificial de
vapor y agua, de más de 100 metros de alto, se mantiene incontrolable.
Las emanaciones continúan en la zona del pozo 10. La columna artificial
de vapor hirviente es acompañada de ruidos subterráneos y un fuerte olor
azufroso. Se han alterado irremediablemente a los otros géisers. Las
comunidades exigen a las autoridades cerrar el acceso a El Tatio y
paralizar las obras de exploración de la empresa geotérmica.
Desde fines de 2006, organizaciones indígenas, sociales, de
agricultores, turísticas, además de la Cámara de Comercio de San Pedro
de Atacama, han denunciado el daño a los géisers y la destrucción de
este sitio sagrado. “Una actividad con financiamiento estatal está
perforando y explorando los géisers de El Tatio. Una actividad
industrial afecta un territorio ceremonial indígena, declarado como uno
de los tres destinos turísticos más importantes de Chile. Hay impactos
irremediables tales como la alteración de un territorio ancestral,
sitios ceremoniales, el camino del Inca, se ha puesto en peligro a
especies protegidas, se disminuirá el turismo, se generarán
desplazamientos forzados de personas, se afecta la biodiversidad, se
empuja a la destrucción a vegas y bofedales y a uno de los paisajes más
bellos, alterando la zona de géisers más grande del hemisferio sur, que
contiene cerca de ocho por ciento del total de los géisers de todo el
mundo”, señala Amelia Mamani Charcas, presidenta de la Agrupación Sumac-Llajta,
de Calama.
El 2002, El Tatio fue declarada zona de interés turístico. “La
municipalidad de Calama acordó oponerse al proyecto, además de
universidades, centros de investigación, expertos, organizaciones y
gremios que solicitaron al Intendente su pronunciamiento en contra. Hoy
exigimos la paralización de faenas y el término total de la intervención
en los géisers”, agrega Mamani.
Tras la alerta de guías turísticos que se percataron de la “fuga
artificial” de vapor y agua en uno de los géisers de los pozos de CORFO,
el 21 de septiembre un grupo de defensores de El Tatio concurrió al
lugar. Con profunda tristeza e indignación dan fiel testimonio de que se
trata de una espantosa hecatombe provocada por la empresa ENG,
responsable de la exploración geotérmica, y el gobierno de Michelle
Bachelet. “Este es el peor escenario imaginable. Los tradicionales
géisers han bajado en a lo menos un 40 por ciento su fuerza natural”,
dice Sonia Ramos Chocobar, presidenta de la Asociación de Cultores de la
Medicina Ancestral Lickan Antay. Amelia Mamani, agrega: “El Estado ha
permitido este desastre, alterando de forma grave y descontrolada el
tercer destino turístico de los géisers de El Tatio, que a su vez
constituye un sitio sagrado para nuestros pueblos lickan antay y
quechua… Aquí se han no solo vulnerado nuestros derechos indígenas, sino
que es un ataque a la madre naturaleza, se está matando al abuelo que
llora por el sucio dinero”.
Sonia Ramos recuerda con desazón:
“¿Cuántas veces manifestamos a la presidenta Michelle Bachelet, al
ministro Viera-Gallo, a la Corte de Apelaciones, a todas las autoridades
pertinentes, el gran error que estaban realizando al aprobar y permitir
la exploración geotérmica en El Tatio? Solicitamos la suspensión de la
actividad geotérmica al mismísimo ministro de Energía, Marcelo Tokman,
igualmente a la municipalidad de Calama. Pedimos reconsiderar la
aprobación del proyecto a los ministros de Energía y de Minería… Pero
todo lo que hicimos nunca obtuvo respuesta de parte de las autoridades.
Desde el 2007 que hemos invocado la ayuda internacional, pedimos
análisis del aire y el agua en el sector, la presencia del relator
especial sobre asuntos indígenas de Naciones Unidas, James Anaya, para
verificar in situ el daño que se provocó a los géisers. Exigimos el
cierre del sector de El Tatio y el cese de todas las exploraciones y
explotaciones geotérmicas”, agrega.
Por su parte, Ana María Barón -arqueóloga y ex alcaldesa de San Pedro de
Atacama-, dice: “Estoy horrorizada. El Tatio, patrimonio indígena,
natural, medioambiental y turístico ¡ha sido asesinado! Las autoridades
permitieron este desastre, especialmente el intendente Cristian
Rodríguez, que fue informado en reiteradas veces, del grave error que
estaba permitiendo. A políticos -como el diputado Marcos Espinoza-, en
varias oportunidades se les pidió ayuda y mediación ante la respectiva
Cámara legislativa para frenar el proyecto, gestión nunca considerada.
Quienes hicieron oídos sordos en la defensa de El Tatio, hoy cuando el
desastre es inminente, que den la cara. Las comunidades indígenas de
Caspana y Toconce, que permitieron el uso de agua de sus comunidades por
parte de la geotérmica, deben dar la cara”.
William Fábrega, presidente de la Cámara de Turismo, señala: “Estoy
preocupado por la grave intervención en los géisers. Se cambió de una
forma irremediable la tradicional visita del guía turístico que,
conociendo las rutinas energéticas de los géisers, mostraba a un
interesado turista la admirable belleza de El Tatio. Eso ha sido
alterado de una forma imperdonable, afectando a toda una actividad
económica, cultural y medioambiental. ¿Para qué el gobierno fomenta el
turismo, si junto a ello permite la destrucción del principal interés
turístico de la región?”.
Paralización de obras
EGN,
a cargo de prospecciones y exploraciones en El Tatio, indicó a la prensa
que “no se ha registrado ningún daño ambiental (...) Hay que recordar
que es un área intervenida, pues el pozo -uno de los cuatro que serán
explorados- está localizado en plataformas históricas de CORFO”. EGN es
controlada por la transnacional de capitales italianos ENEL. Sus
“exploraciones” para generar energía geotérmica habrían ocasionado la
fuga de más de 100 metros de alto, que se mantiene incontrolada hasta
hoy. Según indígenas y ecologistas, los trabajos han generado impactos
culturales, ambientales y económicos, además de un completo descalabro
ecológico. ENEL es dueña del 51% de ENG (en sociedad con ENAP) y
controla, además, el 92% de Endesa España que, a su vez, controla
Enersis y, a través de ésta, a la cuestionada HidroAysén.
Según las autoridades, la Comisión Regional del Medio Ambiente de
Antofagasta (COREMA) junto a SERNAGEOMIN han monitoreado el “eventual
daño ambiental” provocado por las obras. Pero CONAMA aprobó y autorizó,
a través de una resolución de calificación ambiental, las perforaciones
profundas con el objeto -se dijo- de verificar la “factibilidad técnica
y económica de generar energía eléctrica a partir de la energía
geotérmica”. EGN fue autorizada por CONAMA para perforar en los géisers,
al menos 4 pozos de 2.500 metros de profundidad. Según los lickan antay
y quechuas, la escasa agua que corre hoy por los ríos Salado y Loa
“desaparecerá”. Además, se está vulnerando gravemente sus “derechos
ancestrales”. Según fuentes cercanas a ENEL y a la propia CONAMA, pronto
se construirán varias torres de alta tensión que conducirán la energía a
las mineras, afectando aún más el entorno.
El Tatio es un sitio ceremonial, sagrado, y su destrucción altera
completamente el ecosistema en que sobreviven, además, vicuñas, loros,
guanacos, gatos andinos, suris o ñandúes, lagartijas y vizcachas, además
de especies vegetales únicas como la yareta -que logra su madurez recién
a los 200 años de vida-. Geotérmica del Norte es otra empresa interesada
en explotar los campos de géisers. La EGN ha anunciado que los daños al
ecosistema por la explotación en la quebrada del Zoquete “serán menores
y no afectarán las aguas superficiales o subterráneas”. Ya hay varios
pozos. La destrucción ha comenzado a vista y paciencia de las
autoridades. Para el gobierno explotar géisers “diversificará la matriz
energética, produciendo electricidad a bajo costo”. Geotérmica del Norte
tiene otras concesiones de exploración en Apacheta -en Ollagüe, 33 mil
hectáreas-, y La Torta -en San Pedro de Atacama, de 39 mil hectáreas-.
Se han presentado, además, 95 solicitudes de concesiones geotérmicas
desde que se promulgó la ley el año 2000. Las posibles multas por el
daño a géisers no superan las 500 UTM. Para los indígenas urge la
presencia de “una comisión internacional de científicos competentes que
evalúen esta grave tragedia ecológica”.
Los defensores de El Tatio ya interpusieron recursos ante la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) e informaron a la Comisión de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas.
Solicitaron a la presidenta Bachelet, además, que en su calidad de
representante del Estado que posee propiedad en una de las empresas,
ordenase el cese de la intervención en El Tatio. Desde fines de 2006,
que se iniciaron las gestiones. Hasta ahora no han sido escuchados. Por
lo pronto y en vista del desastre ambiental, ayer jueves el intendente
regional, Cristian Rodríguez, quien además es presidente de la Corema de
Antofagasta, informó que la instancia decidió “una sanción provisional y
que se refiere a solicitar la paralización indefinida de este proyecto,
salvo para las acciones de control, mitigación y monitoreo del evento
(escape de vapor y gas) que actualmente está ocurriendo”. Además le
exige a Geotérmica del Norte S.A que invierta todos los recursos
materiales y humanos y se aplique además, una metodología con estándar
internacional, que permita el control efectivo en el menor tiempo
posible de la erogación en el sector. Por otra parte, se solicitó al
ministerio de Minería y organismos técnicos afines, la “fiscalización y
supervisión de las acciones que compromete la empresa, para que sea
cumplido en los plazos y de acuerdo al método señalado”.
Luego de conocida la decisión de la
Corema Antofagasta, representantes de comunidades indígenas de Alto El
Loa que estuvieron presentes en la sesión, agradecieron la resolución
del cuerpo colegiado. En la oportunidad, el asesor del Consejo de
Pueblos Atacameños, Eric Álvarez, manifestó que “estamos muy contentos
de haber recibido esta noticia que paraliza indefinidamente las obras de
la empresa Geotérmica del Norte en El Tatio y que haya sido el propio
intendente regional quien nos haya dado la oportunidad de poder
participar de la reunión de Corema y habernos escuchado y dado a conocer
nuestro pensamiento del tema”. El dirigente atacameño señaló asimismo
que “nos dimos cuenta que fue la primera autoridad gubernamental de la
región de Antofagasta quien llevó a cabo esta iniciativa con el apoyo de
todos los miembros de la Corema, quienes tomaron conciencia de paralizar
las obras luego de todas las irregularidades llevadas a cabo por parte
de la empresa y que por lo tanto, era necesario tomar esta decisión por
el grave daño que estaba produciendo en ese sector”. Álvarez agregó que
“esperamos que las diligencias en materia legal que se están realizando
den como resultado que la empresa Geotérmica del Norte paralice
definitivamente sus obras, pero si no es así, las oposiciones
correspondientes las realizaremos cuando se inicie una eventual etapa de
explotación del proyecto en cuestión”.
Destrucción
Según
Ana María Barón, “el atractivo turístico ya lo destruyeron. Es una
catástrofe ecológica, no solamente se está destruyendo el entorno, la
fauna del sector también resultará dañada. Esto es un exterminio, no se
puede llamar de otra manera”, dice. El alcalde de Calama, Esteban
Velásquez, agrega: “Recurriremos a tribunales para que se fijen
responsabilidades. Lo dijimos en más de una ocasión, nadie puede
garantizar que no haya daño patrimonial arqueológico natural, cuando se
explora un sitio que para nosotros tiene una belleza incomparable, y que
ésa debió ser la gran empresa, explorarlo como un centro turístico. No
ocurrió y estamos preocupados, porque las consecuencias al parecer son
bastante negativas y nefastas, Y estamos recién en la exploración. Esto
es lo más suave. Nos oponemos a que siga interviniendo”.
Según los defensores, entre las gestiones realizadas estuvo el envío de
cartas a la Presidenta Bachelet y a los ministros Secretario General de
la Presidencia, Energía y Minería. Presentaron un recurso de protección
contra la decisión de COREMA ante la Corte de Apelaciones de
Antofagasta. Solicitaron la suspensión de la exploración geotérmica a
los ministerios de Energía y Minería, y la revisión de los permisos
sectoriales -que necesitaba la empresa para la exploración-, y la
suspensión de faenas, a la Ilustre Municipalidad de Calama. Pero nadie
se pronunció. Nadie contestó las misivas. La indiferencia se impuso,
aunque hoy rasguen vestiduras. Otra misiva dirigida al ministro de
Energía pedía reconsiderar la solicitud de suspensión. Tampoco hubo
pronunciamiento. EGN fue sancionada en febrero 2009 por la COREMA de
Antofagasta por varios incumplimientos. Indígenas y operadores
turísticos solicitaron medidas cautelares al embajador Santiago Cantón,
de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Enviaron,
además, una carta al relator de Naciones Unidas James Anaya. En Iquique,
personalmente, le entregaron una carpeta con toda la documentación sobre
el caso, la que también fue entregada al embajador de Italia.
El ministro de Minería, Santiago González, afirmó a la prensa que “la
firma responsable de las obras no ha respondido con celeridad. Hablamos
de una de las empresas de mayor envergadura en exploración geotérmica en
el mundo. Por lo tanto, no podemos aceptar que a más de una semana,
todavía no haya una solución real para controlar la situación”. También
habló el Intendente de Antofagasta, Cristián Rodríguez: “Hay
preocupación por la fumarola. Pedimos informes a la Dirección General de
Aguas (DGA), la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC),
el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), la Corporación Nacional Forestal
(CONAF) y el Servicio Nacional de Turismo (SERNATUR). El gobierno
regional actuó con rapidez para evitar efectos negativos. Se decidió
paralizar las faenas de la empresa y ellos deberán informar sobre qué
pasó”, dijo. Pero según los indígenas, la empresa no contaba con equipos
adecuados para mitigar los efectos de emanaciones, además que no han
cumplido con el monitoreo de faenas. “Ha habido una intervención brutal
en el lugar, no tan sólo por la descontrolada fumarola, sino por la
maquinaria pesada, las instalaciones que han puesto, el ruido
ensordecedor que emiten, que ahuyenta a los animales. Es un daño
tremendo. Están matando a El Tatio”, dice Amelia Mamani.
Recientemente, The Economist dedicó una columna a El Tatio, señalando la
preocupación de científicos y ecologistas por la potencial desaparición
de este ecosistema tras el proyecto. Según el periódico, las mineras del
norte de Chile producen el 35% del cobre del mundo, lo que necesita cada
vez más electricidad. Para The Economist, los biólogos tienen interés en
El Tatio, pues el calor y la química en los campos con géisers provocan
la evolución de “extrañas criaturas”. A eso se suma la luz ultravioleta
que penetra la delgada atmósfera a grandes altitudes. Esas condiciones
pueden, según el científico Philip Bennett, de la Universidad de Texas,
asemejarse al ambiente en el que se desarrolló la primera forma de vida
en la tierra. “Bennett estudia la fotosíntesis en las bacterias que
encontró en los géisers de El Tatio, y cree que si éstos pudiesen
arreglárselas en ambientes menos extremos, quizás podrían ayudar a los
habitantes de lugares como Bangladesh a evitar envenenamiento por
arsénico, haciendo que los filtros de los suelos de los hogares
funcionen mejor. (…) Pero no resultará, si estos no desaparecen antes.
El asentamiento de la geotérmica matará la vida en El Tatio, aún cuando
se devuelva el agua extraída. Eso es porque el taladrado reducirá la
presión en los géiseres y las bacterias, las cuales son difíciles de
mantener vivas en un laboratorio y viven sólo en áreas de flujos
rápidos. Más encima en el lugar más seco del mundo, como lo es el
desierto de Atacama, no queda claro si la reinyección provendrá de la
costosa extracción de la misma desde las entrañas de la tierra”, dice el
periódico.
“El daño que se esta haciendo a nuestra naturaleza es provocado por EGN,
que depende de ENEL, y que a su vez, fue avalada por el estudio de
impacto ambiental que aprobaron varias autoridades, entre ellos el
Intendente, Cristian Rodríguez, y la Gobernadora de ese entonces, Sandra
Pasten. No es verdad que este proyecto generará más energía para los
calameños y que con esto van bajar los costos por consumirla. Mentira.
Sólo se quiere conseguir ganancias fáciles y, de paso, asegurar el
control del agua. ENEL venderá kw/hora y litros por segundo, negocio
redondo a costa de la destrucción de nuestra naturaleza. Los indígenas
nunca hemos estado en contra del desarrollo de nuestra región, muy por
el contrario, hemos participado de éste, pero nunca hemos vendido
nuestra naturaleza y esta no será la ocasión. Sabemos de las
conversaciones entre el gobierno, ENEL y las comunidades de Caspana y
Toconce, por llevar adelante esta iniciativa, y que ojala nadie los
moleste en sus acciones. No nos pidan que nos callemos frente a estas
atrocidades. La historia tarde o temprano se contará a las demás
generaciones, y los indígenas no debemos estar entre quienes vendieron
el territorio. Con mucha pena vemos cómo en este proceso se ha mentido a
nuestros propios hermanos de Caspana y Toconce. Estamos cansados de
actos irresponsables. Comenzaremos una sistemática campaña de denuncia
contra quienes resulten responsables del daño, saqueo y destrucción de
nuestro patrimonio”, dice Julio Ramos, presidente del Consejo de Pueblos
Atacameños.
Las movilizaciones contra la exploración geotérmica se iniciaron a fines
de 2006, denunciando precisamente lo que hoy está ocurriendo. El Estado
de Chile sigue violando el derecho a preservar un lugar sagrado, un
sitio ceremonial, donde los indígenas llevan a cabo sus ceremonias
ancestrales y rogativas a la madre tierra y al abuelo que llora. En el
Tata Iu la tierra respira, la vida nace. No podemos permitir que la
indiferencia se imponga. La ruina de El Tatio es el comienzo del fin de
la destrucción de la cosmovisión indígena en dicho territorio.
* Periodista. Redactor de
Azkintuwe.
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